Recursos energéticos y producción de energía en España




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títuloRecursos energéticos y producción de energía en España
fecha de publicación21.08.2016
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UNIDAD 8 RECURSOS Y ESPACIOS INDUSTRIALES


  1. Materias primas y minerías metálica en España

Las MMPP son los recursos que la industria transforma en productos elaborados o semielaborados. Se distinguen entre MMPP orgánicas, que proceden de la actividad agopecuaria, pesquera y forestal y MMPP minerales, que se extraen de yacimientos.
España ha sido tradicionalmente un país rico en recursos mineros (en la antigüedad extracción de oro, plata y estaño y en el siglo XIX la minería inglesa de plomo, hierro y cobre), la mayoría de ellos localizados en los rebordes del zócalo herciniano. Pero hoy en día el sector está en crisis debido al agotamiento de los mejores filones, los elevados costes extractivos y la competencia de otros países, por lo que se han cerrado y reconvertido explotaciones mineras, y reducido la población activa que trabaja en el sector.
En cuanto a la tipología de las minas podemos distinguir entre minas subterráneas (carbón astur-leonés) y minas de superficie (Riotinto en Huelva). Respecto a los minerales hacemos la siguiente clasificación:

Metálicos (cobre, hierro, bauxita, estaño, níquel...): España necesita importarlos tras el cierre de importantes e históricas minas como la de Riotinto (hierro y cobre) o Almadén en Ciudad Real (mercurio).

No metálicos, destacando los fosfatos para la industria química que deben importarse.

Rocas de cantera (pizarras y granitos en zonas silíceas y mármoles en zonas calcáreas), empleadas en la construcción, esta actividad ha sufrido un duro ajuste con la llegada de la crisis.


  1. Recursos energéticos y producción de energía en España


Producción y demanda de energía y electricidad en España y "mix energético"

España es un ejemplo de desequilibrio y de dependencia energética del exterior. El autoabastecimiento energético todavía es muy bajo, gran parte de las fuentes de energía son de importación (petróleo, gas natural, carbón extranjero, uranio...)
El consumo eléctrico llegó a alcanzar su récord en el año 2008, desde entonces ha disminuido debido a la crisis, por lo que actualmente existe exceso de oferta eléctrica.
Uno de los principales problemas es el déficit de tarifa, deuda reconocida por el gobierno con las empresas generadoras de electricidad, que nace de la diferencia de precio entre la generación de energía y lo que paga el consumidor final. Esto ha supuesto un fuerte incremento de la tarifa eléctrica en los últimos años, haciendo que el precio de la electricidad sea de los más caros de Europa.
El "mix energético" (reparto de la producción de electricidad por fuentes de energía) español ha evolucionado durante el siglo XXI hacia la diversificación para no depender de una sola fuente de energía. Entre las renovables destaca el desarrollo de la energía eólica, que llega a producir una cuarta parte de nuestro consumo eléctrico.
Podemos encontrar las siguientes fuentes de energía:

Hidrocarburos (carbón, petróleo, gas natural, fracturación hidráulica)

Son energías muy eficientes y con capacidad de ajustar la oferta a la demanda. Por contra su combustión produce contaminación atmosférica y efecto invernadero. Además su ciclo de vida es limitado y son sustancias peligrosas de transportar.

CARBÓN

Es una roca combustible de color negro, formada por la descomposición de restos vegetales hace millones de años. Existen diferentes tipo de carbón según su antigüedad geológica (hulla, lignito, antracita...). El carbón español es de mala calidad, y su extracción cuesta seis veces más que el importado.

El cierre de minas y explotaciones es una constante desde hace años, es un sector fuertemente subvencionado que recibe ayudas públicas. Entre las principales cuencas mineras destacan la asturiana - leonesa, zonas de Teruel, Galicia y Sierra Morena.

Debido al elevado coste de su transporte, se emplea para producir electricidad en centrales térmicas situadas cerca de las cuencas o en zonas costeras.
PETRÓLEO

Es la fuente hegemónica en España, empleada principalmente como combustible de automóviles, camiones, aviones, etc. Debido a la OPEP y al aumento continuo de demanda su precio se disparó a partir de los años 70.

El combustible (gasóleo, queroseno, gasolina...) se obtiene tras un proceso de refinado en plantas industriales - químicas y es transportado a través de una red de oleoductos. Aunque España tiene una gran capacidad de refino y plantas modernas para tal fin (Puertollano en Ciudad Real y planta de Repsol en Cartagena), tenemos una dependencia absoluta de la materia prima. Nuestros principales suministradores son Libia, Nigeria, Arabia Saudí, Venezuela, etc.
GAS NATURAL

Es un hidrocarburo gaseoso en el que predomina el metano que en ocasiones aparece asociado a los yacimientos de petróleo. Es menos contaminante que este y tiene un precio más económico. El gas español se importa básicamente a través de un gasoducto directo entre Argelia, aunque también se transporta en barcos metaneros en estado líquido y tratado en plantas regasificadoras antes de ser empleado.

Se emplea para producir electricidad (ciclo combinado) y para uso doméstico.
FRACKING (“fracturación hidráulica”)

Técnica novedosa que consiste en la extracción de petróleo y gas de pizarra. Consiste en la perforación de un pozo vertical en el cual, una vez alcanzada la profundidad deseada, se inyecta a presión agua con productos químicos con el objetivo de fracturar la roca que encierra pequeñas cantidades de gas o petróleo. En EEUU se ha desarrollado muy intensamente. España cuenta con amplias reservas en toda la cuenca del Ebro, pero los problemas ambientales (contaminación de acuíferos y del agua de superficie) y la oposición ecologista han hecho que aún no se concedan permisos de explotación.
Uranio

Es un mineral radiactivo del que se obtiene energía por la fisión (ruptura) de su núcleo, lo que provoca una reacción en cadena. Esta tecnología fue desarrollada durante la Segunda Guerra Mundial en los EEUU con fines militares. Entre sus ventajas destaca su efectividad y su nula contaminación atmosférica (sólo emite vapor de agua). Sus inconvenientes son los residuos radiactivos y la posibilidad de una catástrofe nuclear (Chernobil 1986, Fukushima 2011).

España fue pionera en el uso de esta energía para producir electricidad en los 60, existiendo planes para construir 20 reactores nucleares. A partir de 1984 se produjo una moratoria nuclear y se paralizaron todos los proyectos, pero hoy día el debate nuclear sí, nuclear no, está encima de la mesa. Actualmente funcionan 7 centrales de las 10 que se construyeron, un ATC situado en El Cabril (Córdoba) y otro en proceso de construcción en la provincia de Cuenca.
Energías renovables

HIDRÁULICA

Genera energía eléctrica gracias a la caída de agua (natural o artificialmente) que mueve turbinas conectadas a un generador. Adquirió importancia gracias a los embalses construido durante la Dictadura para acabar con el problema de la "pertinaz sequía". En España se aprovechan los fuertes desniveles topográficos y los ríos caudalosos del Norte peninsular, pero la mayor producción de energía hidráulica se da en la frontera con Portugal, justo cuando el Duero, el Tajo y el Guadiana se encajan en el zócalo mesetario antes de entrar al país vecino. Como inconvenientes destacar su dependencia del clima, la necesidad de inundar grandes áreas y la posibilidad de inutilidad de la presa por la escorrentía con el paso de los años.

EÓLICA

Basada en aerogeneradores que aprovechan la fuerza del viento para producir electricidad. Ha tenido últimamente un desarrollo espectacular, siendo España puntera en esta tecnología. Como inconveniente destaca el importante impacto visual. Los parque eólicos se localizan en zonas de vientos intensos de España (cumbres montañosas y costas), destacando el litoral gallego, zona del estrecho de Gibraltar, serranías de la Ibérica y depresión del Ebro (donde sopla el cierzo).

SOLAR

La solar térmica consiste en placas para calentar agua o calefacción de hogares aprovechando el calor del sol. La fotovoltaica son paneles de silicio que convierten la luz en electricidad. Representa una mínima parte del mix energético y aún no es rentable. Durante los años de bonanza se dieron subvenciones que tras retirarse han hundido al sector.

BIOMASA, MAREMOTRIZ Y GEOTÉRMICA

La primera es la quema de resiudos orgánicos (agrícolas) para generar biodiesel. Es muy poco efectiva. La segunda sólo tiene una planta experimental en Santoña, Cantabria. La tercera es inexistente en España.


  1. La planificación y política energética

El origen de la planificación energética de los países se encuentra en la gran crisis del petróleo de los años 70, que hizo ver a los gobiernos occidentales la necesidad de garantizar su abastecimiento de energía.

Los objetivos de la política energética española son garantizar el suministro de energía, abaratar el precio de la electricidad y proteger el medio ambiente. Para ello se intenta conseguir un mix energético más equilibrado, aumentando el papel de las renovables y se fomenta el ahorro y eficiencia energética (electrodomésticos “A”, bombillas led…). Ante la escalada del precio de la luz, se ha reabierto el debate del uso de la energía nuclear.


  1. La industrialización española (S.XIX y XX)

  1. S.XIX

En el siglo XIX España se inicia en la primera revolución industrial de forma débil y tardía. La inestabilidad política durante el siglo, la debilidad demográfica (mercado de sólo 15 millones de habitantes), el analfabetismo propio de un país atrasado y la presencia de una burguesía conservadora y rentista, hicieron que el país sufriera una gran dependencia tecnológica y financiera del exterior.

Las primeras industrias estuvieron ligadas a la presencia cercana de las materias primas, podemos citar cuatro focos principales: la zona cantábrica de Asturias, que entró pronto en decadencia, y de Vizcaya, donde la minería de hierro creó una importante industria siderúrgica; la zona catalana con desarrollo de la industria textil, Madrid donde aparece un foco de industria ligera y la zona andaluza en la que fracasaron los altos hornos de Málaga pero se desarrolló con capital inglés una


potente industria extractiva minera (Riotinto en Huelva y Jaén). A finales de siglo la red ferroviaria española había llegado a las principales capitales y provincias.

  1. Primer tercio del S.XX

En el primer tercio del siglo XX observamos un crecimiento industrial sostenido basado en medidas proteccionistas y ayudado por la repatriación de capitales de las colonias perdidas (Cuba y Puerto Rico).

Además la aparición de un fuerte sector financiero en la cornisa norte (Banco de Santander, Banco de Bilbao) y la neutralidad de la IGM favorecieron el desarrollo industrial, llegando este sector a ocupar un 30% de la población activa del país.

Durante la dictadura de Primo de Rivera se realizaron fuertes inversiones en infraestructuras (embalses, red eléctrica, carreteras, red telefónica…). Este periodo expansivo se detuvo bruscamente por la crisis mundial (Gran depresión de los años 30) y el estallido de la Guerra Civil (1936 – 1939)

  1. Postguerra (1939 – 1959)

La destrucción del tejido industrial que supuso la Guerra Civil (1936-1939) y el bloqueo y aislamiento internacional de España posterior a la IIGM obligó al franquismo a llevar a cabo un modelo autárquico con pobres resultados económicos. Para reactivar la industria el Estado creó el INI (Instituto Nacional de Industria), un holding estatal que agrupaba distintas empresas de sectores estratégicos poco rentables como la industria de automoción (SEAT), siderúrgica (astilleros) o de ferrocarriles (RENFE).

La producción industrial entró en declive y no se recuperó hasta la década de los 50.

  1. Desarrollismo

El plan de estabilización de 1959 acompañado del reconocimiento internacional de la España franquista, dio inicio a una nueva etapa de crecimiento acelerado de la producción industrial conocida como desarrollismo. Los resultados económicos fueron espectaculares, con crecimientos anuales del PIB superiores al 7%, haciendo que en una década España se encontrara entre los 15 países más desarrollados del mundo. Las razones de este éxito fueron la presencia de abundante y barata mano de obra; la baja conflictividad social; una buena coyuntura del precio del petróleo, el ingreso de divisas debido al desarrollo del turismo costero; la llegada de remesas enviadas por los emigrantes españoles en Europa y la gran inversión de multinacionales extranjeras, principalmente americanas. Se produce un despegue de la construcción y de la industria automovilística. Aunque el régimen franquista intentó crear nuevas zonas industriales, los llamados polos de desarrollo (en zonas de Castilla y León y Andalucía), Cataluña, País Vasco y Madrid siguieron siendo los principales focos industriales. La industria se desplazó a nuevos polígonos industriales que aparecieron en los municipios metropolitanos de las principales ciudades.

  1. Crisis del petróleo, transición democrática

A partir de 1975 se inicia una etapa de crisis y reconversión industrial por el encarecimiento de la energía por la subida del precio del petróleo. Esta etapa viene marcada por el estancamiento de la demanda interna por el aumento del paro y las circunstancias políticas convulsas por el fin de la dictadura franquista. El aumento de los costes salariales incentivó la deslocalización de empresas de sectores maduros empleadores de grandes cantidades de mano de obra.

Para intentar paliar la crisis se llevaron a cabo políticas de reconversión industrial (intentar adaptarse a nuevos modos productivos mejorando la competitividad) con desigual resultado. Estas afectaron a la industria siderúrgica, astilleros, la industria textil, de calzado, y fue especialmente intensa en la cornisa cantábrica, donde hubo una fuga masiva de industrias.

Los planes políticos intentaron reactivar las zonas deprimidas con incentivos fiscales, subvenciones y privatizaciones, obteniendo resultados desiguales. Se crearon 7 ZUR (Zonas de urgente reindustrialización) en zonas de Galicia (Ferrol y Vigo), Asturias, Bilbao, Cádiz (astilleros), con resultados poco satisfactorios.



  1. La industria española en la actualidad


Destacan las siguientes características:

Una mayor producción y productividad del sector, pero cierto estancamiento en el % de población activa dedicada a este sector (30%). Existe una fuerte inversión de capital exterior, que aprovecha la reducción salarial de estos años de crisis para mejorar sus márgenes y beneficios.

Desde finales del siglo pasado el Estado llevó a cabo una política de privatización de todas las empresas industriales públicas (Repsol, Red eléctrica española, Telefónica, Endesa…). Desapareció el INI y se creó la SEPI (Sociedad estatal de participaciones industriales).

En la estructura industrial- empresarial española existe un claro predominio de PYMES (pequeñas y medianas empresas), aunque desde el 2008 se ha producido una destrucción acelerada de las mismas debido a la crisis.

Como aspecto negativo, la inversión en I+D aún no alcanza un % similar al de los países de nuestro entorno.
Una clasificación de la industria española sería la siguiente:

Industria de base o pesada (son sectores maduros que han sufrido el proceso de reconversión industrial). Destaca la industria siderometalúrgica, que fabrica semielaborados metálicos de acero (planchas, vigas, láminas…) y se concentra en País Vascos, Madrid…, y la química pesada que produce colorantes, sosas, detergentes, plásticos…, destacando los polos químicos de Huelva y Tarragona.
Industria de bienes de equipo que transforma los productos semielaborados para fabricar maquinaria y equipamiento industrial Destacan los astilleros españoles que están en crisis (Ferrol, Cádiz…) y otras industrias papeleras o cementeras.
Industria de uso y consumo, o ligera, son muy variadas, destacando la industria textil, del cuero y del calzado, que potencian el diseño y la moda y entre las que se encuentra el gigante gallego Inditex (Zara). La industria agroalimentaria con grandes multinacionales como Danone o Coca- Cola implantadas en nuestro país. La industria automovilística o cadenas de montaje de compañías extranjeras, siendo España uno de los mayores exportadores de vehículos. Destaca la Ford de Valencia, Citröen en Vigo, Renault en Valladolid, GM en Zaragoza…). La química ligera (laboratorios de farmacia, cosméticos, perfumería…) localizada en Barcelona y Madrid. Por último otras industrias como la fabricación de muebles, el corcho, artes gráficas, etc.
Industrias de alta tecnología, son los sectores punta y se sitúan en parques tecnológicos ligados en ocasiones a las universidades. Hay un alto componente de innovación e inversión en I+D y se sitúan en Madrid, Barcelona, País Vasco y Valencia. Destaca la industria biotecnológica, la informática, la de energías renovables, la industria del láser, la aeroespacial (EADS en Getafe).


  1. Factores de localización industrial (tradicionales y nuevas tendencias).


La localización de la industria en nuestro país se explica por los siguientes factores tradicionales: Proximidad a las materias primas y las fuentes de energía, presencia cercana de un mercado de consumidores que a su vez facilite mano de obra barata, disponibilidad de suelo a un precio económico, política industrial que ofrezca ayudas y una buena red de transporte (ferrocarril, carretera). Estos factores


tradicionales dibujaron el mapa industrial español cuyos principales focos eran Cataluña, País Vasco y Madrid y otras zonas aisladas como los polos químicos de Huelva, Tarragona o los astilleros de Vigo, Cádiz…
Las tendencias actuales de localización industrial hacen hincapié en otros factores, siendo el principal el acceso a la innovación y a las nuevas tecnologías.
El nuevo mapa industrial español mantiene fuertes desequilibrios territoriales que son origen de otras desigualdades de tipo demográfico, económico y de peso político de las distintas regiones de España. Encontramos la zona de la cornisa cantábrica en declive, un desplazamiento de la industria hacia el cuadrante nororiental (donde se encuentran las principales áreas metropolitanas de España) destacando el Valle del Ebro, y cierta dispersión hacia zonas más alejadas y rurales con suelo barato. Es importante señalar la deslocalización al extranjero de industrias maduras y la terciarización industrial de Madrid y Cataluña.
Podemos diferenciar áreas industrializadas desarrolladas, en expansión y en declive; y áreas de industrialización inducida y escasa:
Las desarrolladas son los espacios centrales de las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona. Se produjo una reconversión exitosa de sectores maduros y una creciente terciarización de su industria. Destaca la aparición de parques industriales donde las tareas de oficina superan a las fabriles.
Las zonas en expansión corresponden a las coronas metropolitanas de las grandes urbes, y ejes de desarrollo industrial como el del valle del Ebro, con Zaragoza en una inmejorable localización estratégica o el corredor mediterráneo Gerona- Cartagena.
Las áreas industriales en declive se localizan en la cornisa cantábrica y algunos emplazamientos concretos como la zona de los astilleros de Ferrol o Cádiz.. Las causas de este declive son la presencia de sectores maduros (industria pesada) poco competitivos y de baja rentabilidad, la alta conflictividad laboral y un elevado grado de contaminación industrial. Sus consecuencias son la desindustrialización y el retroceso demográfico (emigración a otras zonas por el paro, envejecimiento de la población...) de estas zonas. Sólo parte del País Vasco se ha salvado de esta situación.

Las áreas de industrialización inducida corresponden con aquellas zonas donde los planes franquistas de desarrollo crearon enclaves industriales aislados (Valladolid y Burgos, Huelva y Sevilla) que no han logrado evolucionar.

Por último, las áreas de industrialización escasa corresponden a Castilla la Mancha, Extremadura y los archipiélagos. La primera empieza a ser una excepción por su cercanía a Madrid. Canarias y Baleares tienen economías muy dependientes del turismo


  1. Definiciones del tema:

  • Sector secundario

  • Fuentes de energía

  • Materias primas

  • Recursos renovables

  • Biomasa

  • Energía eólica

  • Energía fotovoltaica

  • Energía termosolar

  • Mix energético

  • Déficit de tarifa

  • Polo de desarrollo

  • Polígono industrial

  • Industria de base

  • Industria de bienes de equipoIndustria de uso y consumo

  • PYME

  • ZUR





  • Terciarización

  • I+D+i

  • Astilleros

  • Deslocalización industrial

  • Parque tecnológico

  • Reconversión industrial

  • Autarquía

  • Desarrollismo

  • INI

  • SEPI



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