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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE MEDICINA

ESCUELA DE KINESIOLOGÍA Y FISIATRÍA

CÁTEDRA DE KINESIOLOGÍA LABORAL Y OCUPACIONAL

GRUPO N° 14

VIGILADORES PRIVADOS

INTEGRANTES:

Boglioli, Marcelo DNI: 29.562.144.

Caillava, María Julia DNI: 31.928.753.

Hatzerian, Fernando DNI: DNI: 31.009.249.

Masip, Sabrina DNI: 30.860.813.

Mendiondo, Mariana DNI: 30.429.105.

1° cuatrimestre 2009

INTRODUCCIÓN

En el siguiente trabajo nos propusimos analizar las actividades laborales que desarrollan los trabajadores de seguridad privada, para lo cual consideramos que la mejor fuente de información con la que podíamos contar era realizar una entrevista personal con ellos. Para esto, nos dirigimos al Sindicato de los Trabajadores de la Vigilancia Privada (TVP). También hicimos encuestas a diferentes trabajadores del sector. De esta manera, analizaremos y compararemos la información obtenida con las leyes y el convenio que los regula, siendo éstos la Ley de Contrato de Trabajo 20.744, la Ley 1913, que regula la prestación de servicios de seguridad privada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Convenio Colectivo de trabajo que rige para los vigiladores, guardia de seguridad comercial, industrial e investigaciones privadas.

Por otra parte, analizaremos y describiremos cuáles son los accidentes y las enfermedades habituales que los afectan, qué factores son los que predisponen a la aparición de patologías, así como también en qué medidas pueden ser mejoradas sus condiciones laborales a través de medidas de prevención y ergonomía.

DESARROLLO

Marco legal

El vigilador privado es una persona que ejerce su actividad en una empresa ajena a la suya. Es contratado por una empresa de seguridad privada para brindar sus servicios en diversos lugares y entornos laborales, como ser, industrias, centros comerciales, empresas, edificios, barrios privados, transporte, entidades agropecuarias, etc.

Las tareas de seguridad y vigilancia están vinculadas a la protección de la propiedad privada y a la integridad física de las personas. Por tal razón, es sumamente importante que sean realizadas por empresas especializadas, controladas por la autoridad de aplicación en materia de seguridad, y que el personal sea responsable, esté capacitado y sea sometido a controles y requisitos de profesionalidad.

Como cualquier trabajador, los vigiladores privados están regulados por la ley 20.744, Ley de Contrato de Trabajo y por la 19.587, Ley de Seguridad e Higiene en el trabajo. A su vez, existe una ley específica para estos trabajadores que regula la prestación de servicios de seguridad privada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es la Ley 1913.

Por otra parte, existe un convenio colectivo de trabajo que rige para los vigiladores, guardia de seguridad comercial, industrial e investigaciones privadas. Las partes intervinientes en esta convención colectiva son la Unión Personal de Seguridad de la República Argentina (UPSRA) y la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (CAESI).

Para el desempeño de las tareas de los vigiladores privados existen diferentes categorías, según lo establece el convenio colectivo en su artículo 15:

a) vigiladores en general.

b) vigilador bombero: es el vigilador debidamente capacitado que desempeñe la función específica de prevención, detección y lucha contra el fuego.

c) Administrativo: es aquél empleado que en forma permanente e inequívoca realiza tareas administrativas en la sede de la empresa de seguridad, sea en el caso de seguridad física o electrónica.

d) Vigilador principal: es el vigilador que cuando necesidades del servicio así lo requieren, haya sido designado expresamente por el empleador para ser responsable del turno.

Para seguridad electrónica:

e) Verificador de eventos: es quien expresamente designado por la empresa, actuando exclusivamente en el marco de la seguridad electrónica, de respuesta física a eventos que se produzcan por los sistemas de alarmas.

f) Operador de monitoreo: es quien expresamente designado por la empresa y debidamente capacitado en el marco de la seguridad electrónica efectúe el seguimiento de las diferentes secuencias de monitoreo, exclusivamente en sede de la empresa de seguridad privada.

g) Instalador de elementos de seguridad electrónica: es quien expresamente designado por la empresa debidamente capacitado en el marco de la seguridad electrónica efectúe instalaciones propias de elementos de seguridad electrónica.

Para control de admisión y permanencia de público en general en eventos y espectáculos:

h) Controlador de admisión y permanencia en general, técnicos o especializados.

Se ha fijado el día 25 de abril como el Día del Vigilador, fecha impuesta porque se fundó en 1971 el primer Sindicato de los Vigiladores (UPSRA).

En caso de accidentes, lesiones o enfermedades, existen compensaciones destinadas a cubrir estas contingencias ocasionadas por la ejecución del empleo. Estos beneficios también incluyen pensiones en caso de invalidez o muerte.

Las compañías deberán hacerse cargo del tratamiento médico y de la medicación, si fuese necesaria, para la rehabilitación de sus empleados. Para cubrir este tipo de situaciones los empleadores están obligados por ley a contratar una Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART) o a autoasegurarse, para poder cubrir a todos sus empleados en caso de enfermedades profesionales o accidentes de trabajo.

Según la ley de asociaciones sindicales, cada trabajador tiene la libertad de afiliarse al sindicato que quiere, desafiliarse o no estar afiliado a ninguno.

En Capital Federal existen dos sindicatos principales: UPSRA (Unión Personal de Seguridad de la República Argentina) y TVP (Sindicato de Trabajadores de Vigilancia Privada).

El día viernes 8 de mayo nos acercamos a TVP, en la calle Independencia 766 para tener una entrevista con los representantes del sindicato, quienes nos dieron su punto de vista respecto de la situación actual de los trabajadores de seguridad privada.

Con respecto a la jornada laboral, ésta debe ser, según la Ley de Contrato de Trabajo y el Convenio Colectivo de Trabajo, de 8 horas diarias, o 48 horas semanales, con un franco semanal. Sin embargo, ellos nos comentaban que muchas veces esto no se cumple, ya que la empresa los necesita para cubrir servicios o porque necesitan hacer horas extras. Creemos que las empresas de seguridad exigen mayor carga laboral amparándose en el artículo 12 del Convenio Colectivo que establece lo siguiente respecto a los recargos hacia los trabajadores: “Atento a la modalidad especial de la actividad y a que las tareas no pueden ser abandonadas sin riesgos de resentir la eficacia del servicio, excepcionalmente el personal podrá ser recargado, en los supuestos en que los reemplazos no sean suficientes. En estos casos deberá prestar como máximo un turno más de trabajo, el que no podrá exceder de ocho horas, percibiendo el trabajador el recargo horario conforme la normativa vigente o le será otorgado un franco compensatorio.”

Consideramos que en cierta forma, los empleadores se exceden, amparándose en el convenio, recargando a los trabajadores con la excusa de que los reemplazos nunca son suficientes. Y de esta forma no respetan los descansos correspondientes.

“En los casos que el vigilador cumpla hasta doce horas diarias con su conformidad sin superar las cuarenta y ocho horas semanales, aun tratándose de sábados y domingos, mediando siempre doce horas de descanso entre jornada y jornada, no corresponderá el pago de horas extras. No corresponderá el pago de horas extras cuando se otorgase el franco compensatorio correspondiente.” Artículo 9 de Convenio Colectivo.

Con respecto a las remuneraciones que perciben los trabajadores de la vigilancia privada, se establecen, en el convenio colectivo (Art 33), las siguientes compensaciones, beneficios, y remuneraciones básicas:

A. Salario Básico

B. Beneficio social: consiste en la entrega de una cantidad fija de vales  en los términos del Art. 103 bis inc. B o C de la ley 20744 o Dec. 815/2001 por un valor diario de $ 4 (pesos cuatro) por cada día efectivamente trabajado, siendo el presente beneficio de carácter no remunerativo, conforme lo dispone la legislación vigente.

C. Viáticos y gastos de traslado: (ver luego donde se habla sobre distancias entre el domicilio y el puesto de trabajo)

D. Reintegro de gastos por uso de vehículo propio: (ver donde habla de la utilización de su propio vehículo).

SALARIO DIARIO: al solo efecto de su cálculo se dividirá el sueldo mensual por veinticinco.

SALARIO POR HORA: al solo efecto de su cálculo se dividirá el sueldo mensual por doscientos.

En los importes del salario diario y por hora se incluye el franco semanal.  En los casos de jornadas a tiempo parcial los importes se reducirán proporcionalmente a la misma. 

 


CATEGORIAS

BASICO


NO REMUNERATIVO VIÁTICOS *

VALES DE ALIMENTACION

 NO REMUNERATIVOS*

Total

a)Vigilador General

$ 1002

$ 235

$ 100

$1337

b)Vigilador Bombero

$ 1102

$ 235

$ 100

$1437

c)Administrativo

$ 1152

$ 235

$ 100

$1487

d)Vigilador Principal

$ 1202

$ 235

$ 100

$1537

e)Verificador de evento

$ 1002

$ 235

$ 100

$1337

f)Operador de monitoreo

$ 1102

$ 235

$ 100

$1437

g)Instalador de elementos de seguridad electrónica

$ 1152

$ 235

$ 100

$1487


Al conversar sobre esto con los representantes de TVP, ellos nos comentaban que están muy disconformes con los sueldos que perciben, siendo que desempeñan su trabajo en muy malas condiciones, en la mayoría de los casos, con muy poco tiempo de descanso durante la semana, y casi ninguna pausa durante la jornada. Y todo esto, sumado a las condiciones ambientales en las que muchas veces deben trabajar, los trastornos corporales que sufren por la mala ergonomía de los puestos de trabajo, los horarios nocturnos, que alteran el sueño, y dejan poco tiempo para compartir con sus familias. Y como nos relataban, muchas veces no ven otra solución que hacer dobles turnos, y sumar horas extras para así incrementar un poco su salario, ya que realmente no les alcanza para llegar a fin de mes.

Los sueldos son muy bajos en relación a las condiciones económicas que se viven hoy en día en nuestro país, y como todos sabemos, la canasta básica de alimentos, los impuestos, los viáticos, cada vez son menos accesibles para nuestro bolsillo.

Otra de las cosas que le preguntamos a los representantes del sindicato fue acerca de la vestimenta, si es verdad que se cumple como dice el convenio en su artículo 20 “Cuando la contratación del servicio establezca que en el mismo deba usarse uniforme, los vigiladores tienen la obligación de usarlo durante el desarrollo de sus tareas de prevención. Dicha vestimenta será provista por el empleador a su exclusivo cargo y deberá conservarse en el lugar de trabajo. Estas ropas de uso diario deberán estar en perfectas condiciones de higiene, planchadas y sin roturas del vestuario cuya cantidad de duración se especifica”. A su vez, enumera la cantidad de prendas que le corresponden a los trabajadores.

Ante lo cual nos respondieron que si bien es cierto que el uniforme debe ser usado solamente durante el horario de trabajo y es previsto por el empleador, en muchas empresas de seguridad las prendas están muy deterioradas y muchas veces el uniforme debe ser compartido entre los trabajadores de los turnos siguientes. En caso de que deban permanecer a la intemperie bajo la lluvia, las capas son insuficientes y las botas de goma están en muy mal estado.

La edad ideal para el desempeño de la actividad de un vigilador, no debería ser menor de 21, ni mayor de 55 años. Sin embargo, hay muchos vigiladores en actividad con más de 75 años, lo cual según los representantes de TVP, se debe muchas veces a una mayor experiencia en su puesto de trabajo, y la confianza que esto genera en las empresas para las cuales trabaja. Pero lamentablemente, otras veces se debe a que, por no cumplir con la edad ideal para su desempeño, no les es fácil conseguir trabajo, y los empleadores aprovechan esto para hacerlos trabajar por un menor salario.

Otro factor que, según nos contaban los hombres de TVP, afecta a los vigiladores privados, es que muchas veces los roles no están bien definidos en las empresas o comercios en los cuales los vigiladores brindan sus servicios, ante lo cual les hacen hacer actividades que no les corresponden como limpiar el establecimiento, guardar los bolsos de los clientes, en algunos hospitales les hacen desechar los residuos patológicos, hacer de camilleros, entre otras cosas. Esto genera una sensación de indignación y desprestigio en cierta forma hacia el trabajo del vigilador al tener que hacer tareas que nada tienen que ver con su actividad y para lo cual fueron contratados.

Sobre las indemnizaciones, a causa de la gran cantidad de despidos que se producen en el sector, los representantes de TVP comentaron que muchas empresas no pagan al trabajador lo que corresponde. Por lo cual, en este momento están realizando juicio a estas empresas, para reclamar por los derechos de los trabajadores, por una indemnización justa, o para que se produzca la reincorporación.

En cuanto a la distancia entre el domicilio del vigilador y su puesto de trabajo, esta no debería exceder los 30 kilómetros, según el convenio colectivo de trabajo.

“Dadas las características y especialidades de esta actividad, el constante traslado al que pueden ser sometidos estos trabajadores, y teniendo en cuenta las dificultades que pueden encontrar muchas veces debiendo abonar con su dinero, para luego acreditar la solicitud de restitución del viático, es que los firmantes del convenio colectivo han acordado que el mismo se aplicará conforme el régimen de viáticos convencionados, establecido en la ley de contrato de trabajo (Art 106), la cual dictamina que los viáticos serán considerados como remuneración excepto en la parte efectivamente gastada y acreditada por medio de comprobantes, salvo lo que en particular dispongan los estatutos profesionales y convenciones colectivas de trabajo”

“Dicho viático será entregado al vigilador por la empresa para la cual trabaja, en forma mensual, con carácter no remunerativo, sin necesidad de ser acreditado por comprobante, es decir, que no habrá rendición de cuentas, y se hará efectivo al mismo momento de acreditarse el salario del mes que corresponda, consignado en el recibo de sueldo como viático no remunerativo, identificándose con la sigla: “VIAT.CCT.VIG”.

En los casos en que el empleador requiera la utilización de un vehículo propio del empleado, para que éste, cumpliendo sus funciones operativas, y dentro de su jornada de trabajo, lo aplique a los servicios de seguridad y vigilancia, podrá reconocerse una compensación no integrativa de la remuneración basándose en la ley de contrato de trabajo. (Art 105, inc. b)

Si por razones de servicio, un vigilador tuviese que ser desplazado de su sitio normal de trabajo, con el fin de cubrir otro objetivo, el empleador deberá abonar los gastos de traslado, y se le computará como tiempo trabajado el utilizado para trasladarse de un objetivo a otro.”

Al respecto de las distancias, las cuales con frecuencia, estos trabajadores se ven sometidos a recorrer, y su correcta bonificación, los representantes de TVP, refirieron que muchas veces los empleadores se alejan bastante de lo que deberían cumplir según el convenio y las leyes vigentes, y que suelen exceder esas distancias, sin tener en cuenta el tiempo de traslado a la hora de la bonificación.

Con respecto a las garitas, según el convenio, en el artículo 29 dice lo siguiente: “Cuando el empleador se hiciere cargo de un servicio que cuente con puesto a la intemperie, deberá instalar garitas o refugios que reúnan condiciones para tal fin. Aquellas garitas que se encuentren en la vía pública, deberán contar con una adecuada iluminación, amparo, baños químicos e identificación de la empresa prestadora del servicio.”

Las condiciones de las garitas son por lo general muy malas, muchas veces no cuentan con iluminación ni baños químicos, el espacio es sumamente reducido y el asiento muy poco ergonómico, afectando negativamente al trabajador. Por otra parte, muchas veces no cuentan con garitas, debiendo permanecer a la intemperie, parados las 12 horas, y en caso de lluvia, la capa no es suficiente. Creemos que éste es un ejemplo más de las inadecuadas condiciones a las que se ve expuesto el vigilador privado en su ámbito laboral, lo cual repercute en su salud física y emocional.

En lo referente a las garitas, nos parece relevante destacar que la UPSRA y la CAESI realizaron un relevamiento en la zona norte del Gran Buenos Aires a fin de comparar la cantidad de garitas autorizadas con las no autorizadas. Se contabilizaron, en esa región, en total 1150 casillas, de las cuales casi el 90 % resultaron ser ilegales.

Las garitas surgieron como una necesidad de protegerse de la inseguridad como consecuencia de la ausencia del Estado.

El problema de las garitas clandestinas radica en la contratación precaria, en la escasa información de antecedentes del prestador, en el reemplazo de marco jurídico por un acuerdo verbal, en la ausencia de uniformidad de criterios y nula consulta profesional.

Tanto los usuarios como el prestador se encuentran en la misma situación de ilegitimidad e ilegalidad, ya sea por falta de información, o por una cuestión de conveniencia económica.

Para la instalación legal de estos puestos, por referirse a espacios públicos, se requiere de la habilitación por parte de la autoridad municipal.

La CAESI manifiesta que hay algunos empresarios que, a pesar de conocer el riesgo de las prestaciones ilegales, se aprovechan de ese negocio. También expresa que la policía debería fiscalizar la instalación de las garitas, pero que no lo hacen porque no le son dadas las directivas correspondientes.

De no existir autorización de las garitas, ni personal contratado formalmente por empresas (siguiendo las normativas del convenio colectivo de trabajo), se puede recurrir a la figura de monotributista, que, si bien no soluciona los problemas anteriormente mencionados, al menos brinda algunos datos de referencia que permitirían conocer a la figura prestataria.

La seguridad pública se vería beneficiada si se pudieran superar esas irregularidades, ya que lo que actualmente brindan las garitas es sólo una sensación encubierta de seguridad (ya que en verdad son motivo de inseguridad), y grandes sospechas, en desprestigio de la seguridad privada.

Con respecto a la portación, y utilización de armas, la ley 1913 detalla: “Solamente podrán utilizar armas de fuego las personas físicas y jurídicas que hayan cumplido con todos los recaudos exigidos por el Registro Nacional de Armas -RENAR- debiendo registrarse como de uso colectivo”.

“Será obligación del personal realizar los cursos de capacitación y entrenamiento que establezca la reglamentación, portar únicamente las armas que le suministre el empleador, y solo durante la prestación de los servicios, una vez finalizados, deberá reintegrarlas a la custodia del director técnico a cargo.”

  1. Servicios con autorización de uso de armas de fuego:

    1. Custodias personales, mercaderías en tránsito y en depósitos: el que tiene por objeto el acompañamiento y la protección de personas y/o bienes en la vía pública, y en los lugares en que estos se depositen.

    2. Vigilancia privada, en lugares fijos sin acceso de público: el que tiene por objeto resguardar la seguridad de personas y de bienes en espacios privados cerrados, con control e identificación de acceso de personas.

  2. Servicios sin autorización de uso de armas de fuego:

    1. Vigilancia privada en lugares fijos con acceso al público: el que tiene por objeto la seguridad de personas y de bienes en espacios privados de acceso público con fines diversos.

    2. Custodia y portería de locales de baile, confiterías y/o de espectáculos en vivo, como todo otro lugar destinado a recreación.

    3. Servicios de serenos en lugares fijos, privados o edificios de propiedad horizontal.

    4. Vigilancia por medios electrónicos, ópticos y electro ópticos: el que tiene por objeto brindar servicios con dispositivos centrales de observación, registro de imagen, audio y/o alarma

Al respecto, los trabajadores de TVP, nos relataban que, en realidad, muchas veces aún sin contar con la acreditación correspondiente para la portación de armas, las empresas de seguridad permiten que sus empleados se encuentren armados.

Aquellos vigiladores que no tienen permitido hacer ejercicio del arma, sino que sólo pueden portarla, tales como los vigiladores de lugares fijos con acceso al público, sólo pueden tenerla dentro de los límites de su lugar de trabajo, y no en la vía pública. En caso de asalto, no están autorizados a disparar, sólo podrían hacerlo en defensa propia, es decir, a menos de tres metros de distancia.

Al preguntarles sobre el uso del chaleco antibalas, nos respondían que no todos lo utilizan, y que en cierta medida, su uso depende del puesto de trabajo en el cual se desempeñan; por ejemplo, a la mayoría de los trabajadores de seguridad de oficinas públicas, entradas de edificios, supermercados, y comercios, no se los brindan, pero sí los obligan a portar armas. Mientras que sí dotan de chalecos a los trabajadores que custodian mercadería en tránsito.

Nosotros consideramos que todos los vigiladores deberían utilizar chaleco antibalas, ya que, al portar armas, y ser los encargados de dar seguridad, están más expuestos a ser atacados ante un hecho de delincuencia, más aún, en las condiciones de inseguridad que se viven en estos días, pudiendo evitarse de esta manera, gran cantidad de accidentes y muertes.

En lo referido al condicionamiento físico, la ley 1913 dedica 4 artículos al respecto, en los cuales:

Los prestadores se ven obligados a “acreditar la realización de los cursos de capacitación y entrenamiento periódico permanente para el personal, en la forma que establezca la reglamentación.” Así como también obliga a los prestadores que desempeñan su actividad por sí mismos a obtener un certificado de aptitud psico-técnica, el cual tiene un año de validez; y a obtener un certificado de capacitación técnico-habilitante correspondiente a la actividad.

Al mismo tiempo, los trabajadores tienen la obligación de realizar los cursos de capacitación y entrenamiento establecidos por la reglamentación.

La capacitación inicial, la actualización y el entrenamiento periódico obligatorio se realizarán tanto en establecimientos públicos como privados.

Los institutos de formación deben garantizar el perfeccionamiento del personal. La reglamentación establece la currícula básica para la capacitación inicial y el entrenamiento

Dentro de la capacitación se incluirá la enseñanza de medidas contra incendios, planes de evacuación, uso de extintores y prestación de primeros auxilios, todo esto por parte de personal de bomberos, de hospitales, y/o de la Cruz Roja Argentina.

También deberá ofrecer la materia Derechos Humanos.

Para los trabajadores que utilizan armas de fuego la currícula es aparte, y tiene requisitos en cuanto a su instrucción y entrenamiento.

Según lo expresado por los trabajadores en la entrevista, no se cumple lo sancionado por la ley. Manifiestan que el examen psicológico es pobre teniendo en cuenta las grandes tensiones emocionales a las que se ven sometidos los trabajadores, así como también el entrenamiento físico, ya que no se cumplen las horas indicadas, y son realizados una única vez en lugar de anualmente. También indican que las prestadoras no se hacen cargo de los costos de la capacitación, sino que son los trabajadores los que deben abonar esos servicios.

Creemos indispensable el cumplimiento de lo impuesto por la ley 1913, ya que una correcta capacitación es fundamental para el desempeño de las actividades de los vigiladores. Asimismo, creemos que la currícula podría enriquecerse con un entrenamiento intensivo de los trabajadores en lo que respecta al estado físico.

Accidentes y enfermedades habituales

En la prestación de servicios de seguridad privada existen, por un lado, riesgos laborales ligados a la actividad profesional y por otro, aquellos que son producidos por las condiciones en las que se desarrolla su puesto de trabajo.

Dentro de los riesgos laborales encontramos lesiones físicas debidas a la violencia de la delincuencia, tales como accidentes por heridas de bala, hematomas por golpes, fracturas, traumatismos, lesiones y agresiones diversas.

Debido a las condiciones de trabajo, la mayoría de los vigiladores privados deben permanecer muchas horas parado, sin poder realizar pausas, incluso a veces sin tener acceso al baño o tiempo para comer; casi la totalidad de su jornada laboral permanecen de pie, lo cual conlleva a padecer con bastante frecuencia alteraciones de tipo vasculares (várices), lumbalgia, dolores musculares, fatiga en los miembros inferiores, alteraciones en los pies, hemorroides, alteraciones renales.

Dado que los trabajadores de seguridad privada realizan su actividad en lugares y entornos muy diferentes (empresas industriales, centros comerciales, supermercados, transportes, hospitales, empresas químicas, aeropuertos, edificios, barrios privados, etc.) existen también lesiones o alteraciones que se dan de manera particular en cada entorno laboral, como ser la exposición a temperaturas extremas en el trabajo a la intemperie, riesgos eléctricos, caídas, tropiezos, incendios, ruidos, exposición a agentes químicos, entre otros.

Del riesgo de la actividad, del puesto de trabajo, de las malas condiciones del mismo, de la escasa remuneración, surge sin dudas en estos trabajadores el estrés laboral.

El estrés laboral es el resultado de una relación de desajuste entre las exigencias o demandas derivadas del trabajo y la capacidad de los trabajadores de dar respuesta a tales demandas en un determinado ambiente ocupacional.

Los vigiladores privados nos contaban cuánto afecta desde lo emocional salir de su casa al trabajo sin saber si regresan, por el riesgo que implica su actividad, y el estar permanentemente alertas a la posibilidad de ser atacados.

Por otro lado, la escasa remuneración lleva a la necesidad de realizar horas extras, trabajando muchas horas, incluso los fines de semana y en horarios nocturnos, que hace que puedan permanecer muy poco tiempo con la familia, generando desgastes importantes en el ámbito matrimonial y siendo motivo de divorcio en muchos de los trabajadores. El trabajo nocturno, típico del sector, repercute directa y negativamente en la calidad de vida del trabajador, aumentando el grado de tensión y fatiga, alterando los ritmos biológicos normales, provocando alteraciones del sueño, insomnio, trastornos digestivos, nerviosos, irritabilidad.

Como su actividad se desarrolla en una empresa ajena a la suya, como ser, por ejemplo, un supermercado, un comercio, se sienten muy solos, ya que a pesar de haber gente trabajando en el lugar, no pueden tener relación con los demás empleados. El aislamiento, la soledad y la incomunicación son rasgos característicos de su trabajo.

Las consecuencias ante esta situación de estrés son trastornos gastrointestinales, alteraciones cardíacas, ansiedad, depresión, irritabilidad, sensación de impotencia, trastornos afectivos, trastornos del sueño. Todo esto influye negativamente en el rendimiento y la productividad, así como también en las relaciones interpersonales.

El síndrome del quemado o burn-out provoca una situación de desgaste profesional en el trabajador, en el cual el individuo siente que tiene una baja realización personal en el trabajo, por la imposibilidad de poner en práctica sus conocimientos, por la sobrecarga laboral, la escasa valoración salarial; siente un especial cansancio o agotamiento emocional, su resistencia se va consumiendo. Como consecuencia de esto aparecen sentimientos y actitudes negativas hacia el sujeto o sujetos con los que trabaja. Consideramos con todo lo expuesto anteriormente que muchos de los trabajadores de seguridad privada padecen este síndrome.

Factores preexistentes favorecedores en la aparición de patologías

Consideramos que pueden existir ciertos factores previos en los trabajadores que, sumado a las condiciones laborales inadecuadas a las que se ven expuestos, van a influir para desencadenar con el tiempo algunas de las patologías y alteraciones descriptas anteriormente.

Estos factores pueden ser alteraciones circulatorias previas de los trabajadores, alteraciones de columna (como ser escoliosis, hiperlordosis lumbar) que sumado a la cantidad de horas que están parados va a producir lumbalgia, generando inestabilidad en la columna. También pueden existir alteraciones en los pies como pie plano, alteraciones en los ejes de los miembros inferiores (pie valgo, genu valgo) que al permanecer muchas horas parado va a generar sobrecargas desiguales, dolor y va a predisponer a degeneraciones articulares. El sobrepeso es un factor que va a agravar estas condiciones.

Es bastante frecuente en este tipo de trabajo que se den alteraciones cardíacas, con lo cual factores de riesgo preexistentes como ser sobrepeso, tabaquismo, sedentarismo, dislipemia, antecedentes familiares, sumado al stress que viven los vigiladores van a aumentar las posibilidades de padecer un infarto.

Por otro lado, hay que tener en cuenta las características psicológicas propias de cada persona, que pueden jugar en contra en este tipo de trabajos estresantes, generando depresión, irritabilidad, fatiga extrema y diversas alteraciones psicológicas.

Prevenciones

  • Instruir a los trabajadores para que adopten posturas adecuadas de trabajo y aprendan a manejar correctamente las cargas.

  • Establecer pausas y descansos periódicamente.

  • Utilizar calzado adecuado, para evitar caídas, tropiezos y alteraciones en los pies debido a la gran cantidad de horas que permanecen parados.

  • Comprobar el buen estado de las protecciones.

  • Uso de chaleco antibalas.

  • Formar a los trabajadores sobre los riesgos de su puesto laboral.

  • Formar a los vigilantes en el uso y mantenimiento correcto del arma.

  • Evitar el trabajo aislado en la medida de lo posible.

  • Con respecto al trabajo al aire libre, se les deberá brindar prendas de trabajo y equipamiento adecuados, sobre todo ante condiciones climáticas extremas, como así también organizar períodos de descanso.

  • En cuanto a la exposición a radiaciones, formar a los trabajadores sobre los riesgos y buen uso de los aparatos, controlar las fuentes para evitar fugas y revisar periódicamente los aparatos.

  • Alejar cables y conexiones de las zonas de trabajo, para evitar riesgos eléctricos.

  • Formar a los trabajadores que vayan a estar en contacto con maquinaria eléctrica.

  • En cuanto a los incendios, se deben almacenar los productos inflamables y combustibles aislados y alejados de las zonas de trabajo, dotar al lugar de trabajo de sistemas de detección de incendios, como así también es importante la formación de todos los trabajadores y la realización de simulacros. Se deben mantener asimismo, las salidas de emergencia libres y bien señalizadas.

Ergonomía en el vigilador privado

Es un instrumento, para adaptar el trabajo al hombre, por lo tanto “es la tecnología basada en la información biológica y conductual del ser humano que persigue el propósito de tomar en cuenta el mayor número posible de factores que afectan al hombre en su trabajo”.

Las condiciones ergonómicas ideales para el trabajo de vigilador privado son variadas, ya que el ambiente en el que se desarrollan es diverso.

Observando las lesiones habituales que se presentan en estos trabajadores y viendo las condiciones en las que deben desempeñar sus labores, podemos afirmar que la aplicación de una correcta ergonomía en ellos podrá disminuir en forma acentuada estas alteraciones.

Recomendaciones ergonómicas:


Al ser un trabajo en el cual el personal debe permanecer mucho tiempo de pie o sentado se recomiendan pausas estipuladas previamente y ejercicios de estiramiento.
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