Tesis de yamines




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3) LA TEORÍAS ECONÓMICAS CONTEMPORÁNEAS Y SUS LEYES DIALÉCTICAS

De la teoría económica capitalista y socialista obtenemos la reglamentación conceptual de lo que significa el trabajo, el capital y la plusvalía que estructuran la Economía científica de nuestros días. Salvo algunas variantes importantes que trataremos de dilucidar brevemente, intentando enseguida, dar algunos aportes para el desarrollo de dicha ciencia.

La sociedad humana está inmersa dentro de la estructura económica productiva. Los grandes sectores de la economía comprenden numerosas ramas de actividad que, a su vez, reúnen cantidades variables de empresas que articuladas internamente activan la producción. Y de la producción resultan bienes y servicios destinados a atender las variadas necesidades económicas de la comunidad.

Tenemos la siguiente gráfica del sistema económico:

sistema economico

Hay tres tipos de BIENES y SERVICIOS destinados a atender las variedades de necesidades económicas de la comunidad:

A) De Consumo.- Cuando se destinan a la satisfacción directa de necesidades humanas como alimento, ropas, diversiones, etcétera.

B) De Capital.- Se destinan a multiplicar la eficiencia del trabajo por ejemplo, en la adquisición de instrumentos y máquinas.

C) Intermediarios.- Bienes que son materia prima y que le hace sufrir nuevas transformaciones antes de convertirse, finalmente, en bienes de consumo o capital.

Quienes detentan ingresos en busca de la satisfacción de sus necesidades y deseos y quienes ofrecen mercancías y servicios dispuestos a cederlos mediante el pago de determinadas cantidades de moneda, se encuentran en el mercado donde la producción alcanza su destino final, adquirida por los miembros de la colectividad según su diferente poder de compra.

La producción se basa pues, en el trabajo humano dirigido hacia la atención de las necesidades económicas individuales y colectivas.

El proceso productivo implicará el uso de determinadas formas de trabajo, capital y recursos naturales. Y cada combinación de los factores de trabajo, capital y recursos naturales dados en el interior de una unidad productora, es alimentada por el resto del sistema que les suministra materias primas, combustible, energía, servicios de diverso carácter, etcétera.

ACTO ECONÓMICO.- La obtención de medios para el sostenimiento de la vida en su doble aspecto fisiopsicológico es el punto de partida de toda actividad humana. En éste sentido es en el que se dice que "el móvil inicial de la conducta humana es la satisfacción de sus necesidades".

La necesidad motiva a trabajar para finalmente satisfacer dicha necesidad. El trabajo es un gasto voluntario y racional de energía humana dirigido a proporcionarnos un fin. Y la naturaleza del trabajo depende de la naturaleza de las necesidades por satisfacer.

La ciencia socioeconómica de nuestros días nos dice que: Estos actos dirigidos a llenar necesidades que cuesta mucho satisfacer y que por lo mismo hace que se recurra a medios escasos o poco usuales son llamados: "actos económicos".

La actividad económica es el encadenamiento y repetición sistemática de estos actos.

Economizar significa gastar poco y sacar con ello el mayor provecho ahorrando esfuerzo y tiempo. En otras palabras, significa economizar trabajo.

El economista obra de tal manera que con un medio determinado alcanza los resultados más beneficiosos posibles.

La necesidad económica del individuo es lo que lo hace insertarse como miembro de un grupo familiar o social.

La economía es la ciencia de la adquisición de la riqueza material y moral para bien del estado gubernamental y del grupo familiar.

La elaboración económica científica dará como fruto un cuerpo sistematizado de conocimientos relativos a lo que existe o sea, "una ciencia positiva" y su sistema orgánico de leyes económicas.

Puesto que la economía se refiere al grupo social y al individuo como consecuencia, las leyes económicas o leyes sociales. El hombre es un animal social y su capacidad de vivir una integridad individual se debe a que posee ya dinámicamente en él las fuerzas de la sociedad.

Los fenómenos económicos son rendimientos de la comunidad y es en la comunidad que las relaciones constantes y uniformes ligan sus LEYES.

La comunidad cuenta con que sus miembros son individuos capacitados para influir voluntariamente sobre su realidad ambiental.

Una ley científica no es una hipótesis o un dato estadístico social sino un principio natural que siempre se cumple, por lo tanto, las leyes económicas son de carácter permanente y cuentan con que de determinadas circunstancias han de surgir de manera inevitable determinado resultados.

El humano económico es el que se vale de ciertos medios que le produzcan la satisfacción de sus necesidades. Estos "medios" son su riqueza o "propiedad privada", que le permite satisfacer sus necesidades con el menor esfuerzo posible.

Su riqueza, propiedad privada o medio de producción - como se le llame-, ha sido formado de la Naturaleza y a modificado estos elementos ofrecidos en la medida que lo ha juzgado conveniente para adaptarlos al uso a que los destinan.

Se trata de un intercambio de energía entre el ser humano y el Cosmos en que a través del adecuado aprovechamiento de los recursos naturales, el humano realiza un trabajo consciente, que le reditúa en la satisfacción de todas sus necesidades. Y como el humano al invertir energía recibida de su Madre Naturaleza actúa necesariamente como ente social, en la comunidad, es allí donde refleja a la postre, el resultado que ha obtenido de su actividad productora.

Producción es la actividad para la cual el humano se procura nuevos medios para satisfacer sus necesidades, transformando los elementos tomados de la Naturaleza y poniéndolos de cualquier modo, en condiciones de ser utilizados.

En consecuencia, la producción es: Creación de utilidad a partir de cosas naturales y según "la voluntad humana".

La propiedad privada y su utilidad social:

Cuando la voluntad humana no se esfuerza ya lo suficiente para transformar los elementos naturales en servicios de la comunidad entonces, la propiedad privada y la riqueza se utiliza únicamente en interés personal. Este egoísmo irracional hace que el humano económico como tal entre en degeneración, porque al negarse a participar en la Natural vitalidad comunal deja de ser útil a la ley de la vida. Esta acumulación estéril de medios de producción, propiedad privada o riqueza se le da el nombre popular de capitalismo, monopolio o imperialismo.

Para recibir satisfacción a nuestras propias necesidades, debemos dar algo a la sociedad y este imperativo se cumple como un tributo de trabajo dado a la comunidad de manera voluntaria y por consciencia individual (según hemos visto, enseña el Maestro Gurdjieff).

La materia y elementos tomados de la Naturaleza se convierten en productos de consumo de múltiples maneras que finalmente aparecen en el mercado dentro de un sistema cerrado de Oferta y Demanda.

La economía entra en actividad social donde todos los que tienen algo que venden encontrarán quienes desean comprarles. No hay bienes sin contraparte representada por otros bienes cuyos poseedores están dispuestos a cambiarlos con los primeros en una proporción dada por experiencia.

Y puesto que todos los productos encuentran salida, resulta que la vida económica es un sistema cerrado en donde los vendedores de todos los productos reaparecen como compradores para adquirirlos. Gracias a esto, el monto de consumo y el aparato de producción se mantienen constantes a través del tiempo.

El egoísta y racional en la economía:

La economía contemporánea ha superado los dogmas materialistas del siglo pasado, abriendo más su criterio en torno a la realidad económica del hombre e instruyéndolos sobre el antieconómico egoísmo del hombre mismo.

Los economistas de hoy opinan que el querer retener los bienes es una actitud antinatural que pone en crisis todo el aparato de producción hasta que la economía social recupere su cauce normal.

El mercado tiene la única función de ser un campo de experiencia para la humanidad, siendo realmente dichas experiencias el único producto que pertenece al individuo.

Los bienes son medios para producir dicha experiencia y le pertenecen a la comunidad que tarde o temprano lo reclama como suyos.

En este sentido, el modo de producción comunista no requiere de doctrina materialista que la defienda y las leyes naturales estudiadas por la ciencia económica de nuestro siglo XX va redescubriendo ya, la naturaleza íntimamente comunista de la humanidad.

La actividad económica efectivamente, exige un tributo de trabajo para liquidar el préstamo que nos hace la Naturaleza a nuestra vida individual auto consciente.

El trabajo es pues, producto de una deuda con la vida que nos ha dado un poder superior, a quien llamamos Dios: Padre-Madre. Y nuestro salario se torna en capacidad evolutiva auto consciente.

El individuo está ligado Analógicamente al Universo (como lo establece la ley hermética de correspondencia). En éste vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

Pero es el individuo un microcosmo ante el macrocosmo y no simplemente un órgano inerte de la comunidad productiva. Estamos hablando de cada ser humano individual como Hijo de Dios. Como Elegido y como único, quien se compromete al pago.

Se trata de la utopía de Acuario y Capricornio que hemos venido estudiando.

Y si se ve incluido en la vida social, no por ello renuncia a su individualidad auto consciente sino que por el contrario, es un miembro social ligado a leyes económicas que le permiten desarrollar su autoconsciencia.

Es el contacto con los demás lo que nos hace conocernos a nosotros mismos y por medio del manejo de los bienes nos va a producir la experiencia del ser o consciencia moral objetiva.

En otras palabras, como enseña el Maestro José Manuel Estrada: "Dios es un conjunto de Leyes cósmicas", esto es lo que hace que la humanidad vigile a la humanidad, porque le resulta a la Divinidad más económico, que unos a otros nos vigilemos y ayudemos. En vez de valernos de medios más complicados para lograr este fin.

La comunidad cuida del individuo y el individuo de la comunidad.

El contacto con la gran familia comunal garantiza nuestro crecimiento individual y nosotros en comunidad cuidamos la salud social.

Dios no ha sido bueno ni malo al crear al humano, ha sido práctico e inteligente en forma de ley económica. Antes de crear al humano, Dios era LIBRE de crearlo o no pero en cuanto lo creó, Dios ha decidido su propio destino, estableciendo un compromiso y con esto adquiriendo una responsabilidad. Por eso se dice: "Dios queda encadenado por sus propias leyes".

Desde ése momento se establece un convenio racionalmente egoísta entre el humano y Dios. Dios Padre- Madre con toda su grandeza, necesita al humano individual.

Lo que el humano individual tiene que hacer y trabajar nadie más puede hacerlo y si Dios pudiera hacerlo por otro intermedio más económico, no hubiese creado a la humanidad, puesto que no le sería útil.

El humano adquiere la Misión por designio de lo Alto, de hacerse Hijo de Dios.

El trabajo en beneficio de la comunidad es pues, necesariamente un trabajo en beneficio propio. Establecido por intereses egoístas irracionales y no irracionales como sucede con el individuo que atesora bienes estérilmente.

La sistematización objetiva de la economía hace a la comunidad una entidad indispensable producida causalmente por las leyes "ocultistas" de la economía.

El ocultismo parte de una interioridad individual vivida por el humano como centro del Universo, paralelo a todos los centros del Universo posibles.

El privilegio humano de tener un yo auto consciente lo pone en deuda con la Naturaleza que le brinda todos los elementos de que dispone, inclusive el cuerpo físico del hombre.

La obligación se le impone entonces como muro entre YO y EL UNIVERSO.

La destrucción de ese muro lo logra por la transformación propia como exigencia fundamental de evolución a partir del yo inferior humano. Se trata de una evolución por fuerza propia.

El individuo se transforma transformando la Naturaleza exterior de las cosas y sirviendo a la sociedad. Y el Universo se transforma a sí mismo a través de la vida humana individual como un experimento único en el gran laboratorio cósmico.

Oscar Adler en su obra citada nos da argumentos certeros en pro del desarrollo de la ciencia económica contemporánea. Él nos diría que la Divinidad deja las huellas de su trabajo subjetivo en la objetividad de bienes productivos conocidos como "los reinos de la naturaleza" (mineral-vegetal- animal- humano).

A su vez, el humano deja las huellas de su trabajo en la objetividad de bienes productivos conocidos como herramientas y máquinas.

Los reinos de la naturaleza por una prolongación de la entidad divina son como la materialización de la mente suprema, según el principio hermético del MENTALISMO.

Y de manera análoga, las herramientas y máquinas son una prolongación del humano, de tal forma real, que si bien se traducen como prolongación de sus propios órganos corporales dentro de la materia terrestre. Por ejemplo, el martillo es la proyección del antebrazo con el puño cerrado, la tenaza es una dentadura enorme, la cámara fotográfica es un gran ojo, etcétera.

Las máquinas, dice Oscar Adler, son órganos humanos fuera del cuerpo físico humano, figurando en el medio circundante por su medio de influencia del individuo mismo, una proyección de su interioridad hacia afuera. Una irradiación de su ser hacia el mundo material, una idea realizada según el principio del MENTALISMO.

El reloj por ejemplo, significa disposición del tiempo humano. El teléfono es comunicación hablada sin limitaciones, el libro es memoria, el fonógrafo es memoria traducida. Y todas son huellas humanas en el suelo terráqueo que da información del humano en sí mismo.

"Dios se conoce a sí mismo a través de la forma humana. - Dice el doctor Estrada".

Y opinamos, por analogía, que el humano se conoce a sí mismo a través de sus máquinas y herramientas por él creadas.

Dios proyecta su interioridad en el medio circundante a través de los reinos de la naturaleza (y la forma humana como culminación de dichos Reinos). Y el individuo en sí, la proyecta a través de la máquina, considerada por la ciencia económica como riqueza humana, propiedad privada del hombre y la mujer o bien, medio de producción.

Por sí misma la máquina no tiene valor, es la Presencia humana que le da su valor.

La máquina acciona, pero no percibe, no tiene consciencia y no razona por sí misma del cómo y por qué acciona como acciona. El hombre ha creado máquinas pero el hombre no es una máquina aún cuando el dogmatismo de la ciencia materialista del siglo pasado lo pueda llegar a creer así.

La situación de la máquina ante el hombre es parecida a la situación del hombre ante Dios. El hombre es una prolongación orgánica de Dios, pero no es Dios mismo y en este sentido, el hombre acciona pero no percibe, y como dijimos, no tiene consciencia y no razona por sí mismo del cómo y por qué acciona como acciona. Esto lo deducimos Valiéndonos de la Ley hermética de correspondencia. También por eso podemos pensar que la máquina de alguna forma tiene consciencia aunque sea una consciencia muy pequeña, tan pequeña como lejana de la consciencia humana.

Dios para la creación de sus bienes y riquezas en forma de reinos de la naturaleza se ha válido de su naturaleza interna y el humano, toma los elementos para la elaboración de sus bienes, de los reinos de la naturaleza y en combinación con sus propias facultades humanas interiores ha transformado a dichos elementos naturales en máquinas y herramientas. Para con esto reflejar en la transformación de la naturaleza, su propia transformación subjetiva de su evolución individual.

La economía pues es un hecho, tanto para el mundo de Dios como para el humano.

Dios como una experiencia interna del yo encuentra su ropaje en la forma humana. Igualmente el hombre encuentra como ropaje una casa en lo exterior terrestre hecha con elementos de la Naturaleza y en esa casa, disfruta un hogar compartido con su comunidad familiar.

Esta comunidad familiar y esta casa particular no es sino un reflejo de la gran comunidad social que protege al individuo como si se tratara, en esta comunidad social, de un gran hogar y de un gran ropaje en que queda incluido el mundo cotidiano de un individuo.

La comunidad humana es pues, una prolongación orgánica del propio humano individual y las leyes de la economía social no son sino la consecuencia de una subjetividad económica vivida individualmente.

La economía social es un mero ropaje de la economía vivida interiormente como experiencia individual o egoica.

El Universo Mental del que habla el principio del MENTALISMO tiene su ropaje en el mundo terrestre, de similar manera a como el individuo tiene su ropaje en la comunidad social.

El progreso material de la civilización humana reflejado en herramientas, maquinaria, tecnología, modernismo, arquitectura, aparatos electrónicos, alta ingeniería, etcétera. Es un mero ensayo experimental que refleja el intento del yo por transformarse a sí mismo. Y es en el apropiado manejo de sus riquezas, medios de producción y propiedad privada que esa experiencia de crecimiento interna se hace posible.

La riqueza son simples productos de consumo que tienen que participar en el mundo mercantil dentro de un sistema cerrado de oferta y demanda, (aún cuando aparezca como un sistema abierto), facilitando la actividad social de la economía material.

Sólo así es que el consumo y la producción mantienen su natural funcionamiento en el contexto de la realidad.

El individuo no necesita retener sus bienes sino más bien necesita activarlo socialmente para adquirir la trascendente experiencia del "bien evolutivo" (no una evolución simplemente biológica como lo plantea Charles Darwin sino una evolución como evolución de la consciencia, evolución interior o integral, que incluye no sólo lo físico sino también lo emocional, mental, espiritual, etcétera. Tal es el bien fundamental de la economía del Cosmos mismo.

El llamado paraíso Adámico está aquí, en todas partes: dentro, afuera y alrededor de nosotros. Pero somos inocentemente ignorantes de su Presencia. Necesitamos despertar. Y se hace imprescindible nuestra participación en la vida como ente económico antes de hacernos capaces de superar nuestra "inocencia", despertando así nuestra consciencia de la realidad como tal.
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