Bogotá D. C., septiembre 11 de 2001




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Bogotá D. C., septiembre 11 de 2001.
Doctora:

Blanca Inés Gómez de González.

Directora Departamento de Literatura
Tengo el gusto de presentar el Trabajo de Grado titulado “Pro(æ)sthetica: Naturaleza y Artificio ante el Lenguaje como Tecnología; Una exploración desde La Eva futura de Villiers de L’Isle-Adam,” desarrollado por el alumno Enrique Alejandro Velasco-Castillo. El problema que se propone resolver este trabajo concierne al carácter “tecnológico” del lenguaje y explora la posibilidad de considerar la experiencia estética y el espacio literario como el producto y la localización de la operación contingente, convencional, reglada, de los signos considerados como formas antes que como receptáculos de una positividad esencial cualquiera susceptible de ser concebida como trascendental.

Para resolver dicho problema (¿puede el lenguaje ser considerado como una tecnología?) el alumno pone en marcha una estrategia analítica y expositiva tomada a préstamo del estilo adjudicativo: este Trabajo de Grado puede leerse como la confección de un “dossier” o expediente; se trata, en suma, de la elaboración de un caso. Las partes en las que se divide el texto corresponden a sendos momentos del expediente. A la exposición de los “hechos” o planteamiento del problema, sigue el núcleo del Trabajo consistente en el examen de dos tipos de evidencia: la primera, documental, deconstruye el discurso de Villiers de L’Isle-Adam, La Eva futura, como organizado alrededor de una serie de supuestos propios del régimen discursivo moderno—caracterizado por la separación radical entre la naturaleza y el artificio—que condena el discurso a la imposibilidad de reunir la distinción fundacional en una forma diferente a aquella de la trascendentalización de los poderes creativos del ser humano. La segunda evidencia, el corpus doctrinal antiguo/moderno, es examinada para evidenciar la persistencia de un dualismo irresuelto que invisibiliza la operación contingente del espacio literario al presentar uno de sus niveles, de nuevo, como trascendente respecto del otro.

La evidencia así reunida permite el levantamiento de una acusación: una vez se han distinguido de manera radical lo natural y lo artificial, la operación tecnológica del lenguaje—es decir, la naturaleza convencional y arbitraria del lenguaje y el espacio literario—resulta oscurecida por la elevación injustificada de uno de los términos del par binario. La injusticia de esta plus-valorización queda demostrada por el uso retrospectivo de desplazamientos metonímicos en las argumentaciones que en la novela de Villiers o en las articulaciones teóricas modernas intentan subsumir lo natural bajo el orden determinante del poder creativo del hombre, o bien la exclusión tajante de los productos artificiales. Enrique defiende el argumento de acuerdo con el cual esta subsunción y/o exclusión, implican un extrañamiento progresivo entre la subjetividad y el mundo dentro del cual ella opera, y cuyas consecuencias resultan desfavorables para la comprensión de la experiencia estética en general y la literaria en particular, ambas condenadas a la auto-referencialidad irremediable; en suma, a una forma de solipsismo.

Enrique propone una salida al dilema de la incomprensión del lenguaje y el espacio literario que pasa por reconocer el carácter constitutivo, antes que adicional o suplementario, de la distancia que separa a la palabras de las cosas. Es en esa distancia que resulta posible el libre juego de la iteración paradigmática o los reemplazos sintagmáticos que dan lugar a la experiencia literaria.: la operación del azar, de la cual dieran buena cuenta la poética de Mallarmé y la teórica literaria de Blanchot. Al hacerlo, Enrique se pone del lado de una amplia y venerable tradición analítica: aquella que da cuenta de la operación de los signos atendiendo a su naturaleza convencional. Sin embargo, Enrique lo hace de manera por demás original: crea conceptos. Por ejemplo, el cartograma de las relaciones o posiciones relativas de los significantes que corresponden de muy variadas maneras a los significados de lo natural y lo artificial, lo humano y lo inhumano. Conceptualizaciones visual-discursivas como ésta constituyen ellas mismas una contribución considerable al bagaje analítico con que cuenta la teoría literaria. Dicha herramienta heurística podría ser aplicada a un corpus textual de muy diversa índole, ejercicio que el alumno pone en práctica en los capítulos medios del Trabajo de Grado con singular éxito. La extensión de los materiales considerados y la conexión íntima que Enrique como analista logra establecer entre ellos, dan cuenta suficiente del poder explicativo y la versatilidad analítica de las herramientas utilizadas.

A más de lo anterior, quisiera proponer que las conclusiones alcanzadas constituyen una adición al acerbo cognitivo de los estudios literarios; en particular, la propuesta de lo que bien podría llamarse una “teoría anti-fundacionalista del espacio literario, el lenguaje y la producción discursiva,” explícitamente articulada en el capítulo final del Trabajo.

La labor que ha llevado a la composición final de este texto ha sido ardua y cautelosa. Enrique ha trabajado con la paciencia de un archivista: ha consultado y elaborado en su totalidad las fuentes primarias y secundarias pertinentes, las cuales en su mayoría no se encuentran disponibles en el ambiente académico nacional o en lengua castellana. Tal ejercicio ha demandado un esfuerzo de trans-disciplinariedad que Enrique ha acometido de manera vigorosa, demostrando una capacidad considerable para llevar a casa, a la literatura, argumentos provenientes de otros saberes, sin ejercer violencia sobre éstos o aquella.

En suma, se encuentra el lector frente a un Trabajo de altísima calidad, fruto de un esfuerzo prolongado e intenso, cuya composición y resultados hacen a su autor, si la sugerencia me es permitida, merecedor de la más alta consideración académica. Para mí ha sido un placer y un verdadero honor hacer parte del diálogo que ha culminado con la elaboración del texto que el lector tiene en sus manos. Ello habla volúmenes acerca de las muy sugestivas avenidas de investigación abiertas por este Trabajo. Avenidas que, es de esperar, el autor recorrerá describiendo nuevas posibilidades para la teoría y la imaginación literaria.
Atentamente,

Óscar E. Guardiola-Rivera

Profesor Asociado

Pro(æ)sthetica: Naturaleza y Artificio ante el Lenguaje como Tecnología
Una exploración desde La Eva futura de Villiers de L’Isle-Adam

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