Cuadros de amor y humor, al fresco




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CUADROS DE AMOR Y HUMOR, AL FRESCO

José Luis Alonso de Santos

 

ÍNDICE
PRESENTACIÓN
1. AGOSTO
2. CONFIDENCIAS DE MUJER
3. PROBLEMAS CONYUGALES
4. LA BOLA DEL MUNDO
5. MUJERES DE VIDA FÁCIL
6. CARTA DE AMOR A MARY
7. PROMESA DE AMOR
8. UNA VERDADERA MÁRTIR
9. UN BOCADILLO DE HIGADILLOS
10. TIEMPOS MODERNOS
11. LA PENÚLTIMA COPA
12. LAPISLÁZULI
13. SINCERIDAD
14. ENTRE COLEGAS
15. SECRETOS ERÓTICOS
16. EL HONOR DE LA PATRIA
17. PROFESIONALES
18. ENTRE REJAS
19. UNA CUESTIÓN DE HONOR
20. AMOR DIVINO, AMOR HUMANO
21. LA CHICA DE LOS OJOS AZULES
22. EDIFICIO OKUPADO
23. DOMINGO MAÑANA
24. ECOGRAFÍA MUY HÚMEDA
25. AZUL Y ROJO
26. DINERO Y AMOR
27. COMPLEJO DE MUCHA CASTRACIÓN
28. A QUINIENTAS LA COPA
29. BUENOS DÍAS, SEÑOR DOCTOR
30. AGUDA ESPINA DORADA

CUADROS DE AMOR AL FRESCO está escrito a modo de pinceladas en el enlucido de la realidad cotidiana, con los colores de nuestros sentimientos y el dibujo del juego de nuestras emociones. En el fondo del cuadro la eterna lucha entre los sexos opuestos, que se necesitan para encontrar su sentido. Hombres y mujeres hablando de, para, con, contra, desde... las mujeres y los hombres. Piel buscando otra piel para reconocerse. Amo y sufro: luego existo. “Quien lo probó lo sabe...”, como dijo el poeta.

Monólogos y diálogos que se cruzan en una espiral para hablar de placeres esperados, de pensamientos, de estados de ánimo íntimos, de deseos y anhelos que representamos cada día al vivir la aventura de relacionarnos con los demás.

El humor hace de mezcla, de estilo unificador y vehículo de comunicación. La dulce venganza - amarga tantas veces- de la risa ante nuestras limitaciones. De la realidad al deseo. Del sueño y la imaginación, al paso real del tiempo de nuestras pequeñas vidas. Debajo de las palabras hay millones de sensaciones que no podemos comunicar a los demás. Y cada personaje proyecta y oculta detrás de la más mágica de las palabras: amor, su agridulce historia.

Entremos, pues, con los ojos abiertos por el humor en esta pintura. Las diferentes pinceladas de estos cuadros (las vivencias y diálogos de sus personajes) nos mostrarán su luz, su dibujo, su latido, su forma, y su color.

José Luis Alonso de Santos

 

1. AGOSTO

(DOS NÁUFRAGOS EN UNA ISLA DESIERTA. AL FONDO UNAS ALTAS PALMERAS DE LAS QUE CUELGAN CUERDAS EN LAS QUE ESTÁN TENDIDOS SUS HARAPOS. TIENEN BARBAS DE VARIOS AÑOS. UNO ES COJO Y VA VESTIDO CON UN VIEJO Y RAÍDO CHAQUÉ, Y EL OTRO MANCO, Y LLEVA UN DESCOLORIDO Y ROTO TRAJE DE MARINERO. RUIDO DEL MAR CERCANO GOLPEANDO CONTRA LAS ROCAS. PASA VOLANDO UNA BANDADA DE GAVIOTAS.)

COJO.- ¡Gaviotas! (SE ACERCA A UNAS ROCAS DONDE ESTÁ EL MANCO.) Hace un buen día hoy, ¿eh? ¡Mira, gaviotas!

MANCO.- (DESDE DETRÁS DE LAS ROCAS.) ¡Bah!

COJO.- Hay nubes allí. A lo mejor caen unas gotas. Deberíamos preparar las latas por si acaso.

MANCO.- (HABLANDO SIN ASOMARSE.) Prepáralas tú si quieres. Hoy es mi día libre.

(PAUSA)

COJO.- ¡Oye!

MANCO.- (CADA VEZ MÁS ENFADADO.) ¡Qué!

COJO.- Allí parece que se ve algo. Un puntito a lo lejos. A lo mejor es un barco.

MANCO.- Dos barcos seguramente serán. O tres. O toda la flota si te da la gana. Lo que tú quieras.

COJO.- (ACERCÁNDOSE MÁS, LE ESPÍA POR ENCIMA DE LAS ROCAS.) Hombre, no te pongas así conmigo...

MANCO.- (ASOMA LA CABEZA ENFADADÍSIMO, HABLANDO A GRITOS.) ¡Quieres dejarme en paz de una vez! ¡Hoy me toca a mí! ¿No? ¡Pues no estés todo el día alrededor con si hace bueno, si hay gaviotas, si va a llover, o si vienen barcos o no vienen barcos! ¿Hemos quedado por semanas sí o no?

COJO.- Bueno, lo que tú quieras. (SE ALEJA Y SE SIENTA A MIRAR EL MAR. PAUSA. TIRA PIEDRAS AL AGUA.) ¿Qué estáis haciendo?

MANCO.- ¿Y a ti qué te importa?

COJO.- Nada, nada. Perdona. (PAUSA.) Yo era, más que nada... Vamos que te lo decía por si no te das cuenta y...

MANCO.- (SALE DE ENTRE LAS ROCAS Y VA HACIA ÉL.) ¡Que nos dejes en paz! ¿Cómo quieres que te lo diga? ¡Ya está bien! ¡No podemos hablar, no podemos hacer nada contigo todo el día alrededor espiando! Ahora ya no sé ni lo que le estaba diciendo. Necesitamos un poco de intimidad, ¿es que no puedes comprenderlo? ¿Tan difícil es? ¿Te molesto yo acaso? ¿Me meto en tus cosas? ¡Todo el día espiando, y por la noche igual! ¡Deja de hablar un rato ya de una maldita vez! ¡Cállate! ¡O vete de aquí!

COJO.- ¿Y dónde voy a ir? Como no me vaya volando como las gaviotas, o me tire al mar...

MANCO.- Te puedes ir detrás de las palmeras. O haces un agujero y te entierras, a ver si así me dejas tranquilo.

COJO.- (SE TIRA AL SUELO DESESPERADO.) ¡Me tiro al agua, me mato o te mato a ti! ¡Ya no puedo soportarlo más! ¡Lo intento pero no puedo! ¡Me pongo malo! ¡Me muero!

MANCO.- Ahora toca el numerito de los nervios. (CONTENIENDO SU IRRITACIÓN.) ¿Pero es que no puedes comportarte como un adulto? En la vida no se puede tener siempre todo lo que se quiere. Me imagino que te lo explicarían tus padres de pequeño, o tus maestros en el colegio. Tenemos que empezar de una vez a comprender que los otros también tienen sus derechos. Que no estamos solos en el mundo. ¿Es que no puedes esperar unos días? La semana que viene, toda para ti. Las veinticuatro horas del día.

COJO.- Sé que le has estado hablando mal de mí. Lo sé.

MANCO.- ¿Te crees que no tenemos otra cosa mejor que hacer que hablar de ti?

COJO.- ¡Tengo que verla ahora mismo! ¡Tengo que decirle que la quiero, que no puedo vivir sin ella, que la necesito más que a nada en el mundo!

MANCO.- ¿Y yo, qué? Comprende tú también mis sentimientos. Y además, no quiero ponerme a discutir contigo ahora. Te conozco. Lo haces para que no pueda estar con ella. Son los malditos celos que te comen. Pues a mí me da igual. ¿Has oído? ¡Me da igual lo que hagas! ¡Mientras yo esté con ella, como si tú no existieras!

(VUELVE EL MANCO A ESCONDERSE DETRÁS DE LAS ROCAS Y SE OYEN RUIDOS Y RISITAS, COMO SI DOS PERSONAS ESTUVIERAN HACIENDO EL AMOR. EL COJO SE TAPA LOS OÍDOS, DESESPERADO. VA HASTA LAS PALMERA Y EMPIEZA A RECOGER LOS HARAPOS TENDIDOS.)

COJO.- (GRITANDO.) ¡Te cambio el próximo turno de corte si me la dejas!

MANCO.- ¡No me da la gana!

COJO.- (VUELVE A GRITAR.)¡Dos turnos de corte! ¡Los que tú quieras!

(EL MANCO NO CONTESTA. SIGUEN ESCUCHÁNDOSE LOS RUIDITOS DE PLACER. EL COJO TOMA UNA DECISIÓN. TIRA LOS HARAPOS QUE HABÍA RECOGIDO, VA HASTA UNOS BULTOS Y SACA DE ELLOS UN CUCHILLO GRANDE DE CARNICERO Y UN HIERRO DE AFILAR.)

COJO.- (COMIENZA A AFILAR EL CUCHILLO.) ¡Ya!

MANCO.- (SACANDO LA CABEZA.) Ya, ¿qué?

COJO.- Nos hemos quedado sin caldo y tengo hambre. Hay que hacer otro perol. Voy a cortar.

MANCO.- ¿Y tiene que ser precisamente ahora?

COJO.- Tengo hambre, ya te lo he dicho.

MANCO.- Por un día que no tomemos caldo no pasa nada. No nos vamos a morir por eso. Mañana, mañana cortamos. Hoy quiero estar con ella. Si cortas tendré fiebre y no podré. ¡Y lo sabes, maldita sea, por eso lo haces!

(SACA EL MANCO DE SU PECHO UNA HOJA DE CALENDARIO: “AGOSTO”, QUE TIENE UNA MUJER DESNUDA, Y SE PONE A BESARLA APASIONADAMENTE.)

COJO.- ¡Ya! ¡Ya! ¡Voy a cortar ahora mismo! ¡O me la das y me corto yo! ¡A mí no me importa la fiebre con tal de tenerla!

MANCO.- ¿Lo ves? ¿Ves como no era el hambre? ¡Son los celos! ¡Los malditos celos que no te dejan vivir! (VUELVE A METERSE LA HOJA EN EL PECHO, APLASTÁNDOLA CONTRA SÍ.)

COJO.- (AMENAZANDO CON EL CUCHILLO.) ¡Sácatela de ahí! ¡La estás arrugando!

MANCO.- ¡Es mía! ¡Mía! ¡Yo la traje en la balsa con mis cosas!

COJO.- ¡Pero ella me quiere a mí, me quiere a mí! ¡Me lo ha dicho mil veces!

MANCO.- ¡A mí también me lo ha dicho! ¿Qué te crees? ¡Y que yo le gustaba más que tú! ¡Que mis labios le hacen temblar!

COJO.- ¡Mentira! ¡Eso es mentira! ¡A ver, sácala y que lo diga delante de mí! ¡A ver si eso es verdad! ¡Venga! ¡Sácala!

MANCO.- ¡Quita! ¡No la toques!

(METE EL COJO LA MANO EN EL PECHO DEL MANCO Y LE ARRANCA LA HOJA. EL MANCO CONSIGUE QUITÁRSELA DE NUEVO.)

COJO.- ¡Te mato! ¡Dámela que te mato! ¡Te juro que te mato!

MANCO.- ¡Es mía, mía, mía!

(CORRE EL MANCO EN CÍRCULO POR LA PEQUEÑA ISLA CON LA HOJA EN LA MANO, SEGUIDO DEL COJO CON EL CUCHILLO LEVANTADO CON EVIDENTES MALAS INTENCIONES, MIENTRAS SUENAN MÚSICAS PSICODÉLICAS DE MENTES ALUCINADAS POR EL MUCHO AMOR. FINALMENTE, EN LA PELEA POR LA POSESIÓN, DESTROZAN EL OBJETO AMADO QUE EL VIENTO SE LLEVA EN PEDAZOS AL MAR. QUEDAN LOS DOS PARALIZADOS AL VERLO. SE ESCUCHA DE NUEVO EL RUIDO DEL MAR Y LAS GAVIOTAS.)

COJO.- ¿Qué ha pasado? ¿Qué es lo que ha pasado?

MANCO.- ¿Estarás contento ya?, ¿no? La has roto, eso es lo que ha pasado.

COJO.- ¡Se ha ido! ¡Nos ha dejado solos!

MANCO.- Toma. (LE DA EL CUCHILLO, QUE HABÍA CAÍDO EN LA PELEA.) Puedes cortar cuando quieras. Ya me da igual tener fiebre.

COJO.- ¡Mira, aquí hay un trozo! ¡Ha quedado un trozo! (RECOGE UN TROZO DE CARTÓN DEL SUELO, LO ESTIRA Y SE LO ENSEÑA.)

MANCO.- ¿A ver...? “AGOSTO”. Sólo las letras... Sólo “AGOSTO”.

COJO.- De todas formas lo quiero. Me puedo imaginar el resto cuando leo “AGOSTO”. Es precioso “AGOSTO”. Ella estaba aquí encima, ¿te acuerdas? Podemos volver a hacer lo de antes si quieres. Una semana cada uno.

MANCO.- Bueno. Sigo yo con ella estos días que me faltan, y luego tú. (TIENDE SU BRAZO MANCO.)

COJO.- (PREPARÁNDOSE PARA CORTAR, LE QUITA LOS VENDAJES.) Un trozo pequeño. Casi no tengo hambre ya.

MANCO.- (MIRA EL RECORTE PARA COGER FUERZAS MIENTRAS PONE EL BRAZO.) No es igual que antes, pero puede servir... “¡AGOSTO!”

(Y MIENTRAS PASAN DE NUEVO INDIFERENTES LAS GAVIOTAS POR EL CIELO, CAE IMPLACABLE LA CUCHILLA SOBRE LA CARNE ENAMORADA.)

OSCURO

 

2. CONFIDENCIAS DE MUJER

(UNA CAFETERÍA ELEGANTE Y SILENCIOSA. SUENA, AL FONDO, UN CONCIERTO PARA VIOLIN Y ORQUESTA, DE MOZART. ATARDECER DE UNA TARDE DE OTOÑO. DOS MUJERES DE MEDIANA EDAD, UNA PROFESORA DE INSTITUTO Y LA OTRA FUNCIONARIA DE UN MINISTERIO, HABLAN SIN MIRARSE SENTADAS CON UNA TAZA DE CAFÉ EN LAS MANOS. CON SUS OJOS PERDIDOS EN LAS TAZAS, Y EN EL INFINITO, MEZCLAN SUS VOCES EN UN MONÓLOGO SIN FINAL.)

PROFESORA.- ...Si quieres que te diga la verdad, a mí el amor, lo que se dice el amor, ya me da igual. (SONRIE) A estas alturas de mi vida me parece una cuestión sin importancia...

FUNCIONARIA.- ...Para mí toda la vida ha sido sólo eso: ir en busca de amor de un lugar a otro. (SONRÍE.) De ahí todos mis problemas...

PROFESORA.- ...He tenido, como todas, algunas historias... (TRISTEMENTE.) ...pequeñas aventuras sin sentido que ya casi he olvidado...

FUNCIONARIA.- ...Una vez y otra siempre con lo mismo... (DUDANDO CÓMO EXPRESARSE.) ...empiezas, un tiempo va bien, y luego...

(LAS DOS MIRAN HACIA DENTRO DE SI MISMAS, COMO BUSCANDO ALGO PERDIDO HACE TIEMPO)

PROFESORA.- ...A veces se me juntan en la cabeza las caras de todos los hombres que han tenido algo que ver conmigo desde que empecé a salir con chicos en el instituto, de joven, luego en la universidad, después en el trabajo... , los cuerpos que he tocado... la piel... los besos...

FUNCIONARIA.- ... En el fondo esos problemas son los que me han hecho sentirme más viva. (DISTANTE.) Lo demás no tiene apenas importancia...

PROFESORA.- ...Mi marido es otra cosa. Él supuso para mí algo diferente a los demás, aunque sólo fuera por la convivencia... La convivencia también es importante, digo yo. El día a día con alguien a tu lado... aunque muchas veces te sientes como atrofiada, paralizada, muerta por dentro, harta de todo... (SE PASA LA MANO POR EL PELO.) ...y de esa persona que está a tu lado... y que apenas conoces realmente...

FUNCIONARIA.- ...Encontrar a alguien que te necesite desesperadamente cada momento... (SE COGE LA CARA CON LAS MANOS.) que no pueda vivir sin ti...

PROFESORA.- ...Lo quiero, claro, pero de otra forma. Como quería de pequeña a mis hermanos, y a mis padres... Pero de eso al amor de las películas y de las novelas... No suenan los violines cuando se acerca a mi. La vida es otra cosa.

FUNCIONARIA.- ...A veces ha sido todo tan terrible... (BEBE CAFÉ.)

PROFESORA.- ...¡Exageraciones! (RÍE.) ¡Exageraciones!... La vida de uno no depende del amor, ni mucho menos...

FUNCIONARIA.- ...Cuando quieres a alguien de verdad y te abandona crees que no vas a poder seguir viviendo, y vas a morir de sufrimiento. Es un dolor terrible en el pecho, como si tuvieras un hierro al rojo vivo dentro... (SE SECA LAS LÁGRIMAS CON UN CLINEX.) ¿Te he dicho que hace poco me separé del hombre con el que estaba viviendo?...

PROFESORA.- ...El problema es que poco a poco te va entrando un hastío insoportable, como si la ilusión se te fuera escondiendo en esas pequeñas arrugas de la cara que no hay forma de borrar...

FUNCIONARIA.- ...Tal vez es que sea una eterna inmadura, como dice mi madre. (SONRÍE.) No he podido nunca tener una estabilidad...

PROFESORA.- ..La compañía y el cariño sí. Eso es importante. Vives con alguien, cuentas con él, no estás sola... Pero si te soy sincera, lo demás... aunque se echa de menos algunas veces. Hay días en que te pones tonta... (RÍE.)

FUNCIONARIA.- ...Para vivir con un hombre que no me quiere, prefiero estar sola... Necesito amor, si no, me vuelvo loca... Convivir sin amor es terrible. Si no me quieres, vete. No quiero tenerte aquí ni un minuto más... Es peor que el infierno. Acabas odiando al que está a tu lado... Y a ti misma...

PROFESORA.- ...A veces es agradable que te miren por la calle, o en una cafetería, que entres y un hombre te siga con la mirada, deseándote... Hasta una aventura de vez en cuando, si todo sucede normalmente, y te apetece... (SE RÍE, Y BEBE CAFÉ.) Sí, mujer, ¿por qué no? Una aventura...

FUNCIONARIA.- ...A lo mejor es que le pido demasiado a la vida...

PROFESORA.- ...Pero de eso al amor...

FUNCIONARIA.- ...O no...

PROFESORA.- ...Un abismo...

FUNCIONARIA.- ...Quiero estar bien...

PROFESORA.- ...A sentir verdadera pasión por alguien...

FUNCIONARIA.- ...Tengo derecho a sentirme viva...

PROFESORA .- ...Ese escalofrío que sentía antes, a veces...

FUNCIONARIA .- ...Y que todo tenga sentido...

PROFESORA.- ...Miras las caras de la gente que te rodea...

FUNCIONARIA.- ...A partir de cierta edad se lleva grabada en el cuerpo la tristeza de habernos equivocado...

PROFESORA.- ...A veces me pasa. (SONRÍE.) Estoy tan normal, y de pronto...

FUNCIONARIA.- ...Pero es que no puedo vivir sin amor... ¡No puedo!

PROFESORA.- ...Mi marido y yo nos llevamos bien. No estamos todo el día peleándonos, como otros... Hacemos el amor... alguna vez...

FUNCIONARIA.- ...Que te besen, que te quiten la ropa, que te acaricien, que te abracen fuerte, hasta hacerte daño...

PROFESORA.- ...Pero la cosa tampoco es para tanto, digan lo que digan todas esas nuevas teorías liberadoras de la mujer. Parece que hay que estar siempre con lo mismo para ser una mujer de verdad...

FUNCIONARIA.- ...Lo demás, mi trabajo, la casa, y eso, bien. Desde que aprobé las oposiciones en el Ministerio mi vida ha sido siempre la misma...

PROFESORA.- ...Yo con mis clases en el instituto, la verdad es que vivo bien... Un poco monótonas a veces, pero me gustan... Luego vuelvo a casa, con él. Apenas salimos...

FUNCIONARIA.- ...Me ha caído una gota de café en el vestido. Estas manchas no se quitan. (SONRÍE. HACE UNA SEÑAL AL CAMARERO.) ¡Oiga, por favor...! ¿Me podía traer un vaso de agua? (A LA PROFESORA, MIENTRAS MIRA LA MANCHA DE CAFÉ DEL VESTIDO.) ¿Sabes que me ha encantado que me llamaras para tomar un café juntas y hablar un rato después de tanto tiempo sin vernos, Carmina?

PROFESORA.- (LA MIRA, FIJAMENTE, POR PRIMERA VEZ.) ¿Cómo dices? No, no... Yo me llamo Mercedes. Mercedes Sosa.

FUNCIONARIA.- (LA MIRA TAMBIÉN POR PRIMERA VEZ, INCÓMODA.) Perdona, pero tú ¿no eres Carmina, la mujer de Jesús el dentista?

PROFESORA.- No. Mi marido es militar y me llamo Mercedes. Cuando te acercaste a mí creí que nos conocíamos de algo y no me acordaba. Entonces te dije que te sentaras...

FUNCIONARIA.- Huy, pues discúlpame. Yo había quedado aquí con una antigua compañera mía de Facultad, que hace muchísimo que no nos vemos. Me llamó por teléfono, y quedamos. Como ella es rubia como tú, y estabas sola..., creí que... Te pareces mucho, aunque claro, hace que no la veo...

PROFESORA.- Claro, estas cosas pasan. A mí me sonaba tu cara... A lo mejor es que te pareces a alguien que yo conozco...

FUNCIONARIA.- Sí, a lo mejor...

PROFESORA.- Tampoco tenía nada que hacer. Estaba aquí, tomando un café.

FUNCIONARIA.- (LEVANTÁNDOSE.) Bueno, pues mucho gusto de todas formas. Encantada. Y perdona.

PROFESORA.- (SE LEVANTA.) No hay de qué. Pues hasta otro día... Adiós.

(SE BESAN EDUCADAMENTE Y SALE LA FUNCIONARIA. LA PROFESORA SE SIENTA DE NUEVO. EL CAMARERO SE ACERCA.)

CAMARERO.- El agua.

PROFESORA.- Ya es igual... Bueno, déjelo de todas formas.

(EL CAMARERO DEJA EL VASO Y SE ALEJA. LA PROFESORA MIRA FIJAMENTE EL AGUA, QUE REPOSA LLENO DE SOLEDAD SOBRE LA MESA. FINALMENTE LO COGE Y BEBE. SIGUE SONANDO EL CONCIERTO PARA VIOLIN Y ORQUESTA DE MOZART.)

OSCURO

 
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