Paul Bercherie




descargar 1.44 Mb.
títuloPaul Bercherie
página9/31
fecha de publicación17.08.2016
tamaño1.44 Mb.
tipoDocumentos
med.se-todo.com > Historia > Documentos
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   31

El reagrupamiento de las alienaciones "sintomáticas" alrededor de la noción de "le­siones del movimiento" permite a Baillarger hacer sobrevivir las concepciones de Esquirol (teoría dualista de la parálisis general).

Puede decirse que el trabajo del futuro consistirá en destruir ese compromiso que hace del statu quo (Brierre de Boismont nos lo mostró claramente) institución y en anexar progresivamente las "locuras simples" a las nuevas doctrinas nosológicas.

Tal es el objetivo que se da Morel, de manera prematura ciertamente pero visionaria y que alcanzará Kraepelin, al cierre de esta nueva etapa de la estructuración de la clínica psiquiátrica.


EL DESCUBRIMIENTO DE BAYLE 57
1 Recherches sur les maladies mentales.

2 "Essai sur uneclassification des différents genres de folie", Recherches, op. cit., I, 1853, p. 61 a 84.

3. Cf. Mareé. Traite practique des maladies mentales, p. 391.

4. Cf. su nota a la traducción del tratado de Griesinger, p. 375.

5 "De l'etat designé sous le nom de stupidité", Recherches sur les maladies mentales, I, p. 85 a 142, 1843.

5. "Du diagnostic différentiel de la lypémanie", AMP. 1851, p. 380. 7, "Des pseudo-monomanies", AMP, 1859, p. 227.

g. Es decir epilepsia e histeria. Se ve que en esto estamos muy lejos de Georget.

9. Utilizamos la numeración de la reedición del centenario, Masson, 1922, que reproduce la introducción y la primera parte, consagrada a la parálisis general.

10. El término de "parálisis general" fue impuesto por Delaye. Por comodidad, emplearemos la expresión consagrada.

11. Cf. Hécaen y Lantéri-Laura, Histoire des doctrines et des connaissances sur les locaUsations cerebrales,

12. Recherches sur /' encéphale, segunda memoria.

13. "Recherches sur la folie paralytique et les diverses paralisies genérales", 1853, retomadas en Etudes cliniques, 1890, p. 56 a 206.

14. Reunidos en el segundo tomo de las Recherches sur les maladies mentales.

15. Journal de Medicine mentóle, 1861, op. cit.

16. Traite élémentaire et pratique des maladies mentales, 1867.

17. Traite de la Folie, 1841.

18. Des maladies mentales, 1866.

19. Cf. Desruelles, Leculier et Gardien, "Contribution a 1' histoire des classifications psychiatriques", AMP, 1934.

20. Traite pratique des maladies mentales.

21. En una muy notable nota, "De la démence incoherente et de la démence simple", Recherches, I, p. 625 a 629, Baillarger intenta oponer la demencia "consecutiva a una vesania", demencia incoherente con disociación del discurso y de las ideas pero donde "la inteligencia no está nada abolida, y el ejercicio intelectual está bastante activo", p. 626, a la demencia "sintomática de una afección orgánica del cerebro" que "consiste en la disminución progresiva de la inteligencia y (donde) como consecuencia la inercia sucede poco a poco a la actividad", p. 628. Esta idea tardará medio siglo en imponerse con Kraepelin y Bleuler. Mareé, con el conjunto de autores del agio 19, considera la "demencia vesánica" como una verdadera demencia.

58 Capítulo 6 LA ENSEÑANZA DE J.P. FALRET
Jean-Pierre Falret es el ejemplo vivo de esos hombres que a fuerza de buscar la idea nueva, terminan, al final de su vida, por encontrarla. Desde la época lejana en que publicaba Acerca de la hipocondría y el suicidio (1822), alineándose con las posiciones de Georget, hasta la introducción del grueso volumen que reunió sus principales escritos (1) y en el que intenta trazar su biografía intelectual, Falret no deja de profetizar una reestructuración completa del campo de la psiquiatría. Primero quiere encontrarla en un anatomismo militante: "creemos firmemente que en todos los casos, sin excepción, se encontrará en el cerebro de los alienados o en sus membranas, lesiones apreciables" (Acerca de las enfermedades mentales, p. VI). Algunos años de investigaciones encarniza­das lo convencieron de que no lograría demostrar su tesis y que, de todas maneras, "esas lesiones, por importantes que pudieran ser, no bastaban para explicar científicamente" los fenómenos psiológicos de la locura (ibid). Entonces se lanzó sin reservas a los es­critos de los psicólogos (se trata de la psicología de la escuela escocesa próxima a los espiritualistas) y en la búsqueda, en los alienados, de lesiones de las diferentes facultades mentales (memoria, juicio, abstracción, asociación de ideas...), aclarando la fisiología, como se debe y como lo enseñaba Pinel, la patología. Necesitó esta vez una quincena de años para recobrar, por su propia cuenta, las posiciones de Pinel: ".. . se libra de este modo a un trabajo artificial, que consiste en encontrar la lesión de una facultad, para ponerla en paralelo con cada uno de los actos de esa facultad en el estado normal. . • En lugar de hacer una distribución útil de los síntomas tal como los presenta la enfermedad, .. .se limita a un trabajo de abstracción. .. sin resultado práctico. Se señalan a menudo hechos insignificantes para llenar un lugar vacío en el propio cuadro sinóptico y se ignoran precisamente los hechos más importantes.. . Se arranca un hecho psíquico de todo su entorno para hacerlo figurar en una misma categoría, al lado de otros hechos que realmente están separados de él" (p. VIII-X). Falret llega pues a una crítica de las posiciones que vimos representadas por Scipion Pinel o los psiquistas alemanes (en quienes se inspiraba, por otra parte, en este período de su pensamiento).

Desemboca entonces en el tercer período de su vida, período de madurez, que él mismo llama "clínico". Sin darse cuenta aparentemente de que está rehaciendo el camino de Pinel2, profesa excelentes reglas metodológicas para la observación clínica : el médico especialista debe dedicarse al estudio de los estados psíquicos complejos tal corno existen en la naturaleza" (p. X), y no escindirlos en función de las teorías psicológica

LA ENSEÑANZA DE J.-P. FALRET 59
preconcebidas. Debe intentar abarcar el conjunto del estado patológico, no solamente los hechos más salientes, los más manifiestos y superficiales (grandes manifestaciones

delirantes), también los menores aspectos de su estado mental y, particularmente, las disposiciones generales de sus inclinaciones y de sus sentimientos, el fondo afectivo de sus perturbaciones. El alienista debe observar tanto los hechos negativos como los positivos, las lagunas, omisiones, ausencia de manifestaciones, al mismo tiempo que los actos o las palabras pronunciadas" (p. XVI): no debe, en una palabra, "reducir su papel al de secretario de los enfermos". Los síntomas deben ser investigados tanto en el orden psíquico como moral 4. Finalmente y sobre todo, debe observarse "la marcha de la enfermedad, las diversas fases que atraviesa, las oscilaciones y las alternativas que presenta"(ibid).

Antes de analizar las consecuencias que surgen de tales principios, debe insistirse sobre la madurez que alcanza aquí el pensamiento clínico y el progreso realizado en una cincuentena de años, desde los principios firmes pero rústicos de Pinel a las ideas de aquél qué abre la era de la gran psiquiatría clásica.

************

Los principios enunciados por Falret se aplican primero a la teoría del delirio y de las manifestaciones delirantes. Aparece en este punto más próximo a Griesinger, a quien cita frecuentemente, que al espiritualismo ecléctico que inspira a los clínicos franceses de la época (Baillarger particularmente).

También él considera la enfermedad mental como una enfermedad cerebral cuya "modificación orgánica primitiva (nos es) desconocida en su esencia, pero perceptible en sus efectos". Esos efectos no son directamente los fenómenos ruidosos de la alienación mental, sino las modificaciones sutiles tal como las hemos visto descriptas por Griesinger y que crean "la aptitud para delirar" (P. XIII).

Sobre ese fondo mórbido se instala la dialéctica propia del psiquismo como nivel autónomo de fenómeno, es decir el engendramiento propio de las ideas y de los sentimientos por las ideas y los sentimientos. De la misma manera, "el delirio ... se según las leyes que le son propias ... y que se deben a ese trabajo de la sobre ella misma" (ibid). Lo que da cuenta "de la variedad infinita de los delirios, la multiplicidad de sus formas, de sus matices tan numerosos y delicados" (ibid); a esto debe la crítica tan pertinente que dirige a los somatistas alemanes y a Moreau de Tours, eren asimilar pura y simplemente el delirio agudo de las enfermedades somáticas y intoxicaciones (cuyas manifestaciones estereotipadas se conoce) con el delirio de la locura. Esta concepción dialéctica, por otra parte, "permite creer en la del tratamiento moral" que se apoya en la parte que permaneció sana del psiquismo para ayudarla a luchar contra la invasión delirante: permite también la descripción de tres etapas del proceso abandonado a sí mismo: fase de incubación, donde aparece la frenalgia inicial de Guislain y la "aptitud para delirar" (el "humor delirante" de Jaspers); fase de sistematización, donde "la perturbación vaga y general de las facultades intelectuales y afectivas (se encuentra) formulada o encarnada en algunas series de ideas determinadas (p.XIX) a través de una elaboración "continua y perseverante"; período último en el cual el delirio, devenido estereotipado, inmodificable, es de allí en más incurable. Este estudio de la evolución de las ideas delirantes le parece abrir un método de descripción y de clasificación más interesante y útil" que el estudio bastante superficial



  1. LOS FUNDAMENTOS DE LA CLÍNICA


de los temas delirantes o de las facultades dañadas; ya se ha señalado su cercanía con las ideas y la nosología de Griesinger.

En una primera etapa de la operación de renovación que se propone hacer, Falret lógicamente atacará la noción de monomanía. Son menos los hechos lo que cree impugnar, es decir, la existencia de la "alienación parcial" (término retomado de Ferrus), que la doctrina que atribuye ese estado a la alteración de una facultad mental aislada: como vimos es el conjunto del psiquismo lo que le parece dañado en la locura, las manifestaciones ruidosas y superficiales de aspecto localizado reposan sobre un fondo de perturbación general del que los estados de excitación y de depresión le parecen suministrar un buen ejemplo (p. XIX). Morel, el primer discípulo importante de Falret. entablará el debate al rechazar la noción de monomanía en sus Estudios clínicos de 1852 6: en esa obra describe, a imagen de Griesinger, alienaciones depresivas (lipemanías) o ex­pansivas (manía), pudiéndose sistematizar ambas como alienación "parcial". Delasiauve : y Baillarger s intentan defender la teoría de la monomanía aportándole importantes enmiendas: vimos que Baillarger separaba lipemanía y monomanía, no dejando en esta última categoría más que los delirios crónicos puros; Delasiauve, por su parte, excluye de las monomanías las "pseudo-monomanías" o locuras parciales difusas en las cuales. de acuerdo a su teoría de la alienación parcial, las facultades superiores están intactas (entonces no hay alienación general), pero estando lesionadas las facultades inferiores de manera difusa, lo que explica un delirio múltiple y cambiante pero con integridad del juicio. Da así una nueva base a las monomanías razonantes de Esquirol, clase clínica bastante confusa que Jules Falret pronto desmembrará.

En 1854, Falret intervendrá en el debate publicando un informe más completo: Acerca de la no existencia de la monomanía9 que impresiona fuertemente, como el resto de su enseñanza, a la generación joven.

*************
Pero en realidad es todo "el edificio de las doctrinas de Pinel y de Esquirol.. . (del que) se ve, cada día, caer algunas piedras" (p. XV) y que él espera trastocar. "En efecto, la manía, la melancolía, la monomanía y la demencia, que en la clasificación reinante se consideran como formas diferentes, no representan más que estados sintomáticos provisorios y no reúnen ninguna de las condiciones necesarias para constituir especies verdaderamente naturales" (p. XXIII-XXV). No se podría explicitar mejor todo lo que estaba implícito en la obra de Bayle. Falret también argumenta en función del hecho de que "esas pretendidas formas no tienen ningún curso especial y determinado" (ibid): ¿acaso no se complican sin cesar las unas con las otras? Las formas "naturales" de Pinel y de Esquirol toman así el rango de simples síndromes que "encierran" en su marco los hechos más dispares, que no se acercan entre sí más que por sus caracteres exteriores (ibid).

De aquí en más debe primar, no ya el aspecto más aparente, el más "central", sino el detalle de los signos, cuidadosamente recogidos (cf. más arriba), que permitirá vin­cular el cuadro clínico por su periferia, sus matices secundarios, con una verdadera especie mórbida. Examinando las grandes clases de la nosología de Esquirol 10, Falret muestra su carácter global e inconexo, los estados diferentes que reagrupan: a pro­pósito de la melancolía; aprueba el recorrido, sin embargo insuficiente en su opinión-de Baillarger (separación de la melancolía afectiva y de las monomanías tristes); se yergue contra la confusión en el marco de la demencia de todas las formas terminales: "cada

LA ENSEÑANZA DE J.P. FALRET 61
especie particular tiene su modo de terminación que le es propia, que se debe estudiar y (describir separadamente" (p. XL); también aísla el período terminal de "delirio estereotipado" de los delirios crónicos (cf. más arriba), la Verrücktheit de Griesinger. Falret recurre entonces a un trabajo fino de análisis que permitirá la descripción de verdaderas especies mórbidas con síntomas específicos "y un modo de desarrollo previsto por anticipado". Algunos especímenes de esas formas naturales le parecen ya constituir un logro (p. XLI): la parálisis general o más bien "la locura paralítica" de Parchappe 11 ; las perturbaciones mentales de los epilépticos, que comenzaban a ser bien conocidas (por los trabajos de Delasiauve entre otros); el delirio agudo o crónico debido a la acción de las debidas alcohólicas, del cual Magnus Huss había hecho el estudio en 1852 12; finalmente, dos tipos de "locuras intermitentes", que Falret describía ya en sus lecciones clínicas de 1850 pero de las que no osa hacer especies mórbidas más que en 1854, como veremos: la locura circular y la locura remitente de accesos cortos.

Nos detendremos un poco en la locura circular cuya historia merece justificadamente un comentario. En 1854 Baillarger presenta en la Academia de Medicina un informe 13 en el que se propone describir un nuevo género nosológico. Numerosos autores anteriores (y más particularmente Guislain y Griesinger) habían señalado la "complicación" posi­ble de la manía con la melancolía o a la inversa. Pero Baillarger, aun admitiendo casos correspondientes a una concepción tal, afirma la existencia de una "locura de forma doble" en la que la sucesión de las dos formas no constituye más que un sólo acceso; "un género especial de alienación mental caracterizado por la existencia regular de los dos períodos" (p. 144). Una pseudo-intermitencia, a veces bastante larga, puede existir entre ambos períodos pero no se trata de un verdadero retorno al estado anterior: un examen mis preciso o la opinión de los familiares puede mostrarlo. Finalmente, el acceso puede constituir un episodio único, renovarse, incluso asumir una forma intermitente o continua: la marcha del acceso completo no constituye entonces un criterio de aislamiento. Y, efectivamente, la nueva especie se yuxtapone a la nosología de Esquirol, a laque viene de algún modo a completar (cf. la clasificación de Marcé).

Algunos días después de la lectura del informe de Baillarger, Falret reclama la prioridad y sostiene ante la Academia un informe titulado
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   31

similar:

Paul Bercherie iconSocio Paul Harris/Socio Paul Harris por Donaciones Múltiples

Paul Bercherie iconWhat paul bourget thinks of us

Paul Bercherie iconJeremiah P. Ostriker y Paul J. Steinhardt

Paul Bercherie iconI nstitución Educativa San Vicente de Paúl

Paul Bercherie iconInstitucion educativa san vicente de paul

Paul Bercherie iconEscuela Agrícola San Vicente de Paul

Paul Bercherie iconInstitución Educativa San Vicente de Paúl

Paul Bercherie iconEl guión pertenece a Paul Zbyszewski y Craig Rosenberg

Paul Bercherie iconTratado Contra el Método Paul Feyerabend Editorial Tecnos, 1975 (Fragmento) introduccion

Paul Bercherie iconDe cima para baixo, Deirdre McCloskey, Simão Silber, Paul Anthony Samuelson, José Luis Oreiro


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com