Karl popper El cuerpo y la mente




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Popper: Esta es una pregunta interesante y muy. dificil. Tal vez sea mejor decir «no», pero sin duda podríamos elaborar un concepto del mundo 3 en el que la respuesta sería «sí». Depende. O incluso se podría decir —también es una cuestión de la que tengo la intención de ocuparme—, se podría extender la idea del mundo 3 al mundo animal. Una araña teje una tela de araña. Esa tela de araña es un pro ducto de la araña. La miel es un producto de las abejas, Se pueden in cluir todos los productos animales, excepto los productos residuales

—si se desea, se pueden incluir todos los productos animales en el mundo 3—. Eso estaría bien. Sería una ampliación del concepto, pero entonces el mundo 3 humano seguiría siendo un ámbito muy importante en este mundo 3. La verdad es que he dispuesto del con cepto del mundo 3 durante muchos años, y en cierto sentido no me he atrevido a publicar nada sobre él porque era demasiado absurdo y demasiado abstruso —hasta que me di cuenta de que se podía dar una explicación evolucionista al vincularlo con los productos anima les, y al demostrar que, al fin y al cabo, la arquitectura es semejante a los nidos que construyen los pájaros o a los panales de las abejas, sólo que algo más complicada—. Y también menos instintiva. Todo esto es de gran importancia para el caso humano, de extrema importancia. Pero también la posibilidad de asociarlo a los animales en general es muy importante para eliminar la oscuridad que de lo contrario rodea a este concepto, especialmente en casos tales como el de Hamlet.

Interlocutor 5: Solamente tengo dos preguntas. (1) Me pregunto cuál es la posición que ocupan los problemas o la problemática en sus tres mundos, como si dijéramos. Comprendo en qué aspecto son las teorías una creación de la mente humana, pero ¿qué sucede con la problemática? ¿Cuál es la naturaleza de la problemática?

Popper: El problema era en un principio el problema cuerpo- mente.

CONOCIMIENTO: OBJETIVO Y sUBJETIVO 57

Interlocutor 5: No, estoy hablando de la problemática en sí. ¿Dónde situaríamos los problemas?

Popper: Los problemas se sitúan en el mundo 3.

Interlocutor 5: Me resulta difícil comprender que los problemas deban existir en el mundo 3. Yo pensaría que una pregunta sobre un problema existe en el mundo 3, pero que el problema en sí se en cuentra en el mundo 1.

Popper: Digamos que un problema teórico se encuentra en el mundo 3. Un problema práctico puede no existir en el mundo 3, pero un problema teórico es un producto humano o se origina del mismo modo que los problemas de los números primos: se origina a partir del mundo 3 y, por tanto, pertenece al mundo 3. Los problemas teó ricos pertenecen, sin duda, al mundo 3.

Interlocutor 5: La otra pregunta sería: (2) ¿Podrían añadir algo al mundo 3 los ordenadores, podrían añadir teorías al mundo 3? Quie ro decir, producen nuevas teorías. ¿Son cosas pensantes? ¿O añaden algo al mundo?

Popper: No, ellos mismos son objetos fabricados por el hombre. Pienso que los ordenadores son muy importantes y muy interesantes, pero no hay que sobrestimarlos. Antes de la era de los ordenadores Einstein dijo una vez: «Mi lápiz es más listo que yo». Eso es sufi cientemente claro: no usaría el lápiz a menos que éste fuese de algún modo más listo que él. Ahora bien, yo diría que un ordenador no es otra cosa que un lápiz con pretensiones. Así que no sólo vamos a de sacreditar a los hombres, sino que desenmascararemos a los ordena dores para variar.

¿Nos detenemos aquí? Gracias.

r

LA AUTONOMÍA DEL MUNDO 3

Damas y caballeros:

Permítanme empezar recordándoles brevemente los dos proble mas principales que deseo tratar en este curso. He apodado el prime ro el «problema del conocimiento», un término con el que aquí me refiero, más específicamente, al problema de la relación entre el co nocimiento en sentido objetivo y el conocimiento en sentido subjeti vo. El segundo es el problema cuerpo-mente o problema mente-cuer

- po, el problema de la relación entre los estados físicos y mentales, o entre lo que yo denomino estados del «mundo 1» y estados del «mundo 2». He ampliado este segundo problema para que cubra lo que propongo designar como «mundo 3», esto es, el mundo de los productos de la mente humana.

Mundo 3.

Mundo 2.

Mundo 1.

Este resumen cubre la primera mitad de la última conferencia. En la segunda mitad me ocupé brevemente del problema del conoci miento. Distinguí entre el conocimiento objetivo —que se compone de problemas, teorías y argumentos— y el conocimiento subjetivo

—que consta de disposiciones y, entre éstas, de disposiciones a espe rar o expectativas—. Ulteriormente expliqué sobre todo mi esquema tetrádico del aumento de conocimiento.

P — TT — EE —* P

Después inicié, brevemente, una crítica de la teoría tradicional

del conocimiento. Se trata de una teoría del conocimiento subjetivo,

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KARL R. POPI’ER

que aún está ampliamente difundida. Se puede representar esquemá ticamente como la teoría cubo de la mente, que en la historia de la fi losofía se conoce como la teoría de la tabula rasa o de la «pizarra va cía», sobre la cual la experiencia graba sus hallazgos.

La bosquejé trazando el siguiente diagrama:

Según esta teoría, los cuatro sentidos que están representa dos en el esquema, más el senti do del tacto, son la fuente de todo nuestro conocimiento. Les he ofrecido a ustedes algunas de las razones por las que creo que esta teoría es totalmente erró nea. Entre otras: que la mayoría de las disposiciones que constituyen nuestro conocimiento son inna tas o hereditarias; que la mayor parte de las que no son innatas son modificaciones de disposiciones innatas; y que las restantes las to mamos del conocimiento objetivo y no son en modo alguno subjeti vas. Por tanto, en realidad no queda nada de la «teoría cubo» —está equivocada en todos los puntos—. Critiqué esta teoría brevemente, y en un principio tenía la intención de continuar hoy con esta críti ca, así como de seguir con mi propia teoría del aumento de conoci miento.

Pero basándome en la discusión que mantuvimos tras la prime ra conferencia, he cambiado de parecer con respecto a las ulteriores conferencias, y especialmente con respecto a la conferencia de hoy, ya que casi todas la preguntas planteadas en la última ocasión gira ron en torno al mundo 3. En todo caso, había previsto que podría tener que cambiar mis planes y eso es lo que voy a hacer ahora. Ahora pasaré a ocuparme del mundo 3 —resumiré en parte la dis cusión mantenida tras la conferencia de la semana pasada— y posteriormente, si el tiempo me lo permite y en la medida en que éste lo permita, iniciaré una discusión del trasfondo biológico y evolutivo del mundo 3.

Así, pues, permítanme que dirija mi atención hacia el mismo mundo 3.

Como mencioné en mi primera conferencia el jueves pasado, lo

LA AUTONOMÍA DEL MUNDO 3

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que denomino «mundo 3» puede ser descrito, en líneas generales, como el mundo de ios productos de la mente humana. A él pertene cen los productos de la arquitéctura, del arte, de la literatura, de la música, de la erudición, y lo que es más importante, los problemas, teorías y discusiones críticas de las ciencias.

Por supuesto, la denominación «mundo 3» es una metáfora: si lo deseáramos, podríamos distinguir más de tres mundos. Podríamos, por ejemplo, distinguir el mundo del conocimiento objetivo como un mundo separado del de las artes, y también serían posibles otras dis tinciones. Pero no deseo armar más jaleo del que es necesario para al canzar nuestros propósitos principales.

Cuando digo que el término «mundo 3» es una metáfora, no digo todo lo que se puede decir de él, ya que es algo más que una metáfora. Es también algo más que el mundo de los productos de la mente. Ya indiqué algo de esto en mi primera conferencia y durante la discusión, pero ahora lo explicaré con mayor deteni miento.

Tomemos como ejemplo la geometría. Se trata obviamente de un producto humano e incluso disponemos de tradición histórica sobre su origen en Egipto y Babilonia: en primer lugar sirvió para el propó sito instrumental de medir la tierra, probablemente con objeto de ayudar a evaluar una contribución territorial.

La idea de utilizar en geometría —siempre que fuera posible— únicamente líneas rectas y círculos es, asimismo, claramente una tra dición humana —al igual que lo es la idea del ángulo recto—. Pero el que la siguiente proposición o teorema sea válida para todo círculo no es un hecho realizado por el hombre: trácese un diámetro, elíjase cualquier punto de la circunferencia que no sea uno de los extremos del diámetro y únase el punto elegido con los dos extremos median te líneas rectas. Estas líneas formarán entonces un ángulo rectó en el punto elegido.

Una proposición o un teorema geométrico como el que acabamos de formular no lo hemos realizado nosotros, como de costumbre. Surge como una consecuencia no intencionada de nuestra invención de la geometría, los compases, los círculos y la línea recta. Existen, por supuesto, cientos de tales teoremas y también otros muchos que son más profundos. Pero con cada uno de estos teoremas también se plantean nuevos problemas tales como: ¿cómo se puede demostrar el

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teorema? (Es sólo después de haber sido demostrado cuando se de nomina «teorema», anteriormente lo llamamos «con jetura»,) Esto es, ¿cómo está relacionado con otras proposiciones geométricas? De he cho, nuestro teorema concreto se sigue casi inmediatamente de otras dos proposiciones: la proposición de que la suma de los ángulos en todo triángulo es igual a dos ángulos rectos (que juntos forman una línea recta), una proposición que según Aristóteles exhibe la esencia de un triángulo; y la otra es que si un triángulo tiene dos lados igua les, entonces los dos ángulos existentes entre éstos y el tercer lado también son iguales.

Así A+2C= 2R

A partir de esta proposición, y de la otra que dice que la suma de los ángulos es igual a dos ángulos rectos y, además, a partir de la de finición del círculo que dice que todos sus radios son iguales, obte nemos una demostración, que la interpretación dudosa de una tradi ción atribuye al fundador de la filosofía griega, Tales:

LA AUTONOMÍA DEL MUNDO 3 63

Por tanto, los teoremas, los problemas y, por supuesto, los argu mentos que llamamos «demostraciones» son una consecuencia no in tencionada de la invención de la geometría por nuestra parte.

Estas consecuencias no intencionadas pueden ser descubiertas, igual que podemos descubrir una montaña o un río —lo que de muestra que estaban ahí antes de que nosotros las descubriéramos.

Si ustedes han seguido la demostración, entonces han estado si guiendo, en su propio modo subjetivo, un argumento del mundo 3. Ustedes se han conectado, como si dijéramos, a un producto pertene ciente al mundo 3 del filósofo Tales. Se trata de un caso de interacción entre dos mentes a través de un producto del mundo 3.

Mundo 1:

Tales Ustedes

Pero lo importante es que para que ustedes comprendan el ar gumento, Tales y su mente han perdido importancia. De hecho, es muy probable que la interpretación de la historia que atribuye un argumento de este tipo a Tales esté equivocada, O acaso Tales ela borara una prueba diferente. Todo esto carece de importancia para que ustedes comprendan el argumento, ya que esto lo llevan uste des a cabo al conectarse al mundo 3 —esto es, al seguir el argu mento del mundo 3 en sí—. La demostración que yo les he ofreci do puede ser descrita como una demostración discursiva. Se produce una serie de pasos definidos y un cálculo, y todo finaliza con una especie de sorpresa y, tal vez, con la sensación de que se nos ha gastado una broma.

Pero también hay una prueba que es menos discursiva y que parece más intuitiva. Partimos de la observación de que a cada rec

)

Mundo 3: Demostración

Mundo 2:

A+B A+2C

/.. B

1. C

= 2R

= 2R

=2C

= B/2

Del mismo modo,

A+B B + 2C’ /:.A

1. C’

= 2R

= 2R

=2C’

=A/2

1. C+ C’=A/2+B/2= iR

1

64 1c R. POPPER

tángulo —esto es, una figura de cuatro ángulos rectos— se le pue de circunscribir un círculo. Basta con trazar las diagonales para verlo.

Pero cualquiera de las diagonales es, evidentemente, un diámetro del círculo circunscrito, y la mitad del rec tángulo cortado por la diagonal es ob viamente un triángulo rectángulo de la clase de la que ya nos hemos ocu pado. Todo esto es bastante intui tivo. Con objeto de llegar a nuestra demostración, únicamente tenemos que invertir e proceso y observar que ningún otro paralelogramo, sal vo uno rectangular, tiene diagonales iguales.

Esta demostración es más intuiti va: las simetrías implicadas se pueden comprender a primera vista. Com prenderla depende, como si dijéra mos, menos del argumento. Todo lo que hay que hacer es completar el triángulo hasta formar un paralelogra

demostración se capta del si guiente modo: se puede conver tir con mayor facilidad en co nocimiento subjetivo que la prueba discursiva. Y, sin em bargo, es un descubrimiento del mundo 3 y resuelve un problema del mundo 3, tanto corno la primera demostración. Además, necesita un argumento o demostración de apoyo que yo realmente no he ofrecido:

que no se puede circunscribir un círculo a ningún paralelogramo a menos que el paralelogramo tenga cuatro ángulos rectos. No obstan te, incluso sin profundizar en este argumento de apoyo, nuestro argu mento intuitivo es bastante convincente.

LA AUTONOMÍA DEL MUNDO 3 65

Ahora bien, no les he mostrado estos argumentos tan sencillos porque desee enseñarles geometría. No hay nada que esté más aleja do de mi ánimo y, en cualquier caso, ésta no sería la forma adecuada de hacerlo. Deseo más bien ocuparme del papel que desempeña el mundo 3 —esto es, el papel que desempeñan los problemas, los ar gumentos y las teorías objetivos—. Me gustaría ocuparme de la im portancia del hecho de que estos problemas, argumentos y teorías pueden ser descubiertos —que pueden ser encontrados—. Y quiero tratar en especial el hecho de que nosotros podamos comprender es tos problemas, argumentos y teorías, y que esta comprensión no es igual a la comprensión de otra persona y sus intenciones, sino que se trata, por el contrario, sencillamente de este asunto peculiar: la com prensión de un problema, argumento o teoría objetivos.

Ahora les resultará a ustedes fácil distinguir entre dos sentidos del pensamiento, el sentido objetivo y el subjetivo:

El pensamiento en sentido objetivo es el contenido de algún enunciado (o afirmación o pro posición), la coherencia de un argumento o la dificultad que constituye un problema no re suelto. Aunque puede haber sido inventado, o si no encontra do o descubierto en cierto mo mento, podemos conectarnos a él o comprenderlo subjetivamen te en cualquier momento poste rior. Como inquilino del mundo 3, deviene lo que podríamos de nominar «eterno», pero tiene una historia temporal.

He dicho anteriormente que los nuevos problemas y argumentos surgen como consecuencia no intencionada de nuestra invención de la geometría.

Del mismo modo —como dije la última vez durante la discu sión— podemos inventar un método para nombrar los números na

(

>

El pensamiento en sentido subjetivo es un proceso de pensa miento que puede diferir enor memente de ocasión en ocasión y de persona a persona. En el caso de nuestro ejemplo, puede consistir en darse cuenta de que las tres líneas son radios y que, por tanto, tienen igual longitud.

Sucede en un cierto momento.

mo. El carácter intuitivo de la

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