Resumen ¿Cómo averiguar el nombre de tu ángel?




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Protectores invisibles – es más que dudosa, no he podido evitar la tentación de incluirlo aquí, pues además de su belleza, tiene la originalidad de estar relatado en primera persona, es decir, el propio ángel – protector invisible para Leadbeater – es quien lo cuenta: “Buscábamos nueva labor cuando de pronto exclamó Cirilo: ¿qué es eso? Habíamos oído un terrible grito de dolor y angustia. En un instante nos trasladamos al lugar de donde partiera y vimos que un niño de once o doce años se había caído de una peña y estaba muy mal herido, con una pierna y un brazo rotos, y una enorme herida en el muslo, por la que salía sangre a borbotones. Cirilo exclamó: “Déjamelo curar enseguida, de lo contrario se va a morir”.

“Dos cosas debíamos hacer con toda rapidez: cortar la hemorragia y procurar asistencia médica. Para ello era necesario que yo o Cirilo nos materializáramos, pues teníamos necesidad de manos físicas, no sólo para atar las vendas, sino también para que el infeliz muchacho viese a alguien junto a él en aquel difícil momento. Nos repartimos el trabajo. Cirilo se materializó instantáneamente y yo le sugerí la idea de que tomara el pañuelo que el niño llevaba al cuello y se lo atara fuertemente al muslo con dos vueltas. Así lo hizo y la hemorragia se contuvo. El herido estaba medio inconsciente y apenas podía balbucear algunas palabras, pero en su mutismo contemplaba al ser que se inclinaba sobre él y al fin logró preguntarle. ¿Eres un ángel? Cirilo sonrió levemente y le respondió: “No, soy un niño que ha venido en tu auxilio”. Entonces dejé que lo consolase y fui en busca de la madre del niño, que vivía a una milla de distancia. Me costó bastante trabajo infundir en aquella mujer la idea de que había sucedido una desgracia. Por fin se decidió a dejar el utensilio de cocina que estaba limpiando y dijo en voz alta: “¡No sé qué me pasa pero siento que debo ir en busca del niño!” Una vez sobresaltada, la pude guiar sin gran dificultad hasta el lugar del accidente. Cuando ella puso el pie en la peña se desmaterializó Cirilo, quien desde entonces pasó a formar parte de las más bellas tradiciones de la aldea”.

Aquí vemos otra de las funciones realizadas con mucha frecuencia por los ángeles: la de llevar auxilio a quien desesperadamente lo necesita. El Dr. S.W. Mitchell de Philadephia fue despertado ya bien avanzada la noche por una niña no mayor de diez años, pobremente vestida y en un estado de gran ansiedad. Tras una pequeña caminata por las calles nevadas y solitarias, llegaron finalmente ante la madre de la niña, gravemente enferma de neumonía. Tras ocuparse de la enferma el Dr. Mitchell la felicitó por tener una hija tan sensata y decidida a lo cual la enferma le respondió con una mirada extraña: “Mi hija murió hace un mes”. Ante la perplejidad del médico, la enferma le hizo abrir el armario, viendo seguidamente colgado en su interior el abrigo que llevaba la niña que lo había ido a buscar.

Hechos casi idénticos a éste son muy abundantes y figuran en todos los libros y publicaciones dedicadas a los ángeles.

El padre Arnold Damien relata cómo una noche ya muy tarde, escuchó la campana del edificio en que se hospedaba, oyendo seguidamente la voz del portero, quien explicaba a sus interlocutores que era ya demasiado tarde y que mandaría un sacerdote a primera hora de la mañana. Corría el año 1870 y el anciano reverendo Damien había reducido mucho su actividad, pasando a un estado de semijubilación; sin embargo salió al zaguán y dijo a los dos muchachos que buscaban un sacerdote que iría con ellos. Tras seguirlos por las desoladas calles de Chicago llegaron finalmente a uno de los más apartados lugares de la parroquia. Deteniéndose ante un desvencijado edificio, los chicos señalaron una empinada escalera, diciéndole que arriba, en el ático, estaba su abuela. Después de subir por la estrecha escalera y empujar la puerta, el anciano sacerdote se halló ante una mujer de casi noventa años, a punto de morir. Tras recibir la comunión y prepararse para el viaje que iba a emprender, la anciana le preguntó con un hilo de voz: “Padre, ¿cómo ha venido usted? Sólo unos pocos vecinos saben que estoy enferma y ninguno de ellos es católico”. “Sus dos nietos me trajeron hasta aquí”, respondió el sacerdote. “Sí, tuve dos nietos”, siguió diciendo la anciana, “pero ambos murieron hace ya muchos años”.

¿Angeles en forma humana o espíritus de los niños fallecidos? Es difícil para nosotros averiguarlo, pero el caso es que los relatos de este tipo son demasiado abundantes para poder ignorarlos en base a sus extrañas circunstancias.

Generalmente la ayuda de los ángeles suele llegar sin intervención alguna de personajes extraños o milagrosos. Cualquiera que sea tu enfermedad, pide con fe su ayuda. Poco tiempo después conocerás a alguien que de un modo totalmente casual e inesperado te dará la información que necesitas, o te conducirá a donde te puedan curar. Todo lo que tienes que hacer es pedir sinceramente su ayuda y estar atento a lo que vaya ocurriendo. En mi caso conocí a una persona que - ¡Oh casualidad! se dedica a pintar ángeles – me presentó a otra que literalmente me llevó donde me liberarían del cáncer que atenazaba mi vida. Allí me fue dado ver cómo eran curados enfermos de sida y otras enfermedades consideradas incurables por la medicina oficial.

Una vez más: los ángeles están esperando ayudarnos. Todo lo que tenemos que hacer es pedírselo.
LOS ANGELES EN EL MOMENTO DE LA MUERTE
Durante toda nuestra vida los ángeles nos acompañan ayudándonos y cuando finalmente nos llega el momento de la muerte, siguen estando a nuestro lado, asistiéndonos y dándonos fuerzas en ese paso de una dimensión a otra.

La presencia de los ángeles y de los – ya difuntos – familiares y amigos del que va a morir, junto a su lecho en el momento de la muerte ha sido abundantemente registrada a lo largo de la historia. Las llamadas “apariciones en el momento de la muerte” han generado copioso material para numerosos libros escritos por diferentes investigadores y especialistas. Tal vez el inglés William Barrett fue el pionero en este tema. Físico notable y esposo de una doctora, reunió sus experiencias en una obra titulada Visiones en el lecho de muerte. Experiencias psíquicas de los moribundos, que publicó en el año 1926. Unas décadas más tarde los parasicólogos de todo el mundo pudieron reunir y clasificar docenas de miles de casos, dando así origen a numerosas obras sobre este interesante asunto.

Joy Snell, enfermera inglesa con facultades de videncia presenció durante su larga vida profesional muchos casos en los que los ángeles llegaban a ayudar al alma del difunto, guiándolo hacia los planos superiores. Nunca comentó con nadie nada de esto, temiendo perder su trabajo y ser tomada por loca. Sin embargo, una vez jubilada, vertió sus experiencias en el emocionante libro El Ministerio de los Angeles. En él, relata también el caso de un ángel que solía adoptar el aspecto de una enfermera de mediana edad. En un principio pensó que en realidad se trataba de un ser humano. En sus servicios nocturnos vio con frecuencia a esta otra enfermera, entrando a las habitaciones de los pacientes más graves y tan sólo tocándolos, mientras dormían o se hallaban inconscientes. A la mañana siguiente estos enfermos mostraban invariablemente una gran mejoría, manifestando que habían tenido un sueño tranquilo y reparador y en algunos casos que habían tenido un sueño tranquilo y reparador y en algunos casos que habían oído en sueños una cierta música celestial. Cuando Joy Snell decidió averiguar la identidad de aquella enfermera capaz de mejorar de un modo tan extraordinario a sus pacientes descubrió que en todo el personal del hospital no existía nadie cuyos rasgos coincidieran con ella.

Nadie, ni el ser más querido ni el amigo más íntimo nos podrá acompañar en esa extraordinaria experiencia que es la muerte del cuerpo físico. ¡Qué gran suerte contar con alguien que sí puede! ¿Por qué no intimamos des ya ahora con nuestro ángel, con ese maravilloso ser que está sólo esperando un gesto de acercamiento por nuestra parte?
LA IMAGINACION
La imaginación es la visión del espíritu, los ojos del corazón. Con ella construimos nuestro porvenir y en ella sembramos la semilla de nuestra esperanza, la semilla de nuestros logros futuros.

Esta semilla germinará si es cuidada debidamente, en su momento dará un abundante fruto.

Cultivar la imaginación es dedicar tiempo y cuidados a desarrollarla para que pueda ser utilizada de un modo práctico en la vida. Las alas de la imaginación nacen de la tierra, pero se extienden hasta el cielo y más allá del cielo.

Todo cuanto imaginemos y visualicemos ya existe en otro plano, pues el pensamiento imaginativo es una potente fuerza creadora de la naturaleza. Dios imaginó el mundo y el mundo fue. Así, vivimos en una imagen de la mente divina.

También lo imaginado y visualizado por nosotros se convertirá en realidad en este plano, si recibe las energías necesarias para ello. Y aquí es donde los ángeles pueden intervenir de una manera decisiva. Pídeles que rieguen esta semilla, que le aporten toda la energía necesaria para hacerla ir tomando cuerpo, para hacer que descienda de esfera en esfera hasta llegar al mundo físico, que es donde ahora la necesitas.

Tal vez esta facultad la tengamos adormecida por el poco uso que hacemos de ella. Es muy necesario cultivar e ir desarrollando la imaginación, pues es como una escalera cuyos peldaños inferiores están apoyados aquí en la tierra pero los de arriba descansan en el cielo.

Una vez iniciado el proceso deberemos mantener nuestra energía suficientemente alta, de modo que las preocupaciones y las dudas queden bloqueadas y los canales de la visualización permanezcan abiertos y limpios. Debemos saber que el proceso ya está en marcha y que en su momento, se materializará. Confiemos en la Naturaleza, en la ayuda de los ángeles, en Dios.

La imaginación es el arte y la práctica de crear ideas, de formar imágenes mentales claras. Nuestra imaginación es nuestro futuro. Cuando queramos algo, debemos ser capaces de visualizarlo y de generar en nuestra mente una imagen clara y perfectamente definida de tal cosa. Si usamos nuestra imaginación con fe, obtendremos todo cuanto deseemos, pues de hecho ya lo poseemos en nuestra mente. La imaginación nos conecta directamente con los ángeles. Ellos pueden proveer a esa imagen nuestra con gran parte de la energía que necesita para densificarse hasta llegar a este plano de la realidad.

Con la fe, la imaginación, los ángeles y Dios, podemos lograr cualquier cosa. Si tienes dificultades para experimentar a los ángeles, imagina todo lo que seas capaz sobre ellos, utiliza lo que ya sabes y lo que deseas saber. Imagina que te encuentras con uno, imagina su aspecto y la impresión que te causa, imagínate flotando con él sobre las nubes, sobre los continentes y sobre los mundos. Escribe en tu diario las sensaciones que experimentes.

Desarrolla tu propio sistema para conocer a los ángeles. No tienes que convencerte de nada, ni que esforzarte en absoluto, simplemente relájate y permanece atento.

Para atraer a los ángeles a tu vida y hacer que jueguen contigo y para ti, es imprescindible que cultives la imaginación, que pienses positivamente y que veas el lado positivo de las cosas. Si siembras la semilla de la esperanza los ángeles la regarán con su poderosa energía. Así podrás crear tu futuro, tienes lo necesario. Sólo necesitas decidirte.
JUGANDO CON LOS ANGELES
Para los ángeles su trabajo es un juego. Si queremos sintonizarnos con ellos tendremos que jugar también y por supuesto, será necesario que aprendamos a reconocer las señales de ese juego, que simultáneamente serán indicadores inequívocos de su presencia.

El juego es una de las relaciones más gratificantes que pueden darse entre seres inteligentes de diferentes especies - ¿quién no ha disfrutado enormemente jugando con su perro o su gato? – y también más enriquecedoras para la especie inferior, que en este caso somos nosotros.

La más clara evidencia de que los ángeles están jugando a nuestro alrededor – y seguramente con nosotros – son las casualidades. Uno de sus mayores placeres consiste en organizar coincidencias y sucesos favorables. Cada vez que una coincidencia sospechosa se cruce en nuestro camino deberemos desde ahora aguzar la intuición, pues muy posiblemente sea una señal que nos están mandando, detrás de la cual estarán ellos con toda seguridad. De ser así, pronto captaremos su vibración mágica, sentiremos como si el aire se volviera de repente más fino y cómo una sutil emoción nos embarga.

Recíprocamente, todo comportamiento lúdico y alegre por nuestra parte tendrá muchas posibilidades de atraerlos a nuestro lado. Si ello ocurriera, notaremos la conocida sensación de paz y bienestar, pues así es como solemos nosotros captar el amor y la energía que siempre llevan consigo.

Es bueno visualizar ángeles a nuestro alrededor. Recordemos que la visualización tiene un poder extraordinario, en este caso, de atracción. Si los visualizamos, estarán, y tal vez logremos – en la medida en que nuestra intuición se vaya desarrollando – captar su presencia de un modo vívido. Su cercanía equilibrará nuestros cuerpos sutiles, tranquilizará nuestro espíritu y hará que nuestra suerte aumente considerablemente. Y precisamente este último efecto – el aumento de la suerte – es mucho más notable si se los visualiza jugando.

Jugar con los ángeles es una experiencia sublime. Bienaventurados los que se deciden a dar este paso, tan fácil y tan beneficioso en todos los sentidos.

Un extraordinario sistema para comunicarnos con los ángeles mediante el juego ha sido puesto a punto por Hania Czajkowski. Consiste básicamente en dos mazos de 52 cartas cada uno. Uno de ellos contiene los alentadores mensajes con que los ángeles descienden a este mundo con el fin de llegar hasta nosotros; las otras 52 cartas representan a los propios ángeles que nos aportan su luz, su gracia, su ayuda, su instrucción y su guía.

Este juego se puede utilizar de múltiples formas. Como en todo lo referente a los ángeles no hay normas rígidas. Lo ideal es hallar un lugar sosegado, donde nadie nos vaya a interrumpir ni molestar. Después de tranquilizarnos mental y espiritualmente podremos efectuar la consulta. Yo suelo barajar las cartas y extenderlas frente a mí en forma de semicírculo, vueltas hacia abajo. Seguidamente me quedo un momento sin pensar en nada, simplemente siendo consciente de mi respiración, luego inspiro profundamente tres veces. Si tengo una pregunta concreta me concentro en ella, si no, invito simplemente a los ángeles para que vengan a mi vida pidiéndoles que me traigan lo que crean más conveniente para mí en ese momento. Seguidamente cierro los ojos y dejo que mi subconsciente guíe mi mano al tomar una carta de cada tipo. La exactitud de la respuesta suele ser sorprendente y siempre lleva el inequívoco sello angelical.

Nadie que haya jugado con estar cartas podrá dudar de que los ángeles intervinieron en su confección y de que realmente participan en cada jugada, y en cada consulta que se les hace a través de este maravilloso sistema, que se llama precisamente así: Jugando con los ángeles.
LOS ANGELES Y LA SUERTE

Aunque a primera vista esta relación entre la suerte, los seres angelicales y sus juegos pueda parecer absurda, en realidad es algo muy lógico.

¿Qué es la suerte? Desde nuestro punto de vista tridimensional podríamos definirla como una serie de coincidencias y casualidades favorables, o quizás como una abundancia anormal de tales “casualidades” benéficas. En realidad no es más que un efecto, un reflejo en nuestro mundo de tres dimensiones, de una energía rica y poderosa, procedente de una dimensión superior. No olvidemos que también nosotros – los seres humanos – tenemos nuestro ser en esa dimensión más elevada, aunque lamentablemente, en nuestro actual estado de evolución, no seamos conscientes de ello. Bien, pues resulta que la presencia y la cercanía de los ángeles carga nuestros cuerpos sutiles con esa preciosa energía, hasta hacerla desbordar hacia esta dimensión inferior: el mundo físico en el cual tenemos nuestra existencia cotidiana.

De este modo, la suerte es una consecuencia de nuestra energía y la poca suerte o “mala suerte” significa carencia o bajo nivel de energía.

¿Qué ocurre en las sesiones de ouija? Generalmente los participantes suelen ser burlados y “atracados” por seres del bajo astral que se llevan toda su energía sutil, dejándolos casi vacíos. Cualquiera que se haya entregado en alguna ocasión a tales “pasatiempos” recordará el agotamiento que sentía al terminar y también cómo los sucesos aciagos se multiplicaron en aquellos días: pérdida de llaves, dinero extraviado o robado, problemas en la escuela o en el trabajo, malestares físicos, dolores de cabeza, etc., etc.

Piensa en alguien a quien consideres poseedora de mucha suerte, sin duda será una persona llena de energía, tal vez incluso radiante. Por el contrario, aquellos a quienes todo sale mal suelen ser débiles, apocados y decaídos: sin apenas energía.

Por un lado, la energía de los ángeles se suele manifestar naturalmente en nuestro mundo personal como suerte y por otro, a ellos les encanta el juego y la diversión, y además, su forma preferida de jugar con los humanos es creando coincidencias y “casualidades” y, ¿qué es para nosotros la suerte sino coincidencias y casualidades agradables y benéficas?.

Así, todo contacto, todo pensamiento, toda visualización en la que ellos ocupen algún lugar cargará nuestras “pilas” generándonos “buena suerte” y si intentamos de algún modo participar alegremente en sus juegos, esa buena suerte se hará tan evidente en nuestras vidas que nunca ya nos asaltará la más ligera sobre nuestros hermanos mayores, aunque los sentidos físicos sean incapaces de percibirlos.

Resumiendo: los ángeles atraen la suerte, dan suerte, son la suerte. Nadie que esté rodeado de ángeles podrá tener mala suerte, pues su energía y su juego es nuestra suerte y ellos afortunadamente, disfrutan jugando y disfrutan ayudándonos.

UN MUNDO MULTIDIMENSIONAL
Vivimos en un mundo multidimensional, sin embargo, nuestros sentidos nos mantiene encajonados en tres dimensiones, pues son las únicas que ellos logran percibir. La existencia de muchos animales inferiores transcurre en dos dimensiones y hay seres diminutos que tan sólo captan una dimensión. Lo que para un ser que vive en dos dimensiones está separado y carece de explicación, en tres dimensiones está unido y es totalmente comprensible. Lo que en tres dimensiones parece separado, en cuatro dimensiones está unido, formando un solo cuerpo y un solo ser. Esto, aunque con diferentes palabras, nos lo han repetido hasta la saciedad todos los seres iluminados o “despiertos” que han pasado por esta tierra. Y tal vez esa “iluminación” o ese “despertar” no sea más que la repentina captación de una dimensión nueva, que se suma a estas tres y que confiere al afortunado que la logra una visión de la realidad totalmente coherente, en la que todos los absurdos y todas las injusticias de este mundo tridimensional desaparecen automáticamente y donde todos, la humanidad entera, somos uno, formamos un solo cuerpo y un solo ser. Quien logra esta experiencia, ya nunca más la puede olvidar, su vida cambia para siempre y desde entonces es consciente de que este mundo nuestro tridimensional no es más que el reflejo, la sombra en tres dimensiones de otro mucho más rico, más complejo y coherente, que tiene su existencia en una cuarta dimensión, del mismo modo que las sombras que conocemos no son sino el reflejo en dos dimensiones de los cuerpos tridimensionales de los árboles, las personas o los objetos.

Existen muchas dimensiones y uno de los rasgos característicos de esta gradación dimensional es la conciencia de unidad. Cuanto más bajo es el nivel, más separados parecen estar los seres y los objetos que lo componen y al contrario, cuanto más ascendemos en esta escala dimensional, más aparente se hace la indisoluble unidad de todo cuanto existe. En una dimensión los palos verticales de una “U” están separados, en dos dimensiones vemos que están unidos. En dos dimensiones las hojas de un árbol están separadas, en tres dimensiones descubrimos que están unidas a través de las ramas y el tronco. En tres dimensiones los seres humanos parecemos estar separados, en cuatro dimensiones estamos unidos formando un solo ser.

No sé en qué dimensión están los ángeles, ¿tal vez la cuarta? ¿la quinta? Pero sí sé con absoluta certeza que en una dimensión superior, nosotros y ellos también estamos unidos, también somos uno, del mismo modo que en otro plano más elevado somos igualmente uno con la divinidad, con ese Ser que trasciende cualquier idea que nos hayan inculcado o que podamos tener acerca de Dios.

De este modo los ángeles – que tienen su existencia en una dimensión superior a ésta -, están siempre aquí, siempre con nosotros. Nuestros sentidos no pueden captarlos, no pueden penetrar en su dimensión, pero tenemos otros instrumentos que aunque de un modo tímido e incierto sí nos permiten hacerlo: la mente, la imaginación y la intuición.
LOS ANGELES Y LAS PREOCUPACIONES

Si nos preocupamos continuamente, es que estamos tomando la vida de un modo equivocado. ¡Cuánta gente se pasa las noches en vela preocupada por un problema cuya solución sólo le podría llegar durante el sueño!.

Cuando la preocupación ensombrezca nuestras vidas, acordémonos de los ángeles. Cualquiera que sea la causa de dicha preocupación debemos estar totalmente seguros que ellos podrán tratar el asunto mucho mejor y de un modo más efectivo que nosotros con nuestra preocupación. Mandemos a los ángeles al corazón del problema y pidámosles que se lleven nuestras preocupaciones con ellos. Así, con las manos y la mente ya libres, y con la ayuda incondicional de ellos, podremos finalmente actuar con efectividad.

Si estamos preocupados por un problema de salud, pidamos primeramente la ayuda del arcángel Rafael, él pondrá a nuestra disposición legiones de ángeles de curación, ángeles sanadores del cuerpo que inmediatamente comenzarán a trabajar bajo nuestras indicaciones mentales. Si nos preocupa una situación que vamos a tener que afrontar y que se presenta difícil, mandemos antes a los ángeles a que suavicen o incluso eliminen las dificultades, siempre que ello sea posible. Podemos también pedir a nuestro ángel de la guarda que se entrevista con los correspondientes de las otras personas implicadas, a fin de disponerlos favorablemente.

Si nos inquietan asuntos de dinero, podemos recurrir a los ángeles especialistas en asuntos financieros, a los creadores de oportunidades y a los que disipan las dificultades, estando muy atentos a las señales que ellos nos manden para corregir el rumbo de nuestras finanzas o la marcha de nuestro trabajo.

Nadie es demasiado joven ni demasiado viejo para establecer una comunicación con los ángeles, pero sí tal vez demasiado serio. Eliminemos de nuestras vidas toda seriedad innecesaria y toda preocupación innecesaria. Ellos pueden ayudarnos a hacerlo.

Debemos recordar que cualquier problema deberá ser resuelto para el mayor bien de todos los implicados y que es necesario siempre incluir expresamente esta frase en nuestra petición. Recordemos también finalmente, dar las gracias por su ayuda a nuestros hermanos mayores espirituales.
LOS ANGELES Y EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL
Dado que estás leyendo este libro, doy por supuesto que de algún modo tienes interés en perfeccionarte espiritualmente. En este campo la ayuda que los ángeles nos pueden dar es sencillamente inimaginable. La iluminación, la unión con Dios, el “despertar”, la conciencia de la Realidad, el trascender al mundo físico, el
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