Paul Bercherie




descargar 1.44 Mb.
títuloPaul Bercherie
página2/31
fecha de publicación17.08.2016
tamaño1.44 Mb.
tipoDocumentos
med.se-todo.com > Historia > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   31
en su conjunto para poder situarlos correctamente. Por lo tanto, insisto en aconsejar su lectura como un todo que no logra su sentido más que en su globalidad. 4

1. Se trata naturalmente del campo psicopatológico: la clínica es primero y ante todo una acción médica, aplicada en un segundo tiempo a lo que de entrada fue concebido como una rama de la patología del cuerpo. Ese es el postulado de base de la clínica psiquiátrica, desde su origen en Pinel; las perturbaciones mentales deben considerarse como una variedad particular de las pertur­baciones somáticas.

  1. Les origines de la pensee chez l'enfant, PUF, I, 1945, p. X-XI.

  2. En lo concerniente a esta última, su pasaje al rango de fetiche, debido tanto a su antigüedad y por consiguiente al notable grado de formalización que alcanzó, como a su vínculo orgánico con la matemática, objeto de una veneración supersticiosa desde siempre, sólo vuelve más obscura una génesis muy parecida a la de otros saberes menos nobles porque más recientes.

4. Se encontrará al final del libro un índice detallado que restituye el plan del mismo, lo que, espe­ro, facilitará su utilización. Las notas se ubican al final de cada capítulo.

1 2 LOS FUNDAMENTOS DE LA CLÍNICA

AGRADECIMIENTOS

Debo expresar aquí mi agradecimiento hacia quienes hicieron posible este trabajo y su publicación. Primero, al Señor Profesor Lantéri-Laura que despertó mi interés, así como el de muchos otros, por la historia de la psiquiatría. Mi deuda también es grande con el Doctor Deshaies, que sabe mantener viva la gran tradición clínica, tanto en su enseñanza como en su trabajo cotidiano. Los presidentes de mis jurados de tesis y de informe, el Señor Profesor Pélicier y el Señor Profesor Bourguignon, confiaron en mí desde el principio y me demostraron simpatía e interés, y no podría agradecer suficiente­mente ese estímulo. Que mi viejo compañero de trabajo, Gérard Mansuy, encuentre aquí una vez más el testimonio de todo lo que le debo y de mi afecto.

Que la redacción de Ornicar?, y particularmente mi amigo Gérard Miller, tengan la certeza de mi estima: aceptando publicar una obra de alguien que no pertenece a su Escuela, manifiestan una amplitud de criterio de la que son incapaces quienes hacen pesar sobre ellos una permanente acusación de sectarismo. Finalmente, debo expresar todo mi reconocimiento hacia la Señora Laurence Bataille, quien se tomó el trabajo de revisar completamente el manuscrito para su publicación.

Paul Bercherie

PRIMERA PARTE

LA PRIMERA PSIQUIATRÍA CLÍNICA: LAS ESPECIES DEL GENERO LOCURA

Capítulo 1 PINEL

Si se quiere apreciar la importancia que tuvo Pinel para sus contemporáneos, el carácter fundante que atribuyeron a su obra y la tradición que origina en él la psiquiatría moderna, es necesario considerar no los aspectos positivos de su obra, sino el espíritu de su trabajo.

En efecto, ni en el plano clínico, donde no agrega nada esencial a las descripciones de los Antiguos o de sus predecesores inmediatos, ni en el plano nosológico, ni en el plano institucional y terapéutico en el que toda la época instituyó nuevas prácticas (cf. Tuke, Chiaruggi, o incluso en Francia, Daquin) sólo se encuentra en Pinel un espíritu claro y sintético muy dotado para la observación y provisto de un dinamismo poco común.

En cambio, en el plano del método, veremos que funda una tradición: la de la Clínica, como camino consciente y sistemático.

Pinel se vincula con el grupo de los Ideólogos, que representa en Francia la síntesis de las comentes de pensamiento renovadoras y radicalizantes que marcaron el siglo XVIII Comparte con ellos los principios metodológicos que les parecen estar en la base de todo trabajo verdaderamente científico. Herederos de la tradición nominalista, consideraban que el conocimiento es un proceso cuya base es la observación empírica de los fenómenos que constituyen la realidad. A esos fenómenos, materiales brutos de la percepción, el sabio debe agruparlos y clasificarlos en función de sus analogías y de sus diferencias; constituirá así clases, géneros, especies, evitando introducir en ese trabajo de análisis y síntesis su subjetividad propia bajo la forma de "ídolos", cuyo origen Bacon denunció en el linde de la edad clásica: los ídolos de la tribu, antropomorfismo espontáneo del pen­samiento; los ídolos de la caverna, inercia que no cuestiona las nociones inculcadas por la educación, es decir la cultura ambiente; los ídolos del foro, seducción de las palabras y de la retórica, pero también clasificaciones establecidas del lenguaje vulgar; los ídolos del teatro, prestigio de los grandes sistemas filosóficos.

En la cima del edificio, las categorías obtenidas de la experiencia recibirán finalmente

el nombre que les da existencia en la ciencia. Este es el sentido del aforismo de Condillac:

"la Ciencia no es más que una lengua bien hecha". En efecto, una lengua que funcionase correctamente nombraría a lo real y no a los ídolos que son una herramienta sospechosa para el conocimiento.

Una disciplina sirve de modelo y de ideal a esta investigación: la historia natural y, Particularmente, la obra de Buffon 2. En toda la obra de Pinel se encontrará el llamado a


16 LOS FUNDAMENTOS DE LA CLÍNICA

un método finalmente "histórico" en la consideración de la locura, a "el espíritu de orden y de investigación que reinan en todas las partes de la historia natural" 3. Se dedicará a la aplicación rigurosa de la doctrina en el campo completo de la práctica médica: en el campo clínico, es su obra Medicina clínica o la medicina hecha más precisa y más exacta por la aplicación del Análisis; en la nosología, es la gran Nosografía Filosófica o el Método del Análisis aplicado a la Medicina; finalmente, en el dominio particular de la alienación, es el "Tratado médico-filosófico de la Alienación Mental".

La filosofía de la que se trata, el análisis, es el método del cual acabamos de hablar, tal como los ideólogos lo reciben de Locke y de Condillac. Es interesante saber que es con su maestro, el médico Sydenham, con quien Locke, que también se inició en la profesión médica, encuentra los lineamientos de su teoría. Sydenham es uno de los iniciadores del retorno a Hipócrates que marca todo el siglo XVIII, es decir, del retorno, más allá de los dogmas explicativos de Galileo, a la observación empírica y clínica. Ciertamente, el galenismo surge de la sistematización de las doctrinas de Hipócrates, pero éstas estaban en equilibrio en Hipócrates con un verdadero culto de la observación clínica, que desaparece en Galeno detrás del sistema. Sydenham transmitirá a Locke 4 una confianza en la observación y una desconfianza en la teoría que volvemos a encontrar en Pinel, vía Condillac y los Ideólogos, y cuyo último avatar será el positivismo de Auguste Comte: el hombre puede confiar en sus facultades de observación y de análisis; los fenómenos tal como se le aparecen no son la esencia de la realidad última, pero son suficientemente "paralelos" a ella como para que pueda fundar en ellos un saber a la vez siempre aproximativo y, sin embargo, valedero. No conocerá jamás, empero, verdaderamente lo real (tal como Dios lo conoce) y es por lo tanto inútil que se consuma en vanos sistemas explicativos. Por el contrario, conocerá suficientemente lo que se le presenta de lo real, para obtener de él un conocimiento pragmáticamente eficaz y esto es lo único que importa.

En el plano metodológico entonces se encontrará en Pinel un llamado a la frecuenta­ción lo más extensa posible de lo real, es decir, en este caso, de la clínica, a esto se debe su confianza en las opiniones de hombres "sin saber" como Pussin, el inspector de Bicétre. Al mismo tiempo, recomienda formarse mediante el estudio de la historia natural y la práctica de las matemáticas 5 en el espíritu de análisis, pues una observación simplemente empírica sigue siendo intuitiva, no adquiere ningún estatuto en la ciencia, no es acumulativa: debe pasar al lenguaje, adquirir una estructura enunciable; la clínica debe devenir progresivamente una lectura, un texto escrito en la "lengua bien hecha" de Condillac6. Al mismo tiempo, la clínica debe crearse un lenguaje, palabras nuevas, de sentido preciso que, a diferencia de las palabras imprecisas y demasiado sometidas al deslizamiento de sentido de la lengua vulgar, evocarán inmediatamente los fenómenos que engloban. Por el análisis progresivo, por la frecuentación asidua del campo de la observación, se constituirá un saber, cada vez más preciso aunque siempre limitado al campo de los fenómenos.

Naturalmente es válido interrogarse sobre esta epistemología un poco ingenua, pero queda en pie un hecho: Pinel abre la exploración sistemática de un campo y el ordenamiento de los fenómenos que lo constituyen. Este camino ha sido el fundamento sobre el cual se constituyó después el saber realmente positivo de la psiquiatría, una vez que, como a menudo en el nacimiento de las ciencias, un hallazgo inesperado habrá suministrado un método nuevo para explorar y clasificar los fenómenos. El postula­do sobre el que reposa la doctrina que Pinel, antes que Comte, retoma de Sydenham, Locke y Condillac, se muestra, en efecto, sistemáticamente erróneo frente al avance

PINEL 17

del conocimiento científico: la incognoscibilidad de la esencia real de los fenómenos es una verdad asintótica; en cada etapa del progreso de los conocimientos, parte de lo que parecía constituir el problema de la esencia en la etapa precedente cae en el or­den de lo conocido y de lo explicado. El postulado positivista conducirá a Comte a rechazar, entre otros, el conocimiento de la constitución físico-química de los planetas, que la espectroscopia permitirá algunos años más tarde; pensará lo mismo en lo referente a la constitución física de la materia, la matematización y los estudios microscópicos en biología, etc... Igualmente, lo que parecía inaccesible a Pinel, fundará un conocimiento concreto en la segunda mitad del siglo XIX.

Desde este punto de vista, la psiquiatría seguirá con un retraso de medio siglo la evolución de la medicina: Pinel fue de aquellos que constituyeron la clínica médica como observación y análisis sistemático de los fenómenos perceptibles de la enfermedad; resultado de ello es su Nosografía. Allí aisló las grandes clases sintomáticas en las cuales la anatomía patológica no juega más que un papel secundario en la clasificación: las flegmasías o las hemorragias son clasificadas según el lugar donde se producen en el cuerpo. Pero esto no constituye un elemento del nivel causal, sino uno de los síntomas del proceso mórbido, el que permanece inaccesible. Menos de diez años más tarde, Bichat planteará el principio de base del método anátomo-clínico: la lesión local explica el cuadro clínico y éste no hace más que manifestarla en el exterior. Michel Foucault, que presenta un notable cuadro de la evolución de los conocimientos y de las doctrinas en medicina durante este período 7, opone demasiado estas dos etapas: una surge de la otra; Bichat invoca a Pinel y la organización de la clínica ha suministrado tan sólo las bases necesarias al método anátomo-clínico que, por otra parte, no hace caducar a la primera. El camino empírico sigue siendo una condición previa necesaria para la investigación; debe reconocerse, sin embargo, que cambia de aspecto al volverse orientado (hacia la investigación de signos focales).

De la misma manera, veremos a Falret y su descendencia (Laségue, Falret hijo, Morel, Kahlbaum) desbordar y conmocionar la clínica de Pinel y de Esquirol. Sin embargo, por una parte, es sobre este fundamento como pudo realizarse la "revolución" de la segunda mitad del siglo XIX; por la otra, y esto proviene de la especificidad del campo psiquiátrico, la observación pura permanecerá al menos sectorialmente válida: sigue siendo la condición necesaria, sino la finalidad última, del conocimiento.

***********

Ahora que el pensamiento de Pinel nos es más familiar, que hemos captado que el último error que debe cometerse en relación a su obra es tratarla como un sistema explicativo8, podemos comenzar a estudiar sus ideas positivas, las tesis muy prudentes y bastante eclécticas que constituyen su doctrina psiquiátrica.

Pinel considera la alienación mental como una enfermedad en el sentido de las enfermedades orgánicas, una perturbación de las funciones intelectuales, es decir, de las funciones superiores del sistema nervioso 9. Por eso las ubica en la clase de las neurosis 10 es decir, de las afecciones del sistema nervioso "sin inflamación ni lesión de estructura", y que por lo tanto no entran ni en la clase de las flegmasías, ni en la de las hemorragias o

las lesiones orgánicas: son también afecciones sin fiebre. Debe indicarse sin embargo que, tanto para la alienación mental como para las otras neurosis, cita numerosas causas lesionales junto a alteraciones idénticas de la función sin lesión perceptible: lo importante es que la lesión no es constante y que por lo tanto representa un elemento contingente. En el


18 LOS FUNDAMENTOS DE LA CLÍNICA

capítulo de las lesiones orgánicas (clase 5 a- de la nosografía), sólo encontraremos un capítulo sobre "las lesiones del cerebro y de sus meninges" a partir de la quinta edición (1813); inclu­so sólo tiene cinco páginas y un contenido puramente crítico (en particular para la doctrina de Gall) que volveremos a encontrar después en el Tratado de la alienación mental.

La alienación mental forma parte de las neurosis cerebrales, siendo el cerebro el asiento de la mente; estas neurosis cerebrales son de dos tipos: abolición de la función (afecciones comatosas), perturbación de la función (vesanias). Las vesanias comprenden la alienación mental, la locura propiamente dicha y algunas otras "enfermedades mentales" que no hacen del sujeto un alienado en sentido estricto:

  • la hipocondría: cuya perturbación no supera la interpretación permanente e inquieta de las sensaciones viscerales que Pinel considera como suficientemente reales, atribuyéndoles frecuentemente un fundamento orgánico.

  • el sonambulismo: que es una locura corta, una locura limitada al período del sueño; Pinel, por otra parte, incluye en él a la pesadilla n .

  • la hidrofobia: es decir la rabia, que en la primera edición había incluido dentro de las neurosis espasmódicas a causa del espasmo laríngeo, y que termina clasificando dentro de las vesanias, a causa de los trastornos psíquicos excitados y depresivos que constata en la misma. Es entonces una transición hacia las neurosis motrices y viscerales, así como la hipocondría es una transición, por sus múltiples parestesias, hacia las neurosis de los sentidos. Efectivamente, una clasificación adecuada incluye clases de transición entre sus gran­ des divisiones, siendo la naturaleza un continuo de formas 12.

Además, es necesario precisar que la alienación mental no forma una clase en la noso­grafía, se vuelve a encontrar simplemente las cuatro especies que la constituyen en las ve­sanías. Ella no es, en efecto, más que una categoría empírica, social, (las enfermedades mentales crónicas justifican la internación), a eso se debe su dispersión en el seno de una obra específicamente clasificatoria como la nosografía.

Ubicado el lugar y el estatuto de la locura 13, veamos su estudio concreto14. En primer lugar las grandes clases en las que se reparten las manifestaciones mórbidas:

1) la manía propiamente dicha, en la que el delirio es general, es decir, que concierne a todos los objetos, estando lesionadas muchas de las "funciones del entendimiento" (percepción, memoria, juicio, afectividad, imaginación, etc.) y que se acompaña de una viva agitación.

Pinel distingue, no obstante, una subvariedad que será la prenda de importantes bata­llas futuras: la "manía sin delirio" o "manía razonante", en la que las funciones del enten­dimiento están intactas y en la que no subsisten más que la alteración de la afectividad y la excitación, a menudo furiosa.

  1. La melancolía, en la que el delirio está limitado a un objeto o a una serie particular de objetos, las facultades mentales permanecen intactas fuera de ese "núcleo" delirante y el comportamiento sigue siendo coherente y comprensible, si se tiene en cuenta las ideas de­lirantes. El estado afectivo y el tema del delirio pueden ser de naturaleza triste o de naturaleza alegre y exaltada.

  2. La demencia o abolición del pensamiento, y Pinel precisa que alude como tal al pensamiento en el sentido de Condillac, es decir, el juicio. La demencia es entonces la incoherencia en la manifestación de las facultades mentales, el desorden y la movilidad, la existencia "automática"; la destrucción de la función de síntesis, se habría dicho un poco más adelante.

PINEL 19

4) El idiotismo u obliteración de las facultades intelectuales y afectivas, es decir, la supre­sión más o menos completa de la actividad mental, quedando el sujeto reducido a una existencia vegetativa, con restos esporádicos de actividad psíquica (ensoñaciones dulces, sonidos semiarticulados, crisis de excitación). Puede ser congénita o adquirida, y entonces a menudo transitoria.

Subrayemos enseguida el error profundo que constituiría toda tentativa de identificar estas categorías, puramente sintomáticas, con nuestras entidades actuales. Los términos que sobrevivieron podrían fácilmente inducir al error, y todavía se ve a historiadores según los cuales Pinel habría descripto la melancolía o la manía, pero no habría aislado la paranoia o habría confundido esquizofrenia e idiotez. Pinel, naturalmente, vio
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   31

similar:

Paul Bercherie iconSocio Paul Harris/Socio Paul Harris por Donaciones Múltiples

Paul Bercherie iconWhat paul bourget thinks of us

Paul Bercherie iconJeremiah P. Ostriker y Paul J. Steinhardt

Paul Bercherie iconI nstitución Educativa San Vicente de Paúl

Paul Bercherie iconInstitucion educativa san vicente de paul

Paul Bercherie iconEscuela Agrícola San Vicente de Paul

Paul Bercherie iconInstitución Educativa San Vicente de Paúl

Paul Bercherie iconEl guión pertenece a Paul Zbyszewski y Craig Rosenberg

Paul Bercherie iconTratado Contra el Método Paul Feyerabend Editorial Tecnos, 1975 (Fragmento) introduccion

Paul Bercherie iconDe cima para baixo, Deirdre McCloskey, Simão Silber, Paul Anthony Samuelson, José Luis Oreiro


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com