En los dos primeros volúmenes de mis cuentos completos (éste es el segundo) reúno más de cincuenta relatos, y todavía quedan muchos más para volúmenes futuros




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 ¡Siéntese!

Realo se sentó. Tenía los ojos inflamados.

 Van a destruir el mundo de los rbbots.

 No se preocupe por eso.

 Pero usted dijo que podrían hacerlo si los robots descubrían el viaje interestelar. Lo dijo. Es usted un necio. ¿No ve...?

Se estaba sofocando. El presidente frunció el ceño.

 ¿Por qué no se calma y habla con sensatez?

El albino apretó los dientes y masticó las palabras:

 Pero tendrán el viaje interestelar dentro de poco.

Los dos psicólogos se volvieron hacia el hombrecillo.

 ¿Qué?

 Bien..., bueno, ¿qué se creen?  Realo se irguió con la furia de la desesperación . ¿Creen que aterricé en un desierto o en medio de un

  57  

océano y que exploré un mundo por mi cuenta? ¿Creen que la vida es un libro de cuentos? Fui capturado en cuanto descendí y me lleva­ron a una gran ciudad. A1 menos, creo que era una gran ciudad, aun­que diferente de las nuestras. Tenía... No se lo contaré.

 ¡No nos importa la ciudad!  exclamó el presidente del Conse­jo . Le capturaron. Continúe.

 Me estudiaron. Estudiaron mi máquina. Y una noche me fui para contárselo a la Federación. No se enteraron de que me fui. No querían que me fuera.  Se le quebró la voz . Y yo hubiera preferido quedar­me, pero la Federación tenía que saberlo.

 ¿Les habló usted de su nave?

 ¿Qué podía decirles? No soy mecánico. No sé nada de la teoría ni de la construcción. Pero les enseñé a manejar los controles y les dejé mirar los motores. Eso es todo.

 Entonces no lo entenderán  comentó Brand Gorla en voz baja . Eso no es suficiente.

El albino elevó la voz con triunfal estridencia:

 ¡Oh, sí, claro que lo entenderán! Los conozco. Son máquinas. Estudiarán el problema. Trabajarán sin descanso. No cesarán jamás. Y lo conseguirán. Bastará con lo que yo les dije. Estoy seguro de que bastará.

El presidente del Consejo desvió la vista con fatiga.

 ¿Por qué no nos lo contó?

 Porque ustedes me arrebataron mi mundo. Yo lo descubrí, yo solo, por mi cuenta. Y después de hacer todo el trabajo, los invité a participar y me excluyeron. Sólo recibí quejas de que había aterrizado en ese mundo y que quizá mi interferencia lo hubiera estropeado todo. ¿Por qué iba a contárselo? Averígüenlo ustedes, si son tan listos que pudieron permitirse el lujo de excluirme.

El presidente pensó amargamente: «¡Es un inadaptado! ¡Tiene com­plejo de inferioridad! ¡Manía persecutoria! ¡Qué bien! Todo encaja, una vez que nos molestamos en dejar de otear el horizonte para ver lo que teníamos bajo las narices. Y ahora todo está perdido.»

 De cuerdo, Realo  dijo . Todos perdemos. Váyase.

 ¿Todo ha terminado?  preguntó tensamente Brand Gorla . ¿De veras?

 Así es. El experimento original ha terminado. Las distorsiones creadas por la visita de Realo serán tan grandes como para transformar en lengua muerta los planes que estamos estudiando. Y además... Murry tiene razón. Sí poseen el viaje interestelar, son peligrosos.

 ¡No los destruirán!  gritó Realo . ¡No pueden destruirlos! ¡No han hecho daño a nadie!

No le replicaron, y él continuó:

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 Regresaré para avisarlos. Estarán preparados. Los avisaré.

Reculaba hacia la puerta, con el cabello erizado y los ojos desenca­jados.

El presidente del Consejo no intentó detenerlo cuando salió de la habitación.

 Déjelo ir. Era su vida. Ya no me preocupa.

Theor Realo viajó hacia el mundo robótico a tal velocidad que casi lo asfixió.

En alguna parte lo esperaba una mota de polvo, un mundo aislado donde había imitaciones artificiales de la humanidad esforzándose en un experimento que había perecido; esforzándose en pos del viaje inter­estelar, una meta que sería su sentencia de muerte.

Theor Realo se dirigía a ese mundo, a la misma ciudad donde lo habían «estudiado» por primera vez. La recordaba bien. Las dos pala­bras de aquel nombre eran las primeras que había aprendido en el idio­ma de los robots.

¡Nueva York!

 59 

CALLEJÓN SIN SALIDA

Sólo una vez en la historia galáctica se descubrió una raza inteligente de no humanos...

LIGURN VIER, Ensayos sobre historia.

1

De: Agencia de Provincias Exteriores

A: Loodun Antyok, jefe de Administración Pública, A 8 Tema: Supervisor civil de Cefeo 18, Cargo administrativo de. Referencias:

(a) Ley 2515 del Consejo, del año 971 del Imperio Ga­láctico, titulada < Desígnacíón de funcionarios del Servicio Administrativo, Métodos y revisión de la».

(b) Directiva Imperial, Ja 2374, fechada 243/975 I.G.

1. Por autorización de referencia (a), por la presente es usted designado para el citado puesto. La autoridad del antedicho cargo de supervisor civil de Cefeo 18 se exten­derá sobre los súbditos no humanos del Emperador que vi­van en el planeta según las condiciones de autonomía ex­puestas en referencia (b).

2. Los deberes de dicho puesto incluirán la supervi­sión general de todos los asuntos internos no humanos, la coordinación de comisiones gubernamentales autorizadas para investigar e informar, y la preparación de informes semes­trales en todas las fases de los asuntos no humanos.

C. Morily, jefe, AgProvExt

12/977 I.G.

 61 

Loodun Antyok escuchó atentamente y sacudió su cabeza regordeta.  Amigo, me gustaría ayudarle, pero no ha acudido a la persona indicada. Será mejor que presente esto ante la Agencia.

Tomor Zammo se reclinó en la silla, se frotó la punta de la nariz, se arrepintió de lo que iba a decir y contestó:

 Eso es lógico, pero no práctico. No puedo viajar ahora a Tran­tor. Usted es el representante de la Agencia en Cefeo 18. ¿No puede hacer nada?

 Bueno, incluso como supervisor civil debo trabajar dentro de los límites impuestos por la política de la Agencia.

 ¡Bien  exclamó Zammo , entonces dígame cuál es esa políti­ca! Encabezo una comisión de investigación científica, bajo autoriza­ción imperial directa y supuestamente con amplios poderes. Pero a cada recodo del camino se me interponen autoridades civiles que se justifi­can graznando como loros: «¡Política de la Agencia!» ¿Cuál es la políti­ca de la Agencia? Aún no me han dado una descripción satisfactoria.

Antyok no se inmutó.

 A mi juicio, y esta opinión no es oficial, así que no le servirá como testimonio, la política de la Agencia consiste en tratar a los no­humanos con la mayor decencia posible.

 Entonces, ¿qué autoridad tienen para...?

 ¡Calma! De nada sirve alzar la voz. Su Majestad Imperial es un filántropo y sigue la filosofía de Aurelión. Es bastante conocido que el Emperador mismo sugirió la creación de este mundo. Puede usted apostar a que la política de la Agencia se ceñirá a las ideas imperiales. Y puede usted apostar a que no podré remar contra esa corriente.

 Caramba, amigo  comentó el fisiólogo, moviendo repetidamente sus gruesos párpados , si adopta esa actitud perderá su empleo. No, no es que yo vaya a hacer que le expulsen. No me refiero a eso. Pero su empleo dejará de existir, porque aquí no hay nada que realizar.

 ¿De veras? ¿Por qué?

Antyok era bajo, rosado y regordete, y su rostro rechoncho tenía dificultades para expresar nada que no fuera una blanda y jovial corte­sía, pero ahora manifestaba gravedad.

 Usted no lleva aquí mucho tiempo. Yo sí  rezongó Zammo . ¿Le molesta si fumo?  Tenía en la mano un puro rugoso y fuerte y chupó hasta encenderlo . Aquí no hay lugar para el humanitarismo, administrador. Ustedes tratan a los no humanos como si fueran huma­nos, y no sirve de nada. De hecho, no me gusta el término de « no­humanos». Son animales.

 Son inteligentes  señaló Antyok.

 Bien, animales inteligentes, entonces. Supongo que ambos térmi 

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nos no se excluyen mutuamente. Las inteligencias extrañas no pueden compartir el mismo espacio.

 ¿Propone usted exterminarlos?

 ¡Santa Galaxia, no!  Gesticuló con el puro . Propongo que los tomemos como objeto de estudio y nada más. Podemos aprender mucho de estos animales si nos lo permiten. Un conocimiento que se podría aprovechar en beneficio inmediato de la raza humana. Ahí tiene usted humanitarismo. Ahí tiene usted el bien de las masas, sí tanto le preocupa ese insípido culto a Aurelión.

 ¿A qué se refiere, por ejemplo?

 Por citar lo más evidente, ha oído hablar de su química, ¿no es cierto?

 Sí  admitió Antyok . He hojeado la mayoría de los informes sobre los no humanos que se publicaron en los diez últimos años. Es­toy dispuesto a leer más.

 Bien, pues, sólo necesito decirle que la terapia química es bastan­te completa. Por ejemplo, he presenciado personalmente la curación de un hueso roto (o el equivalente de un hueso roto para ellos) median­te el uso de una píldora. El hueso sanó en quince minutos. Natural­mente, ninguna de sus drogas sirve para los humanos. La mayoría nos matarían al instante. Pero si averiguáramos cómo funcionan en los no­humanos..., en los animales...

 Sí, sí. Entiendo la importancia de lo que dice.

 Oh, lo entiende. Vaya, qué gratificante. Un segundo punto es que estos animales se comunican de un modo desconocido.

 ¡Telepatía!

El científico hizo un gesto despectivo con la boca.

 ¡Telepatía! ¡Telepatía! ¡Telepatía! Daría lo mismo decir un bre­baje embrujado. Nadie sabe nada sobre la telepatía, excepto el nom­bre. ¿Cuál es su mecanismo? ¿Cuál es su fisiología, cuál su física? Me gustaría averiguarlo, pero no puedo. La política de la Agencia, por

lo que usted me dice, lo prohibe.

Antyok frunció los labios.

 Pero... Perdóneme, doctor, pero no le entiendo. ¿Qué impedi­mento hay? Sin duda, la Administración Civil no ha intentado obstruir la investigación científica de estos no humanos. No puedo hablar en nombre de mi predecesor, pero yo...

 No ha habido interferencias directas. No hablo de eso. Pero, por la Galaxia, administrador, el obstáculo está en el espíritu mismo de la organización. Ustedes nos obligan a tratarlos como humanos. Les per­miten contar con su propio dirígente y con autonomía interna. Los mi­man y les dan lo que la filosofía de Aurelión denomina «derechos». Yo no puedo tratar con su dirigente.

 63 

 ¿Por qué no?

 Porque se niega a darme carta blanca. Se niega a permitir experi­mentos sin consentimiento del sujeto. Los dos o tres voluntarios que tenemos no son demasiado brillantes. Es una situación imposible.

Antyok se encogió de hombros.

 Además  continuó Zammo ,está claro que es imposible apren­der nada valioso acerca del cerebro, de la fisiología y de la química de estos animales sin disección, sin experimentos dietéticos y sin dro­gas. La investigación científica, administrador, es un juego duro. No deja mucho margen para el humanitarismo.

Loodun Antyok se acarició la barbilla dubitativamente.

 ¿Debe ser tan duro? Estos no humanos son criaturas inofensivas. En fin, la disección... Quizá si usted lo enfocara de otro modo... Me da la impresión de que les tiene hostilidad. Tal vez la actitud de usted sea un poco autoritaria.

 ¡Autoritaria! Yo no soy uno de esos plañideros psicológos socia­les que están tan en boga en la actualidad. No creo que se pueda resol­ver un problema que requiere una disección enfocándolo con lo que la jerga de la época denomínala < actitud personal correcta».

 Lamento que piense así. El entrenamiento sociopsicológico es un requisito obligatorio para todos los administradores por encima del gra­do A 4.

Zammo se quitó el puro de la boca y lo volvió a morder tras una pausa desdeñosa.

 Entonces, será mejor que emplee sus técnicas con la Agencia. A fin de cuentas, tengo amigos en la corte imperial.

 Pues bien, yo no puedo tomar la iniciativa. La política básica es ajena a mis decisiones, y esas cosas sólo puede iniciarlas la Agencia. Pero podríamos intentar un enfoque indirecto.  Sonrió . Una estrategia.

 ¿De qué tipo?

Antyok lo apuntó con un dedo mientras con la otra mano acaricia­ba las hileras de informes encuadernados en gris que había en el suelo al lado de la silla.

 Mire, he leído la mayor parte de estos informes. Son tediosos, pero contienen algunos datos. Por ejemplo, ¿cuándo nació el último bebé no humano en Cefeo 18?

Zammo dedicó poco tiempo a reflexionar.

 No lo sé ni me importa.

 Pero a la Agencia sí le importaría. No ha nacido ningún bebé no humano en Cefeo 18 en los dos años transcurridos desde la funda­ción de este mundo. ¿Conoce usted la razón?

El fisiólogo se encogió de hombros y contestó:

 Demasiados factores posibles. Requeriría un estudio.

 64 

 Pues bien, suponga que escribe un informe...

 ¡Informes! He escrito veinte.

 Escriba otro. Haga hincapié en los problemas no resueltos. Insis­ta en que usted debe cambiar de método. Expláyese sobre el problema del índice de natalidad. La Agencia no se atreverá a ignorar eso. Si los no humanos se extinguen, alguien tendrá que responder ante el em­perador. Como ve...

Zammo miró fijamente con sus ojos oscuros.

 ¿Eso funcionará?

 Hace veintisiete años que trabajo para la Agencia. Sé cuál es su modo de operar.

 Lo pensaré.

Zammo se levantó y salió de la oficina dando un portazo. Posteriormente le comentó a un colaborador:

 Ante todo es un burócrata. No abandonará los convencionalis­mos del papeleo ni arriesgará el pellejo. Logrará poco por sí mismo, pero quizá consiga mucho si nos valemos de su mediación.

De: Jefatura Administrativa, Cefeo 18 A: AgProvExt

Tema: Proyecto Provincia Exterior 2563, Parte II   Inves­tigaciones científicas de no humanos de Cefeo 18, Coordi­nación de las.

Referencias:

(a) Carta AgProvExt Cef N CM/jg 100132, fechada 302/975 I.G.

(b) Carta JefAdmCef 18 AA LA/m, fechada 140/977 I.G. Anexo:

1. Grupo Científico 10, División Física y Bioquími­ca, informe titulado «Características fisiológicas de los no­humanos de Cefeo 18, Parte XI», fechado 172/977 I.G.

1. Se adjunta el Anexo 1 para información de la Ag­ProvExt. Nótese que la sección XII, parágrafos 1 16 del Anexo 1, concierne a posibles cambios en la actual política de la AgProvExt en cuanto a los no humanos, con miras a facilitar las investigaciones físicas y químicas que actual­mente se efectúan bajo la autorización de la referencia (a).

2. Se señala a la AgProvExt que la referencia (b) ya comenta posibles cambios en los métodos de investigación y que es opinión de JefAdmCef 18 que dichos cambios aún son prematuros. Se sugiere, empero, que la cuestión de la tasa de natalidad de los no humanos sea tema de un pro 

 65 

yecto AgProvExt asignado a JefAdmCef 18, en vista de la importancia que el GruCient 10 atribuye al problema, como se evidencia en la sección V del Anexo 1.

L. Antyok, superv., JefAdm Cef 18, 174/977

De: AgProvExt A: JefAdm Cef 18

Tema: Proyecto Provincia Exterior 2563   Investigaciones científicas de no humanos de Cefeo 18, Coordinación de las. Referencia:

(a) Carta JefAdmCef 18 AA LA/mn, fechada 174/977 I.G.

1. En respuesta a la sugerencia contenida en el pará­grafo 2 de la referencia (a), se considera que la cuestión de la tasa de natalidad no humana no incumbe a JefAdm­Cef 18. En vista de que GruCient 10 ha informado de que dicha esterilidad quizá se deba a una deficiencia química en el suministro alimentario, GruCient 10 continuará sien­do la autoridad responsable para todas las investigaciones en ese campo.

2. Los procedimientos de investigación de los diver­sos GruCient continuarán de acuerdo con las directivas ac­tuales sobre el particular. No se prevén cambios de política. C. Morily, jefe, AgProvExt,
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