Karl popper El cuerpo y la mente




descargar 0.51 Mb.
títuloKarl popper El cuerpo y la mente
página5/26
fecha de publicación05.01.2016
tamaño0.51 Mb.
tipoDocumentos
med.se-todo.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   26

Un individuo o una especie será eliminado si propone una solu ción equivocada al problema. Esto es válido para las mutaciones erró neas (llamadas mutaciones letales) y es válido para el conocimiento erróneo en sentido subjetivo: una supuesta «equivocación» puede desembocar fácilmente en la eliminación de k persona que cometió dicha equivocación (si se trata de un conductor se puede llevar a otros con él). Una historia que relato con frecuencia es la de una comunidad india que creía que la vida era sagrada, incluso la vida de ios tigres. Como consecuencia, la comunidad desapareció y junto con ella ia teoría de que la vida de los tigres es sagrada. Pero el conocimiento ob jetivo es diferente: podemos dejar que nuestras teorías mueran en nues tro lugar. En realidad, hacemos lo posible por eliminarlas sometiéndo las a duras pruebas antes de utilizarlas. De este modo, cualquier día pueden morir mil teorías sin que nadie resulte perjudicado.

Estas consideraciones apuntan a una aplicación más amplia de nuestro esquema tetrádico original:

P — TT — EE — P

No sólo podemos aplicarlo al conocimiento, sino también a la evolución biológica —a la evolución, por ejemplo, de una cierta es pecie de mariposa de la luz—. Para la mariposa el problema será práctico: puede ser creado por un cambio del medio, tal vez debido a la industrialización. TT no será entonces una teoría provisional, sino una mutacion, digamos un cambio de color. EE será la supresión de error a través de la selección natural: sólo sobrevivirán las mutaciones más aptas, hasta que surja el siguiente problema.

Por tanto, podernos considerar la elaboración humana (iC teorías

—esto es, el conocimiento objetivo— corno algo semejante a una mu-

tación que se produce fuera de nuestra piel o, como se suele designar, una «mutación exosomática». En este sentido (pero no en todos los sentidos) las teorías son como instrumentos, ya que los instrumentos son como órganos exosomáticos. En lugar de desarrollar mejores ojos, desa prismáticos y gafas. En lugar de desarrollar mejo res oídos, desarrollamos micrófonos, altavoces y audífonos. Y en lu gar de desarrollar piernas más veloces, desarrollamos automóviles.

Esto por lo que respecta al conocimiento objetivo. En lo que con cierne al conocimiento subjetivo, una gran parte simplemente se toma del conocimiento objetivo. Aprendemos mucho de los libros y en las universidades, pero no se puede decir lb contrario: aimque el conoci miento objetivo sea un producto humano, rara vez se crea al asumir conocimiento subjetivo. Rara vez sucede que un hombre primero adopte una convicción basándose en su experiencia personal, la publi que y consiga que sea aceptada objetivamente como una de esas cosas de las que decimos: «Es sabido que...». Por lo general, el conocimien to objetivo es el resultado de teorías rivales que se proponen provisio nalmente para solucionar algún problema conocido objetivamente. Su admisión en el ámbito objetivo, o en la esfera pública, es aceptada úni camente tras una prolongada discusión crítica basada en pruebas.

Si esto es así, se sigue que el conocimiento subjetivo rara vez se convierte en objetivo y, además, que ninguna teoría del conocimien to subjetivo será capaz de explicar el conocimiento objetivo. Debe mos desarrollar esta cuestión: un fragmento de conocimiento subjeti vo (mundo 2) deviene objetivo (mundo 3 criticable) al ser formulado en algún lenguaje.

Nuestro esquema tetrádico, por otra parte, puede dar cuenta de ambos.

Anteriormente expuse que una parte importante del conocimien to subjetivo es conocimiento objetivo que algún sujeto ha asumido. Pero resulta fácil demostrar que la parte más extensa del conoci miento subjetivo se compone de posibilidades innatas: de disposicio nes o de la modificación de disposiciones innatas.

En primer lugar, la mayoría de las cosas que un hombre sabe se compone de disposiciones. Si un hombre sabe cómo montar en bici cleta o cómo tocar el violín, entonces su conocimiento se compone claramente de disposiciones a hacer lo adecuado en ciertas situacio nes. Si decimos que domina el cálculo diferencial e integral, entonces

KARL R. POPPER

queremos decir nuevamente que sabe cómo diferenciar e integrar: ha adquirido un conocimiento disposicional. Lo mismo se puede decir del conocimiento de idiomas.

Del mismo modo, el conocimiento que se compone de informa ción, el conocimiento de que las cosas son tal o cual —por ejemplo, que el presidente actual de los Estados Unidos es Richard Nixon y que la soberana actual de Inglaterra es Isabel II— consta esencialmen te de la disposición a recordar que hemos leído u oído ciertas cosas y de la disposición a esperar ciertas cosas y no otras. Si cualquiera de ustedes leyera en un periódico de mañana que el presidente Humphrey ha regresado a la Casa Blanca tras una visita a Europa se quedaría sorprendido y perplejo, ya que esta información va en con tra de sus expectativas, esto es, en contra de algún tipo de disposi ciones.

Por tanto, podemos describir todas las clases de conocimiento subjetivo como si constaran de disposiciones a reaccionar de cierta manera en ciertas situaciones. Ahora, en los hombres y en los ani males la mayoría de las disposiciones a reaccionar de cierta manera en ciertas situaciones son innatas. Y si no son innatas, sino adqui ridas, se adquieren por medio de la utilización o modificación de disposiciones innatas. Por ejemplo, hablar inglés o francés es una dis posición adquirida, pero la base —la disposición a aprender algún lenguaje humano— es una característica innata que sólo posee la es pecie humana.

La especie ha adquirido todas las disposiciones innatas, por lo que sabemos, a través de la selección natural, la cual es en esencia un método de ensayo y supresión de error —un método que nuestro es quema tetrádico describe de un modo excesivamente simplificado.

Les he ofrecido un esbozo de una teoría del conocimiento que dista mucho de ser lo que aún se enseña como la teoría del conoci miento.

La mayoría de las teorías filosóficas del conocimiento aún son predarwinistas. No consideran que el conocimiento sea resultado de la selección natural. Lo que sigue es una presentación algo irónica, aunque en modo alguno anticuada. Es más, es aceptada por el senti do común y también por muchos filósofos.

La denomino «teoría cubo de la mente» y puede ser representa da por el siguiente diagrama.

CONOCIMIENTO: OBJETIVO Y SUBJETIVO 47

Parte del siguiente proble ma: ¿cómo sé? La respuesta es:

adquiero conocimiento a través de los sentidos, es decir, a tra vés de los ojos, los oídos, la na riz y la lengua. A través de ellos penetra en mi cubo. Por supues to, también penetra a través del sentido del tacto, que no está re presentado en mi esquema.

¿Cómo adquiero conocimiento a través de los sentidos? La res puesta corriente es: los estímulos provenientes del mundo exterior inciden en nuestros sentidos y se transforman en datos sensoriales, sensaciones o percepciones. Después de recibir muchos estímulos de esta manera, descubrimos similitudes en nuestro material sensorial. Así se hace posible la repetición y por medio de ésta llegamos a gene ralizaciones o reglas. De este modo, la costumbre nos conduce a es perar regularidades.

Esta es, en síntesis, la teoría elaborada y refinada por los grandes filósofos británicos Locke, Berkeley y Hume. Estos filósofos prece dieron a Darwin, pero pienso que después de Darwin nadie tiene ya derecho a pensar de esta manera.

En primer lugar, las expectativas preceden, de hecho, a las simili tudes y a la repetición. Un niño recién nacido o una ternera recién na cida esperan ser alimentados. Saben cómo mamar y esperan que se les ofrezca algo de lo que poder mamar. Entre los gatos recién naci dos esto sucede mucho antes de que abran los ojos.

Segundo, se pueden ofrecer razones lógicas para explicar la razón de que esto deba ser así: sin disposiciones innatas —disposiciones a aprender— nunca aprenderíamos nada.

Tercero, hay niños que nacen ciegos y sordos. No sólo pueden aprender a hablar en términos de un lenguaje táctil, sino que se pue den convertir en grandes escritores y en seres humanos plenamente capaces. Hay que admitir que necesitan algún sentido, tal como es el sentido del tacto, pero lo principal es que su intelecto, su imagina ción, no necesita ni ojos ni oídos para operar. La base de su desarro llo es su conocimiento innato que se va desarrollando, su disposición

r 46

48

KARL R. POPPER

a aprender un lenguaje humano. Una vez que han aprendido un idio ma, se pueden —podríamos decir— conectar al mundo 3 y, con ello, todos los mundos se abren ante ellos.

La cuestión decisiva es la disposición innata a aprender un idio ma: esto nos proporciona la clave para el mundo 3.

DISCUSIÓN

Interlocutor 1: La siguiente pregunta es realmente breve. Creo poder decir que es bien sabido que usted no es un «instrumentalista»

—en el sentido en que se suele emplear este término— y, sin embar go, usted mismo ha indicado que, en cierto sentido, su explicación del conocimiento en función de la analogía evolucionista, de las teo rías rivales, ha suscitado la impresión de que las teorías son instru mentos de supervivencia.

Popper: Mi opinión es que, entre otras muchas cosas, las teorías son instrumentos, aunque no son tan sólo instrumentos. La diferencia principal radica en que de un instrumento no puedo decir si es ver dadero o falso, sólo puedo decir que es un buen instrumento o un mal instrumento, y que es bueno o malo únicamente con vistas a cier to propósito. Por ejemplo, una bicicleta es un instrumento muy útil para ciertos propósitos, incluso aunque para otras finalidades haya sido desbancada por el coche, pero esto no significa que no sea bue na para otros propósitos. Por supuesto, los instrumentos compiten entre sí —no cabe ninguna duda—, pero los instrumentos que han sido desbancados aún pueden ser muy buenos si no tenemos nada mejor a mano. Podemos estar muy contentos de tener un destornilla dor, incluso aunque no sea uno de los más modernos, etcétera.

Con las teorías la situación es diferente. Las teorías son instru mentos, pero también son algo más. Una teoría puede ser verdadera o falsa. Podemos no ser capaces de decidir si es verdadera o falsa, pero con gran frecuencia podemos juzgar las teorías desde el punto de vista de si una teoría se aproxima más que otra a la verdad.

Así, por ejemplo, los físicos y los astrónomos generalmente están de acuerdo en que la teoría newtoniana se aproxima más a la verdad que, digamos, las teorías de Ptolomeo o las teorías de Kepler y de Ga líleo, De modo que ahora se plantea un nuevo problema —concreta

CONOCIMIENTO: OBJETIVO Y SUBJETIVO

49

mente el problema de la relación entre las teorías y la verdad—, y es en realidad este problema —es decir, el problema de la verdad y la posibilidad de argumentar sobre la verdad de una teoría— el que abre toda una parte característicamente humana del mundo 3. La parte más importante del mundo 3 se compone de teorías, problemas y argumentos. Esta parte del mundo 3 está dominada por ideas tales como ia verdad, ola aproximación a la verdad —la validez e invalidez de los argumentos—. Así, pues, por lo general díría que no soy un instrumentalista, si el instrumentalismo es la opinión de que las teo rías no son mas que instrumentos. Pero todo el mundo está de acuer do en que las teorías son instrumentos. La cuestión estriba en si son únicamente instrumentos. En eso consiste la cuestión del llamado «instrumentalismo».

Interlocutor 1: Eso es cierto, pero a muchas de nuestras teorías del mundo 3 no les va muy bien como instrumentos de superviven cia... [

Popper: Por supuesto! No hay por qué reírse —es cíerto que es así—. La verdad es que más adelante analizaré cómo todo lo que no puede ser explicado únicamente desde el punto de vista de la super vivencia aparece, como si dijéramos, en el mundo 3 —cómo se desa rrollan estas cosas en el mundo 3—-. Me ocuparé especialmente de cómo podemos crear nuevos objetivos o nuevas metas. La creación de tales objetivos y metas puede carecer de todo valor de superviven cia como tal, pero una vez creados, en el mundo 3 todo tipo de cosas adquieren importancia, ya que están relacionadas con estos nuevos objetivos y metas.

Con otras palabras, no soy un instrumentalista porque el instru mentalismo dice que las teorías no son más que instrumentos. De eso se trata. No creo que nadie pueda negar seriamente que las teorías son instrumentos, pero también son algo más. Digamos que las teo rías pueden ser instrumentos. No toda teoría tiene que ser un instru mento.

Interlocutor 2: Sir Karl, creo que muchos filósofos sistemáticos norteamericanos que se ocupan de «lo que hay» {«what there is»] es tán convencidos de que su [ Popper] pluralismo es la respuesta co rrecta a los intentos monístas. Contemplado bajo esta luz, desearía

50 KARL R. POPPER

CoNocIMIENTo: OBJETIVO Y SUBJETIVO 51

preguntar si usted puede probar que existen únicamente tres mun dos. Usted ha dicho que existen al menos tres mundos, pero no ha di cho que haya tres y sólo tres mundos. Y deseo preguntar específica mente sobre el trasfondo de ia filosofía norteamericana que se ocupa de los «modos del ser» [ of being»] o de ias «esferas del ser» [ of being»], como hizo Santayana y hace Weiss, ya que cada uno de ellos dispone de una especie de «cuarta esfera» en la cual hay normas tales como la verdad, en ia que hay ideales. Me ha sorprendi do el hecho de que haya surgido el término «correcto» cuando usted ha hablado sobre el conocimiento subjetivo —el esfuerzo de una per sona que sabe cómo hablar o cómo interpretar, de interpretar co rrectamente—. Ahora bien, dado que la verdad probablemente entra en su definición del conocimiento objetivo, y para una proposición es un ideal que sea verdadera —para una proposición es mejor ser ver dadera que falsa—, ¿no hay lugar para una cuarta esfera: alguna cuar ta esfera de normas? Después, tenemos el problema de si eso es un producto humano, como lo es su tercera esfera, o de si hemos descu bierto en la naturaleza de las cosas un cierto carácter normativo que intentamos satisfacer tanto a través del conocimiento subjetivo como del conocimiento objetivo.

Popper: Yo diría que realmente el término «mundo 3» es sólo un modo de expresar las cosas y que no debe ser tomado demasiado en serio. Podemos hablar sobre él como de un mundo o simplemente corno un cierto ámbito. Lo designo corno «real» porque interactúa con nosotros y con los objetos físicos.

Me parece que la interacción es una especie de quizá no necesario, aunque sí suficiente, criterio de realidad. Cuando se ve a un buildozer apisonar un trozo de terreno, se ve en realidad claramente cómo actúa el mundo 3 sobre el mundo 1, ya que detrás del buildozer hay planes. Cuando se mira una de estas máquinas, puede parecer que carece de planes, pero sabernos que cada empujón del buildozer es realizado con la intención de llevar a cabo un proyecto de un campo de aviación o de lo que se trate en cada caso. Estos planes pertenecen obviamente al mundo 3 en el sentido que yo le confiero, dado que son un produc to humano y operan en el primer mundo de los objetos físicos, Si se construye una casa, etcétera.., siempre es lo mismo.

Ahora, el que se distingan o no se distingan ulteriores ámbitos o mundos es, en realidad, sólo una cuestión de conveniencia. Como he

dicho anteriormente, los objetivos operan sobre el mundo 1 a través de nosotros y pertenecen al mundo 3, aunque, por supuesto, se les puede sacar de ahí e introducirlos en un mundo propio. No me im portaría lo más mínimo y es algo sobre lo que no discutiría. Es tan sólo una cuestión de conveniencia. Para ciertos propósitos puede ser muy conveniente tenerlos y para otros puede ser suficiente con dejar los dentro; depende del problema que estemos tratando. No tenemos que cruzar los puentes antes de llegar a ellos. Esto está relacionado con lo que usted ha dicho sobre las definiciones. Me temo que pro bablemente —aunque no lo sé— soy el único filósofo que detesta las definiciones. Creo que la definición constituye un problema lógico particular, que está acompañado de una gran superstición. La gente piensa que un término carece de significado a menos que haya sido definido. Pero se puede demostrar fácilmente, con ayuda de unas po cas consideraciones lógicas, que esto es obviamente absurdo. No digo que las definiciones no tengan un papel que representar en rela ción con ciertos problemas, pero lo que sí digo es que para la mayo ría de los problemas es irrelevante el que un término pueda ser defi nido o no, o cómo sea definido. Lo que es necesario es que nos podamos hacer entender. Y no hay duda de que la definición no es una forma de poderse hacer entender.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   26

similar:

Karl popper El cuerpo y la mente iconEl Lenguaje Secreto del Cuerpo Mente

Karl popper El cuerpo y la mente iconCap. 1: Trastorno de Estrés Postraumático (tep): El impacto del trauma en el cuerpo y la mente

Karl popper El cuerpo y la mente iconLa mirada fenomenológica de la corporalidad
«restablecer las raíces de la mente en su cuerpo y en su mundo, en contra de las doctrinas que consideran la percepción como un simple...

Karl popper El cuerpo y la mente iconEl químico austriaco Karl Bayer patentó en 1889 el proceso para obtener...

Karl popper El cuerpo y la mente iconEntrevista a la doctora Isabel Güell sobre el tema de los neurotransmisores...

Karl popper El cuerpo y la mente icon19. 2 No es cierto decir que un cuerpo contiene cierta cantidad de...

Karl popper El cuerpo y la mente iconTodo mi pasado de la Laboral apareció de pronto en mi mente al leer...

Karl popper El cuerpo y la mente iconO pensamento sociológico de karl marx

Karl popper El cuerpo y la mente iconEl Capital tomo II karl Marx

Karl popper El cuerpo y la mente iconKarl von Eckarthausen. Catecismo de la química superior


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com