Tratado Contra el Método Paul Feyerabend Editorial Tecnos, 1975 (Fragmento) introduccion




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1 La historia en general, y la historia de las revoluciones en particular, es siem­pre más rica en contenido, mas variada, más multilateral, mas viva e ingeniosa de lo que incluso los mejores partidos y las vanguardias más conscientes de las clases mas avanzadas pueden imaginar (V. I. Lenin, ‘Left-Wing Comunism-An infantile; disorder’. Selected Works, vol. 3, London, 1967, 401; traducción castellana:


2 Herbert Butterfield, The Whig Interpretation of History. New York, 1%5, 66.

3 Ibid., 25: cf. Hegel. Philosophie der Geschichte. Werke. vol. 9, ed. Edward
Cans. Berlin, 1837, 9: ‘Lo que enseña la experiencia y la historia es lo siguiente: las naciones y los gobiernos nunca han aprendido nada de la historia, y nunca han actuado según las reglas que podrían haber inferido de ello. Cada período posee circunstancias peculiares tales, y se encuentra en una situación individual tal, que habrán de tomarse decisiones, y tomar decisiones es lo único que puede hacerse, en él y fuera de él’. —‘Muy lucido’, ‘sutil y muy lucido’: escribe Lenin en sus notas marginales a este pasaje (Collected Works, vol. 38. London, 1962, 307).


4 Se ve con toda claridad como unas pocas sustituciones pueden convertir una lección política en una lección metodológica. Esto no es, en absoluto, sorprendente. Tanto la metodología como la política constituyen medios por los que nos movemos de una etapa histórica a otra. La única diferencia consiste en que las metodologías standard pasan por alto el hecho de que la historia produce constantemente nuevas formas. También puede verse como un individuo, tal como Lenin, que no este intimidado por barreras tradicionales y cuyo pensamiento no esté ligado a la ideología de una profesi6n, puede dar un consejo útil a todos, filósofos de la ciencia incluidos.



5 Albert Einstein, Albert Einstein: Philosopher Scientist. ed. P. A Schilpp New York, 1951,683 s.

6 Para el deterioro del lenguaje que sigue a cualquier aumento de profesionalismo, cf. mi ensayo “Experts in a Free Society”, The Critic, Noviembre/Diciembre 1970.

“ John Stuart Mill, ‘On Liberty’. The Philosophy of John Stuart Mill. ed. Marshall Cohen, New York, 1961. 258.


7 ‘”Peter Alexeivich Kropotkin. ‘Modern Science and Anarchism’ Kropotkin’s Revotionary Pamphlets. ed. R. W. Baldwin, New York, 1970, 150-2. ‘Una de las mayores peculiaridades de Ibsen consistía en que nada era válido para él excepto la ciencia’. B. Shaw. Back to Methuselah, New York, 1921, XCV11. Comentando estos y otros fenómenos similares Strindberg escribe (Antibarbarus): ‘Una generación que tuvo el coraje de deshacerse de Dios, de aplastar al Estado y a la Iglesia y de prescindir de la sociedad y de la moralidad se inclinaba, sin embargo, ante la ciencia. Y en la ciencia, donde debería reinar la libertad, el orden del día era ‘creer en las autoridades o dejarse cortar la cabeza’.

8 R. P. Wolff. The Poverty of Liberalism, Boston, 1968, 15. Para una critica más detallada de Wolff, ver nota 2 de mi ensayo ‘Against Method’ en Minnesota Studies in The Philosophy of Science. Vol.


9 Al elegir el término ‘anarquismo’ para designar mi planteamiento, tuve en cuenta sin más su uso general. Sin embargo, el anarquismo tal y como se ha practicado en el pasado y como se practica hoy día por un número cada vez mayor de personas, posee rasgos que no estoy dispuesto a defender. Se preocupa poco de las vidas humanas y de la felicidad humana (excepto de la vida y la felicidad de aquellos que pertenecen a algún grupo especial); además implican cl tipo de dedicación y seriedad Puritana que yo detesto. Existen algunas excepciones exquisitas (tales como Cohn-Bendit, pero son minoría). Por estos motives prefiero ahora emplear el termino Dadaísmo. Un Dadaísta no sería capaz de hacer daño a una mosca, mucho menos a un ser humano. Un Dadaista permanece completamente impasible ante una empresa seria y sospecha siempre cuando la gente deja de sonreír. asumiendo aquella actitud y aquellas expresiones faciales que indican que se va a decir algo importante. Un Dadaísta está convencido de que una vida que merezca la pena sólo será factible cuando empecemos a tomar las cosas a la ligera y cuando eliminemos del lenguaje aquellos significados profundos, pero ya putrefactos que ha ido acumulando a lo largo de los siglos (búsqueda de la verdad’; ‘defensa de la justicia’; ‘amor apasionado’; etc., etc.). Un Dadaista está dispuesto a iniciar divertidos experimentos incluso en aquellos dominios donde el cambio y la experimentación parecen imposibles (ejemplo: las funciones básicas del lenguaje). Espero que tras la lectura del presente panfleto, el lector me recuerde como un frívolo Dadaista y no como un anarquista serio. Cf. la nota 20 del capitulo 2.


10 Incluso en situaciones indeterminadas y ambiguas, se consigue rápidamente la uniformidad de la acción y nos adherimos a ella con tenacidad. Ver Muzafer Sherif, The Psychology of Social Norms. New York. 1964.


11 Uno de los pocos pensadores que han comprendido este rasgo del desarrollo del conocimiento es Niels Bohr: “... nunca intentaba presentar un cuadro acabado. sino que recorría pacientemente todas las fases del desarrollo de un problema. partiendo de alguna paradoja aparente y acercándose gradualmente a su elucidación. De hecho nunca consideró los resultados conseguidos bajo otra perspectiva que como puntos de partida para una exploración posterior. Al especular sobre las perspectivas de alguna linea de investigación despreciaba las consideraciones usuales de simplicidad elegancia e incluso consistencia, haciendo la observación de que esas cualidades sólo pueden juzgarse con propiedad después (el subrayado es mío) del suceso...’. L. Rosenfeld en Niels Bohr. His Life and Work as seen by his Friends and Colleages. Ed. S. Rosental. New York. 1967. 117. Ahora bien, la ciencia no constituye nunca un proceso acabado y por ello esta siempre ‘antes’ del suceso. Simplicidad, elegancia o consistencia nunca son, por tanto, condiciones necesarias de la practica (científica).


12 Herbert Marcuse, Reason and Revolution, London, 1941, 130. 16/ Hegel, Wissenschaft der Logik, vol. 1, Meiner, Hamburg, 1965, 6.


13 Para el papel que desempeñó el Pimander en la Revolución Copernicana, cf. nota 114 del capitulo 8.


14 ‘Chocar’ o ‘mantener en suspense’ tiene un significado más general que ‘contradecir’. Diré que un conjunto de ideas o acciones ‘choca’ con un sistema conceptual si es inconsistente con él, o si hace que dicho sistema parezca absurdo. Para mas detalles cf. capítulo 17.


15 Así es como el profesor Ernan McMullin interpretó algunos de mis primeros escritos. Ver ‘A Taxonomy of the Relations between History and Philosophy of Science’, Minnesota Studies 5, Minneapolis, 1971.


16 ‘Dada’, dice Hans Richter en Dada: Arte y Anti-Arte, ‘no sólo no tenia ningún programa, sino que se oponía a todos los programas’. Esto no excluye una hábil defensa de programas para mostrar el carácter quimérico de cualquier defensa, incluida la defensa ‘racional’. Cf. además capítulo 16, texto correspondiente a notas 249, 250, 251. (De la misma forma, un actor o dramaturgo podría reproducir todas las manifestaciones extremas de un ‘amor profundo’ para desenmascarar la idea misma de ‘amor profundo’. Ejemplo: Pirandello). Espero que estas observaciones mitiguen el temor de la Srta. Koertge acerca de que yo intento dar origen a otro movimiento, en -el que los slogans ‘proliferación’ o ‘todo sirve’ sustituyen los slogans del falsacionismo, inductivismo o programismo de investigación.


17 La condición de consistencia so remonta por lo menos hasta Aristóteles. Desempeña un importante papel en la filosofía de Newton (aunque el mismo Newton lo violara constantemente). La mayoría de los filósofos de la ciencia del siglo XX la dan por supuesta.


18 Pierre Duhem, La Theorie Physique: Son Object, Sa Structure, Paris, 1914, capítulos IX y x En su libro Objective Knowledge. Oxford, 1972, 204 s. Karl Popper me cita en apoyo de su reivindicación de que fue el quien dió origen a la idea de que «las teorías pueden corregir una ley «observacional» o «fenoménica» que se supone es explicada por dichas teorías’. Popper comete dos errores. El primer error consiste en que toma las referencias que hago a su obra como


19 . C. Truesdell. ‘A Program Toward Rediscovering the Rational Mechanics of the Age of Reason’, Archives for the History of Exact Sciences. vol. I, 14.


20 Para testimonios más detallados de la existencia de esta actitud y de su influencia en el desarrollo de las ciencias, cfr. Thomas Kuhn. The Structure of Scientific Revolutions. Chicago, 1962. Esta actitud es muy común en la teoria cuántica. ‘Aprovechémonos de las teorías satisfactorias que poseemos y no gastemos el tiempo en considerar que sucedería si empleásemos otras teorías’, tal parece ser la filosofía que guía a casi todos los físicos contemporáneos (cf. por ejemplo, W. Heisenberg, Physics and Philosophy, New York, 1958, 56 y 114) y a los filósofos ‘científicos’ (e. g., ;N. R. Hanson, ‘Five Cautions for the Copenhagen Critics’, Philosophy of Science, 26, 1958, 325 ss). La mencionada actitud puede remontarse hasta los escritos y cartas de Newton (a Hooke, Pardies. y otros) referentes a la teoria de los colores y a su metodología general (cf. mi exposici6n en ‘Classical Empirism’, The Methodological Heritage of Newton, ed. Butts, Oxford, 1970).


21 Habiendo presenciado este tipo de fenómenos en circunstancias muy diversas soy mucho más recalcitrante a repudiarlas como una simple Dreckeffekt de lo que lo es la comunidad científica actual. Cf. mi traducción de las Ehrenhafts Vienna lectures de 1947 que pueden obtenerse solicitándomelas por correo postal. Ehrenhaft fue considerado como un charlatán por muchos de sus colegas. Tal vez lo fuera pero es cierto que también fue mucho mejor profesor que la mayoría de ellos y que transmitió a sus estudiantes una idea mucho mejor del carácter precario del conocimiento físico. Todavía recuerdo con cuanta avidez estudiábamos la teoría de Maxwell (en el manual de Abraham-Becker, de Heaviside a quien Ehrenhaft mencionaba a menudo en sus lecciones, y en los escritos originales de Maxwell) así como la teoría de la relatividad, con el fin de refutar la afirmación de Ehrenhaft de que la física teórica era un sin sentido; y cuan asombrados y desilusionados quedamos al descubrir que no existía ninguna cadena deductiva directa que uniese teoria y experimento, y que muchas de las derivaciones difundidas eran completamente arbitrarias. Nos dimos cuenta además de que la fuerza de casi todas las teorías se deriva de unos pocos cases paradigmáticos y que han de ser distorsionadas para cubrir el resto. Es de lamentar que los filósofos de la ciencia apenas estén familiarizados con cases límites como el de Ehrenhaft o el de Velikovsky y que prefieran ser expertos en los maestros consagrados de la ciencia (y del área de su propio desastre) para incrementar la profundización de la empresa científica.

26 Para más detalles proporcionados por R. Fürth, ver Zs. Physik, vol. 81 (1933), 143 ss.


22 Para estas investigaciones (cuyo trasfondo filosófico se deriva de Boltzmann)
cf. A. Einstein, Investigations on ‘he Theory of the Brownian Motion, ed. R. Fürth, New York, 1956, que contiene todos los escritos relevantes de Einstein yuna bibliografía exhaustiva de R. Fürth. Para el trabajo experimental de J. Perrin, ver Die Atome. Leipzig, 1920. Para la relación entre la teoria fenomenológica y la teoria cinética de von Smoluchowski, ver ‘Experimentell nachweisbare, der üblichen Thermodinamik widersprechende Molekularphänomene’, Physikalische Zs., XIII, 1912, 1069, Asi como la breve nota de K. R. Popper, ‘Irreversibility, or, Entropy since 1905’, British Journal for the Philosophy of Science, VIII, 1957, 151. que resume los argumentos esenciales. A pesar de los descubrimientos que hacen época de Einstein y de la espléndida presentación de sus consecuencias por parte de von Smoluchowski (Oeuvres de Marie Smoluchowski, Cracovie, 1928, vol. II, 226 ss., 316 ss., 462 ss. y 530 ss.), la situación actual en termodinámica es extremadamente confusa, en especial a la vista de la presencia continuada dealgunas ideas de reducción muy dudosas. Para ser mas específicos, se hace a menudo el intento de determinar el balance de entropía de un proceso estadístico complejo por referencia a la ley fenomenológica (refutada), después de lo cual las fluctuaciones se encajan de una manera ad hoc. Para este punto, cf. mi nota On the Possibility of a Perpetuum Mobile of the Second Kind’, Mind, Mailer and Method. Minneapolis, 1966, 409, y mi artículo ‘In Defence of Classical Physics’, Studies in the History and Philosophy of Science, 1, num. 2, 1970.

Debería mencionarse, aunque solo fuera de paso, que en 1903, cuando Einstein empezaba sus trabajos en termodinámica, había evidencia empírica que sugería que el movimiento browniano podía no ser un fenómeno molecular. Ver F. M. Exner, ‘Notiz zu Browns Molekularbewegung’, Ann, Phys.. num. 2, 1900, 843. Exner defendía que el movimiento era de un orden de magnitud que estaba por debajo del valor que debía esperarse según el principio de equipartición.


23 La condición de adecuación factual se suprimirá en el capitulo 5.


24 La teoría cuántica puede adaptarse a un gran numero de dificultades. Es una teoría abierta en el sentido de que las inadecuaciones aparentes pueden explicarse de manera ad hoc, añadiendo operadores apropiados, o elementos en la hamilto-niana, en vez de reformar la estructura completa. Una refutaci6n de su formalismo básico tendría que probar, por tanto, que no existe ningún reajuste concebible de la hamiltoniana, o de los operadores empleados, que pusiese en concordancia la teoría con un hecho determinado. Evidentemente, un enunciado general de este tipo solo puede ser proporcionado por una teoria alternativa lo suficientemente detallada como para permitir contrastaciones cruciales. Este punto ha sido explicado por D. Bohm y J. Bub, Reviews of Modern Physics, num. 38, 1966, 456 ss. Las observaciones que refutan una teoría no siempre se descubren con la ayuda de una alternativa, a menudo son conocidas desde mucho tiempo antes. Así, la anomalía del perihelio de Mercurio se conocía desde mucho tiempo antes de la aparición de la teoria general de la relatividad (que por cierto no se inventó para resolver este problema). La partícula browniana era conocida desde mucho antes de que estuvieran disponibles las versiones mas detalladas de la teoría cinética. Pero la explicación de las mismas con ayuda de una alternativa nos hace verlas bajo una nueva luz; descubrimos así que dichas observaciones refutadoras o anomalías están en conflicto con un punto de vista generalmente aceptado. Tengo la sospecha de que todas las ‘falsaciones’, incluido el trillado caso del Cuervo Blanco (o del Cisne Negro) se basan en descubrimientos de la ultima clase. Para una discusión muy interesante de la noción de ‘novedad’ que surge en este contexto, ver la secci6n 1.1. del articulo de Elie Zahar ‘Why did Einstein’s Programme supersede Lorentz’s?’, British Journal for the Philosophy of Science, June, 1973.

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