Los espacios industriales. Importancia del Sector Secundario. La crisis económica y Reconversión industrial




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Los espacios industriales

2012-2013



Los espacios industriales. Importancia del Sector Secundario. La crisis económica y Reconversión industrial.

Desde principios del siglo XX, una gran mayoría de personas dedicadas a actividades rurales se trasladó a las ciudades y fábricas para trabajar en las industrias. Así empezó a crecer el porcentaje de población activa dedicada al sector secundario. A partir de la década de los 60 se produjo un aumento espectacular del número de trabajadores en el sector secundario, lo que situó a España entre los países más industrializados de Europa. Pero la crisis de los años 70 (Crisis del Petróleo) este crecimiento se invirtió, especialmente tras la política de reconversión e industrialización de los años 80, momento en el que se produjo un trasvase de población activa hacia el sector terciario, y en menor medida al sector primario (de forma temporal). Esa tendencia se mantiene en la actualidad debido a la reconversión de muchas industrias, la introducción de maquinaria más tecnificada que necesite menos mano de obra más cualificada y la progresiva terciarización de la sociedad española.

Esta situación (1996) establece que hay un 29,7% de población activa en el sector secundario, de la cual la mitad pertenece a la construcción, e incluso en los últimos años esta cantidad asociada a la construcción ha aumentado, aunque estos trabajadores no gozan del mismo poder adquisitivo que los obreros del resto del sector secundario; aunque comparten el elevado riesgo laboral, siendo el sector que registra más accidentes laborales de forma anual.

En cuanto al P.I.B., la aportación ha sido corrido paralela a la evolución de la población activa, con una fase de crecimiento entre 1950 y 1970/75 que alcanzó el 39,9%, para iniciar un descenso en los años 80 (1980 – 38,6%) que se ha mantenido hasta la actualidad (1996 – 31,5%) debido al gran crecimiento del P.I.B. proveniente del sector terciario.

A partir de esta situación, la economía española se incorporó al mundo capitalista desarrollado. Para una mejor adaptación se aplicó el Plan de Estabilización (1959), que permitía la importación de bienes de equipo, tecnología y recursos necesarios para modernizar la industria e incrementar la producción. A partir de ese momento, la industrialización se generalizó, se aumentó la productividad y se aumentó la exportación de productos industriales; al tiempo que se aumentaron las inversiones privadas (tanto nacionales como extranjeras), el mercado se diversificó, el poder adquisitivo aumentó y el consumo se consolidó

Para mantener y fomentar este crecimiento, se programó una política trienal concretada en los Planes de Desarrollo (1964-1967, 1968-1971 y 1972-1975) con el objetivo de regular el espacio industrial español promoviendo las regiones menos favorecidos creando doce polos de promoción y desarrollo industrial. Este programa aumentó por cuatro los resultados, llegando a alcanzar una de las mayores tasas de crecimiento de la Europa Occidental.

Este desarrollo se vio detuvo a partir de 1973 debido a la crisis de petróleo, que afectó profundamente a España a partir de 1975. Bajo el contexto histórico de la Transición, no se tomaron las medidas adecuadas para paliar la crisis con una industria española había crecido en volumen rápidamente, pero no se había invertido en infraestructuras ni en tecnología. Esto produjo una crisis que provocó una oleada de despidos que alcanzó una tasa de desempleo de hasta 22% en 1985.

Esta situación obligó a promulgar en 1984 se aprobó la Ley de Reconversión Industrial y Reindustrialización. Su efecto más dramático fue la pérdida de un 25% de los empleados industriales y el agravamiento del problema del paro. Este proceso intentó adaptar las industrias en crisis al nuevo ciclo tecnológico y al mercado con una serie de pasos:

• Ajustando la oferta y la demanda.

• Eliminando el exceso de producción.

• Reduciendo plantillas.

• Mejorando la organización y gestión de las empresas.

La reconversión industrial afectó sobre todo a los sectores maduros como la siderurgia, metalurgia, construcción naval, electrodomésticos, textil y calzado. El ingreso en la CEE (actualmente UE) obligó a una nueva reconversión industrial en 1991.

Este proceso pretendía volver a industrializar las zonas más afectadas por la crisis y la reconversión, modernizando tecnológicamente y creando actividades industriales que pudieran acoger los excedentes de plantillas y parados. Se crearon así las ZUR y las ZID.

• ZUR. Zonas de Urgente Reindustrialización. Las ZUR recibían incentivos fiscales y financieros. Con ello se pretendía crear empresas con un futuro estable. Las más destacadas ZUR las encontramos en Galicia, Asturias y la Ría de Vizcaya.

• ZID. Zonas Industriales en Declive. Las ZID sustituyeron a las ZUR. En las zonas se subvencionaba a las empresas industriales y de servicios, cuya inversión fuese superior a 15 millones de pesetas.

Los resultados de la reindustrialización, no han sido del todo satisfactorios, ya que aunque se ha motivado la inversión y diversificado las industrias, no se ha generado todo el empleo previsto. Las ayudas han beneficiado a las grandes empresas y se han aumentado los desequilibrios regionales, ya que Madrid y Barcelona se llevaron la mayoría de los proyectos.

Desde 1997, la industria española había iniciado un proceso lento de recuperación basado en la expansión del capitalismo industrial, el aumento del consumo privado, del empleo y la buena evolución de los precios; aunque si hay un factor que cuantitativamenta ha permitido el crecimiento del Sector Secundario español ha sido la empresas relacionadas con la Construcción. Esta situación La industria española ocupa un 23% de la población activa y aporta el 26% del PIB.
El Sector Industrial en la Actualidad. Sectores de Producción (maduros – en declive –, dinámicos y sectores punta)

Desde principios del siglo XX, una gran mayoría de personas dedicadas a actividades rurales se trasladó a las ciudades y fábricas para trabajar en las industrias. Así empezó a crecer el porcentaje de población activa dedicada al sector secundario. En la década de los 60 se produjo un aumento espectacular del número de trabajadores en el sector secundario, lo que situó a España entre los países más industrializados de Europa. A partir de la crisis de los años 70 (Crisis del Petróleo) este crecimiento se invirtió, especialmente tras la política de reconversión e industrialización de los años 80, momento en el que se produjo un trasvase de población activa hacia el sector terciario, y en menor medida al sector primario (de forma temporal). Esa tendencia se mantiene en la actualidad debido a la reconversión de muchas industrias, la introducción de maquinaria más tecnificada que necesite menos mano de obra más cualificada y la progresiva terciarización de la sociedad española.

Esta situación (1996) establece que hay un 29,7% de población activa en el sector secundario, de la cual la mitad pertenece a la construcción, e incluso en los últimos años esta cantidad asociada a la construcción ha aumentado, aunque estos trabajadores no gozan del mismo poder adquisitivo que los obreros del resto del sector secundario; aunque comparten el elevado riesgo laboral, siendo el sector que registra más accidentes laborales de forma anual.

En cuanto al P.I.B., la aportación ha sido corrido paralela a la evolución de la población activa, con una fase de crecimiento entre 1950 y 1970/75 que alcanzó el 39,9%, para iniciar un descenso en los años 80 (1980 – 38,6%) que se ha mantenido hasta la actualidad (1996 – 31,5%) debido al gran crecimiento del P.I.B. proveniente del sector terciario.

La aportación del P.I.B. y la población activa en España en el sector secundario se agrupa entorno a los siguientes sectores industriales:

Metalurgia (Siderometalurgia): relacionada con la producción de acero y fabricación de bienes de equipo, y construcción de material para el transporte. Es uno los sectores industriales más importantes, tanto por su aportación al P.I.B. como por la población que ocupa. La metalurgia pesada, ante la caída de demanda y la competencia exterior, está en retroceso y eso ha llevado a un desmantelamiento parcial de empresas como la Ensidesa asturiana, el cierre y reconversión de los Altos Hornos Vizcaínos, o el desmantelamiento de los Altos Hornos del Mediterráneo en Sagunto. Existen instalaciones de menor envergadura en Cantabria, Cataluña, Navarra, Cádiz, Zaragoza y Madrid. Los astilleros han visto reducida su actividad a causa de la fuerte reducción de la demanda. La crisis se ha dejado sentir en los astilleros de Ferrol, San Fernando y Puerto Real.

Textil, cuero y calzado: Sector de gran tradición y gran importancia en el conjunto de la industria. Se está dando una importante reducción del empleo por causa de la mecanización de los procesos productivos y la falta de competitividad de las importaciones asiáticas. Localizamos en Cataluña y, en menor medida, en Valencia el sector textil. El de confección, cuero y calzado se encuentra por todo el territorio, donde destacamos las anteriores zonas y Madrid.

Automovilística: La industria automovilística desarrolla una gran actividad, con excelentes posibilidades de futuro, aunque se ven amenazadas por el menor coste laboral que ofrecen otros países europeos. Están fuertemente apoyada en inversiones extranjeras y volcadas tanto al consumo interno como a la exportación. Localizamos factorías de Ford en Valencia, Renault en Valladolid y Citröen en Vigo.

Agroalimentaria: Es el sector más desarrollado, de mayor futuro y con grandes posibilidades de exportación. Salvo las empresas con capital extranjero (multinacionales), las factorías son de medianas o pequeñas dimensiones (6 trabajadores), dispersas por todo el territorio nacional. Con industrias cárnicas, lácteas, de bebidas, de aceite, hortofrutícolas, azucareras y conserveras, la industria agroalimentaria es uno de los sectores que ha experimentado un transformación más profunda, adquiriendo una gran importancia social, siendo una de las que genera mayor cantidad de puestos de trabajo. Pese a la existencia de multinacionales, la pequeña y mediana empresa es muy importante.

Químicas: Destaca la capacidad exportadora de la industria petroquímica española que da lugar a la aparición de otras industrias derivadas, que producen fertilizantes, plaguicidas, fungicidas, etc. La modernización de la química ha potenciado la fabricación de barnices y pinturas. Estas industrias se localizan en Cataluña, Cartagena, Cantabria, Málaga y Ciudad Real (Puertollano). El subsector farmacéutico está en manos de multinacionales que se localizan en Cataluña y Madrid.

Materiales eléctricos y Altas tecnologías: España se ha embarcado en la tercera revolución industrial produciendo microelectrónica, componentes informáticos, robótica, telemática, televisores, etc., siempre bajo influencia de grandes multinacionales. Estas industrias se encuentran repartidos por todo el territorio, aunque destacamos las situadas en el País Vasco, Cataluña y Madrid.

La estructura empresarial sobre la que se asienta la industria en España se caracteriza por un número excesivo de PYMES (Pequeñas y Medianas Empresas) y una falta de competitividad, muy superior si lo comparamos con los países de la UE, lo que dificultó la cooperación, las subvenciones y la inversión a gran escala proveniente de Bruselas. Esta situación, sumada a la competitividad de las grandes empresas y las multinacionales, ha provocado el cierre de muchas de ellas.

Con la entrada en la CEE (actualmente UE) España se ha incorporado a un mercado muy competitivo. Por ello en el Tratado de Maastricht (1992) se crearon unos fondos de cohesión para nuevos proyectos industriales, al tiempo que se inició una política industrial de reconversión de sectores en crisis como el del carbón, el naval y el siderometalúrgico, que han afrontado diversos planes de investigación y diversificación, para alcanzar el suficiente grado de competitividad y dar flexibilidad al mercado, tanto de consumo como laboral, y evitar la necesidad constante de ayudas y subvenciones económicas.

Estos sectores se pueden agrupar tres tipos de regiones

REGIONES INDUSTRIALES EN DECLIVE

Son aquellas, zonas afectadas por el proceso de reconversión industrial tras la crisis económica de 1973. Las características de estas zonas son las siguientes:

1. Elevado nivel de especialización de su población activa en la industria, sobre todo en sectores básicos o pesados.

2. Falta de flexibilidad productiva que impide la reestructuración del tejido industrial.

3. Escasez de actividades terciarias capaces de crear un tejido de actividades económicas externas.

4. Desplazamiento de las actividades de I+D fuera de estas regiones.

5. Concentración de grandes factorías, ligadas con frecuencia a un alto grado de contaminación, que no hacen atractiva la implantación de otras empresas.

6. Tradicional y fuerte implantación sindical así como cierta conflictividad social.

7. Mano de obra especializada, con escasa capacidad para el reciclado laboral y calificación profesional.

La mayor parte de estas regiones se encuentran en el litoral cantábrico, y cuyas empresas están ligadas a participación industrial del Estado (en el caso español se encontraban ligadas al INI y después a la SEPI). Los campos productivos más afectados son la industria naval y la siderometalúrgica, aunque también se han visto afectadas los sectores textil y eléctrico.

Estas regiones industriales presentan el siguiente panorama:

1. Un proceso de desindustrialización manifestado en la salid o el cierre de empresas de estas regiones.

2. Abandono de naves industriales, o su derivación hacia actividades más intensivas.

3. Fuerte aumento del desempleo.

4. Incremento de la inmigración, sobre todo en población entre los 25 y los 35 años.

Para evitar estas situaciones, muchas de estas regiones han recibido ayudas para salir de la crisis. Un buen ejemplo es el proyecto para las zonas de urgente reindustrialización o ZUR.

Los proyectos ZUR se enmarcan dentro de una política de reconversión y reindustrialización iniciada desde 1984; y su objetivo general es reactivar el tejido industrial y generar puestos de trabajo alternativos en aquellas ciudades o comarcas más gravemente afectadas. Sus objetivos específicos son los siguientes:

1. Mantener las tradicionales concentraciones fabriles y evitar el impacto económico y social que podrían producir desaparición.

2. Favorecer una mayor diversificación industrial en aquellas áreas tradionalmente especializadas.

3. Fomentar la innovación tecnológica (I+D e I+D+I)

ÁREAS INDUSTRIALES EN EXPANSIÓN

Son espacios que se ven afectados por los movimientos centrífugos de ciertas industrias, ya que estas zonas periurbanas reciben las industrias que han salido se las zonas deprimidas, localizándose alrededor de las grandes ciudades.

Suelen situarse alrededor de ciudades con una gran actividad industrial cuyas condiciones son las siguientes:

1. Tienen un suelo más barato lo que reduce el coste de su localización.

2. La existencia de unas naves industriales adecuadas para la localización de estas empresas

3. Proximidad a un mercado urbano y a otras firmas comerciales

4. Abundancia de mano de obra en situación precaria que flexibiliza el mercado laboral, llegándose a dar situación de economía sumergida.

NUEVOS ESPACIOS INDUSTRIALES

El desarrollo de la actividad industrial ligada al desarrollo de la actividad industrial ligada al progreso tecnológico, ha propiciado un impulso que algunos expertos han acordado en denominar la "Tercera Revolución Industrial"; caracterizada por el gran avance en los medios y la tecnología de la comunicación/información.

Supone un gran cambio que ha afectado a la actividad productiva y ha traído consigo las siguientes transformaciones:

1. Eliminación o recorte de la distancia en los intercambios comerciales.

2. La aparición de análisis del desigual reparto del desarrollo industrial.

3. Modernización tecnológica de la industria.

Esta situación se observa en España en las diferentes aportaciones que en I+D han invertidos los diferentes sectores industriales, dando lugar a un desarrollo desigual:
Sectores que han invertido más en I+D Sectores que han invertido menos en I+D

Ind. Farmacéutica Ind. Siderúrgica

Ind. Eléctrica e Informática (hardware) Ind. Agroalimentaria

Ind. Automovilística Inds. Relacionadas (madera, confección, artes

Ind. Relacionada con el material ofimático gráficas – no informáticas)

El conjunto de actividades relacionadas con el I+D han generado plantillas altamente cualificadas como lo demuestra el campo de la industria informática.

Desde el punto de vista territorial, la mayor concentración de estas actividades tecnológicas se encuentra en Cataluña (31%), Madrid (19%), País Vasco (10%) y Castilla-León (6%).

Por lo general su ubicación depende de tres condicionantes:

1. Accesibilidad a las redes internacionales de telecomunicación.

2. Cercanía a los centros de decisión política y económica.

3. Cercanía a los mercados de consumo y trabajo más importantes (grandes núcleos urbanos)

Esto se plasma en la realidad de los Parques Tecnológicos:

1. Poseen parcelas se superficie reducida, no tan grandes como las zonas industriales tradicionales.

2. Calidad en los edificios que las albergan.

3. Adecuada conexión con las redes de telecomunicación e información.

4. Presencia cercana de un aeropuerto internacional, así como buena facilidad de acceso desde el punto de vista del transporte.
MATERIAS PRIMAS. FUENTES DE ENERGÍA: RENOVABLES Y NO RENOVABLES. POLÍTICA ENERGÉTICA.

Se pueden definir como los recursos a partir de los cuales se obtienen productos elaborados o semielaborados. Pueden clasificarse en dos tipos: de origen orgánico e inorgánico.

Origen orgánico. Aquí podríamos incluir los recursos hídricos (por el tipo de clima y suelo, el agua es un recurso escaso) y los alimenticios procedentes de la actividad agropecuaria destacando en el norte una agricultura continental y una ganadería vacuna –carne y leche–; mientras que en el resto de la Península domina el carácter mediterráneo de la agricultura (trilogía olivo, vid y cereal) y de la ganadería (porcina y ovina). También hemos de señalar la actividad agraria industrial (algodón), forestal (madera) o ganadera (leche).

Origen inorgánico. Se extraen de los yacimientos que son concentraciones con alto contenido de mineral. Antiguamente, España fue una zona productora de minerales, pero desde finales del siglo XIX la minería española se enfrenta a importantes problemas como:

  • Los mejores filones están agotados.

  • Los recursos y reservas minerales españoles demuestran que España no tiene una gran riqueza mineral1.

  • Entre las materias primas podemos destacar:

  • Minerales metálicos. Hierro, piritas, plomo, cobre, etc. Se encuentran en ciertas zonas del zócalo herciniano o en sus bordes. Su destino principal es la industria básica y la industria de transformación.

  • Minerales no metálicos. Cuarzo, feldespatos, magnesita, sales, etc. Se encuentran en formaciones paleozoicas y cuencas terciarias. Se utilizan en la construcción e industria química.

  • Rocas industriales. Arcillas, arenisca, caliza, granito, mármol, pizarra, etc. Se reparten de forma heterogénea y se emplean principalmente en la construcción.

La producción nacional de minerales es insuficiente para el autoabastecimiento, lo que obliga a recurrir al comercio exterior, aunque que la de rocas industriales si satisface la demanda interna, e incluso generan excedentes para exportar en algunos materiales. En resumen el valor total de las exportaciones es inferior al de las importaciones.

La gestión de dichos recursos tiene como marco el de la UE, cuyos objetivos son incrementar la competitividad de la minería nacional, mejorar el medio ambiente y el hábitat minero, y fomentar la investigación y el desarrollo tecnológico. Esta política ha determinado el cierre de un gran número de minas de minerales metálicos debido a la existencia de yacimientos mucho más rentables fuera de la UE, además de los problemas medioambientales que generan.

Respecto a las fuentes de energía, son los recursos que permiten obtener energía útil para diversas aplicaciones como la industria. Se clasifican según varios criterios:

Según su proceso de formación pueden ser:

  • Renovables. Inagotables puesto que no desaparecen al generar energía y pueden utilizarse indefinidamente debido a que su ciclo de formación es suficientemente rápido para ser nuevamente utilizadas. Ejemplo; agua, sol, etc.

  • No renovables. Se agotan al usarse para producir energía y su proceso de formación exige millones de años; carbón, petróleo, etc.

Según su grado de aprovechamiento pueden ser:

  • Energía primaria. Constituida por las fuentes de energía tal y como se encuentran en la naturaleza.

  • Energía secundaria. Obtenida por la transformación de las fuentes de energía primarias en luz, calor, etc.

España es un ejemplo de desequilibrio y dependencia energética, puesto que el consumo supera la producción. Incrementó su consumo desde que España inició su industrialización. Alcanzó su mayor auge en 1960 como consecuencia de la aceleración del desarrollo urbano e industrial. Al principio se basó en el carbón, después en el petróleo, que es la fuente de energía de consumo mayoritario, seguida por la energía nuclear. En la actualidad (datos de 2007) el consumo está encabezado por el petróleo (48,1 %), seguido por el gas natural (21,5%), el carbón (13,7%) y la energía nuclear (9,8%). También reseñable el consumo de energía renovable (6,6%)

Frente a estos datos tenemos los de la producción energética. Ésta se concentra fundamentalmente en la elaboración de la energía nuclear (46,9%), producción de energías renovables (25,8%) y del carbón (19,2%) dada la pobreza de petróleo y gas natural que padece España (datos de 2007). Particularmente es llamativo el dato de la producción de energía hidroeléctrica (7,6 %), iniciada en los años 60, a pesar de las sequías cíclicas que sufre el país.

La relación entre el consumo y la producción, nos da el grado de autoabastecimiento energético, que en España es bajo (26% en 1999) lo que obliga a recurrir a costosas importaciones que crean dependencia externa. Las principales fuentes de energía que requieren abastecimiento externo son petróleo, gas natural y carbón. Además son altamente contaminantes.

La dependencia energética española ha obligado a explorar otras fuentes de energía, las energías renovables (25,8 % de producción), con unas ventajas evidentes ya que son energías que se generan continuamente, inagotables, limpias y que se encuentran en muchos lugares; aunque son costosas tanto en su almacenamiento como su investigación y desarrollo. Las más exploradas en España son:

  • Solar. En su forma térmica se usa para calentar y en su forma fotovoltaica para producir electricidad. Este tipo de energía se ha desarrollado mucho en lugares como Almería, San Agustín de Guadalix o Puertollano.

  • Biomasa. Obtención de combustible a partir de residuos orgánicos, o cultivos energéticos que producen hidrocarburos.

  • Maremotriz.

  • Eólica.

  • Minicentrales hidraúlicas.

  • Energía geotérmica.

La dependencia energética de España se hizo palpable en el momento de la crisis del petróleo de 1973. Por ello se creó en 1975 un plan para resolver los problemas de nuestra dependencia energética, reducir el alto consumo de petróleo y desarrollar la energía nuclear, el gas natural y el carbón. Este plan, que recibe el nombre de P.E.N. (Plan Energético Nacional) revisado cada 10 años (revisado por última vez en 2002) para que esté adaptado a las necesidades energéticas. El P.E.N. fomenta diversas tipos política energéticas entre las cuales se encuentran: diversificar el consumo de energía, impulsar el ahorro del petróleo, vigilar el impacto medioambiental del consumo, potenciar las actividades de I+D del sector energético y promover el ahorro energético de los consumidores finales.

En los últimos años se está potenciando la utilización de energías renovables y alternativas que no dañen el medio ambiente. En 1986 se creó el P.E.R. Plan de Energías Renovables, cuyo objetivo era que estas energías cubran el 12% del consumo para el año 2020, que ha sido revisado sucesivamente para poder lograr el objetivo inicial (en el año 2007 representaba el casi el 7% de la energía consumida).

1 ACLARACIÓN: Los recursos minerales son todos los yacimientos minerales conocidos y por conocer que pueden ser explotados de inmediato. Las reservas minerales son todos los recursos conocidos que pueden explotarse con las técnicas actuales

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