Programa primera parte




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Errores de diagnóstico debido a:

Ignorancia

Errores groseros de apreciación.

Examen insuficiente del enfermo.

Equivocaciones inexcusables.

Errores de tratamiento en cuanto a la:

Administración de un producto que no es de elección.

Dosis o vías inadecuadas o indebidas.

Imprudencia

Es realizar un acto con ligereza, sin las adecuadas precauciones; es decir, es la carencia de templanza o moderación. O también, la conducta contraria a la que el buen sentido aconseja, emprender actos inusitados fuera de lo corriente, hacer más de lo debido; es, o implica una conducta peligrosa.

Ejemplos:

Transfundir sangre sin establecer el grupo sanguíneo, HIV, VDRL, hepatitis, entre otros.

Dejar gasa o instrumental en la cavidad abdominal.

Realizar un acto innecesario (histerectomía abdominal con apendicectomía profiláctica).

Negligencia

Es el descuido, omisión o falta de aplicación o diligencia, en la ejecución de un acto médico. Significa la carencia de atención durante el ejercicio médico. Puede configurar un defecto o una omisión o un hacer menos, dejar de hacer o hacer lo que no se debe.

Ejemplos:

No sujetar al paciente a la mesa de operaciones o camilla.

No controlar al paciente en el post-operatorio.

No informar al paciente o familiares sobre su enfermedad o pronóstico.

Abandonar al enfermo (guardia, emergencia o huelga).

No ordenar la biopsia ante una sospecha de cáncer.

Negarse a atender a un paciente en caso de emergencia.

No esperar en casos graves, el relevo por otro médico.

La imprudencia y la negligencia suelen ser las caras de una misma moneda. Por ejemplo:

Indicar PNC (imprudencia) sin haber realizado previamente la prueba de sensibilidad (negligencia).

Dejar instrumental (imprudencia) y no sacarlos (negligencia).

Hacer un legrado uterino (imprudencia) sin vigilar el estado de la paciente, ni dar aviso al familiar o persona responsable (negligencia), y autorizar el alta si no se siente mejor; constituyéndola en juez (Médico) de su propio estado (imprudencia).

Iatrogenia (iatro-medico, genia- acto acto médico dañoso)

Es el daño en el cuerpo o en la salud del paciente, causado por el médico a través de sus acciones profesionales, conductas o medios diagnósticos, terapéuticos, quirúrgicos, psicoterapéuticos, entre otros, y que este daño o resultado indeseado no le es imputable jurídicamente.

Quiere decir, que la iatrogenia es el resultado nocivo que no deriva de la voluntad o culpa del médico en la producción del daño, sino es producto de un hecho imprevisto (o mejor imprevisible) que escapa a toda posibilidad de ser evitado por los medios habituales o normales de cuidado individual o colectivo.

Ejemplos:

Daño por un medicamento considerado inofensivo.

Ulcera duodenal aguda generada por la administración de dosis altas de corticoides, siendo este el tratamiento indicado.

Incompetencia cervical uterina en los casos de conización (procedimiento para obtener una muestra de tejido anormal del cuello uterino para su análisis posterior).

Secuela de biopsias, que determinan abortos a repetición en mujeres jóvenes.

Formación de queloides (proliferación del tejido cicatrizal que se puede desarrollar a partir de una herida e incluso de un trauma menor, como la perforación de las orejas).

En EE. UU. Han considerado que en el año 2000 se produjeron 225.000 muertes provocadas por efectos iatrogénicos:

12.000 debidos a cirugía no necesaria.

7.000 errores de medicación en los hospitales

20.000 otros errores en los hospitales

80.000 infecciones en los hospitales (infecciones intrahospitalarias)

106.000 debidas no a un error, sino al efecto pernicioso de los medicamentos.

CODIGO PENAL DOMINICANO

Artículo 160.- Los Médicos, cirujanos u oficiales de sanidad que, para favorecer a alguno, dieren certificación falsa de enfermedad o achaques que lo dispensen del servicio público, serán castigados con prisión de seis meses a dos años. Si han obrado impulsados por dádivas o promesas, se les impondrá la pena de destierro. En ambos casos se les podrá, además, privar de los derechos mencionados en el artículo 42 del presente Código, durante un año a los menos y cinco a los más, a contar desde el día en que haya cumplido su condena. Los corruptores serán, en el segundo caso, castigados con las mismas penas.

Artículo 317.- El que por medio de alimentos, brebajes, medicamentos, sondeos, tratamientos o de otro modo cualquiera, causare o cooperare directamente a causar el aborto de una mujer embarazada, aun cuando ésta consienta en él, será castigado con la pena de reclusión (5 a 2 años). La misma pena se impondrá a la mujer que causare un aborto o que consintiere en hacer uso de las substancias que con ese objeto se le indiquen o administren o en someterse a los medios abortivos, siempre que el aborto se haya efectuado. Se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años a las personas que hayan puesto en relación o comunicación una mujer embarazada con otra persona para que le produzca el aborto, siempre que el aborto se haya efectuado, aun cuando no hayan cooperado directamente el aborto. Los médicos, cirujanos, parteras, enfermeras, farmacéuticos y otros profesionales médicos, que, abusando de su profesión, causaren el aborto o cooperaren a él, incurrirán en la pena de cinco a veinte años de trabajos públicos, si el aborto se efectuare.

Artículo 377.- Los médicos, cirujanos, y demás oficiales de sanidad, los boticarios, las parteras y todas las demás personas que, en razón de su profesión u oficio son depositarias de secretos ajenos y que, fuera de los casos en que la ley les obliga a constituirse en denunciadores, revelaren esos secretos, serán castigados con prisión correccional de uno a seis meses, y multa de diez a cien pesos.

SOBRE LA RESPONSABILIDAD DEL MÉDICO

INTRODUCCIÓN

A nadie escapa que la responsabilidad civil ha cobrado un desarrollo notable en los últimos veinte años. Dentro del Derecho de Daños en general, la responsabilidad civil de los profesionales del arte de curar en particular también se ha desarrollado de una manera inimaginable hace unas décadas atrás.

Si buscamos en cualquier repertorio de jurisprudencia que tenga más de quince años, difícilmente encontremos algún precedente judicial referido a la inadecuada expresión mala praxis médica. En la actualidad en algunas publicaciones jurisprudenciales encontremos fallos que analizan la responsabilidad de los profesionales del arte de curar, en cualquiera de sus especialidades.

Esta presencia de casos de responsabilidad médica tiene su origen en los cambios que tímidamente se han producido en la legislación dominicana.

La difusión en nuestro país de doctrina y jurisprudencia extranjeras han propiciado que se tome conciencia de la carga probatoria de la culpa profesional. Estos cambios, han dado su justo valor a la prueba de la culpa profesional.

En otras legislaciones la carga de la prueba de la culpa profesional estaba en cabeza del reclamante (el paciente o sus familiares) y al respecto no se admitían excepciones. No obstante por influjo de la doctrina y jurisprudencia foránea se comenzó a aplicar la doctrina de las cargas probatorias dinámicas, encontrándose algunos antecedentes jurisprudenciales que invertían la carga de la prueba de la culpa, poniendo en cabeza de los profesionales la prueba de su obrar diligente como regla general.

No obstante lo que prima es que que la culpa profesional debe ser probada por quien la alega, esto es el paciente o sus herederos. No obstante, en situaciones excepcionales se admite la aplicación de la doctrina de las cargas probatorias dinámicas que pone la carga de la prueba en cabeza de aquel que se encuentra en mejores condiciones para acreditar determinados hechos. Asimismo se suele recurrir a la aplicación de la prueba de presunciones que por lo general están admitidas en algunos códigos procesales.

Una sentencia del Tribunal de la Ciudad de Buenos Aires entre otras consideraciones expresa: “En materia de responsabilidad médica y a consecuencia de que el deber jurídico central asumido por el facultativo es por lo general de actividad, en principio incumbe al paciente (pretensor) la carga de demostrar la culpa de aquél (demandado). No basta pues, con revelar la mera infracción estructural, o sea, la causación del daño médico para deducir sic et simpliciter (sin mas una obligación) el elemento subjetivo (culpa), aunque tal transgresión al alterum non laedere (no dañar al otro) provoque antijuridicidad, que es asunto diverso... Cuando la responsabilidad profesional se funda en la culpa, ésta debe ser en principio probada por el actor, sin perjuicio de que el juez tenga en cuenta la importancia de las presunciones judiciales, y del concepto de carga probatoria dinámica, cuyo funcionamiento es excepcional, que hace recaer la carga de la prueba en cabeza de aquel que se encuentra en mejor situación para probar”.

En la responsabilidad profesional médica, o el Derecho médico, el desarrollo de la Bioética ha ejercido una marcada influencia en las decisiones de los tribunales. Por ejemplo en el respeto cada vez mayor a la autonomía del paciente que se ve reflejado en la necesidad de obtener el consentimiento informado de éste, ha dado lugar a condenas basadas pura y exclusivamente en problemas de consentimiento.

RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL O

EXTRACONTRACTUAL

Si bien en doctrina hay acuerdo en que deben borrarse las diferencias entre la responsabilidad contractual y la extracontractual, no es menos cierto que de lege data las diferencias, aunque limitadas, aún existen.

Las más importantes sin duda alguna son las que tienen que ver con el plazo de prescripción y con la extensión de la indemnización. Respecto a la prescripción el plazo es de dos (2) años si se trata de responsabilidad contractual (Artículo 2273Código Civil dominicano), mientras que se reduce a seis (6) meses si estamos frente a un supuesto de responsabilidad aquiliana (extracontractual-acción u omisión).

La responsabilidad significa la sujeción de una persona que vulnera un deber de conducta impuesto en interés de otro sujeto, a la obligación de reparar el daño producido, por lo que al autor del daño responde de él. De lo que se trata, es de delimitar de dónde procede esa responsabilidad, que conlleva el deber de indemnizar.

La Responsabilidad contractual: se da cuando entre dos personas existe una relación anterior, y supone la transgesión de un deber impuesto por esa relación.

Artículo 1147 Código Civil dominicano.- El deudor, en los casos que procedan, será condenado al pago de daños y perjuicios, bien con motivo de la falta de cumplimiento de la obligación, o por causa de su retraso en llevarla a cabo, siempre que no justifique que el no cumplimiento procede, sin haber mala fe por su parte, de causas extrañas a su voluntad, que no pueden serle imputadas.

La Responsabilidad extracontractual: (Aquiliana) o derecho de daños: responde a la idea de alterum non laedere (no dañar al otro), esto es, a la abstención de un comportamiento lesivo para los demás, no hay una relación anterior.

Mucho se ha discutido acerca de la naturaleza de la responsabilidad profesional médica, pero en la actualidad no existe divergencia en cuanto a que como regla general la responsabilidad del médico frente a su paciente es de tipo contractual. No obstante, existen situaciones de excepción en las que la responsabilidad tendrá naturaleza extracontractual.

En síntesis, puede decirse que “es criterio pacífico y virtualmente unánime en la doctrina nacional y extranjera considerar la responsabilidad emergente de la relación médico-paciente como de naturaleza contractual, sea cual fuere la esencia que se asigne a dicha relación”.

En determinados supuestos, la responsabilidad médica puede tener carácter extracontractual. Así por ejemplo en los siguientes supuestos:

a) El de los servicios médicos requeridos por una persona distinta del paciente, siempre y cuando, por lógica, aquélla no obligue contractualmente al último en virtud de una representación legal o voluntaria.

b) Cuando el contrato celebrado entre el facultativo y el paciente es nulo.

c) Cuando el servicio médico es prestado por el facultativo espontáneamente, sin intervención alguna de la voluntad del paciente (ejemplo del médico que auxilia a la víctima de un accidente en la vía pública).

d) La atención del médico a un incapaz de hecho sin poder comunicarse con el respectivo representante legal.

e) La actividad del médico desarrollada en contra de la voluntad del paciente (asistencia al suicida).

f) Cuando la relación entre médico y paciente es impuesta coactivamente al último, a raíz de la imperatividad de una disposición legal o administrativa.

g) Cuando el médico actúa con la intención de causar el daño, es decir con dolo delictual, lo que configura un delito civil.

h) El caso en que el paciente fallece como consecuencia de la atención médica y quienes reclaman son sus familiares. En tal caso el reclamo se supone debe ir por la vía extracontractual.

NATURALEZA DEL CONTRATO MEDICO

Es opinión mayoritaria la que considera que el contrato médico es un contrato multiforme o proteiforme cuyos principales caracteres son los siguientes:

a) Es un contrato intuitu personae, esto es: un acto de confianza para las dos partes; principalmente, desde la perspectiva del paciente que elige al médico.

b) De esa calidad de contrato intuitu personae deriva la resolución de éste, a instancia de cualquiera de las partes. El acto era válido, pero diversas obligaciones nacieron regularmente de éste a cargo de cada una de las partes, pero ha habido un incumplimiento. Para evitar un perjuicio muy grave a uno de los contratantes se le permite demandar la destrucción del contrato conforme al Artículo 1184 del Código Civil dominicano: “La condición resolutoria se sobreentiende siempre en los contratos sinalagmáticos, para el caso que una de las partes no cumpla su obligación. En este caso no queda disuelto el contrato de pleno derecho. La parte a quien no se cumplió lo pactado, será árbitra de precisar a la otra a la ejecución de la convención, siendo posible, o de pedir la rescisión de aquella y el abono de daños y perjuicios. La rescisión debe pedirse judicialmente, y podrá concederse al demandado un término proporcionado a las circunstancias”. La resolución tiene efecto retroactivo, se diferencia de la nulidad en su fundamento, ya que la nulidad consiste en la inexistencia jurídica del contrato.

c) Con frecuencia el contrato médico es de tracto sucesivo (obligaciones deben ser cumplidas durante un lapso), máxime si se tiene por objeto la elaboración del diagnóstico o tratamiento del enfermo. Se aplica la resiliación, sus efectos no son retroactivos.

d) El contrato en examen es sinalagmático y bilateral (artículo 1102 Código Civil dominicano contratantes se obligan recíprocamente) cuando se pacta una remuneración, al engendrar para las dos partes obligaciones en situación de reciprocidad desde el momento de su celebración.

e) Si el contrato es bilateral será a la vez oneroso y conmutativo (artículo 1104 Código Civil dominicano, cada una de las partes se obliga a dar o hacer una cosa que se considera equivalente de lo que hace o da el otro contratante, no depende de una eventualidad), desde el momento que en este aspecto hay coincidencia entre el sinalagma (bilateral se obligan recíprocamente)y la onerosidad.

f) En el contrato existen dos obligaciones principales: 1) el facultativo ha de satisfacer una prestación de salud (asistencia médica o intervención quirúrgica); y 2) el enfermo habrá de pagar los honorarios (esta obligación del paciente es de resultado).
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