La Historia Atlántica y las nuevas tecnologías




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HISTORIA ATLÁNTICA E INVESTIGACIÓN EN EL AULA.




Eva Botella Ordinas

ÍNDICE DE CAPÍTULOS


  1. Introducción - Eva Botella Ordinas………. 4-32



  1. Historia de la Expansión Europea, 1960-1995

  2. La Historia Atlántica, 1995-2011

  3. El Atlántico: ¿nosotros y lo otro?

  4. La Historia Atlántica y las nuevas tecnologías

  5. La docencia, la difusión de la historia atlántica y la innovación historiográfica.



  1. Historia in Atlantico 1.0




  1. Introducción…33-35

  2. Francis Drake, ¿Pirata, o héroe? – José Miguel Hernández Sousa…36-57

  3. Libertalia: del mito a la historia – René Moya León…

  4. Atlántico literario: La Inglaterra flotante de Patrick O’ Brian – Andrés María Vicent Fanconi

  5. La voz de los vencidos: la historia azteca de la conquista hispana – Lara Delgado Anés…

  6. La guerra de Arauco, ¿un suceso imprescindible para la historia europea? – Miriam Rodríguez Contreras…

  7. Legitimaciones de la esclavitud: Iglesia y racismo - Pablo Romero Pellitero…

  8. El arte colonial: la pintura, elemento de unión entre dos mundos – Juan Antonio Sampedro Serrano…




  1. Atlantici Historiae 2.0



  1. Introducción…

  2. La compleja frontera de las mentalidades – Julio Pareja…

  3. Crítica a Wikipedia – Hu Hongbin…

  4. Nuevas herramientas para el historiador: capital social y servicios de red social como motor de búsqueda de información – Carlos M. Moreno Alles…

  5. Descubriendo a Colón a través del cine: los problemas de la adaptación histórica – Luis Aranda García…

  6. Juicios de valor en el cine histórico: la conquista de América – Raquel Ruiz Moreno…


INTRODUCCIÓN

Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó cuando finalmente se dio por instalado con sufrible comodidad en la silla de la mujer de la limpieza, Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre. Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida,”


José Saramago, El cuento de la isla desconocida.


“Lavaram as feridas na água do mar e agora estão sentados na areia enquanto as sentinelas vigiam no alto das dunas.
É este o preço da paz quando o amanhecer vem perto e o medo de morrer é esse mais humano de não viver bastante.
A penumbra que ainda esconde as águas cheira a algas pisadas e a guelras e tem o poder inesperado de fazer inchar os músculos pobres”


José Saramago

El término “expansión europea” es suficientemente polivalente como para requerir la publicación de un libro en 1996 discutiendo su significado. En general se asocia a la exploración ultramarina, al comercio y a la conquista. El concepto es marcadamente eurocéntrico, por lo que tiene un fuerte componente ideológico sustentando lo que se conoce como civilización occidental, o mundo occidental. Es decir, no es que se centre en describir el mundo occidental obviando otros mundos, sino que se concentra en construirlo. Sin embargo desde que surgió la disciplina en la década de 1960 el enfoque ha variado mucho, en el siglo XXI de hace una historia atlántica, mundial, interconectada, que supera las perspectivas nacionales e intenta evitar el eurocentrismo de la historia de la expansión europea.1

Desde entonces lo importante de la expansión europea no es la tanto propia expansión de Europa como el hecho de que produjo un mundo en conexión, en cruce, entrelazado: un mundo en el que sus habitantes tuvieron que interactuar e inventar nuevos modos de relación para el nuevo mundo en el que vivían (Europeo, Americano, Africano e incluso asiático). Es más que probable que sobre nuestro nuevo punto de vista, el de 2011, planee la sombra de la globalización (y la historia global como nuevo enfoque), y que mañana los historiadores (hoy estudiantes de historia) enriquezcan la materia desde una nueva perspectiva, criticando la actual desde sus preocupaciones presentes o futuras.


  1. La Historia de la Expansión Europea: 1960-1995


Cuesta trabajo saber, exactamente, que clase de personaje histórico es este Mediterráneo… Nada más nítido que el Mediterráneo del oceanógrafo, o el del geólogo, o el del geógrafo: trátase de campos de estudio bien deslindados, jalonados y marcados por sus etiquetas. No así el Mediterráneo de la historia
Fernand Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, Fondo de Cultura Económica, 1997, I, 13

Los trabajos clásicos de la expansión europea los escribieron Chaunu, Parry y Mauro: tres libros publicados en la década de 1960. Como consecuencia de esa orientación los trabajos que se publicaron entre principios de los 1960 y mediados de los 1980, giraban fundamentalmente entorno al conocimiento cartográfico y naval, y a las dimensiones comerciales, militares y políticas de dicha “expansión” atendidas desde el particular ángulo de la escuela de los Annales. El centro de las mismas era un supuesto proto-estado-nación que debía formarse de la mano de un proto-capitalismo, que se consideraba que determinadas proto-clases sociales estaban fomentando en su camino hacia la industrialización. A esas preocupaciones se añadieron otras, centradas en la explotación económica, el intercambio biológico y la interacción cultural que tuvieron lugar como consecuencia de dicha expansión. Las teorías de la dependencia de ciertos estados en un sistema mundial, en relación con Europa, y, en general, con “el mundo occidental” (Western World) se hallaban tras esas inquietudes.
Con todo, esas nuevas preguntas generaron, a mediados de la década de 1990, una abundante y rica literatura sobre la expansión europea. Por ejemplo, una colección de libros publicados por Brookfield, Vermont: Variorum, bajo el título general de An Expanding World: The European Impacto n World History, 1450-1800. La intención de esos nuevos trabajos era superar la perspectiva europea atendiendo a interacciones entre gentes modernas de diversas culturas. Un ejemplo de ellos son los trabajos de Felipe Fernández-Armesto; un par de ellos publicados en esa serie de libros: The Global Oportunity, y The European Oportunity (ambos de 1995). En ellos establecía una comparación entre el mundo occidental y no-occidental (occidente no es precisamente una categoría geográfica) para explicar por qué sólo el mundo occidental desarrolló su potencial para el desarrollo, a pesar de que sociedades como la china, la otomana, ciertas americanas y africanas se encontraban en la Edad Moderna en condiciones similares. Ambos trabajos son ciertamente eurocéntricos, y la comparación establece una frontera que tal vez entonces no existía. Aunque la mayor parte de aquellos libros pretendían tratar de la expansión europea en el mundo, en realidad se centraban en América; sólo algunos tocaban África y el Pacífico.
También desde la historia de la ciencia se trabajó en los años noventa atendiendo a la influencia de la ciencia europea en el mundo, a las interacciones intelectuales entre diversas culturas, fundamentalmente de Europa al mundo. Se empezó a explicar la importancia de la ciencia como instrumento del imperio. De nuevo, el enfoque en diversas culturas categorizadas como occidentales/no-occidentales, el estudio del conocimiento como si fuera tan universal como la propia ciencia, y el predominio de Europa era la perspectiva que permeaba dominantemente en esos trabajos. Quizá el más novedoso de los trabajos de esta década sea el de Sanjay Subrahmanyan (Merchant Networks in the Early Modern World, 1996) porque estudiaba a los mercaderes como un grupo de intereses, y enfatizaba las relaciónes entre la actividad mercantil y el poder político, mientras examinaba a los comerciantes italianos en Londres, o a los de Ghana en el comercio trans-sahariano, a los del sur de China en el sudeste de Asia, a los iraníes en la India oriental, o a los europeos y nativos americanos en América. Al no centrarse en el Estado-nación o en una perspectiva eurocéntrica proporcionaba una información más destilada del fenómeno de la expansión europea en la Edad Moderna, en un contexto más amplio. Otro ejemplo de mediados de la década de 1990 de ese tipo de análisis proviene de un estudio sobre la vela latina: I. C., Campbell, “The Lateen Sail in World History”, Journal of World History, 6, 1995: 1-23. Frente a la tesis tradicional que argumentaba que los marineros europeos adoptaron la vela latina de los árabes, exponía un origen mucho más híbrido y complicado, mezclando en su historia los océanos pacífico, índico y atlántico.2
2. La Historia Atlántica: 1995-2011.
so much is true, that the said country of Atlantis, as well that of Peru, then called Coya, as that of Mexico, then named Tyrambel, were mighty and proud kingdoms in arms, shipping and riches: so mighty, as at one time (or at least within the space of ten years) they both made two great expeditions; they of Tyrambel through the Atlantic to the Mediterrane Sea; and they of Coya through the South Sea upon this our island”
Francis Bacon, New Atlantis, 1627
ya su señor estaba puesto en camino, y muy a pique, de ser emperador; porque sin duda alguna pensaba que se había de casar con aquella princesa, y ser, por lo menos, rey de Micomicón. Sólo le daba pesadumbre el pensar que aquel reino era en tierra de negros, y que la gente que por sus vasallos le diesen habían de ser todos negros; a lo cual hizo luego en su imaginación un buen remedio, y díjose a sí mismo: «¿Qué se me da a mí que mis vasallos sean negros? ¿Habrá más que cargar con ellos y traerlos a España, donde los podré vender, y adonde me los pagarán de contado, de cuyo dinero podré comprar algún título, o algún oficio, con que vivir descansado todos los días de mi vida? ¡No, sino dormíos, y no tengáis ingenio ni habilidad para disponer de las cosas y para vender treinta o diez mil vasallos en dácame esas pajas! Par Dios que los he de volar, chico con grande, o como pudiere, y que, por negros que sean, los he de volver blancos o amarillos.”
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