El problema del trabajo productivo




descargar 221.52 Kb.
títuloEl problema del trabajo productivo
página3/7
fecha de publicación20.03.2017
tamaño221.52 Kb.
tipoDocumentos
med.se-todo.com > Economía > Documentos
1   2   3   4   5   6   7

Hasta aquí se nos presentaba como insuficiente en sí misma la definición del trabajo productivo como aquel que se cambia por capital, pues incluiría a los trabajadores comerciales. Pero ¿es suficiente, acaso, con la definición del trabajo productivo como aquel que produce plusvalor? En principio, tampoco. En la producción mercantil, produce valor todo trabajo necesario para crear o conservar un valor de uso —prescindiremos de momento de los trabajos que se venden como actividad, los servicios—, es decir, todo trabajo que produce una mercancía en cuanto unidad de valor de uso y valor de cambio. Produce valor, por tanto, lo mismo el trabajo de un obrero industrial asalariado que el de un productor independiente.

¿Y plusvalor? Si llamamos plusvalor al valor producido por el trabajo que excede al valor necesario para reponer el gasto de la fuerza de trabajo, entonces un productor independiente también puede producir plusvalor. La única diferencia es que éste no tiene, como el capitalista, que dividir el valor total en valor repuesto y plusvalor para embolsarse el segundo, a no ser que encuentre la finalidad de su vida en engrosar una libreta de ahorro o un calcetín, lo que tampoco es infrecuente. Entonces el concepto de trabajo productivo incluiría a todos los productores independientes de mercancías que lograsen a cambio de éstas un valor superior al valor medio en el mercado de su fuerza de trabajo.

Pero ¿tendría sentido esta definición? ¿Tendría sentido como definición del trabajo productivo desde el punto de vista capitalista? No, porque incluiría a toda una serie de trabajadores que no guardan ninguna relación produc-
103

tiva con el capital, que si alguna vez se relacionan con los capitalistas es en el intercambio, es decir, allí donde éstos dejan de ser capitalistas para convertirse en meros poseedores de mercancías. ¿Tendría sentido, entonces, como definición del trabajo productivo desde el punto de vista de la producción mercantil simple? Sin duda, si toda la producción fuera producción mercantil simple.

Pero ¿quién necesita semejante definición en una sociedad en la que el modo de producción dominante es el modo de producción capitalista, hasta el punto de que la misma producción mercantil simple que perdura como tal queda subsumida total o parcialmente en el ciclo de la circulación del capital? ¿Para qué serviría una definición en la que se borra, precisamente, la differentia especifica que separa la producción capitalista de la producción mercantil simple? La definición del trabajo productivo como el que produce plus valor se convierte en definición del trabajo productivo válida desde el punto de vista capitalista, precisamente, al añadir que ese trabajo se cambia por capital, o, lo que es lo mismo, que produce plusvalor para el capitalista. Lo que ocurre es que, al hablar de plusvalor, se sobreentiende que se está hablando de plusvalor del que se apropia el capitalista, por la sencilla razón de que el surgimiento mismo del concepto exigía como presupuesto la existencia real del capital. En una sociedad de pequeños productores independientes de mercancías, en la que nadie se ve obligado a vender como mercancía su propia fuerza de trabajo porque no se ha producido el divorcio entre productores y medios de producción, no pueden surgir el concepto de valor de la fuerza de trabajo —que mucho antes de existir como concepto existe como reducción práctica que lleva a cabo el mercado, como salario medio— ni, a fortiori, los conceptos de trabajo necesario y plustrabajo, de valor repuesto y plusvalor.

El que, una vez que se ha generalizado el modo de producción capitalista y ha encontrado expresión conceptual, el pequeño productor de botijos se entretenga en dividir su jornada en trabajo necesario y plustrabajo y el precio obtenido por su venta en valor repuesto y plusvalor, o en valor transferido del capital fijo al producto, reposición del capital variable y plusvalor —que, a su vez, puede subdividir en beneficio, interés, gastos de circulación, etc.—, o el que lo haga en su lugar el economista, no pasará de ser una forma de matar el tiempo inocente y honradamente.

Por todo esto, Marx aclara repetidamente que lo que él se propone es definir el trabajo productivo desde el punto de vista capitalista, no el trabajo productivo en general. El producto específico del proceso capitalista de producción, del capital —entiéndase: no de los medios de producción en general, sino de los medios de producción convertidos en capital—, es el plusvalor (si hay que ser todavía puntilloso, añadiremos: el plusvalor como valor producido por trabajo impago, el plusvalor que se apropia el capitalista; en adelante, por lo que ya hemos explicado antes, hablaremos de plusvalor a secas). Por eso se define el trabajo productivo como aquel que crea plusvalor, etc.
104

«Trabajo productivo —explica Marx— no es más que una expresión sucinta que designa la relación íntegra y el modo en que se presenta la capacidad de trabajo y el trabajo en el proceso capitalista de producción. Por consiguiente, si hablamos de trabajo productivo, hablamos pues de trabajo socialmente determinado», etc.31. Esta determinación del trabajo como productivo «es simplemente la expresión de una condición social de la producción, la cual no proviene ni del contenido ni del rendimiento del trabajo, sino exclusivamente de la forma especial específica que éste reviste»32. «Sólo la estrechez mental burguesa, que tiene a la forma capitalista de la producción por la forma absoluta, y en consecuencia por la única forma natural de la producción, puede confundir la cuestión de qué es trabajo productivo y trabajador productivo desde el punto de vista del capital, con la cuestión de qué es trabajo productivo en general, contentándose así con la respuesta tautológica de que es productivo todo trabajo que produce, en general, o que redunda en un producto, o en algún valor de uso cualquiera; resumiendo: en un resultado»33.

Si el que el trabajo sea o no productivo desde el punto de vista del capital es una mera determinación social (porque el capital es una mera relación social, aunque encarne en cosas como los medios de producción o el dinero), entonces no dependerá del contenido especial de un trabajo concreto, de que se emplee para producir, en cuanto trabajo útil, latas de conserva, sombreros de plumas o novelas pornográficas. «Ser trabajo productivo es una determinación de aquel trabajo que en sí y para sí no tiene absolutamente nada que ver con el contenido determinado del trabajo, con su utilidad particular o el valor de uso peculiar en el que se manifiesta»34.

Puesto que la definición de un trabajo como productivo es, en realidad, la definición de su relación con el capital, la distinción entre trabajo productivo e improductivo que Marx plantea —la definición desde un punto de vista capitalista, que es, por tanto, la distinción operante en el modo de producción capitalista, y no un simple capricho de Marx— no afecta en nada a los trabajadores independientes, que son herencia de un modo de producción anterior (la producción mercantil simple). Desde el punto de vista del capital, éstos no son ni productivos ni improductivos, puesto que para él no pueden ni producir ni dejar de producir plusvalor35.

Debemos matizar todavía otra cosa. Que el carácter productivo o no del trabajo sea independiente de su contenido concreto, del valor de uso en que
31 K. MARX, El capital, libro 1, capítulo VI (inédito), cit., p. 83.

32 K. MARX, Teorías de la plusvalía, cit., vol. I, p. 138.

33 K. MARX, El capital, libro I, capítulo VI (inédito), cit., p. 78. El mismo párrafo, con leves modificaciones de redacción, se encuentra en las Teorías de la plusvalía, cit., vol. I, p. 216.

34 K. MARX, El capital, libro 1, capítulo VI (inédito), cit., p. 84. Lo mismo, expresado en forma similar, puede encontrarse en los Grundrisse, ed. cit., vol. I, p. 270, y en las Teorías de la plusvalía, cit., vol. I, pp. 138 —dos veces—, 139, 142.

35 Cfr. K. MARX, El capital, libro I, capítulo VI (inédito), cit., p. 82.
105

se realiza, no significa que sea independiente de la existencia o no de algún valor de uso. Al igual que la mercancía, la forma elemental de la riqueza bajo el capitalismo, es unidad de valor de uso y valor de cambio, el trabajo productivo, para serlo, además de añadir valor de cambio —pues, si no, no añadiría plusvalor— a su objeto tiene que contribuir a producir, conservar o aumentar su valor de uso. El valor de cambio de la mercancía es enteramente indiferente ante su valor de uso, pero para que un producto tenga valor de cambio debe tener algún valor de uso, es decir, debe satisfacer alguna necesidad, sea cual sea, porque lo que crea el valor de cambio es el trabajo abstracto medido como trabajo socialmente necesario, en el doble sentido de que es trabajo medio y de que se emplea para satisfacer una necesidad o para fabricar el objeto llamado a satisfacerla. Esto no tiene nada que ver con que el objeto o el trabajo como actividad sean o no convenientes o benéficos para la sociedad, ni con que las necesidades sean justificadas o no, sean humanas o alienadas. Valor de uso es el que satisface una necesidad cualquiera, y necesidad es la que tiene detrás una demanda. Si yo fabrico algo que todo el mundo necesita pero nadie tiene con qué comprar, podré regalarlo y recibir toda clase de agradecimientos, pero no convertirlo en mercancía; por lo tanto, no habré creado ningún valor de cambio. Lo mismo ocurrirá si produzco algo que cualquiera pueda comprar pero nadie quiere. De la misma manera, el trabajo, para ser productivo, tiene que ser necesario

para la creación, la conservación, el aumento o la realización de algún valor de uso, pero este valor de uso puede ser cualquiera. La determinación del trabajo productivo, por consiguiente, nada tiene que ver con ningún criterio de bienestar social, moral, etc. En este punto, lo mismo da que se emplee en producir bombas y aceite de colza desnaturalizado o que se dedique a producir arroz para las misiones, siempre que por medio esté presente el capitalista.

Esto lo expresa Marx así: «El proceso laboral capitalista no anula las determinaciones generales del proceso de trabajo. Produce productos y mercancías. El trabajo sigue siendo productivo en la medida en que se objetiva en mercancías como unidad de valor de uso y de valor de cambio. Pero el proceso laboral es sólo un medio para el proceso de valorización del capital. Es productivo, pues, aquel trabajo que se presenta en mercancías, pero, si consideramos la mercancía individual, lo es aquel que en una parte alícuota de ésta representa trabajo impago o, si tenemos en cuenta el producto total, aquel trabajo que en una parte alícuota de la masa total de mercancías representa simplemente trabajo impago, o sea, un producto que nada cuesta al capitalista»
36. lbid., p. 78.
106

Este párrafo de los Resultados del proceso inmediato de producción nos conduce de cabeza al problema más arduo a que hemos de enfrentarnos; a saber: para ser productivo, ¿es preciso que el trabajo se materialice en un objeto? Tal parece indicar el párrafo citado, al hablar de las mercancías, y lo mismo con otros que podemos encontrar en el mismo escrito de Marx.

Un poco antes, en un pasaje citado ya con anterioridad, Marx habla del trabajo productivo desde el punto de vista del proceso laboral en general (recuérdese que sus determinaciones no se borran a la hora de definirlo desde el punto de vista del proceso de producción capitalista: simplemente son insuficientes) como aquel que se realiza «en un producto, más concretamente, en una mercancía», «en una plusvalía representada por un plusproducto», «en un incremento excedentario de mercancía»37. Más adelante registra, precisamente como una de las fuentes de errores a la hora de definir el trabajo productivo, el hecho de que «si se considera en cuanto tal al proceso laboral, sólo es productivo el trabajo que desemboca en un producto (producto material, ya que aquí se trata únicamente de la riqueza material)»x. La misma conclusión parece que podría inferirse, por otra parte, del hecho de que Marx comience tanto la Contribución a la crítica de la economía política como El capital por el análisis de la mercancía, que aparece presentada como la «forma elemental de la riqueza» 39.

Basta recorrer las primeras páginas de El capital para encontrar constantes referencias a su carácter material, con color, olor y sabor: «un objeto exterior, una cosa» **; «las propiedades del cuerpo de la mercancía», «el cuerpo mismo de la mercancía»41; «una propiedad natural —geométrica, física, química o de otra índole— de las mercancías», «sus propiedades corpóreas»42; sus «componentes y formas corpóreas», «sus propiedades sensibles»43, etc.

Es más: todo el análisis del fetichismo de la mercancía está basado en esa doble existencia suya como relación social y como objeto material y sensible. Esta es la cuestión que vamos a abordar ahora, y anunciaremos ya que para llegar a la conclusión contraria. A nadie escaparán las consecuencias que, al menos a primera vista, puede tener la solución que se le dé. Marx ya advirtió que ser trabajador productivo no es ninguna bendición tras la cual correr, pero ello no ha impedido que de dicha distinción se hayan extraído o
37 Ibid., p. 77.

38 Ibid., p. 86.

39 K. MARX, El capital, cit., libro I, vol. I, p. 43; Contribución a la crítica de la economía

política (traducción de J. Merino), Alberto Corazón, Madrid, 2.a ed., 1976, p. 45.

40 K. MARX, El capital, loe. cit.

41 Ibid., p. 44.

42 Ibid., p. 46.

43 Ibid., p. 47.
107

pretendido extraer toda clase de conclusiones. Por ejemplo, si el trabajo productivo ha de ser un trabajo que produzca objetos como mercancías, o sea, mercancías-objeto; si entonces los únicos trabajadores productivos son los obreros industriales, los del transporte de mercancías y poco más, y si, por consiguiente, no sólo la clase capitalista, sino toda una masa de trabajadores empleados por el Estado, el capital comercial, la banca y el capital de servicios obtienen sus rentas del plus valor producido en exclusiva por los primeros, ¿por qué no concluir que toda esta gran masa tendrá un interés directo en aumentar el plusvalor social, esto es, en intensificar la explotación de los trabajadores productivos? ¿No son precisamente esa idea y los sentimientos y actitudes políticas correspondientes los que quiere propiciar, por ejemplo, la propaganda sistemática que en un país como el Reino Unido se emplea en demostrar que la culpa de la crisis económica la tienen unos sindicatos obreros demasiado fuertes? ¿No conducen a las mismas conclusiones, a poco que se quiera, las teorías de la lucha de clases como lucha por la distribución del excedente social de valor?

Por otra parte, si la producción es la esfera determinante de la economía, si el modo de producción dominante es el capitalista, si la relación fundamental en este modo de producción es la relación capital-trabajo, si es esta relación la que convierte al proletariado en enemigo jurado del capital y motor de cualquier cambio radical, pero, a la vez, el trabajo que produce plusvalor, el trabajo industrial —el que se halla enfrentado a la parte fundamental del capital: la que se dedica a la producción material—, no hace sino ver disminuir paulatinamente su peso relativo en el conjunto de la población (esto sólo es cierto desde un punto de vista nacional y en los países capitalistas avanzados, pero hic et nunc nos da igual), ¿no se esfuma, entonces, la perspectiva revolucionaria planteada por Marx?

En fin, dejando de lado tan tristes perspectivas de estancamiento, hay otra implicación que nos preocupa más y nos parece infinitamente más seria. Si el trabajo de servicios no es productivo, la penetración del capital en los sectores de servicios resolverá tal vez el problema individual del capitalista que penetra y logra participar así de la tasa media de ganancia, pero agrava el problema del capital en general, puesto que una misma masa de plusvalor, rerum sic estantibus, se tendrá que repartir entre una masa mayor de capitales. Por consiguiente, y tanto más en época de crisis, el capital se verá obligado a sustituir la prestación de servicios por la venta de mercancías y a ejercer una presión especialmente fuerte en este sentido (si no es así, no obstante, nada implica que otros motivos no vayan a empujarle en la misma dirección, pero no hay duda de que la presión será menor).
1   2   3   4   5   6   7

similar:

El problema del trabajo productivo iconAlvarez de Serrano, Maritza. (2001), “El Tejido Productivo: Una Alternativa...

El problema del trabajo productivo iconEl problema del conocimiento esta vinculado al problema de la verdad

El problema del trabajo productivo iconEl problema del conocimiento esta vinculado al problema de la verdad

El problema del trabajo productivo iconImplementación del Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo

El problema del trabajo productivo iconLos fragmentos reunidos en este libro constituyen una he-rramienta...
«lenguaje», está contenida una deter­minada concep­ción del mun-do*23, se pasa al segundo momento, el de la crítica y el conoci­miento,...

El problema del trabajo productivo iconProblema 6 Resolver el sistema de ecuaciones Problema 7

El problema del trabajo productivo iconResumen en el resumen se deben plantear brevemente los objetivos...

El problema del trabajo productivo iconY las que cuentan con trabajo empírico sobre coordinadores de posgrado,...

El problema del trabajo productivo iconTrabajo de recuperacion de undecimo valor del trabajo 30 y estudia los examenes del blog

El problema del trabajo productivo iconEl proceso productivo en los sistemas de producción


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com