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EDITORIAL



ENJAMBRE CUMPLEAÑERO
Hemos llegado al primer año de vida de EL ENJAMBRE, en feliz coincidencia con el acontecimiento grande de los cristianos: LA SEMANA SANTA. Hemos recorrido un año, al lado y en el corazón mismo del pueblo de Páez.

Hemos ofrecido en quince “emisiones”, las más variadas noticias, reflexiones, comentarios y hasta unas cuantas “Humo…r…adas”, sin otra motivación que el amor y solidaridad para con nuestro pueblo.

Seguiremos avanzando, con la luz y la fuerza de Dios y con la colaboración de toda la comunidad, de quien somos expresión. Un año de vida que es ofrenda a Dios en estos días tan especiales para nosotros los cristianos.

EL ENJAMBRE, en esta oportunidad invita a sus lectores, simpatizantes y amigos para que celebremos con amor y con fe el acontecimiento de Jesucristo, conscientes de que su pasión, muerte y resurrección, son también la pasión, muerte y resurrección de nuestra sociedad hoy y de lo cuál EL ENJAMBRE seguirá siendo un testigo.▲



De Tierradentro para el mundo

Tomémonos un tinto

La marca de café “Tierradentro” se consolidó en el Consejo Comunitario 230 del presidente Uribe. Ahora se conseguirá en todas las tiendas Juan Valdez y pronto serán “montadas” las tiendas “Juan Tama”. “Poca atención se le dio a la emergencia de Páez”, dijo el Alcalde.
G

racias a su café especial, la marca “Tierradentro” se consolidó en el consejo comunitario 230 del presidente Álvaro Uribe realizado en la ciudad de Popayán el pasado 4 de abril. Allí se firmó un convenio para la renovación de cafetales entre la Federación Nacional de Cafeteros, la Corporación Nasa Kiwe y las Asociaciones de Cabildos de Inzá y Páez (Nasa Chacha y Juan Tama, respectivamente), por valor de 4.700 millones de pesos que beneficiarán a más de 1.400 familias productoras del grano en los dos municipios. Serán 580 las hectáreas a

(continúa p. 9)





LA VOZ DEL PASTOR



ACERCA DE JESUCRISTO

Por Mons. Edgar H. Tirado Mazo

Vicario Apostólico de Tierradentro


En esta semana que es llamada Semana Mayor o también Semana Santa, nos sentimos urgidos a mirar, a hablar, a escuchar y escribir sobre el personaje cautivador que originó y sigue originando este acontecimiento de ayer, de hoy y de siempre. Personaje que sigue moviendo la historia de la humanidad ya que de Él se lucran, quiéranlo o no, hasta quienes no lo conocen y quienes dicen no creer en Él.

D
El personaje de esta semana es el personaje de la historia, de ayer, de hoy y de siempre, el que no compite con ninguna tendencia humana social, cultural o política, sino que ilumina y orienta todas las tendencias.

En esta Semana Mayor... centremos nuestra atención en el personaje de la Semana Santa y dejemos que Él siga siendo la mejor inspiración para nuestra vida y para todas nuestras empresas.
e este personaje se habló y se escribió desde muy antiguo. Siete siglos antes de su venida a este mundo, el profeta Isaías lo describió de manera tan gráfica y precisa, como si ya lo estuviera viendo; y no es de extrañar, pues el profeta escribía bajo el impulso de Dios que llaman inspiración. De Él decía Isaías que era el servidor o siervo de Dios, que Dios mismo los sostenía, que era el preferido, el elegido, que el Espíritu de Dios estaba sobre Él, y que vino para traer la justicia a todas las naciones.

Y decía también el Profeta, que era cosa increíble el verlo despreciado, rechazado por las gentes, hombre agobiado por los dolores y el sufrimiento, que por haber cargado con nuestros dolores, hasta daba horror mirarlo.

Cualquiera podría decir que Isaías estaba mirando anticipadamente el camino del Calvario, ya que decía también: “se sometió humildemente a los malos tratos, sin abrir su boca, era como cordero llevado al matadero, y lo enterraron con los malhechores… y por esto tendrá larga vida y librará del castigo a los demás”.

El personaje de esta semana es el personaje de la historia, de ayer, de hoy y de siempre, el que no compite con ninguna tendencia humana social, cultural o política, sino que ilumina y orienta todas las tendencias. Es el personaje digno de imitar y de seguir. Es el verdadero maestro modelo, guía y amigo de todos, particularmente de los jóvenes.

En esta Semana Mayor, invito a todos los colegas columnistas de EL ENJAMBRE, al equipo directivo y a los lectores en general para que centremos nuestra atención en el personaje de la Semana Santa y dejemos que Él siga siendo la mejor inspiración para nuestra vida y para todas nuestras empresas.▲





COLUMNAS DE HUMO






VIVIENDA DIGNA: CERO AVANCE

Por Rogelio Hernando Vanegas Torres

Personero Municipal

P

asados más de cuatro meses desde la avalancha de noviembre, la efervescencia del desastre se va diluyendo en la medida que avanza el tiempo sobre todo para aquellas personas que perdieron su vivienda. Más aún cuando el nivel de actividad del CVNH pasó a amarillo. En el último Clopad se concluyó que en esta materia no hemos avanzado un céntimo. Esta situación es preocupante si se tiene en cuenta que además de reubicar a quienes perdieron su vivienda, es perentorio hacer lo mismo con buena parte de la población, que si bien sus inmuebles están en pie, estos se encuentran en zona de alto riesgo no mitigable.

Es muy importante que empecemos a avanzar en el cumplimiento de un derecho constitucional que les asiste a quienes por causas atribuibles a la naturaleza, perdieron tal vez su único patrimonio: la vivienda. Para lograr este propósito no se puede dar cabida a enredos leguleyos en la interpretación del convenio que suscribieron las entidades territoriales del orden local y regional con el nivel central, para la reconstrucción de setenta soluciones de vivienda dirigidas a los damnificados de Belalcázar. Lo anterior, sumado a que dentro de la cabecera no hay lotes disponibles en zona segura.

Desde la perspectiva de Ministerio Público observo que la lentitud y la dilación en el avance del proceso de reconstrucción de las viviendas de una parte, y de otra, la reubicación de aquellas que se encuentran en zona de alto riesgo no mitigable, vulnera derechos constitucionales, cuyo cumplimiento la gente debe empezar a exigir utilizando los mecanismos que la ley consagra para ello y soportados en los fines esenciales del Estado, como son el de garantizar la efectividad de los derechos y proteger a todas las personas en su vida y en sus bienes.

Es cierto que el Gobierno Nacional a través de sus entidades, ha invertido importantes recursos que buscan conjurar el impacto del desastre; pero la solución de vivienda debe ser inmediata y eficaz. Esta necesidad no da espera. Lo que se puede observar es que el ritmo y la dinámica que se le está aplicando a este proceso, no permitirá satisfacer de manera oportuna a los damnificados y a quienes deben ser reubicados.

Ahora, ese derecho de los damnificados no debe mirarse únicamente desde la óptica de construir simples viviendas, sino que se deben tener en cuenta las actividades productivas de esta población, sobre todo porque se trata de gente pobre. Si no hemos avanzado en lo elemental, imaginémonos cómo estamos en esa “reubicación integral” que prometió el ministro Valencia Cossio.

Es importante que los damnificados y quienes tienen derecho a ser reubicados conozcan que no pueden permitir el acceso a una vivienda a secas, sino que les asiste el derecho a una “vivienda adecuada” o a una “vivienda digna”, que en Colombia se ha definido por la jurisprudencia como aquel derecho dirigido a satisfacer la necesidad humana de disponer de un sitio de vivienda, sea propio o ajeno, que cuente con condiciones suficientes para que quienes allí habiten puedan realizar de manera digna su proyecto de vida. Y en este tema las Naciones

(continúa p. 6)


DESDE EL PICO CENTRAL


VIAJE AL PASADO

Por Manuel Jota Escobar C.


En “Pedro Navaja”, una de las conocidas canciones del cantautor panameño Rubén Blades, dice que “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Y sorpresas fue las que nos dio la vida a muchos belalcazunos que el pasado domingo 8 de marzo debimos regresar después de 32 años, a la vieja cancha de la Escuela Urbana, más conocida como “Drigelio Ferro”, a presenciar encuentros deportivos; canchita a la que le hicimos el feo luego de que en 1977 se construyó la cancha “Luis Arnulfo Medina”, metros más abajo de la Normal y que en 1998 fue reemplazada por el parque estadio “6 de Junio”, un excelente escenario deportivo que desafortunadamente se nos llevó la avalancha del 20 de noviembre.

Y es que la cancha de la Urbana a partir de 1977 sirvió para todo, menos para la práctica futbolera –a excepción de los niños de la escuela primaria que obligatoriamente debían seguir ahí buscando la forma de desaburrirse en los recreos-. Fue habilitada como plaza de ferias, helipuerto, sitio ideal para circos y juegos mecánicos, pista para aprendices de conducción de carros y motos, parque infantil, coso municipal... Inclusive, hace poco en la antigua “área de las 18” del costado sur se construyó un salón para el restaurante escolar.

Pero “la vida nos da sorpresas” y con el rabo entre las piernas y mordiendo nuestro orgullo, luego de haber disfrutado de dos magníficas canchas –y otra alterna- en donde se vivieron muchos de los mejores momentos del deporte del oriente caucano, debimos regresar a la vetusta, incómoda e irreglamentaria (puede agregarle otros adjetivos peyorativos que no se equivoca) cancha de la Urbana porque desafortunadamente nos quedamos sin sitio para el fútbol y mientras la amenaza del volcán no pase nos demoraremos un buen tiempo en volver a adecuar las inmensas playas que nos dejó la avalancha del río Páez.

Claro que ese domingo los que tuvimos la suerte (¿o sería desgracia?) de iniciarnos futbolísticamente en el “Drigelio Ferro” vivimos varios sentimientos encontrados: alegría, tristeza, rabia, nostalgia…

Alegría porque después de cuatro meses volvíamos a ver rodar el balón en Belalcázar; alegría porque era el sitio y el momento para que muchos que gozamos “con el mejor espectáculo del mundo” nos volviéramos a encontrar y alrededor de unas “amargas” disfrutáramos de las historias, cuentos y mentiras que fuera de la cancha se narran; tristeza y rabia porque allá en el fondo, a pocos metros, se alcanzaba a divisar la mancha negra de lodo que cubrió nuestro “6 de Junio” (¡qué buen escenario teníamos y cuánto lo valoramos ahora que lo perdimos!) sitio al que se le invirtió bastante dinero y se le dedicaron muchas horas de trabajo; pero, sobre todo, nostalgia; sí, nostalgia, y es que muchos devolvimos 35, 40 años nuestro casete de los recuerdos y trajimos a la memoria las inolvidables atajadas –“voladas”, decíamos en ese tiempo- del portero Jorge García; las “palomitas” del cabo Vargas; las gambetas –“meliadas” para la época- de Orlando Quibano, Henry Ortiz, Jorge Castaño o Marco Abel Embús que hacían sus primeros pinitos en el fútbol; las “tapadas” del “Loco” Jaime Muñoz quien tenía delirios de arquero; el tiempo perdido buscando el balón entre la maleza o en el cafetal del “Paisa” Gabriel; los balones de cuero con pitón y ruana que obligaban a parar permanentemente el partido cuando ésta última se desacomodaba; el debut de Hugo Berto Guerrero que venía de jugar en el fútbol profesional. Volvieron nombres de equipos como “El Botafogo” de los “mayores” Arturo Castaño, Rogelio Vanegas Garzón, Manuel Montenegro, Luis Arnulfo Medina, Nereo Sertorio Cortés, Juan Velasco, los doctores Rafael Medina, Edelberto Cuesta y Ancízar Morales; o “El Nacional” de Albeiro y Elías Gallego, Jesús “Chucho” Chilito, Edgar Embús, Miguel Ary Yasnó, Humberto y Jaime Castañeda, Carlos “Nativo” Sáenz, Víctor Enrique Peña, Fabio Palomino, Benjamín Medina, Recaredo, Armando y Fabio Martínez, Raúl y Arnoldo Velasco; o “El Rampla Júnior” de los imberbes Próspero Muñoz, Humberto Chilito, Luis Antonio “el Moño” Muñoz, Sarabaín Pardo Vargas, Luis Quimboa, Román Dicue, Ignacio Escobar, Miguel “Tuco” Casas, Chepe Hurtado, Hernán Castaño y reforzado con los inzaeños Certuche y Octavio González; o “Los Carabineros” con los agentes Martínez, Bolaños, Blanco, “Pitirri”, Vásquez, Rincón, Sánchez, Quitián, Triana, Arévalo, González, el “Tuerto” García y el “Caremango” Rodríguez. Volvimos a revivir los clásicos entre la selección de Belalcázar y el equipo de Tóez –el de los hermanos Joaquín, José Dolores y Serafín el “Chapulín” Castillo, Silvio Cuetocué, Zoilo León Anrango, Martiniano Pete, “Beto” Tejada, el profesor Ernesto Yaima-, o con el conjunto de militares de La Punta: los cabos Isidro y Carlos Ramírez, Puyo, Muñoz, Vargas, Amariles... que se encontraban trabajando en la carretera que nos uniría con el departamento del Valle.

Y para hacer más intenso este “viaje al pasado” aproveché para recorrer con mi compadre Properino Muñoz por las abandonadas instalaciones de la otrora Escuela Nacional Urbana de Varones de Belalcázar, escuelita a la que tuvimos la fortuna de ingresar en 1970 –hace apenas 39 añitos- a cursar el grado primero. Con Prope, quien goza de una muy buena memoria, volvimos a recordar las clases de nuestra primera profesora, Doña Fulvia Chávarro de Rivera, por quien profesamos un cariño especial; revivimos el susto de la tarde aquella cuando la ambulancia del hospital –la wolkswagen-, que manejaba Don Joaquín Solís, luego de recorrer sola cerca de 200 metros, fue a chocar contra la pared del salón del grado tercero donde la profesora Nidia Esneda Burgos orientaba las clases a más de 25 muchachos, sin que ninguno saliera lesionado; volvimos a ver a Rodrigo Jorge, José Chamorro, Wilson Fernando Orozco, Marquitos Torres, entre tantos otros, haciendo aseo en los baños de la Institución, castigados por sus permanentes faltas de indisciplina; trajimos gratos momentos con los profesores José Dolores Rivera, Doris Casas, Rosalba Ipia, Lola Castro, Marino Pardo, Jorge Humberto y José Ulises Muñoz, lo mismo que con las maestras practicantes de la Normal. ¡Qué tristeza da ver ahora a la Urbana, el sitio donde iniciaron su formación muchos de nuestros buenos profesionales, convertida en pesebrera! pero a eso nos ha llevado el nevado del Huila. Ojalá que las autoridades la cuiden y la conserven y si se ha de perder, dejémosle ese trabajito al río Páez.

Pero bueno, retornando a la redonda emoción, esa tarde del 8 de marzo volvimos a ver en acción a algunos de los futbolistas que en ese mismo sitio se habían iniciado –varios siendo aún muy niños-; eso sí, algunos ya con sus cabezas peladas o el pelo plateado por los años, otros con barrigas prominentes y movimientos lerdos; allí estaban Rogelio Vanegas Torres, James Yasnó, Edilson Caicedo, Cecilio Vanegas, Ferney Campo, Properino Muñoz, Celestino Ortiz, Gildardo y Decio Escobar, Edgar “el Mamberito” Muñoz… acompañados de otros que nunca tuvieron la fortuna de pisar su “césped” como Henry Perdomo, Jahír Cardozo, el “Pastuso” Luis Pantoja, Hugo Arango, Arbey Marín, Heriberto Cotacio, Simeón Vargas, Rafael Castaño, Juan Carlos Pettins… haciendo, como William Vinasco, una de las cosas que más les gusta en la vida: jugar al fútbol y demostrando que a pesar de las circunstancias adversas, Belalcázar sigue viva y el deporte es uno de los mejores reconstituyentes para echarla a andar, así les toque en la vetusta, incómoda e irreglamentaria canchita de la Urbana. Es que “la vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida” y lo que hoy no sirve para nada mañana puede convertirse en nuestra tabla de salvación.

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P. D. Lo dijo un niño en el cambuche de La Mesa mientras pasaba la última avalancha por Belalcázar: “Lo único bueno es que ya no tendremos problema para ponerle nombre a la nueva cancha; se llamará ‛20 de Noviembre’”.▲


Adquiera EL ENJAMBRE en Belalcázar

Droguería “La Salud”, atendida

por su propietario Dayro Mendoza,

esquina norte de la Casa Cural

Solicítelo ya. Edición limitada






(viene p. 3)
Vivienda digna: cero avance
Unidas, al hablar de vivienda adecuada, han manifestado que “el concepto de ‘vivienda adecuada’... significa disponer de un lugar donde poderse aislar si se desea, espacio adecuado, seguridad adecuada, iluminación y ventilación adecuadas, una infraestructura básica adecuada y una situación adecuada en relación con el trabajo y los servicios básicos, todo ello a un costo razonable.”

De ahí que si este proceso no avanza, estamos truncando las metas y los derechos de muchas familias, que contra su voluntad fueron desplazadas por la fuerza de la naturaleza y que requieren de acciones prontas, concretas y eficaces.▲


FUMAROLAS



AQUELLAS SEMANAS SANTAS

Por Luis Ignacio Escobar Castañeda.


Como ya lo he hecho en otros artículos, en los temas puntuales a los que hago referencia, me remito a mis vivencias, a algunos comentarios familiares o de amigos y los de tiempos más remotos los trato sutilmente, tratando en lo posible de hacerlo con la mayor fidelidad y respeto a la realidad.

La Semana Santa llega a Belalcázar junto con los misioneros; de pronto los ritos y procesiones aparecen en la década de los años treinta, cuando traen las imágenes de El Amo Jesús, más conocido entre la feligresía como El Señor de La Caña; El Crucifijo, Las Insignias y La Verónica, cuyas esculturas o tallas son diferentes a las demás imágenes. Luego llegarían: La Magdalena, San Juan, San Pedro, El Señor Caído, El Nazareno, La Santa Agonía, El Resucitado y posteriormente la Virgen Dolorosa.

El Sepulcro anterior a 1971, era un rectángulo de cristal con bordes de vidrio y un toldillo con vivos amarillos, en cuyo interior sobre suaves almohadones se colocaba el cuerpo de Cristo la tarde del Viernes Santo. En este oficio se destacaron las señoras Rosa Hurtado de Quintero (Doña Rosita) y Mercedes Rocha de Medina (Doña Mecha). Unas lámparas a petróleo o gasolina o cirios iluminaban el cortejo; las personalidades del pueblo de negro vestidas, eran las encargadas de llevar sobre sus hombros la sagrada imagen.

Iniciándose la década del setenta, Monseñor Vallejo mandó a construir un nuevo sepulcro, tarea que realizó el artista-escultor Alberto Arcos, un profesor que llegó de Pasto, se residenció en Inzá y luego en Belalcázar. El profesor Arcos se inspiró para la talla en su similar de la catedral de Pasto, haciendo una réplica perfecta de aquél. Hoy, casi cuarenta años después, está un tanto deteriorado. Ante el viaje de Doña Rosita y la posterior muerte de Doña Mecha, el arreglo y cuidados del Santo Sepulcro pasaron a ser hasta nuestros días un piadoso oficio de la familia Molina Quijano y herederos.

Del primer Sepulcro fueron cargueros quienes oficiaban de Santos Varones: los señores Santiago Vargas, Pedro Pito, Juan Pablo Medina, Manuel Agustín Castañeda, Cenón Muñoz, Napoleón Sáenz Vargas, Saúl Vargas Medina, José Jesús Escobar Llano, Arturo Castaño Toro y José Tomás Gallego. A partir de 1972 han oficiado de santos varones y cargueros algunos de los hijos y parientes de los anteriores: Ovidio y Luis Arnulfo Medina Rocha, Mario León López, Albeiro Gallego Bedoya, Víctor León Vargas Méndez, Hernán y Jorge William Castaño Falla, José María Hurtado Penagos; Luis Ignacio, Gildardo y Rodrigo Escobar Castañeda; además de Luis Orlando y Carlos Ariel Peña, Roberto y Marino Ibáñez, Luis Antonio Muñoz, Gerardo López López, Omar Osid Palomino Valencia, Hernando y Eduardo Arcos Muñoz, Jaír Cifuentes Collo, Hébert Molina, Ramiro Campo Ceballos, Hernán Montero Molina, Írner Ceballos Salas, José Dúlfer Valencia Lucumí, Hugo Marino Velasco González, Jahír Cardozo Arteaga, Pedro Yasnó Cuesta, Carlos Andrés Martínez, Milton y Giancarlos Cifuentes Molina, Carlos Burbano.

En el arreglo de “los pasos” se recuerdan por su dedicación las familias Medina González, Yasnó González, Muñoz Muñoz, Palomino Sáenz, Embús Palomino, Torres Hurtado, Pill Ramos, Trujillo Pill, Chilito Segura, Chávez Ossa, Medina Rocha, Ossa Cruz, Tejada Pardo, Mera Quintero, Collazos Velasco y Palomino Velasco.
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