Conservacion, aprovechamiento sostenible y ordenamiento ambiental del territorio del delta bonaerense




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fecha de publicación03.01.2016
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PROYECTO DE LEY

CONSERVACION, APROVECHAMIENTO SOSTENIBLE Y ORDENAMIENTO AMBIENTAL DEL TERRITORIO DEL DELTA BONAERENSE

FUNDAMENTOS

Lo establecido en la Constitución Nacional que en su Artículo 41 señala que las autoridades proveerán a la protección del derecho a preservar y recomponer el ambiente, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambiental, además de corresponder a la Nación dictar normas que contengan los presupuestos mínimos de protección y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales;

El Artículo 28 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, establece que los habitantes de la Provincia tienen el derecho a gozar de un ambiente sano y el deber de conservarlo y protegerlo en su provecho y en el de las generaciones futuras. Asimismo, la Provincia ejerce el dominio eminente sobre el ambiente y los recursos naturales de su territorio incluyendo el subsuelo y el espacio aéreo correspondiente, el mar territorial y su lecho, la plataforma continental y los recursos naturales de la zona económica exclusiva, con el fin de asegurar una gestión ambiental adecuada. En materia ecológica, deberá preservar, recuperar y conservar los recursos naturales, renovables y no renovables del territorio de la Provincia; planificar el aprovechamiento racional de los mismos; controlar el impacto ambiental de todas las actividades que perjudiquen al ecosistema; promover acciones que eviten la contaminación del aire, agua y suelo;

Lo estipulado en los presupuestos mínimos de la Ley General del Ambiente Nº 25.675 para el logro de una gestión sustentable y adecuada del ambiente, la preservación y protección de la diversidad biológica y la implementación del desarrollo sustentable;

La Ley Nacional N° 25.688 de Régimen de Gestión Ambiental de Aguas, la que establece los presupuestos mínimos ambientales para la preservación de las aguas, su aprovechamiento y uso racional, utilización de las aguas o Cuencas hídricas superficiales;

Lo establecido en la Ley Provincial N° 12.257, Código de Aguas, que tiene por objeto establecer el régimen de protección, conservación y manejo del recurso hídrico de la Provincia de Buenos Aires;

La Ley Provincial Nº 11.723 de Protección, Conservación, Mejoramiento y Restauración de los Recursos Naturales y del Ambiente en General en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, que establece que el Gobierno Provincial por intermedio de la Autoridad de Aplicación tiene el deber de conservar la calidad ambiental, así como garantizar el derecho a un ambiente sano a todos los habitantes y las generaciones futuras y que exige la presentación de un estudio de impacto ambiental previo de todas aquellas actividades que sean susceptibles de degradar el ambiente, obligando al estado provincial y municipal a fiscalizar las acciones antrópicas que pongan en riesgo la calidad ambiental;

Que el artículo 31 de la Ley Nº 13.757 de Ministerios crea el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible y establece que el mismo es quien ejercerá la Autoridad de Aplicación en materia ambiental en el ámbito de provincia de Buenos Aires, entre cuyas funciones le corresponde la de elaborar y ejecutar programas sobre el ecosistema del Delta Bonaerense y de las demás cuencas del territorio de la provincia de Buenos Aires, en coordinación con otros organismos competentes en la materia;

Lo dictado por el Decreto Ley Provincial N° 8912/77 y sus normas modificatorias, tiene por objetivo la preservación y el mejoramiento del ambiente mediante una adecuada organización de las actividades en el espacio; la proscripción de acciones degradantes del ambiente y la corrección de los efectos de las ya producidas; la preservación de las áreas y sitios de interés natural, paisajístico, histórico o turístico, a los fines del uso racional y educativo de los mismos. También busca propiciar y estimular la generación de una clara conciencia comunitaria sobre la necesidad vital de la preservación y recuperación de los valores ambientales;

Que el artículo 7 de la Ley N° 11.723 establece que el proceso de Planeamiento y Ordenamiento Ambiental del Territorio deberá entender en la localización de actividades productivas de bienes y/o servicios, en el aprovechamiento de los recursos naturales y en la localización y regulación de los asentamientos humanos;

Que corresponde reafirmar la idea de que el planeamiento y ordenamiento ambiental del territorio se logra a través de un proceso continuo, dinámico, multisectorial e interdisciplinario, que debe tomar en cuenta aspectos físicos, ecológicos, sociales, culturales, políticos, económicos, jurídicos y tecnológicos de la realidad local, regional y nacional;

Que de acuerdo a la Convención Internacional sobre humedales realizada en Ramsar, Irán, en 1971, aprobada por Argentina en el año 1991, a través de la sanción de la Ley 23.919 el Delta del Río Paraná cumple con las características básicas para ser considerado humedal, en este caso dulceacuícola sometido a mareas de agua dulce, y que existen otros antecedentes como la creación de la Reserva Municipal de Biosfera Delta del Paraná, internacionalmente reconocida dentro del marco del Programa de la UNESCO, sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) que comprende la 2da. y 3ra. Sección de Islas bajo la jurisdicción de San Fernando;

Que el Delta del Paraná es un extenso y variado sistema de humedales y paisajes singulares que alberga una rica diversidad biológica, y que como tal cumple múltiples y críticas funciones ecosistémicas que determinan la provisión de bienes, servicios y valores de uso directos e indirectos en materia de reserva de agua, recarga de acuíferos; control de inundaciones; protección de la calidad de las aguas a través de retención y remoción de tóxicos y sedimentos; estabilización de línea de costas; protección contra la erosión; responsable de parte de la dinámica de gases con importante incidencia en el cambio global como lo son el metano y el carbono, ambos de importancia vital en la climatología mundial en particular por la retención de carbono y la regulación del calentamiento global; protección contra tormentas, prevención en la intrusión de agua salada, fuente de materiales para construcción, elaboración de productos artesanales y medicinales, fauna silvestre de interés emblemático y económico, oferta pesquera recreativa, de subsistencia y comercial, proveyendo además una extensa lista de bienes y servicios al hombre, cuya integridad funcional es de vital importancia y por lo tanto se requiere de una base de criterios de gestión y manejo transdisciplinaria;

Que en relación al cambio climático, la República Argentina aprobó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático mediante la sanción de la Ley Nº 24.295/93.

Que con respecto a los efectos de origen antrópico, los tratados internacionales y las políticas nacionales tratan de adecuar las actividades mundiales de manera de encaminarlas a prevenir, mitigar y revertir el mismo, por tanto, si bien es de suma importancia seguir tratando de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, estas por sí solas no resultan suficientes, por tanto una gestión responsable de los sumideros de carbono como, en este caso, los humedales, coadyuvan a moderar juntamente con otras estrategias de adaptación a fin de moderar la intensidad y velocidad del cambio global.

Que los cambios en el uso del suelo, ciertas modalidades de urbanización, la deforestación y la degradación del suelo emiten grandes cantidades de carbono a la atmósfera y contribuyen al cambio climático. Por el contrario, la gestión responsable y preservación de los humedales coadyuva a mantener carbono en el suelo - proceso denominado “fijación del carbono en el suelo”- se contribuye a reducir este gas en la atmósfera;

Que los enfoques de adaptación más eficaces en los países en desarrollo son los que se ocupan de una serie de factores y tensiones que influyen en el cambio climático y a otros factores de presión. El Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo del Milenio deberán ser la base de toda política de adaptación. El desafío de la adaptación será mayor en los países más expuestos a los efectos del cambio climático, incluidas las inundaciones, la sequía y una frecuencia mayor de plagas y enfermedades;

Que resulta imperioso integrar las políticas de prevención a distintos niveles y sectores procurando aprovechar posibles sinergias entre la mitigación y la reducción del cambio climático, así como la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible. Muchas medidas de adaptación consistirán en fortalecer medidas ya presentes, como los sistemas de alerta temprana, sistemas para detectar los lugares críticos respecto al cambio climático y gestión de riesgos;

También será esencial crear capacidad y conciencia. Los servicios de extensión universitaria e investigación agropecuaria juegan un rol preponderante en el estudio, recopilación, análisis y difusión de información. Los gobiernos y las comunidades locales tienen que estar al día en investigación, métodos e instrumentos más recientes en la materia;

En este contexto, el sistema del delta bonaerense si bien resulta vulnerable a los impactos antrópicos, posee una capacidad inherente de adaptación a los efectos del cambio climático, así como una alta capacidad de recuperación basada en la habilidad del sistema de soportar efectos negativos sin perder sus funciones básicas, siempre y cuando sepamos aceptar y comprender su dinámica y funcionamiento donde un marco normativo como el presente, coadyuvan a una gestión responsable del área;

Que, por ejemplo, las plantas palustres, representativas de los humedales, poseen alta productividad y tasa de renovación lo que deriva en su altísima capacidad de fijar carbono atmosférico que queda almacenado en el suelo. Eliminando este tipo de vegetación y secando el suelo, el carbono no se fija, elevando así su concentración en la atmósfera;

Que la reconocida biodiversidad de estos ecosistemas está representada por una flora compuesta por alrededor de 700 especies vegetales distribuidas en más de 100 familias. La fauna por su lado, con una gran riqueza específica de vertebrados de la región ha sido estimada en 543 especies, de las cuales 47 corresponden a mamíferos, 260 a aves (representando el 31% a la avifauna de la Argentina), 37 a reptiles, 27 a anfibios y 172 a peces;

Que es la desembocadura del río más importante de la Cuenca del Plata, una de las cuencas más extensas del mundo con una superficie aproximada de 3.100.000 km2, equivalente al 17 %  de la superficie de América del Sur, siendo la segunda en después de la amazónica en esta parte del continente y constituye el área donde se concentra una importante actividad económica y la mayor densidad de población. La población total en la cuenca, según los últimos censos nacionales, es de 128.718.445 habitantes. Alberga al 100 % de la población paraguaya y, si se considera la población total de las grandes divisiones administrativas de los países - sean provincias o estados - se puede decir que 87,64 % de los habitantes de Uruguay; 81,88 % de la Argentina; 55,41 % de Bolivia y 53,98 % de Brasil viven en el área.

Que por su localización geográfica y ubicación estratégica, adyacente al área industrial y urbana más consolidada del país, el Delta bonaerense es un sector de particular interés para su protección y conservación. Se encuentra amenazado por los procesos de cambio de uso del suelo, la presión inmobiliaria especulativa, la expansión de las fronteras tanto agrícola-ganadera como urbana y por el impacto generado por los vertidos, desde la fracción continental, de la actividad agropecuaria e industrial. Esta problemática se debe en parte a una falta de entendimiento de que el Delta es un complejo de humedales y sistemas acuáticos íntimamente relacionados entre sí y dependientes mutuamente en sus cualidades y, por lo tanto, conforma un ecosistema con aspectos estructurales y funcionales que le son propios, y que no se corresponde con un sistema terrestre; no teniéndose en cuenta que este tipo de sistemas están entre los que mayor número de bienes y servicios proveen a la sociedad;

Que como desembocadura del río Paraná, el Delta es receptor de las prácticas efectuadas en la totalidad de la Cuenca del Paraná;

Que el Delta del Paraná ha manifestado vulnerabilidad a los impactos antrópicos al gestionarse como sistemas terrestres o intentando imitar a los mismos usando estándares de ecosistemas terrestres para valorar su uso productivo, al incorporarse en la región actividades o metodologías que no respetan la experiencia de buenas prácticas ambientales de este tipo de ecosistema. Estos fenómenos han impactado sobre el ecosistema deltaico a nivel de su estructura y función, que, de continuar sin las regulaciones adecuadas se alterará negativamente su capacidad de proveer bienes y servicios esenciales, y se pondrá en riesgo la seguridad, los bienes, el capital de trabajo y la vida de las personas;

Que en orden al bien común, el Delta del Paraná debe constituir un claro ejemplo de intervención proactiva y orientadora del Estado Provincial, ajustado a logros de desarrollo local sostenible, basados en una trama política institucional con ámbitos de concertación plurales, que reconozca la construcción de consensos desde la diversidad de perspectivas, ámbitos de intervención e intereses;

Que la comprensión de la integralidad y complejidad del ecosistema del Delta como unidad de gestión y manejo, permitirá potenciar los bienes y servicios ambientales que provee a la sociedad incluyendo los procesos productivos tendientes al desarrollo sostenible de la región, así como al turismo acorde a las capacidades ecológicas del sistema, tanto a nivel local, como provincial, nacional e internacional;

Que el creciente interés inmobiliario, ha impulsado un incremento de la presión sobre el ambiente deltaico. Esta circunstancia debe ser contemplada a la hora de establecer pautas y criterios de ordenamiento ambiental del territorio, que consideren el impacto sobre el paisaje, las pautas culturales de los pobladores locales así como sobre la estructura y funcionamiento de este sistema de humedales;

Que al respecto debe tenerse en cuenta que cada isla constituye una unidad integrada al resto y cuya dinámica ecológica está determinada por el mantenimiento y ensamble del mosaico y no de un ambiente en particular, por lo cual es imprescindible analizar los proyectos puntuales, no en forma aislada sino, en el contexto de un ordenamiento territorial regional y en consecuencia, evaluar la posible ocurrencia de riesgos sinérgicos y acumulativos con el resto de la isla involucrada, los efectos indirectos sobre el conjunto insular y las costas continentales, evitándose generar situaciones de vulnerabilidad ecológica y social;

Que en las evaluaciones de estudios, programas de manejo ambiental y planes de ordenamiento ambiental territorial que corresponda efectuar deberá asegurarse la aplicación de una visión y metodologías de análisis, evaluación y gestión a diferentes escalas espaciales y temporales en forma interdisciplinaria que transfieran métodos y conceptos de una disciplina a la otra y que consideren los bienes, servicios, atributos y valores de uso que éstos humedales proveen a los habitantes locales y ciudades aledañas;

Que considerando la importancia del Delta del Paraná, en septiembre de 2008 la Nación y las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, han suscripto una carta de intención, documento que explicita la decisión de comprometer los mejores esfuerzos de gestión para poner en marcha el proceso tendiente a la elaboración e implementación de un Plan Integral Estratégico para la Conservación y el Desarrollo Sostenible del Delta del Paraná;

Que con tal objetivo se ha creado el Comité Interjurisdiccional para el desarrollo sostenible del Delta, comisión que funciona bajo la coordinación de la Secretaría de Ambiente de la Nación, cuyas partes acordaron implementar un “Plan Integral Estratégico para la Conservación y el Aprovechamiento Sustentable del Delta del Paraná (PIECAS)”, buscando alcanzar el ordenamiento ambiental del valioso humedal que, además de albergar una rica diversidad biológica, cumple múltiples funciones ambientales.

Que se han realizado consultas a distintos cuerpos de investigación con reconocida trayectoria en la realización de estudios en el Delta del Río Paraná y del Río de La Plata los que han permitido enriquecer los alcances de la presente propuesta normativa;

Que en virtud de los fundamentos citados resulta necesario establecer presupuestos o postulados basados en estrategias de gestión inspiradas en el desarrollo sostenible, conforme a la vocación ecológica de la realidad del territorio, Complementarios de los Presupuestos Mínimos de la Ley Nacional Nº 25.675, así como lineamientos ambientales estratégicos para el Planeamiento y Ordenamiento del Territorio del Delta Bonaerense, todo ello a fin de conceder una tutela ambiental uniforme o común para todo el territorio del Delta Bonaerense.

CUERPO DE LA NORMA

Artículo 1.- Rige la presente ley la conservación, aprovechamiento sostenible y ordenamiento ambiental de todo el Territorio del Delta Bonaerense, cuyas funciones ecosistémicas y su diversidad biológica proporcionan bienes y servicios ambientales irreemplazables para la sociedad en su conjunto, por tanto son considerados estratégicos para la Provincia de Buenos Aires por su valor y alcance regional. Se determina como Delta Bonaerense a las islas, bancos y aguas delimitadas naturalmente por las barrancas o taludes naturales que definen el valle y/o planicie de inundación del Río Paraná. Como límite norte se considera a la provincia de Entre Ríos, como límite sur-este la desembocadura del Río de la Plata y la Reserva Delta en Formación (Ley Provincial N° 12.331/99) y como límite sur-oeste el veril sur del curso más austral de los ríos Paraná, Paraná de las Palmas, Baradero, la Reserva Natural Otamendi y el tramo del Río Luján comprendido entre la Reserva Natural Otamendi y su desembocadura; ocupando la porción noreste de los Partidos de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero, Zárate, Campana, Escobar, Tigre, San Fernando y San Isidro.

Artículo 2.- Es objeto de la presente norma establecer los presupuestos de gestión para la Conservación, Aprovechamiento Sostenible y Ordenamiento Ambiental del Territorio del Delta Bonaerense, Complementarios de los Presupuestos Mínimos de la Ley Nacional Nº 25.675, a fin de conceder una tutela ambiental uniforme o común para todo el territorio del Delta Bonaerense que tenga en cuenta:


  1. La naturaleza y características del ecosistema;

  2. La vocación ambiental del territorio, en función de sus recursos, la distribución de la población y sus características ecológicas y socio-económicas en general;

  3. Las alteraciones existentes en el ecosistema por efecto de los asentamientos humanos, de las actividades económicas o de otras actividades humanas o fenómenos naturales, incluyendo los posibles efectos del cambio climático.  

Artículo 3.- Los Presupuestos de Gestión para la Conservación, Aprovechamiento Sostenible y Ordenamiento Ambiental del Territorio del Delta Bonaerense establecidos en la presente, alcanzan a todo plan, programa, proyecto, actividad y/o servicio a desarrollarse en el territorio del Delta Bonaerense. Los organismos de nivel provincial y municipal de aplicación de las normas ambientales, del código de aguas, del ordenamiento territorial y uso del suelo, del código rural, del manejo de bosques naturales e implantados, planificación y manejo de emergencias, de promoción de políticas de desarrollo y otras normas aplicables, velarán por el cumplimiento de la presente.

Artículo 4.- Los Presupuestos de Gestión para la Conservación, Aprovechamiento Sostenible y Ordenamiento Ambiental de aplicación para el Territorio del Delta Bonaerense, sin perjuicio de otros que se establezcan a futuro, son:


  1. Mantener la condición de insularidad del territorio.

  2. Prohibir la creación y/o apertura de nuevos cursos o espejos de agua y/o modificación de los existentes, evitando la disgregación del territorio insular y/o la alteración geomorfológica e hidrológica.

  3. Preservar el régimen hidrológico del Delta como principal factor condicionante de las propiedades estructurales y funcionales del humedal.

  4. Establecer los cursos de agua existentes como las únicas vías de comunicación entre el continente y las islas y de estas entre sí.

  5. Prohibir la construcción de puentes, túneles subacuáticos y/o sistemas dinámicos para trasbordo de vehículos automotores entre el continente y/o las diferentes islas que conforman el Delta. Quedan exceptuados los puentes peatonales sobre los cursos de agua menores como horquetas o zanjas.

  6. Prohibir el acceso y/o la circulación de vehículos automotores en las islas, exceptuándose el uso de vehículos con fines comunitarios y sociales prestados por el estado como la seguridad, la salud y la educación, así como la maquinaria y/o vehículos automotores destinados a actividades agropecuarias y forestales que estén debidamente aprobadas conforme a la legislación vigente y acorde a las capacidades de sostenibilidad ambiental del humedal a ser afectado a ellas.

  7. Respetar las zonas y/o cuencas inundables ubicadas dentro y fuera de los centros de las islas de modo de mantener las funciones de conservación de hábitats así como la retención, filtrado y depuración de las aguas. En ningún caso se obstaculizarán o bloquearán las vías normales de drenaje o escurrimiento superficial de los centros de islas hacia o desde otros cuerpos de agua.

  8. Conservar la capacidad de infiltración, retención de excedentes hídricos y la capacidad de escurrimiento natural del suelo de las islas.

  9. Mantener la transparencia hidráulica de las islas, entendiéndose por tal al libre flujo de las aguas bajo el efecto de precipitaciones, sudestadas o avenidas de aguas desde las altas cuencas.

  10. Las edificaciones y su correspondiente infraestructura de servicios deberán ser de tipo palafítico. Con el objeto de asegurar la habitabilidad y de prevenir los posibles efectos adversos de las inundaciones sobre las personas, bienes y servicios, se deberá definir la “cota mínima de nivel de piso de locales habitables” tomando como base los niveles máximos de crecidas y la recurrencia de las mismas, teniendo en cuenta factores de seguridad adicionales derivados de cambios climáticos. Se establece como valor referencial la máxima crecida registrada en el puerto de Buenos Aires que fue de +4.44 metros respecto del nivel 0,00 metro del Riachuelo (15/04/1940 Servicio de Hidrografía Naval, Ministerio de Defensa).

  11. El emplazamiento de las distintas construcciones deberá priorizar la preservación de vegetación natural, incluida la costera.

  12. Respetar la estructura y función de los ecosistemas y su biodiversidad así como la de los procesos de cambio naturales que en ellos sucedan (procesos de sucesión primaria y secundaria) de manera de proveer a la preservación de los distintos estratos de vegetación y de los hábitats naturales como sitio de alimentación, refugio y lugar de reproducción de la fauna.

  13. Queda terminantemente prohibida la introducción de especies exóticas, vegetales y/o animales La Autoridad de Aplicación en la materia determinará cuales especies asilvestradas deberán ser respetadas en función de su valor en los procesos ecológicos actuales y/o su rol dentro de la red trófica.

  14. Las tareas de desmonte y/o tala de bosques nativos solo podrán ser realizadas en el marco de lo establecido por la Ley Nacional Nº 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos.

  15. Las tareas de desmonte y/o tala de bosques cultivados solo podrán ser realizadas en el marco de lo establecido por la Ley Provincial Nº 12.443 de adhesión a la Ley Nacional Nº 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados.

  16. Quedan prohibidas las acciones de drenado y rolado de pajonales y juncales las cuales quedarán restringidas a los predios destinados a la producción forestal, previa autorización por la autoridad competente. En cualquier emprendimiento se deberá dejar una zona de pajonales sin modificar de manera de garantizar hábitats y corredores para especies típicas de estos ambientes y zonas de refugio para las mismas.

  17. Los embalsados serán preservados como sitios de refugio de especies. Se evitará su fragmentación salvo cuando esté en riesgo la seguridad a la navegación o la integridad de estructuras de margen.

  18. Implementar planes de manejo y prevención de incendios por parte de la autoridad competente, coordinando las acciones de los planes a nivel nacional, provincial y municipal.

  19. Toda tarea de relleno queda restringida a las obras complementarias de cualquier emprendimiento como senderos y/o accesos, siempre que se respete la dinámica y la transparencia hidráulica de las islas. El material de relleno no podrá ser alóctono, ni contener residuos de características peligrosas o especiales, patogénicos, ni urbanos, considerados como tales en la normativa vigente, ni constituir material de suelo, sedimentos o barros que se consideren contaminados de acuerdo con las normas vigentes.

  20. Queda prohibido alumbrar aguas salobres y/o saladas y/o vulnerar cualquier estrato sedimentario o formación geológica asociada a períodos de ingresión marina.

  21. En el caso de ser necesarias obras de dragado de apertura y mantenimiento de vías navegables y de utilizarse materiales provenientes de tareas de dragados y/o refulado para relleno, deberá realizarse en forma previa a estas operaciones, una caracterización físico química y test de elutriado de los sedimentos a través de laboratorio habilitado y siguiendo la metodología que se establezca vía reglamentaria.

  22. Los dragados de mantenimiento deberán contemplar la estabilidad tanto de veriles como de costas y los presupuestos complementarios establecidos en la presente norma.

  23. Queda prohibida la construcción de centros de disposición final de residuos sólidos urbanos, industriales, especiales y/o patogénicos.

  24. La concreción de todo proyecto y/o actividad a ser desarrollado quedará sujeto al proceso de evaluación técnica del Estudio de Impacto Ambiental que el peticionante deberá presentar en cumplimiento del art. 10 de la Ley Nº 11.723 con el objeto de obtener la Declaración de Impacto Ambiental. De acuerdo a la envergadura del emprendimiento, dicho estudio deberá incluir un Plan de Gestión Ambiental (PGA) para las etapas de construcción, operación, mantenimiento, explotación y abandono del mismo, así como planes de contingencia si fuera el caso. Asimismo, la viabilidad de todo emprendimiento, actividad y/o servicio a desarrollarse deberá ser analizada teniéndose en cuenta la capacidad de carga del sistema natural y el efecto sinérgico que los mismos puedan producir. La Autoridad de Aplicación en materia ambiental determinará vía reglamentaria los casos en los que resulten de aplicación dentro del EIA los dos supuestos antes mencionados y su alcance.

  25. Todo desarrollo y/o actividad productiva, turística y/o recreativa deberá ser compatible con el mantenimiento de la integridad territorial y ecológica de las islas y de la identidad cultural, debiendo las políticas o regímenes de incentivo a la actividad productiva local contemplar que las mismas no se realicen en detrimento de los bienes y servicios que el humedal brinda ni poner en riesgo la integridad ambiental de los ecosistemas.

  26. Preservar la capacidad de adaptación y de recuperación del ecosistema del delta bonaerense frente a los efectos adversos del cambio climático así como la capacidad de eliminación de carbono mediante sumideros, especialmente vinculados a la vegetación de tipo palustre que posee una alta tasa de fijación de carbono atmosférico.

  27. Las edificaciones de valor histórico o patrimonial no podrán ser demolidas o alteradas en su fisonomía original y deberán estar dentro de un régimen de protección del patrimonio cultural, arquitectónico y paisajístico de las islas.

  28. Los efluentes cloacales (aguas negras) y los efluentes secundarios (aguas grises), así como los efluentes resultantes del tratamiento de los mismos, deberán ser vertidos a lechos filtrantes confinados en el subsuelo del lugar. Se estimulará la instalación de aquellas nuevas tecnologías de tratamiento que aseguren la inocuidad de los efluentes tratados. Queda prohibido el vuelco de todo efluente tanto a los cursos de agua como a los centros o fondos de las islas.

  29. Cada municipio deberá fomentar planes de separación de residuos sólidos urbanos o asimilables a estos en origen e implementar un sistema de recolección de dichos residuos. La disposición final de los mismos será fuera del ámbito insular, en cumplimiento de la Ley Provincial Nº 13.592 y su Decreto Reglamentario 1.215/10, acorde a la modalidad implementada en cada jurisdicción. Queda terminantemente prohibida la quema de residuos urbanos y asimilables.

Artículo 5.- Los Presupuestos de Gestión para la Conservación, Aprovechamiento Sostenible y Ordenamiento Ambiental del Territorio del Delta Bonaerense fijados en el artículo 4 deberán ser incorporados en la elaboración de un Plan de Ordenamiento Ambiental Territorial Estratégico del Delta, en adelante POATED, entendido como el instrumento necesario para alcanzar el desarrollo sostenible de la región y atender los intereses multisectoriales que se presenten, siguiendo los objetivos y lineamientos del “Plan Integral Estratégico para la Conservación y el Aprovechamiento Sustentable del Delta del Paraná (PIECAS)”.
Artículo 6.- La autoridad de aplicación en materia ambiental deberá promover la formulación del POATED, debiendo participar en su elaboración, implementación y evaluación los organismos provinciales con incumbencia en la aplicación del Decreto Ley N° 8.912/77 y sus modificatorias, las Leyes N° 11.723/95 y N° 12.257, los Decretos N° 1.115/08 y N° 1.496/08 y demás normas complementarias, en coordinación con los respectivos Municipios.

Artículo 7.- El POATED, sin perjuicio de los nuevos lineamientos o estrategias que vayan surgiendo del “Plan Integral Estratégico para la Conservación y el Aprovechamiento Sustentable del Delta del Paraná (PIECAS)”, tendrá como objetivos:

  1. Establecer las directrices para el planeamiento y el ordenamiento ambiental del territorio del delta bonaerense, las cuales constituirán el instrumento expresivo de los fines y objetivos de la política territorial con base ambiental a ser implementada. Todo plan deberá incorporar los presupuestos de Gestión para la Conservación, Aprovechamiento Sostenible y Ordenamiento Ambiental establecidos en la presente.

  2. Clasificar los usos del suelo, considerando la forma de apropiación del territorio, la sustentabilidad ambiental, el desarrollo económico y social, el manejo sustentable de los recursos naturales y el acceso equitativo a los beneficios de una mejor calidad de vida.

  3. Contemplar la vulnerabilidad del sistema de humedales a los efectos adversos del cambio climático, así como la capacidad de adaptación y mitigación que los mismos ofrecen a nivel de la dinámica climatológica de la región.

  4. Desarrollar y aplicar indicadores ambientales que permitan evaluar la capacidad de carga del ambiente así como definir parámetros de sustentabilidad ambiental, uso y aprovechamiento de recursos naturales, tecnologías de construcción, normas de diseño de vivienda, entre otros, con el objeto de asegurar la preservación de los servicios ecológicos de los humedales y la heterogeneidad del sistema a través de un enfoque ecosistémico.

  5. Para el diseño del POATED, los Municipios y Organismos Provinciales intervinientes deberán prever los mecanismos de participación ciudadana y convocar a organizaciones e instituciones de reconocida experiencia y trayectoria en investigación en los distintos aspectos vinculados al complejo sistema del delta bonaerense, de manera de cconsolidar mecanismos consensuados de participación y articulación interregional, fortaleciendo institucionalmente la participación ciudadana isleña y sus pautas culturales.

  6. Implementar el Observatorio de Ordenamiento y Gestión Ambiental del Territorio del Delta Bonaerense, responsable de la evaluación y monitoreo permanentes, los cuales deberán ser contemplados para el fortalecimiento de la toma de decisiones y la retroalimentación del POATED.

Artículo 8.- Las políticas y planes de carácter normativo general y sectorial en materia de ordenamiento territorial, así como sus modificaciones sustanciales y otros instrumentos de ordenamiento territorial que los reemplacen o sistematicen, que tengan impacto sobre el ambiente o la sustentabilidad, deberán ser sometidas a evaluación ambiental estratégica.

La evaluación ambiental estratégica deberá contemplar dos etapas, ellas son:

Etapa de Diseño, en la cual el organismo que dictará la política o plan deberá considerar los objetivos y efectos ambientales del instrumento, así como los criterios de desarrollo sustentable de los mismos. Durante esta etapa se deberá integrar a otros órganos de la administración del Estado vinculados a las materias objeto de la política o plan, así como otros instrumentos relacionados con ellos, a fin de garantizar la actuación coordinada de las entidades públicas involucradas en los proyectos afectados por la política o plan.

Etapa de Aprobación, en la cual se deberá elaborar un anteproyecto de la política o plan que contendrá un informe ambiental, que será remitido al Organismo con incumbencia Ambiental en la Provincia de Buenos Aires para sus observaciones, para luego ser sometido a consulta pública por parte del organismo responsable.

Artículo 9.- Disposición transitoria. Aquellos proyectos y/o actividades que se encuentren en trámite, deberán realizar las modificaciones necesarias que consideren los Organismos con competencia en la materia, a fin de adecuarlo a la presente norma.

Artículo 10.- Régimen de sanciones.

Artículo 11.- El Anexo I forma parte de la presente.

Artículo 12.- De forma.

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