Los espacios industriales. Importancia del Sector Secundario. La crisis económica y Reconversión industrial




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Los espacios industriales

2009-2010



Los espacios industriales. Importancia del Sector Secundario. La crisis económica y Reconversión industrial.

Desde principios del siglo XX, una gran mayoría de personas dedicadas a actividades rurales se trasladó a las ciudades y fábricas para trabajar en las industrias. Así empezó a crecer el porcentaje de población activa dedicada al sector secundario. A partir de la década de los 60 se produjo un aumento espectacular del número de trabajadores en el sector secundario, lo que situó a España entre los países más industrializados de Europa. Pero la crisis de los años 70 (Crisis del Petróleo) este crecimiento se invirtió, especialmente tras la política de reconversión e industrialización de los años 80, momento en el que se produjo un trasvase de población activa hacia el sector terciario, y en menor medida al sector primario (de forma temporal). Esa tendencia se mantiene en la actualidad debido a la reconversión de muchas industrias, la introducción de maquinaria más tecnificada que necesite menos mano de obra más cualificada y la progresiva terciarización de la sociedad española.

Esta situación (1996) establece que hay un 29,7% de población activa en el sector secundario, de la cual la mitad pertenece a la construcción, e incluso en los últimos años esta cantidad asociada a la construcción ha aumentado, aunque estos trabajadores no gozan del mismo poder adquisitivo que los obreros del resto del sector secundario; aunque comparten el elevado riesgo laboral, siendo el sector que registra más accidentes laborales de forma anual.

En cuanto al P.I.B., la aportación ha sido corrido paralela a la evolución de la población activa, con una fase de crecimiento entre 1950 y 1970/75 que alcanzó el 39,9%, para iniciar un descenso en los años 80 (1980 – 38,6%) que se ha mantenido hasta la actualidad (1996 – 31,5%) debido al gran crecimiento del P.I.B. proveniente del sector terciario.

A partir de esta situación, la economía española se incorporó al mundo capitalista desarrollado. Para una mejor adaptación se aplicó el Plan de Estabilización (1959), que permitía la importación de bienes de equipo, tecnología y recursos necesarios para modernizar la industria e incrementar la producción. A partir de ese momento, la industrialización se generalizó, se aumentó la productividad y se aumentó la exportación de productos industriales; al tiempo que se aumentaron las inversiones privadas (tanto nacionales como extranjeras), el mercado se diversificó, el poder adquisitivo aumentó y el consumo se consolidó

Para mantener y fomentar este crecimiento, se programó una política trienal concretada en los Planes de Desarrollo (1964-1967, 1968-1971 y 1972-1975) con el objetivo de regular el espacio industrial español promoviendo las regiones menos favorecidos creando doce polos de promoción y desarrollo industrial. Este programa aumentó por cuatro los resultados, llegando a alcanzar una de las mayores tasas de crecimiento de la Europa Occidental.

Este desarrollo se vio detuvo a partir de 1973 debido a la crisis de petróleo, que afectó profundamente a España a partir de 1975. Bajo el contexto histórico de la Transición, no se tomaron las medidas adecuadas para paliar la crisis con una industria española había crecido en volumen rápidamente, pero no se había invertido en infraestructuras ni en tecnología. Esto produjo una crisis que provocó una oleada de despidos que alcanzó una tasa de desempleo de hasta 22% en 1985.

Esta situación obligó a promulgar en 1984 se aprobó la Ley de Reconversión Industrial y Reindustrialización. Su efecto más dramático fue la pérdida de un 25% de los empleados industriales y el agravamiento del problema del paro. Este proceso intentó adaptar las industrias en crisis al nuevo ciclo tecnológico y al mercado con una serie de pasos:

• Ajustando la oferta y la demanda.

• Eliminando el exceso de producción.

• Reduciendo plantillas.

• Mejorando la organización y gestión de las empresas.

La reconversión industrial afectó sobre todo a los sectores maduros como la siderurgia, metalurgia, construcción naval, electrodomésticos, textil y calzado. El ingreso en la CEE (actualmente UE) obligó a una nueva reconversión industrial en 1991.

Este proceso pretendía volver a industrializar las zonas más afectadas por la crisis y la reconversión, modernizando tecnológicamente y creando actividades industriales que pudieran acoger los excedentes de plantillas y parados. Se crearon así las ZUR y las ZID.

• ZUR. Zonas de Urgente Reindustrialización. Las ZUR recibían incentivos fiscales y financieros. Con ello se pretendía crear empresas con un futuro estable. Las más destacadas ZUR las encontramos en Galicia, Asturias y la Ría de Vizcaya.

• ZID. Zonas Industriales en Declive. Las ZID sustituyeron a las ZUR. En las zm se subvencionaba a las empresas industriales y de servicios, cuya inversión fuese superior a 15 millones de pesetas.

Los resultados de la reindustrialización, no han sido del todo satisfactorios, ya que aunque se ha motivado la inversión y diversificado las industrias, no se ha generado todo el empleo previsto. Las ayudas han beneficiado a las grandes empresas y se han aumentado los desequilibrios regionales, ya que Madrid y Barcelona se llevaron la mayoría de los proyectos.

Desde 1997, la industria española se está recuperando, por la expansión del capitalismo industrial y el aumento del consumo privado, del empleo y la buena evolución de los precios. La industria española ocupa un 23% de la población activa y aporta el 26% del PIB.
El Sector Industrial en la Actualidad. Sectores de Producción (maduros – en declive –, dinámicos y sectores punta)

Desde principios del siglo XX, una gran mayoría de personas dedicadas a actividades rurales se trasladó a las ciudades y fábricas para trabajar en las industrias. Así empezó a crecer el porcentaje de población activa dedicada al sector secundario. En la década de los 60 se produjo un aumento espectacular del número de trabajadores en el sector secundario, lo que situó a España entre los países más industrializados de Europa. A partir de la crisis de los años 70 (Crisis del Petróleo) este crecimiento se invirtió, especialmente tras la política de reconversión e industrialización de los años 80, momento en el que se produjo un trasvase de población activa hacia el sector terciario, y en menor medida al sector primario (de forma temporal). Esa tendencia se mantiene en la actualidad debido a la reconversión de muchas industrias, la introducción de maquinaria más tecnificada que necesite menos mano de obra más cualificada y la progresiva terciarización de la sociedad española.

Esta situación (1996) establece que hay un 29,7% de población activa en el sector secundario, de la cual la mitad pertenece a la construcción, e incluso en los últimos años esta cantidad asociada a la construcción ha aumentado, aunque estos trabajadores no gozan del mismo poder adquisitivo que los obreros del resto del sector secundario; aunque comparten el elevado riesgo laboral, siendo el sector que registra más accidentes laborales de forma anual.

En cuanto al P.I.B., la aportación ha sido corrido paralela a la evolución de la población activa, con una fase de crecimiento entre 1950 y 1970/75 que alcanzó el 39,9%, para iniciar un descenso en los años 80 (1980 – 38,6%) que se ha mantenido hasta la actualidad (1996 – 31,5%) debido al gran crecimiento del P.I.B. proveniente del sector terciario.

La aportación del P.I.B. y la población activa en España en el sector secundario se agrupa entorno a los siguientes sectores industriales:

Metalurgia (Siderometalurgia): relacionada con la producción de acero y fabricación de bienes de equipo, y construcción de material para el transporte. Es uno los sectores industriales más importantes, tanto por su aportación al P.I.B. como por la población que ocupa. La metalurgia pesada, ante la caída de demanda y la competencia exterior, está en retroceso y eso ha llevado a un desmantelamiento parcial de empresas como la Ensidesa asturiana, el cierre y reconversión de los Altos Hornos Vizcaínos, o el desmantelamiento de los Altos Hornos del Mediterráneo en Sagunto. Existen instalaciones de menor envergadura en Cantabria, Cataluña, Navarra, Cádiz, Zaragoza y Madrid. Los astilleros han visto reducida su actividad a causa de la fuerte reducción de la demanda. La crisis se ha dejado sentir en los astilleros de Ferrol, San Fernando y Puerto Real.

Textil, cuero y calzado: Sector de gran tradición y gran importancia en el conjunto de la industria. Se está dando una importante reducción del empleo por causa de la mecanización de los procesos productivos y la falta de competitividad de las importaciones asiáticas. Localizamos en Cataluña y, en menor medida, en Valencia el sector textil. El de confección, cuero y calzado se encuentra por todo el territorio, donde destacamos las anteriores zonas y Madrid.

Automovilística: La industria automovilística desarrolla una gran actividad, con excelentes posibilidades de futuro, aunque se ven amenazadas por el menor coste laboral que ofrecen otros países europeos. Están fuertemente apoyada en inversiones extranjeras y volcadas tanto al consumo interno como a la exportación. Localizamos factorías de Ford en Valencia, Renault en Valladolid y Citröen en Vigo.

Agroalimentaria: Es el sector más desarrollado, de mayor futuro y con grandes posibilidades de exportación. Salvo las empresas con capital extranjero (multinacionales), las factorías son de medianas o pequeñas dimensiones (6 trabajadores), dispersas por todo el territorio nacional. Con industrias cárnicas, lácteas, de bebidas, de aceite, hortofrutícolas, azucareras y conserveras, la industria agroalimentaria es uno de los sectores que ha experimentado un transformación más profunda, adquiriendo una gran importancia social, siendo una de las que genera mayor cantidad de puestos de trabajo. Pese a la existencia de multinacionales, la pequeña y mediana empresa es muy importante.

Químicas: Destaca la capacidad exportadora de la industria petroquímica española que da lugar a la aparición de otras industrias derivadas, que producen fertilizantes, plaguicidas, fungicidas, etc. La modernización de la química ha potenciado la fabricación de barnices y pinturas. Estas industrias se localizan en Cataluña, Cartagena, Cantabria, Málaga y Ciudad Real (Puertollano). El subsector farmacéutico está en manos de multinacionales que se localizan en Cataluña y Madrid.

Materiales eléctricos y Altas tecnologías: España se ha embarcado en la tercera revolución industrial produciendo microelectrónica, componentes informáticos, robótica, telemática, televisores, etc., siempre bajo influencia de grandes multinacionales. Estas industrias se encuentran repartidos por todo el territorio, aunque destacamos las situadas en el País Vasco, Cataluña y Madrid.

La estructura empresarial sobre la que se asienta la industria en España se caracteriza por un número excesivo de PYMES (Pequeñas y Medianas Empresas) y una falta de competitividad, muy superior si lo comparamos con los países de la UE, lo que dificultó la cooperación, las subvenciones y la inversión a gran escala proveniente de Bruselas. Esta situación, sumada a la competitividad de las grandes empresas y las multinacionales, ha provocado el cierre de muchas de ellas.

Con la entrada en la CEE (actualmente UE) España se ha incorporado a un mercado muy competitivo. Por ello en el Tratado de Maastricht (1992) se crearon unos fondos de cohesión para nuevos proyectos industriales, al tiempo que se inició una política industrial de reconversión de sectores en crisis como el del carbón, el naval y el siderometalúrgico, que han afrontado diversos planes de investigación y diversificación, para alcanzar el suficiente grado de competitividad y dar flexibilidad al mercado, tanto de consumo como laboral, y evitar la necesidad constante de ayudas y subvenciones económicas.

Estos sectores se pueden agrupar tres tipos de regiones

REGIONES INDUSTRIALES EN DECLIVE

Son aquellas, zonas afectadas por el proceso de reconversión industrial tras la crisis económica de 1973. Las características de estas zonas son las siguientes:

1. Elevado nivel de especialización de su población activa en la industria, sobre todo en sectores básicos o pesados.

2. Falta de flexibilidad productiva que impide la reestructuración del tejido industrial.

3. Escasez de actividades terciarias capaces de crear un tejido de actividades económicas externas.

4. Desplazamiento de las actividades de I+D fuera de estas regiones.

5. Concentración de grandes factorías, ligadas con frecuencia a un alto grado de contaminación, que no hacen atractiva la implantación de otras empresas.

6. Tradicional y fuerte implantación sindical así como cierta conflictividad social.

7. Mano de obra especializada, con escasa capacidad para el reciclado laboral y calificación profesional.

La mayor parte de estas regiones se encuentran en el litoral cantábrico, y cuyas empresas están ligadas a participación industrial del Estado (en el caso español se encontraban ligadas al INI y después a la SEPI). Los campos productivos más afectados son la industria naval y la siderometalúrgica, aunque también se han visto afectadas los sectores textil y eléctrico.

Estas regiones industriales presentan el siguiente panorama:

1. Un proceso de desindustrialización manifestado en la salid o el cierre de empresas de estas regiones.

2. Abandono de naves industriales, o su derivación hacia actividades más intensivas.

3. Fuerte aumento del desempleo.

4. Incremento de la inmigración, sobre todo en población entre los 25 y los 35 años.

Para evitar estas situaciones, muchas de estas regiones han recibido ayudas para salir de la crisis. Un buen ejemplo es el proyecto para las zonas de urgente reindustrialización o ZUR.

Los proyectos ZUR se enmarcan dentro de una política de reconversión y reindustrialización iniciada desde 1984; y su objetivo general es reactivar el tejido industrial y generar puestos de trabajo alternativos en aquellas ciudades o comarcas más gravemente afectadas. Sus objetivos específicos son los siguientes:

1. Mantener las tradicionales concentraciones fabriles y evitar el impacto económico y social que podrían producir desaparición.

2. Favorecer una mayor diversificación industrial en aquellas áreas tradionalmente especializadas.

3. Fomentar la innovación tecnológica (I+D e I+D+I)

ÁREAS INDUSTRIALES EN EXPANSIÓN

Son espacios que se ven afectados por los movimientos centrífugos de ciertas industrias, ya que estas zonas periurbanas reciben las industrias que han salido se las zonas deprimidas, localizándose alrededor de las grandes ciudades.

Suelen situarse alrededor de ciudades con una gran actividad industrial cuyas condiciones son las siguientes:

1. Tienen un suelo más barato lo que reduce el coste de su localización.

2. La existencia de unas naves industriales adecuadas para la localización de estas empresas

3. Proximidad a un mercado urbano y a otras firmas comerciales

4. Abundancia de mano de obra en situación precaria que flexibiliza el mercado laboral, llegándose a dar situación de economía sumergida.

NUEVOS ESPACIOS INDUSTRIALES

El desarrollo de la actividad industrial ligada al desarrollo de la actividad industrial ligada al progreso tecnológico, ha propiciado un impulso que algunos expertos han acordado en denominar la "Tercera Revolución Industrial"; caracterizada por el gran avance en los medios y la tecnología de la comunicación/información.

Supone un gran cambio que ha afectado a la actividad productiva y ha traído consigo las siguientes transformaciones:

1. Eliminación o recorte de la distancia en los intercambios comerciales.

2. La aparición de análisis del desigual reparto del desarrollo industrial.

3. Modernización tecnológica de la industria.

Esta situación se observa en España en las diferentes aportaciones que en I+D han invertidos los diferentes sectores industriales, dando lugar a un desarrollo desigual:
Sectores que han invertido más en I+D Sectores que han invertido menos en I+D

Ind. Farmacéutica Ind. Siderúrgica

Ind. Eléctrica e Informática (hardware) Ind. Agroalimentaria

Ind. Automovilística Inds. Relacionadas (madera, confección, artes

Ind. Relacionada con el material ofimático gráficas – no informáticas)

El conjunto de actividades relacionadas con el I+D han generado plantillas altamente cualificadas como lo demuestra el campo de la industria informática.

Desde el punto de vista territorial, la mayor concentración de estas actividades tecnológicas se encuentra en Cataluña (31%), Madrid (19%), País Vasco (10%) y Castilla-León (6%).

Por lo general su ubicación depende de tres condicionantes:

1. Accesibilidad a las redes internacionales de telecomunicación.

2. Cercanía a los centros de decisión política y económica.

3. Cercanía a los mercados de consumo y trabajo más importantes (grandes núcleos urbanos)

Esto se plasma en la realidad de los Parques Tecnológicos:

1. Poseen parcelas se superficie reducida, no tan grandes como las zonas industriales tradicionales.

2. Calidad en los edificios que las albergan.

3. Adecuada conexión con las redes de telecomunicación e información.

4. Presencia cercana de un aeropuerto internacional, así como buena facilidad de acceso desde el punto de vista del transporte.

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«Los espacios industriales». En Puyol, estébanez y otros; Geografía humana. Cátedra, 1988

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