Prebisch, a 20 AÑos de su muerte




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Mar.06
PREBISCH, A 20 AÑOS DE SU MUERTE
Juan Carlos de Pablo 1

El 29 de abril de 2006 se cumplen 20 años del fallecimiento de Raúl Prebisch, quien había nacido en Tucumán, Argentina, el 17 de abril de 1901.
La ocasión merita una reflexión sobre la vida y la obra de este multifacético compatriota, a quien con igual pasión algunos pretenden sentarlo junto a los “grandes” de la profesión, y otros lo desdeñan al punto de sugerir que sólo genero males.


1. CV, ECONOMISTA Y FUNCIONARIO


“Mi padre no tenía profesión alguna, ni dinero. Llegó a Tucumán, procedente de Alemania, después de haber andado por la India… Éramos 8 hermanos, 4 hombres y otras tantas mujeres… No practico ningún deporte, me gustaba trepar la montaña… En mi época de estudiante nunca hice vida de café” (Prebisch en Magariños, 1991. En adelante, PM91).

Alumno y docente. Según la detallada crónica de Fernández López (1987), quien fuera uno de los discípulos de Alejandro Bunge estuvo 30 años relacionado con la Universidad de Buenos Aires (UBA); desde 1918, en que ingresó como alumno, hasta 1948, en que dejó de enseñar porque lo echaron.
La Facultad de Ciencias Económicas de la UBA fue creada en 1913. "Salvo rarísimas excepciones, los profesores eran muy deficientes. Pero con la reforma universitaria [ocurrida en 1918] dejamos de tener la obligación de asistir a las clases. Aprendimos economía estudiando en la biblioteca" (PM91), y como al parecer ésta estaba bien surtida y actualizada2, fuera de los cursos tuvo acceso a autores entonces bien modernos, como Vilfredo Pareto3. Dominaba el francés y el italiano, y también tenía conocimientos de inglés.
Se recibió de contador, aunque nunca retiró el título. No completó los estudios de doctorado (quedó adeudando 1 materia de tercero, 1 de cuarto y todo quinto año)4. “Mi gran aspiración, durante la década de 1920, era ir a Harvard o a alguna buena universidad del Reino Unido. Pero en ese momento no había becas y yo no tenía dinero para ese propósito” (Prebisch en González y Pollock, 1991).
Como alumno tuvo que haberse destacado dado que desde 1920, es decir, desde su tercer año de estudios, se ganó la vida como ayudante en la facultad. En 1925 fue designado profesor interino de Economía Política.

Como dije, su ciclo como profesor en la UBA se cerró con el (según los alumnos, así como también según Francisco García Olano, quien fuera su ayudante) antológico curso dictado en 1948. Uno de dichos alumnos lo recuerda de esta manera: "Un hombre bien plantado, cabeza erguida y estatura mediana, que promediaba sus años cuarenta. La elegancia estaba a la altura de su porte. Con voz firme y pausada comenzó diciendo: `señores, iniciamos hoy este curso en el cual me propongo presentar ante ustedes mis reflexiones sobre el comportamiento del sistema económico en las condiciones contemporáneas'… La mayor parte de los alumnos teníamos una reacción visceral contraria a los regímenes conservadores a los cuales Prebisch había servido en importantes posiciones públicas. Sin embargo, su prestigio académico lo colocaba por encima de las contingencias de la vida política" (Ferrer, 1990).

Economista, funcionario público nacional e internacional. Como la brillantez es un recurso escaso, en la década de 1920 por el joven Prebisch disputaban la actividad académica y el resto de las alternativas profesionales. Comenzó su carrera fuera de la universidad en 1922, cuando fue designado Director de estadísticas de la Sociedad Rural Argentina5. Desde mediados de 1927 organizó la Oficina de Estudios Económicos del Banco de la Nación Argentina (BNA).
“A comienzos de 1923 el ministro de hacienda Rafael Herrera Vegas me envió a Australia y a Nueva Zelanda, para ver cómo se aplicaba el impuesto a los réditos en países agrícolas [¡en ese entonces tenía 22 años!]… Permanecí 11 días en Nueva Zelanda y 3 meses y medio en Australia,… país que me pareció socialmente mucho más avanzado que Argentina, pero económicamente estaba atrás… Con Luis Duhau, de la Sociedad Rural, [también durante la década de 1920] conocí Estados Unidos y Canadá” (PN91).

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La revolución del 6 de setiembre de 1930 lo llevó a la función pública, más precisamente a la titularidad de la subsecretaría de Hacienda (donde permaneció durante 18 meses), iniciando casi una década y media de activa -y crucial- participación en la política económica argentina. La cual continuó a comienzos de 1933, cuando fue simultáneamente asesor de Federico Pinedo, ministro de Hacienda, y de Duhau, titular de Agricultura (ad honorem, mientras conservaba su cargo en el BNA); y gerente general del Banco Central de la República Argentina (BCRA) desde su creación, en mayo de 1935. ¡Es decir, entre sus 29 y sus 42 años!
Junto a Pinedo (quien había nacido en 1895, de manera que le llevaba 6 años) lideró un conjunto de jóvenes quienes tuvieron la responsabilidad de enfrentar las implicancias de la crisis de la década de 1930, la Segunda Guerra Mundial, etc. Louro (1992) reseña las actividades y la integración del grupo Pinedo-Prebisch, afirmando que se trató de “un grupo burocrático que trabajó dentro del neoconservadorismo restaurador… Pinedo era el ministro, Prebisch el técnico económico y mentor del `trust de cerebros’ nacional. El grupo estaba además integrado por Máximo Alemann, Felipe Espil, Walter Guillermo Klein y Ernesto Malaccorto… El gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear favoreció el advenimiento y acceso del grupo… Buena parte de sus integrantes renunciaron en octubre de 1943: Prebisch al BCRA, Malaccorto a la gerencia general de la dirección nacional de impuesto a los réditos, Alemann a la dirección general de finanzas del ministerio de economía, y Klein a la jefatura de la división movimiento de fondos de deuda pública y bancos, en el ministerio de hacienda… Algunos de ellos, con el tiempo, volverían a la función pública, pero ya no como grupo”6.
Cuando yo estudiaba en la Universidad Católica Argentina (UCA), entre 1960 y 1964, Prebisch y Pinedo parecían llevarse a las patadas7. No sé si personalmente alguna vez se reconciliaron. ¿Qué terminaron diciendo uno del otro? “En la Sociedad Rural Prebisch hizo trabajos muy meritorios, como que era muy capaz y muy trabajador. Ahora se ha puesto en esto… de sacerdote del Tercer Mundo, y sin llegar a ser [el padre Carlos] Mujica, dice macanas por el estilo. No lo puedo creer, con todas esas cosas que escribió de la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL) y que yo se las destruí en ese librito mío. No tiene derecho a hacerlas, porque es sumamente inteligente para creer en esas cosas… Ha tenido un defecto: siempre del mismo lado del mostrador. El no sabe lo que es la actividad que tiene que producir para ganar. Siempre ha sido funcionario, lo que le ha perjudicado mucho su desarrollo mental, que es poderoso, porque es una cabeza muy bien organizada” (Pinedo, 1971).
“Pinedo era un hombre de talento y muy sincero. Se lo atacó duramente por razones políticas, porque cometió serios errores políticos. Pasó del socialismo, del marxismo que había bebido a los 13 años, al conservadurismo más absoluto, en un breve período de tiempo… Me tenía ciertos celos, le molestaba un tanto que yo, sin querer, también tuviera publicidad, porque la gente se daba cuenta de que había alguien que estaba atrás de todo esto [la política económica durante la década de 1930]… Tenía un gran poder de persuasión, un gran prestigio y se impuso en el Congreso [para que se pudiera crear el BCRA]. Ese es su gran mérito” (PM91). En una conferencia sobre política económica argentina que tuvo lugar en Oxford, en 1981 afirmó: “digo sin dudar ni plantear reservas de ninguna naturaleza, que este hombre extraordinario no fue apreciado debidamente en nuestro país, debido a las pasiones políticas, pero que su significación crece con el tiempo. Bajo condiciones políticas más favorables, hubiera podido haber sido uno de los grandes presidentes de la historia argentina” (Prebisch, 1985).
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La crisis de la década de 1930 no fue la primera ni la última, pero sí la más profunda, generalizada y prolongada de las que se tiene memoria. Baste señalar que el PBI conjunto del Grupo de los 7 (integrado por Estados Unidos, Alemania, Japón, Gran Bretaña, Francia, Italia y Canadá) cayó 18,5% en términos reales entre 1929 y 1932, y no recuperó el nivel de 1929 hasta 1936.

Prebisch (PM91) relató así cómo la Gran Crisis se fue "develando" a sus ojos: "En 1931 [sic] nunca dejamos de creer que la recuperación estaba a la vuelta de la esquina. Esa era la frase que se decía en todo el mundo: around the corner... Al presenciar la depresión mundial, que se prolongaba y se hacía cada vez más intensa y que no podía tratarse ni en los grandes países ni en los nuestros, con medidas ortodoxas, fui poniendo en grave tela de juicio todo lo que yo había aprendido y enseñado como joven profesor de la universidad. Ese fue un cambio fundamental en mi concepción de la economía".
Mezcla de acontecimientos mundiales y el contexto político interno, mezcla de una realidad crecientemente contundente y un “libreto” crecientemente irrelevante, se fue armando la política económica argentina. “La crisis política de abril de 1931 [el triunfo radical en la Provincia de Buenos Aires, que destrozó la estrategia política del gobierno presidido por José Félix Uriburu], generó desconfianza, gran especulación y fuga de capitales. Nadie quiso prestar en esas condiciones políticas. Bajo la presión de los acontecimientos el 10 de octubre de 1931 el gobierno dispuso el control de cambios... En cuanto al funcionamiento administrativo del sistema, se pasó por todas las consecuencias iniciales de la improvisación e inexperiencia: no había plan. La caída de la libra esterlina [ocurrida a partir de setiembre de 1931] fue tan súbita8, y la necesidad de implantar el sistema tan urgente, que se procedió sin programa alguno. Dije: `no hay más recuperación a la vuelta de la esquina. No tenemos que esperar nada del exterior'... Yo mismo redacté el decreto, porque era una situación desesperada... Por otro lado, no había mucha inclinación a formular un plan de vasto alcance, porque se tenía el sentido de la transitoriedad. El sistema dio lugar a considerables protestas, por parte de la gente que no se sentía igual tratada que sus competidores... La caída de la libra aceleró la fuga de capitales. Materialmente, dicha caída no tenía por qué llevarnos al control de cambios. Fueron las consecuencias psicológicas las que le hicieron pensar a mucha gente que si la libra caía en semejantes proporciones, el peso estaba destinado a caer con mucha más facilidad. Eso precipitó la fuga de capitales" (Prebisch, 1986).
Con la llegada de Pinedo al ministerio de hacienda, "el 28 de noviembre de 1933 se produjo una reforma importante en el sistema de control de cambios, cuyos 3 puntos fundamentales fueron: el establecimiento de un permiso previo para la importación; el abandono del principio del control absoluto, decidiéndose controlar lo que la práctica enseña que puede controlarse, dejando el resto de las transacciones en un mercado completamente libre [legal]; y el desplazamiento de los tipos de cambio: se abandonó un nivel artificialmente bajo y se buscó otro de acuerdo con las circunstancias... Se introdujeron aforos, porque la realidad demostró que era prácticamente imposible determinar el verdadero valor, aún el de las exportaciones de productos con mercado universal, porque un exportador podía hacer mil maniobras, tanto más en las exportaciones que están controladas por combinaciones, como las de la carne... A fines de 1933 no se pensó que éste sería un sistema de mucha duración" (Prebisch, 1986).
Además de lo cual la ley 11.627, del 28 de setiembre de 1932, modificó los arrendamientos rurales; la ley 11.682, del 30 de diciembre de dicho año, creó el impuesto a los réditos; la ley 11.747, del 29 de setiembre de 1933, creó la Junta Nacional de Carnes; en tanto que el decreto 31.864, del 28 de noviembre de 1933, creó la Junta Reguladora de Granos

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La crisis presentaba para Argentina dificultades adicionales. Luego del fracaso de la Conferencia Económica de Ginebra de 1930, Estados Unidos reformó su sistema arancelario con la ley Smoot-Hawley, lo cual precipitó medidas proteccionistas en Inglaterra. No menos de 20 conferencias fueron celebradas entre 1930 y 19339. Desde el punto de vista de nuestro país la más importante tuvo lugar en Ottawa, Canadá, el 20 de agosto de 1932. Allí se crearon las preferencias imperiales, que otorgaron prioridad a las relaciones comerciales entre los integrantes del Commonwealth (Comunidad Británica de Naciones).

Un subproducto directo de la conferencia de Ottawa, fue lo que se conoce como el pacto Roca-Runciman. "Los ganaderos argentinos le pedían al gobierno que enviara una misión a Londres: A fines de 1932 el presidente Justo accedió... Encabezó la delegación Julio Argentino Roca (h.), vicepresidente de la Nación10... Las instrucciones que llevó no fueron redactadas por la Cancillería sino por el ministro de agricultura Antonio de Tomaso" (Ferrari, 1983). "Tres fueron los objetivos que se persiguieron al enviar la misión: romper la crítica situación creada por los acuerdos de Ottawa; abandonar la triangulación del comercio con Estados Unidos; y, correlativamente, integrarse al ciclo comercial británico" (Roca, 1995).
Luego de 3 meses de negociaciones, el 1 de mayo de 1933 se firmó la Convención entre la República Argentina y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, accesoria al Tratado de Amistad, Comercio y Navegación de 1825, conocido como pacto Roca-Runciman (Walter Runciman era el titular del ministerio de comercio inglés).
El artículo 1 del Pacto aseguraba la colocación de carne enfriada en una cantidad no inferior a la de 1932 salvo, previa consulta con el gobierno argentino, [que fuera necesario reducir las importaciones] para mantener el nivel de precios en el mercado del Reino Unido (si el gobierno inglés pretendía reducir la cuota en más de 10%, consultaría con el gobierno argentino y los demás exportadores; y en caso de reducirla, haría lo mismo con los países de la Comunidad Británica de Naciones); en tanto que el artículo 2 estableció una cláusula de reciprocidad: se destinaría para remesar a Inglaterra la suma total de cambio en libras esterlinas proveniente de la venta de productos argentinos en el Reino Unido, luego de deducir una cifra razonable para pagar el servicio de la deuda pública externa en países que no fueran el Reino Unido11.
Desde el momento mismo de su firma, el Pacto fue motivo de controversia12. Con la perspectiva que otorga el tiempo, Prebisch lo evaluó en los siguientes términos: "La gran crítica política: son los intereses de la oligarquía en conjunción con el imperialismo británico. ¡Pero carajo! Había que defender la exportación de carne argentina. Era de vital importancia para nuestro país, que estaba cortando en la forma más brutal todas las importaciones... También se acusó a la misión de no haber logrado la aspiración de los pastores argentinos, que como el comercio de carnes quedaba sujeto a un régimen de cuotas, el manejo de la cuota tenía que hacerse en Argentina... Era una aspiración legítima, pero cuando íbamos al lado británico decían: `ustedes tienen todo el derecho de dar la cuota a quienes quieran, a sus exportadores, pero nosotros tenemos el derecho de distribuir la cuota a nuestros importadores en la medida en que nosotros queramos'... Es una lucha de poder. Nosotros éramos la parte más débil. Ellos podían perfectamente prescindir en gran medida de la carne argentina... Viendo las cosas a la distancia, el Pacto fue atacado por 2 razones: hacer un tratado para evitar que el comercio se contraiga no es un triunfo; y en cuanto a las concesiones, se hizo gran alharaca, pero después todo el mundo se dio cuenta que fue una tormenta en un vaso de agua... Sigo estimando, y puedo demostrarle a quien quiera, que el acuerdo era lo único que podía hacerse para proteger la exportación argentina del desastre de la gran recesion mundial. No fue un acuerdo dinámico. Fue un acuerdo de defensa, en un mundo económico internacional que se contraía" (PM91).
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