Karl popper El cuerpo y la mente




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INTRODUCCIÓN

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mos dirigir nuestra conducta y aprovechar de manera más eficiente la información que poseemos y la que nos llega de afuera. Y eso lo ha cemos utilizando el lenguaje, la gran herramienta para la humaniza ción. En esto también tenía razón Popper.

Despedida

Comencé este prólogo pidiendo una recuperación de Popper. El posmodernismo ha creado un concepto monstruoso de la razón y después le ha sido fácil criticarlo, propugnando otros modos de pen sar, otras figuras históricas de la inteligencia. Pero no es un etnocen trismo europeo proclamar la preeminencia de la razón. Creo que pro longo las ideas de Popper al afirmar que la elección de la racionalidad no se basa en su capacidad para fundar un conocimiento bien corro borado, sino en que es el uso de la inteligencia que mejor puede sal varnos del horror. La irracionalidad conduce antes o después a la vio lencia. «Creo que la forma crítica del racionalismo y, sobre todo, la creencia en la autoridad de la verdad objetiva son indispensables para una sociedad libre basada en el respeto mutuo. (Y ésta es la razón por la cual tiene tanta importancia no permitir sobre nuestro pensamien to la influencia seria de malentendidos intelectuales como ci irracio nalismo, resultados comprensibles del dogmatismo y el autoritaris mo».

Ésta ha sido una de las creencias básicas de Popper, una idea que debemos recuperar desde la altura histórica del ultramodernismo. No se trata de afirmar el primado de la razón, sino de evaluar el modelo de inteligencia más apropiado para los fines del ser humano. «Nues tros ensayos, nuestras hipótesis tentativas, pueden ser eliminados crí ticamente por medio de la discusión racional, sin eliminarnos a noso tros mismos. Esta es en verdad la finalidad de la discusión crítica racional... Si el método de discusión crítica se impusiera, el empleo de la violencia pasaría a ser una cosa obsoleta. Pues la razón crítica es la única alternativa a 1 violencia que se ha descubierto hasta ahora. Es evidente que todos los intelectuales tienen el deber de trabajar a favor de esta revolución, a favor de la sustitución de la función elimi

34. Conjeturas y rejiitaczones, Barcelona, Paidós, 1994, pág. 449.

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JOSÉ ANTONIO MARINA

natoria de la violencia por la función eliminatoria de la crítica racio nal. Pero para trabajar por este fin es preciso ejercitarse constante mente en escribir y hablar con claridad y en un lenguaje sencillo.

Cada época ha elegido un modelo de inteligencia a partir de lo que consideraba su creación más grandiosa. La modernidad escogió como ideal la razón y la ciencia. La posmodernidad ha acogido un pa radigma estético. Ahora conocemos ya la fuerza y la debilidad del ra cionalismo, y la fuerza y debilidad de un pensamiento débil. ¿Cómo integrar la razón y el sentimiento, lo universal y lo concreto, las gene ralidades y las diferencias, la norma y el caso, las verdades y los valo res? Quiero pensar que ha llegado la hora de un nuevo modelo, capaz de alcanzar todas esas metas integradoras, al que me gustaría llamar paradigma ético de la inteligencia. Pues bien, como hemos visto, la úl tima valoración que hace Popper de la razón la hace desde la ética. Su meta no es el conocimiento, sino la felicidad. Por esto creo que me rece una lectura ultramoderna.

JosÉ ANToNIo MARINA

AGRADECIMIENTOS

Este volumen es la segunda compilación realizada a partir de mis trabajos entregados en la Hoover Institution de Stanford, California. Una vez más estoy en deuda con mi amigo el doctor Werner Baum- gartner y con la lanus Foundation por permitir al doctor Mark Not turno y a su mujer Kira editar y revisar minuciosamente estas confe rencias. Les expreso mi agradecimiento a ambos por su gran esfuerzo e incansable dedicación a esta difícil tarea. Raymond Mew y mi ayu dante Melitta Mew han realizado importantes sugerencias en relación con el texto y me han mantenido con vida mientras intentaba super visar su producción.

K.R.P.

Kenley, 17 de marzo de 1994

35. Elmito del marco común, Barcelona, Paidós, 1997, pág. 77.

r

30 KARL R. POPPER

la mente humana y, en concreto, la manera en que utilizamos dicho

conocimiento como un sistema de control para la resolución crítica CONOCIMIENTO: OBJETIVO Y SUBJETIVO de problemas.

K. R P. Kenley, 1993

Damas y caballeros:

Es un gran honor que me hayan invitado a Emory, y soy muy consciente del hecho de que esta invitación ha hecho recaer una gran carga de responsabilidad sobre mis hombros. He titulado esta serie de conferencias «El conocimiento y el problema cuerpo-mente». Tal vez debería haberles dado un título que sonara mejor, como: «El co nocimiento humano y la mente humana», pero esto suena un poco etéreo y yo soy más alérgico a la palabrería que al humo del tabaco.

He planeado estas seis conferencias de la siguiente manera:

1. Conocimiento: objetivo y subjetivo.

2. Evolución, lenguaje y el mundo 3.

3. El mito del marco.

4. La interacción de los tres mundos.

5. Racionalidad.

6. Libertad.

Pero no tengo la intención de ceñirme estrictamente a este plan, y considero una gran ventaja disponer de un curso de seis conferen cias, ya que esto significa que no tengo que preocuparme por el tiem po: puedo detenerme cuando el reloj indique las 350 diciendo que continuaremos la semana que viene. Es una ventaja a la que no deseo renunciar asociando cada conferencia a un tema definido. Quizá tam bién cambie de parecer sobre la marcha, especialmente si ustedes, da mas y caballeros, están dispuestos a plantear preguntas.

Esto me lleva a una cuestión técnica. Me gusta que se me inte rrumpa y que se me hagan preguntas. Les pido particularmente que

interrumpan mi conferencia siempre que diga algo que no esté del

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CONOCIMiENTO: OBJETIVO Y SUBJETIVO 33

todo claro. De hecho, prefiero discutir a dar conferencias y me consi dero libre para cambiar el plan si se suscita cualquier tema en la dis cusión, o tal vez en el seminario, que me parezca que lo justifique.

Además de las interrupciones, dispondrán de otra posibilidad para formular preguntas. Me detendré a las 3.50 para que qulenes de seen marcharse o tengan que hacerlo puedan irse, pero todos ios que tengan tiempo y quieran permanecer durante la discusión están invi tados a quedarse y hacer preguntas.

Me gustaría decirles, especialmente ahora que veo al profesor Paul Kuntz entre el público, que no tienen por qué tenerme miedo, a pesar de lo que el profesor Kuntz ha escrito en la ponencia. Creo que el pro fesor me malinterpreta: soy una persona muy pacífica y nunca he lla mado «imbécil» a nadie en mi vida, y menos a un estudiante. Podría llamar «imbécil» a un colega, pero no recuerdo haberlo hecho nunca.

Quisiera hacer otra aclaración antes de empezar. Considero que mi primer deber para con mi público consiste en hacer siempre todo lo posible para que se me entienda fácilmente. Considero mi segundo deber dejarles ver en todo momento qué camino estoy siguiendo. Esto les permitirá a ustedes considerar mis argumentos críticamente y, especialmente, comprobar si les estoy induciendo a error.

Intento conseguirlo presentándoles mis problemas y, generalmen te, inciuso mis soluciones provisionales. Sólo después procedo a desa rrollar mis argumentos. De este modo pueden ustedes ver de antemano qué camino estoy siguiendo y contemplar mis argumentos críticamente.

Esto significa que mi ciclo de conferencias tendrá una especie de estructura en espiral.

Esta se inicia del siguiente modc:

A Desde A hasta B ofrezco un es

y — C — bozo en líneas generales del proble

y ma que tengo entre manos, que lue E <- go voy estrechando en diferentes

etapas hasta llegar a la formulación

F ‘1’ provisional F.

/ 7

- —

/

Comenzaré explicándoles a ustedes los dos conjuntos principales de problemas que tengo la intención de tratar. Son:

A, El problema de los dos tipos de conocimiento y la relación que hay entre ellos:

1. Conocimiento en sentido objetivo.

2. Conocimiento en sentido subjetivo.

B. El problema cuerpo-mente o, como también se lo denomina, el problema mente-cuerpo.

Explicaré el primero de estos problemas con ayuda de varios ejemplos.

1. Podemos decir:

«Es bien sabido que el agua se compone de hidrógeno y oxígeno» o «Es bien sabido que podemos explicar las estructuras atómicas y nucleares en función de las llamadas partículas elementales, pero no se sabe si las partículas elementales gozan a su vez de una estructura:

- esto representa todavía un problema no resuelto».

Estos ejemplos explican lo que quiero decir con la expresión «co nocimiento en sentido objetivo».

2. Los siguientes ejemplos pueden explicar el conocimiento en sentido subjetivo:

«Él sabía que sobrepasaba el límite de velocidad».

«El sabía que el agua se compone de hidrógeno y oxígeno.»

Los siguientes ejemplos también pueden encajar bajo el epígrafe de conocimiento subjetivo, aunque son algo diferentes:

«Él pensaba que las partículas elementales poseen una estructura interna».

«El observó que había luna llena.»

«El observó un disco amarillo.» «El vio un destello amarillo.» «El se golpeó la espinilla.» «El sintió un escalofrío.»

r

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KARL R, POPPER

Espero haber distinguido de forma razonablemente clara entre ambas clases de conocimiento: e! conocimiento objetivo y el conoci miento subjetivo. Resulta interesante observar que la mayoría de los fi lósofos, aunque no todos, se ocupan solamente del conocimiento en sentido subjetivo o (como diré en aras de la brevedad) del conocimien to subjetivo. Existen muchos libros filosóficos dedicados a la teoría del conocimiento, una teoría que también se denomina «epistemología», que nunca mencionan que exista algo como el conocimiento objetivo. Y si en alguna ocasión tratan el conocimiento objetivo, la mayoría pre supone que se puede explicar enteramente el conocimiento objetivo en función del conocimiento subjetivo. Con otras palabras, se supone que el conocimiento objetivo consta de muchos elementos del conocimien to subjetivo, que, de algún modo, están vinculados.

Les puedo decir desde el principio, que al menos durante treinta y cinco años he adoptado precisamente la postura contraria —sin causar, sin embargo, gran impacto—. De modo que éste es un punto en el que ustedes harían bien en considerar críticamente lo que voy a decir a continuación.

Mi posición es la siguiente: estoy principalmente interesado en el conocimiento objetivo y en su aumento, y sostengo que no podemos comprender nada sobre el conocimiento subjetivo, si no es a través del estudio del aumento del conocimiento objetivo y del toma y daca que se produce entre ambas clases de conocimiento (en donde el co nocimiento subjetivo consiste más en tomar que en dar).

Cuando finalice la introducción general, dedicaré la mayor parte del resto de la conferencia de hoy a este problema.

¿Por qué es importante el problema del conocimiento? Porque plantea ciertas cuestiones que aquí llamaré las «cuestiones importan tes». Afecta a la cuestión importante de la racionalidad, a temas im portantes como son el aumento del conocimiento científico y el papel que éste desempeña en nuestra civilización, a las cuestiones impor tantes de la responsabilidad moral de los científicos y nuestra deuda para con la civilización, al tema de la función que desempeña la uni versidad y a la cuestión de la tradición frente a la crítica. No obstan te, el problema del conocimiento goza sin duda de una ventaja sobre estas cuestiones importantes: se puede tratar de una manera crítica y racional, mientras que el enfoque directo de cualquiera de las cues tiones importantes corre el peligro de degenerar en un sermón y de

CONOCIMIENTO: OBJETIVO Y SUBJETIVO

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producir esa palabrería a la que, como he dicho anteriormente, soy alérgico.

El problema del conocimiento será uno de mis dos problemas principales en este curso. El otro, como ustedes recordarán, es:

B. El problema cuerpo-mente o, como también se denomina, el problema mente-cuerpo.

Ahora lo explicaré un poco. Vivimos en un mundo de cuerpos fí sicos y nosotros mismos tenemos un cuerpo físico. Sin embargo, cuando hablo con ustedes, no me dirijo a sus cuerpos, sino a sus men tes. Así, pues, además del primer mundo, del mundo de los cuerpos fí sicos y de sus estados físicos y fisiológicos, que designaré como «mundo 1», parece que existe un segundo mundo, el mundo de los es tados mentales, que denominaré «mundo 2». De este modo se plan tea una cuestión concerniente a la relación entre estos dos mundos: el mundo 1 de los estados o procesos físicos y el mundo 2 de los estados o procesos mentales. Esta cuestión constituye el problema cuerpo- mente.

Cuando les hablo emito, en primer lugar, varios sonidos, que son sucesos físicos —sucesos físicos que ustedes pueden detectar con ayuda de sus oídos, los cuales son detectores de ondas de presión—. Pero ustedes no sólo detectan estas ondas, sino que las descod:j

oyen sonidos portadores de sentido. Estas ondas físicas transportan un significado hacia ustedes (o así lo espero): son significativas —qui zá les hagan (y espero que así sea) pensar.

Según el famoso filósofo francés René Descartes, también lla mado Cartesius, mi mente actúa ahora sobre mi cuerpo, el cual pro duce sonidos físicos. Estos actúan a su vez sobre los cuerpos de us tedes, esto es, sobre sus oídos y, después, sus cuerpos actúan sobre sus mentes y les hacen pensar. Descartes y los cartesianos denomi naron este proceso «interacción» entre cuerpo y mente. Nosotros podemos sustituirlo hablando de la interacción entre los estados f sicos y mentales.

Pienso que se trata de simple sentido común el aceptar, al menos provisionalmente, que, de hecho, existe esta interacción entre los es tados (o procesos) físicos y los estados (o procesos) mentales, o entre los mundos 1 y 2. Y dado que se puede decir que las cosas que inte

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CONOCIMIENTO: OBJETIVO Y SUBJETIVO 37

ractúan son reales, podemos aceptar la realidad de estos dos mundos. Así, puedo describirme a mí mismo como dualista cartesiano. De he cho, supero incluso a Descartes: soy un pluralista, ya que también acepto la realidad de un tercer mundo, que denominaré «mundo 3». Lo explicaré muy sucintamente ahora mismo, dado que mi norma consiste en presentar ante ustedes, desde el mismo principio, no sólo mis problemas, sino también mis soluciones provisionales de estos problemas —y la teoría de la realidad del mundo 3 constituye el ele mento más importante dentro de mis soluciones provisionales.

Con ia denominación «mundo 3» me refiero, en líneas generales, al mundo de los productos de la mente humana. Estos productos son en ocasiones objetos físicos tales como las esculturas, cuadros, dibu jos y construcciones de Miguel Ángel. Son objetos físicos, pero son una clase muy peculiar de objetos físicos: según mi terminología per tenecen tanto al mundo 1 como al mundo 3. Otros productos de nuestras mentes no son exactamente objetos físicos, Consideremos una obra de teatro de Shakespeare. Se puede decir que el libro escri to o impreso es un objeto físico, como lo es, digamos, un dibujo. Pero evidentemente la representación de la obra no es un objeto físico, aunque tal vez se pueda decir que es una secuencia muy compleja de acontecimientos físicos, Pero ahora recuerden, por favor, que no hay una sola representación de Hamlet de la que se pueda decir que sea idéntica a la obra de Shakespeare, Hamlet, en sí. La obra de Shakes peare tampoco es la clase o conjunto de todas sus representaciones. Se puede decir que estas representaciones representan o reproducen esta obra, del mismo modo que se puede decir que una o varias fo tografías representan un edificio o una escultura, o que grabados de diversa calidad reproducen un cuadro o un dibujo. Pero el mismo cuadro original es distinto a su reproducción. Y de un modo algo si milar, el Hamlet de Shakespeare difiere, en sí mismo, de sus diversas reproducciones o representaciones. Pero, mientras que un cuadro original es, como hemos dicho, un objeto físico peculiar, el Hamlet de Shakespeare claramente no lo es. Aunque se puede decir que sus re producciones pertenecen tanto al mundo 1 de las cosas físicas como al mundo 3 de los productos de la mente, la obra, Hamiet en sí, perte nece únicamente al mundo 3.
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