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Hay una flor que crece en el Ecuador
El Presidente George Bush vaciló sobre si firmar o no el CDB en la Cumbre de la Tierra, Río’92. Decidió no hacerlo basán­dose en comunicaciones recibidas por los líderes industriales como Kirk Raab, ex-jefe de Genentech, Raab defendió el cabildeo con Bush en los siguientes tér­minos: “No creo que meterse con los derechos de propiedad industrial sea apro­piado en lo más mínimo. Se saca un mon­toncito de tierra en Nápoles...o se arranca una flor del Ecuador, no creo que haya un requisito en el sentido de que el país de origen tenga algún derecho económico predeterminado”.

Sally Lehrman, “Genentech Stance on Biodiversity Riles Staff” (La posición de Genentech con respecto a la biodiversidad molesta a su personal.) Nature, 9 de julio de 1992, p. 97.

La Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) procura corregir las ineficiencias e inequidades de un libre acceso reconociendo la soberanía de un país sobre sus recursos genéticos. En varios artículos de la CDB, los países signatarios están forzados a compartir los beneficios de las biotecno­logías que utilizan recursos genéticos con el país de origen.
Desafortunadamente, borradores de la CDB fallaron en percibir que la soberanía terminaría en una guerra de precios que privaría a todos los países de una renta económica. Para hacer las cosas más difíciles, la CDB se refiere a los beneficios de los contractos bilaterales sin especi­ficar el valor de esos beneficios o cómo medirlos. Tal ambigüedad es impensable para un economista. Desde luego, como Ronald Coase, el Premiado Nobel Memo­rial en Economía de 1991, se ha mofado, la economía es la ciencia social más avan­zada, no debido a cualquier sofisticación teórica, sino simplemente debido a que tiene una vara conveniente de medida: el dinero (véase Posner, 1993, p.208). Cuando las Partes de la CDB admiten “compartir-beneficios” en cosas como “transferencia de tecnologías”, ellos arrojan la herra­mienta más poderosa de su profesión. El economista sospecha que el valor en dinero de las tecnologías transferidas bajo acuerdos bilaterales, será también extremadamente bajo: desechando tecnologías obsoletas en valores contables inflados, engañando así no sólo a los ofe­rentes del Sur sino también a los gobiernos del Norte por impuestos corporativos no pagados (por ejemplo, el valor contable será restado de las ganancias para determi­nar los ingresos que van a ser gravados).

Privatizar las ganancias

Socializar los costos

¿El lema de la industria biotecnológica

de los Estados Unidos?
“Entretanto los negocios basados en la copia y ‘falsificación’ de propiedad intelec­tual está prosperando en algunos países, especialmente en India, Brasil, Argentina, Egipto y Turquía. Su influencia ha hecho que a veces esos países reformen sus leyes. En los sectores de publicación, moda, cine y música, esto ha llevado a notables pérdidas de ingresos. En la industria farma­céutica, ésto ha llevado a pérdidas humanas además de las económicas”. Edmund Pratt, Jr. Ex-Ejecutivo en Jefe de Pfizer, INC. en un anuncio pagado en The Economist, 27 de mayo de 1995, p. 24.
A través de la sustitución simple de pala­bras, los que abogan por un cártel sobre la biodiversidad y su conocimiento asociado pueden presentar exactamente el mismo argumento de por qué las compa­ñías como la Pfizer de Pratt, deben pagar un precio de oligopolio:

Entretanto, los negocios basados en la ex­tracción y síntesis de información natural están prosperando en algunos países, espe­cialmente en los Estados Unidos. Su influencia ha hecho difícil para el país ratificar el CDB. En turismo, publicidad y cultivo de plantas, ésto ha llevado a notables pérdidas de in­gresos. En la industria farmacéutica, ésto a veces ha llevado a pérdidas humanas ade­más de las económicas.

¿Cuál sería una tasa de regalía eficiente y equitativa para la bioprospección? No se puede mirar hacia el mercado en busca de una respuesta en vista de que el mercado refleja los ingresos de una guerra de precios entre oferentes de muestras biológicas. Teóricamente, la tasa dependerá del grado de sustitución de los componentes se­cundarios naturales como un conjunto con otras actividades que pueden producir la misma función (por ejemplo, terapia gené­tica o diseño molecular racional). Sin embargo, se necesitará que el cártel ya esté establecido antes de que se pueda observar una disposición por parte de la industria a pagar por compuestos secundarios versus una terapia genética o diseño racional mo­lecular. El problema de una tasa de regalía eficiente y equitativa se hace inclusive circular, o sea, indeterminado, en vista de que probablemente tam­bién se deba sugerir cuál será la tasa más favorable antes que los oferentes ingresen al cártel. En Genes for Sale (Genes para la Venta), Vogel (1994) sugiere una tasa de regalías del 15% sobre las ventas netas basada en lo que es comúnmente observado en otras formas de propiedad intelectual donde hay control monopólico. Este 15% podrá tener la siguiente estructura doble: la institución que provea la muestra disfrutará entre el 1-3% como pago por el valor agregado al recurso gené­tico y los países que protegen el mismo recurso genético compartirán una renta económica entre 12-14%.
Si bien los más de 160 países que han ratificado a la CDB, el líder mundial en biotecnología, Estados Unidos, no la ha ratificado hasta la fecha de esta publicación (diciembre, 1996). Indu­dablemente, sugerencias de un cártel y de una regalía del 15% endurecerá la oposi­ción de los Estados Unidos hacia la Convención sobre Diversidad Biológica. El estatus de no-ratificación de los Estados Unidos tiene serias ramificaciones en vista de que cualquier empresa norteamericana está libre de obligaciones legales al “compartir beneficios justos y equitativos provenientes de la utilización de recursos genéticos” como se establece en el artículo 1 de la CDB. Los Estados Unidos aún gana una ventaja comparativa en bioprospección simplemente por no haberla ratificado. Por ejemplo, una empresa de los Estados Uni­dos puede disfrutar de libre acceso a mucha de la diversidad biológica del Sur simplemente realizando actividades de bioprospección dentro de la jurisdicción de los Estados Unidos. Consideremos la exten­sión de diversidad biológica que cae bajo la jurisdicción de los Estados Unidos pero todavía es parte de un ecosistema más grande donde rige la CDB: Hawai, Guam y Samoa (las naciones de las Islas del Pacífico Sur), Alaska (Canadá y Rusia), Norteamérica continental (México, Canadá y las naciones de las Islas del Caribe), Puerto Rico y el Canal de Panamá (naciones de Latinoamérica), bancos ex situ de genes, jardines botánicos y zoológicos, y posiblemente los terrenos de las embajadas estadounidenses (de los cerca de 160+ países que han ratificado el CDB hasta diciembre de 1996).14
Irónicamente, la no ratificación de la CDB priva también al gobierno de los Estados Unidos de la participación de beneficios sobre los recursos suministrados por sus tierras en parques federales. Por ejemplo, la antes mencionada tecnología PCR se deriva de Thermus aquaticus (Taq), una bacteria termofílica tomada del Parque Nacional Yellowstone. Cetus Inc., vendió el derecho de patentes sobre el PCR a Hoffman-La Roche por $300 millones y eventualmente la tecnología podrá generar $1 mil millones por año en réditos (Chester, 1996, p.23). En contraste el Parque Nacional Yellowstone no recibe nada. Si el descubrimiento de Taq hubiera ocurrido bajo tal CDB y hubiera un cártel cobrando el 15% de regalías, el De­partamento del Interior de los Estados Unidos podría haber recibido hasta $150 millones por año (suponiendo que el Taq es endémico al Parque Nacional de Yellows­tone).
Los que realizaron los borradores de la CDB fracasaron al no prever las consecuen­cias de la competencia entre los oferentes del mismo compuesto secundario, y al no prever las ramificaciones del estatus de la no-ratificación de los Estados Unidos. Ambos problemas pueden ser remediados vía un Protocolo Especial a la CDB. Tal Protocolo debe incorporar los siguientes puntos:


  1. La enmienda de las leyes nacionales sobre derechos de propiedad intelectual para requerir Certificados de Origen (véase Tobin, por publicar) en productos que utilizan diversidad biológica.

  2. Análisis científicos para determinar el taxón en el cual se encuentra el com­puesto, y un mecanismo de cámara de compensación (clearing house mechanism) para determinar el rango del hábi­tat para aquellos taxones con el fin de identificar a los poseedores co­munes de la información.

  3. El establecimiento de un fondo para que se reciban las regalías del 15% sobre las ventas netas de biotecnologías que usan diversidad biológica y la distribu­ción del dinero recolectado a los miembros del cártel de acuerdo a la representación de indivi­duos en el taxón en el cual el compuesto fue encontrado.

  4. Una indagación de los poseedores de los derechos intelectuales que usan diversi­dad biológica y una verificación de si la renta económica ha sido pagada.

  5. Una filtración de los puntos 1 y 4 para permitir un cuestionamiento del título en exportaciones de biotecnología desde países que no han ratificado la CDB hacia países que sí lo han ratificado siempre que las rentas económicas no hayan sido pagadas al fondo.


El Protocolo Especial forzará a los indus­triales en países no ratificadores de la CDB a pagar voluntariamente las regalías o arriesgarse a perder el mercado de expor­tación a través de amenazas a la propiedad de la biotecnología exportada.
Un subtema de la bioprospección es la etnobioprospección y puede ser también cartelizada. El conocimiento tradicional facilita la identificación de compuestos y puede beneficiar a las comunidades cuando el conocimiento tradicional no ha caído todavía en el conocimiento público. Debido a que la erosión cultural se está dando más rápido que la erosión biológica, se debe dar incentivos a la industria biotecnológica para que se conduzca la etnobioprospección antes que la bioprospección por búsqueda al azar. Un posible incentivo podrá ser el mantener la tasa de regalía al 15% y la mitad de esa suma destinada a los inter­mediarios que han aislado el compuesto (7.5%), un cuarto destinado a los miembros de la comunidad de un cártel de secretos comerciales (3.25%), y el otro cuarto a los miembros del cártel que comparten la misma diversidad biológica (3.25%).
Aunque no pueda haber un estudio de caso exitoso de bioprospección sin que se forme un cártel, existen esfuerzos para moverse en la dirección del mismo. Un proyecto titulado “La Transformación de Conocimiento Tradicional en Secretos Comerciales” está en camino actualmente en el Ecuador. El proyecto procura alcanzar una cartelización del conocimiento tradi­cional dentro del Ecuador y luego expandir la estructura organizacional a países vecinos. El proyecto es un esfuerzo colaborativo del Programa Banco InterAmericano de DesarrolloConsejo Nacional de Desarrollo, CAREEcuador, y la ONG EcoCiencia. El Proyecto empezó a finales de 1995 y entrará en su fase piloto en las regiones de la Costa, Sierra y Ama­zonia a principio de 1997. El proyecto se dispone a catalogar el conocimiento tradi­cional en bases de datos diseñadas a medidas, escritas en ACCESS. Cada comunidad que participa tendrá su propio archivo en la base de datos y no tendrá capacidad para acceder a archivos de nin­guna otra comunidad. La base de datos es mantenida en centros regionales (ONGs o universidades) y es salvaguardada a través de una jerarquía de restricciones de acceso. Debido a que el conocimiento tradicional no es usualmente único a una comunidad, el administrador de la base de datos filtra el conocimiento depositado entre las comuni­dades para determinar cuales comunidades son poseedoras del nuevo conocimiento. Luego se filtra estos conocimientos contra lo que ya está en el dominio público a tra­vés de la base de datos botánica online conocida como NAPRALERT de la Universidad de Illinois-Chicago. El cono­cimiento que todavía no es público puede ser negociado como un secreto comercial en un Acuerdo de Transferencia de Mate­rial (ATM) tanto con industriales o con intermediarios. Los beneficios de los ATMs serán pagados en dinero y divididos entre el gobierno y todas las comunidades que depositaron el mismo conocimiento en la base de datos. El pago a las comunidades es entonces usado para financiar proyectos públicos previamente identificados por cada comunidad. Reconociendo que el co­nocimiento tradicional no es único de un país, el proyecto intenta redefinir un grupo de estándares desde la fase piloto de tal manera que otros países puedan adoptarlos e impulsar un cártel internacional.
Un libro de 200 hojas titulado El Cártel de Bioidiversidad: Transformación de Conocimientos Tradicionales a Secretos Comerciales (Vogel [ed.], 2000) está disponible en español e inglés a través de www.elcarteldebiodiversidad.com. Los autores del libro son cinco contribuyentes que abarcan las profesiones de botánica, derecho, economía, informática, y micro-biología, y presenta tanto la teoría tras el cártel como instrucciones paso a paso para transformar el conocimiento tradicional en secretos comerciales. Se incluyen en el libro especificaciones técni­cas y del software para que se pueda instalar la base de datos.

Para más información concerniente a la Transformación de Conocimientos Tradi­cionales en Secretos Comerciales, favor contactar:

Joseph Henry Vogel, PhD

2 Wellington Downs

Scotch Plains, NJ 07076 USA

email: josephvogel@hotmail.com
Conclusión y Recomendaciones
Como se evidencia en la cita inicial de este informe, hay una abierta hostili­dad entre economistas y conservacionistas en lo concerniente a la distribución y sub­secuente destino de la diversidad biológica. La inclinación de los economistas es va­lorar la diversidad biológica en dólares, admitir que las estimaciones son crudas, y luego, audazmente, introducir estas esti­maciones en un análisis costobeneficio del proyecto bajo deliberación. A pesar del rigor de cualquier análisis de esa natura­leza, la ganancia o pérdida neta resultante será un número sin significado. El biólogo conservacionista David Ehrenfeld (1988, pp. 214, 216) explica tanto la ilegitimidad de dicho acercamiento así como su inhe­rente peligro: “No es posible deducir el verdadero valor económico de cualquier porción de diversidad biológica, si se deja de lado en la sumatoria el valor de la di­versidad. No conocemos suficiente sobre genes, especies, o ecosistemas como para ser capaces, en el gran esquema de las co­sas, de calcular su valor ecológico y económico... No puedo dejar de pensar en que cuando terminemos de asignar valores a la diversidad biológica, nos daremos cuenta que no nos queda mucha de esta diversidad biológica restante"(traducción mía).
Los conservacionistas no están solos en el rechazo de la aplicación indiscriminada del análisis costo-beneficio. Nada menos que un teórico como E.J. Mishan (1972, p.20), señaló los límites del análisis costobeneficio y la obligación de los practicantes:
“Si el efecto inconmensurable está completa­mente más allá de su [del economista] rango de conjeturas razonables, de tal ma­nera que el economista no puede tomar una decisión con base en los datos medibles y a su trabajo de adivinanzas, él le sirve me­jor al público confesando la verdad: que, con las técnicas e información existentes, no es capaz de cumplir con su tarea.”
¿Cuál es entonces la tarea del economista? Este informe procura una res­puesta: Primero es enfatizar sobre la impo­sibilidad de la aplicación de análisis costobeneficio a proyectos que arriesgan la existencia de las especies. Segundo, es enfatizar que la decisión de proteger la diversidad biológica no sólo es una deci­sión ética sino también una decisión económica: en la ausencia de información, la decisión más prudente es adoptar el principio precautelatorio en la forma de pa­trones seguros mínimos. Finalmente, es tarea del economista proveer de instrumen­tos que pueden internalizar los beneficios externos de la diversidad biológica y hacer que la gente pague cuando se beneficie. La gente debe pagar, no debido a que los hábi­tats deben competir con madera, ganado y represas, sino debido a que hay presiones económicas muy grandes por los intereses creados tras la madera, el ganado y las re­presas para invadir los hábitats protegidos. La generación de rentas por el uso susten­table de la diversidad biológica puede crear presiones contrarrestantes a los extermina­dores. Esto ha sido la humilde alternativa para la economía en bancarrota.
Este informe ha revisado seis categorías de valores económicos que se pueden derivar del uso sustentable de la diversidad biológica: Existencia, Ecotu­rismo, Servicios Ambientales, Agricultura Sustentable, Extractivismo y Bioprospec­ción. Si bien cada caso puede ser considerado exitoso, y algunos, notable­mente más exitosos, todos pueden ganar de la aplicación de, justamente, la teoría eco­nómica contemporánea. El reto para el desarrollo sustentable es mejorar sobre éstos, los me­jores casos y replicarlos cuando sea posible.
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