Carátula: "Bártoli Guillermo, García Belsunce Horacio Carlos, Hurtig Juan Carlos, Binello Sergio, Michelini Beatriz Magdalena, y Gauvry Gordon Juan Ramón s/ encubrimiento"




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títuloCarátula: "Bártoli Guillermo, García Belsunce Horacio Carlos, Hurtig Juan Carlos, Binello Sergio, Michelini Beatriz Magdalena, y Gauvry Gordon Juan Ramón s/ encubrimiento"
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Tampoco es inoportuna la mención de que el examen que hizo el testigo Moreira en punto a la capacidad que pudiera tener un médico emergentólogo de percatarse de la existencia de los impactos de bala, lo efectuó partiendo si se quiere de una premisa falsa (o cuanto menos no probada como verdadera) tal es la de la “mala formación” de Gauvry Gordon.-

¿Sabemos cómo fue la misma?, ¿conoce Moreira el aprendizaje de “todos” los médicos emergentólogos?, ¿conoce el testigo cómo funciona la empresa Paramedic?, ¿sabe si en la misma capacitan a los profesionales que trabajan en ellas?

Lo ignoramos.-

Repárese también, que Moreira declaró desprovisto de datos objetivos y conexos que indudablemente limitan los alcances de sus consideraciones.-

Nadie le dijo al nombrado que el imputado hizo saber a terceros (por ejemplo a Cachi) de la existencia no de uno sino de tres orificios en la zona del cráneo de la víctima; tampoco, que le solicitó a una persona presente en el lugar –la masajista Michelini- que limpiara el ambiente donde fuera encontrado el cadáver so pretexto de que lo hacía por la familia, principalmente “por los niños”, cuando la realidad indicaba que por entonces no había visto ni había sido anoticiado de la presencia de menores en la casa; menos aún, que quiso “trasladar” el cuerpo de María Marta desde el lugar donde aquélla se encontraba hasta la cama, desistiendo finalmente de hacerlo al escuchar las palabras de un camillero que le aconsejó mantenerlo donde estaba; nada se le hizo saber a Moreira acerca de un diálogo sostenido entre el imputado y los familiares de la paciente a la que había ido a asistir en un tono lo suficientemente bajo como para que terceros ajenos al mismo no pudieran alcanzar a comprender su tenor; tampoco, que se comprometiera ante el segundo médico en llegar al lugar en dar aviso de lo sucedido a la autoridad policial, lo que faltando a su palabra –y he aquí el motivo de su imputación- no hiciera; o de haber sido impuesto por éste último –para el caso de que se pusiera en duda de que personalmente se haya percatado de la posible comisión de un delito- de que “esto no era algo tan sencillo… que debían haber otras cosas que tenían que ser tenidas en cuenta”, como así también “que la muerte había sido muy violenta, que las cosas estaban muy mal y que debían convocar al médico forense para resolver el tema del certificado de defunción”, manifestación ésta última que Biassi hiciera en presencia de Gauvry Gordon y los señores Carrascosa y Bártoli, y que precediera a la charla que éstos últimos mantuvieran con el primero.-

Veamos, a modo de ejemplo, que la única interpelación sobre este tema que fuera de toda abstracción se le formuló a Moreira, fue la de si para el supuesto de que en el caso de haber observado Gauvry Gordon tres orificios en el cráneo de la víctima en lugar de uno, como lo afirmara el testigo Cachi, ello igualmente podría haber llevado al mismo a dudar a la hora de tomar como posible o probable la teoría de la caída en la bañera y posterior golpe de la cabeza de la víctima con el intercambiador de la ducha, el mismo respondió diciendo “no parece coherente” (sic).-

Sumo a ello, dejando de lado ya el testimonio de Moreira, que resulta inaudito que Biassi le hablara de tres orificios a Piazza (según lo afirmado por este último) y que se lo haya ocultado a su vez a Gauvry Gordon, ello, sin dejar de lado, a riesgo de ser reiterativo, que el propio Cachi dio cuenta de haber tomado conocimiento de la existencia de tal situación no por intermedio de Biassi sino del propio Gordon. Se pretende pues hacernos creer que todos obraron a espaldas del mismo en una suerte de cadena de confabulaciones tendiente a engañarlo o perjudicarlo, lo cual, no deja de ser una reflexión que francamente no guarda lógica ni sensatez alguna.-

No olvido tampoco que Biassi era también -al igual que Gauvry Gordon- médico emergentólogo, y que él observó lo que ahora el aquí imputado niega haber visto.-

A mayor abundamiento y para ir cerrando este punto, traigo a consideración el testimonio del Dr. Carlos Alejandro Flores, profesional éste que junto a Moreira participara de la diligencia de autopsia realizada sobre el cuerpo sin vida de María Marta García Belsunce, habiendo el nombrado asegurado en el debate que las lesiones que describiera en el protocolo eran “objetivables macroscópicamente y corroboradas microscópicamente… eran observables a simple vista en el lugar del hecho” (sic), siendo que al ser preguntado para que dijera qué debería haber hecho un médico asistencialista que hubiera visto los restos mortales de la víctima en ese momento, respondió diciendo que su compromiso era “el de haber dado parte a la policía” (sic) toda vez que cuando cualquier profesional se encuentra con un cadáver “tiene la obligación de certificar las causas de la muerte… si ve sangre en un muerto debe dar aviso a la policía. Uno al tocarlo, en este caso, se tendría que haber dado cuenta… de que había algo anormal, eso es lo que se le enseña a todo estudiante de medicina antes de salir de la facultad… dar parte a la autoridad competente” (sic).-

Párrafo aparte merecen los cuestionamientos efectuados por algunos de los defensores –especialmente el Dr. Novak- en punto a un corte de aproximadamente diez minutos que interrumpiera la grabación fílmica de la autopsia y que a criterio de los mismos coincidiera con “el momento” más trascendental de la diligencia, tal es el de la apertura de la calota craneana y el hallazgo en dicha zona de los proyectiles a la postre incautados, argumentando, en pos de fundamentar su agravio, que en dicha secuencia temporal de imposible reproducción posterior, los médicos habrían formulado a viva voz expresiones dando cuenta de una suerte de “posible compatibilidad” entre los orificios ya mencionados y las canillas que Moreira observara en el baño existente en el domicilio de la víctima.-

¿En qué se basa la Defensa para sostener tal posibilidad?

Ciertamente y porque no se nos lo ha dicho, no lo sabemos.-

Este ejemplo muestra hasta qué punto aquéllas cuestiones que se presentan como simples realidades irrebatibles, son puestas en duda bajo silogismos carentes de sentido metódico, propios quizás de un ejercicio excitado de la imaginación.-

Aun siendo el señalado (un corte en la filmación) un dato cierto reconocido incluso por quienes intervinieron en la operación de autopsia, entiendo que magnificarlo al punto de poner en crisis el resultado final de la misma, no es más que un infecundo intento encaminado a torcer el rumbo de la historia.-

Existen muy buenas razones para sostener que las presumidas exteriorizaciones a las que hicieran referencia los letrados particulares, sencillamente no han existido en el mundo real.-

Y ello lo digo, por cuanto el único comentario -relacionado con el punto que es de interés para la Defensa- que a partir de la reproducción fílmica de la autopsia alcanza a percibirse es en realidad un comentario efectuando en soledad por el Dr. Moreira, quien tras observar en un primer momento los orificios (textualmente) refirió: “las canillas y el intercambiador, no dan las medidas” (sic).-

Esto quiere decir, que Moreira descartó de inmediato –ya en aquél momento- que las lesiones que observara pudieran deberse a un choque o golpe contra tales objetos.-

Nótese que estamos frente a una primer frase: “las canillas y el intercambiador” a la que velozmente y sin solución de continuidad le sucede la segunda: “no dan las medidas”, por lo que pareciera ser ésta una expresión que no fue hecha más que como una referencia a lo que se decía hasta ese momento como mecanismo de producción de la muerte que a una inferencia propia del testigo a partir de la visualización de los orificios.-

En otras palabras, Moreira y los profesionales que actuaron junto a él siguieron la hipótesis que ellos tenían en un análisis lógico, completo y deductivo, mencionando a título ilustrativo una posibilidad –la que surgía del expediente- que prontamente rechazaron continuando así con su trabajo.-

Adviértase por otra parte, que no han intervenido neófitos en la autopsia, sino que, y por el contrario, fue realizada por expertos con sobrada y conocida capacidad intelectual y profesional.-

Siempre en esta misma dirección -y sin perjuicio de aclarar que no es requisito para su validez que las diligencias de este tipo sean filmadas ya que ninguna norma así lo impone- no se me escapa que los defensores tuvieron la posibilidad de indagar no a terceros sino a los propios protagonistas acerca de cualquier duda que pudiesen tener en relación a ella, y en concreto, en relación a esos intuidos diálogos que hicieran públicos.-

Sin embargo, y conocedores seguramente de las respuestas que habrían de recibir como contrapartida, prefirieron optar lógicamente por el silencio.-

Esta última discusión, sin ánimo de agotar, me retrotrae a la declaración del Dr. Moreira, quien en lo tocante al tema fue muy puntual al referir que en lo personal intervino en “cuatro o cinco autopsias por semana durante diez años” (sic) -lo que calculadora en mano, hace un total de 1920 de mínima y 2400 de máxima-, y que en relación a ellas, “solo dos fueron filmadas, ésta y otra más… la del caso Canillas” (sic).-

Siempre en este mismo sentido, avanzando tal vez sobre situaciones personales y procesales que abordaré más adelante pero entendiendo que es el momento de hacerlo por cuanto de ello vengo hablando, frente a lo argumentado por los Sres. Defensores en cuanto a que mal podrían sus asistidos haberse percatado de la existencia de los impactos de bala en la persona de María Marta cuando los profesionales que vieran el cuerpo lo hicieron recién después de producirse el hallazgo de los proyectiles, debo responder diciendo que, cuanto menos, los letrados particulares analizan de manera equivocada la prueba allegada a este juicio, desconociendo manifestaciones en contrario efectuadas por los testigos durante el desarrollo del mismo.-

Basta como ejemplo de ello lo dicho por la testigo María del Carmen Almada, quien nos contó que en su condición de médica y por encontrarse realizando para el mes de octubre del año 2002 una pasantía en la Morgue Judicial de Capital Federal, participó como colaboradora del Dr. Vázquez Fanego en la diligencia de autopsia practicada sobre el cuerpo sin vida de María Marta García Belsunce, recordando en tal sentido que -adentrándose a la operación en sí- el cadáver “estaba en estado de putrefacción” (sic) aunque presentaba traumatismos en miembros inferiores que no eran producto de la misma, y que en la zona del cráneo “se rescataron… proyectiles, no recuerdo cuántos” (sic). Por último, y tras reconocer la filmación de la autopsia que le fuera exhibida como fiel reflejo de la labor de la que tomara parte, destacó que el Doctor Vázquez Fanego -quien estuvo entre 45 y 50 años en la Morgue Judicial e hizo “más de treinta mil autopsias en su carrera, siendo el segundo en el mundo” (sic)- antes de la apertura de la calota y al observar las lesiones que presentaba el cráneo de la víctima, “al pasar dijo… estos son cuetazos” (sic), manifestando en el epílogo de su exposición que “me llamó la atención” (sic) –lo de la grabación- porque “en la Morgue Judicial no era frecuente encontrar a alguien con una filmadora” (sic).-

Recuérdese también en esta misma línea, que el propio Dr. Flores nos hizo saber (ya lo he dicho y lo vuelvo a repetir aquí) que las lesiones que describiera en el protocolo “eran objetivables macroscópicamente… eran observables a simple vista en el lugar del hecho” (sic), y que incluso el mismo Dr. Moreira dio a entender durante su larga exposición en el debate, que en realidad el hallazgo de los proyectiles fue tan solo la confirmación de su primaria apreciación de los hechos, en punto a que teniendo ante su vista la lesionología que presentaba la zona del cráneo de la víctima, la misma se debía –en cuanto a su mecanismo de producción- al pasaje por el lugar de proyectiles de arma de fuego, siendo precisamente esa temprana observación y no otra la que diera lugar a la ansiedad sobre la cual pusiera el acento el Dr. Novak y que según nos dijera el testigo gobernó sus decisiones y movimientos en ese momento, ya que la lógica le indicaba que en función de tales heridas en el interior del cráneo debían hallarse los proyectiles, lo que finalmente sucedió.-

Los médicos hallaron proyectiles que resultaron disparados por la misma arma de fuego que la del “pituto” que ya obraba en poder de la instrucción.-

Poniendo fin al tratamiento de la cuestión relacionada con el imputado Gauvry Gordon, destaco que no modifica mi parecer lo surgente de las declaraciones testimoniales prestadas durante el juicio por los peritos psicólogos y psiquiatras que entrevistaran al imputado Gauvry Gordon.-

Veamos porqué lo digo.-

Eduardo Mauricio Espector (testigo de la defensa de Gauvry Gordon), Médico Psiquiatra, médico legista, premio cátedra de medicina legal y de asociación de psiquiatría forense, y titular de psiquiatría forense de la Universidad Maimónides, relató en el debate que llevó adelante entrevistas con el examinado y su correlación con el psicodiagnóstico que también le fuera efectuado al acusado Gauvry Gordon por parte de la psicóloga de parte. Realizó el perito el informe de fs. 6052/9, reconociendo su firma en el mismo.-

Continuó relatando el testigo que en la evaluación surgió en primer lugar que Gauvry Gordon no presentaba ningún trastorno mental, que comprendió la criminalidad de sus actos y dirigió sus acciones; como así también que presentaba rasgos de personalidad infantil, con pasividad y dependencia derivados de lo que fue su historia personal, concretamente que fue un niño adoptado, entregado por su madre biológica.-

Dijo que en su discurso no se encontraron signos de fabulación ni simulación, y que en tal sentido Gauvry Gordon relató acongojadamente una serie de situaciones por las que pasó y derivaron en este proceso, que en ningún momento se le pasó por la cabeza estar frente a un hecho de índole criminal, que había un escenario del crimen atípico, estaba en una ambulancia y fue llamado por Paramedic diciéndole que había una persona con pérdida de conocimiento en el country, fue recibido por la guardia, acompañándolo al sitio del hecho, todo esto es lo que el imputado relata al testigo; que nunca le impidieron examinar a la víctima, que nadie le refirió que había escuchado disparos, y que tampoco nadie le impidió seguir con las maniobras de resucitación.-

Nos contó además, que el doctor Gauvry Gordon manifestó que vio personas acongojadas, o sea él refirió un escenario del crimen absolutamente atípico y no sintió presión de ninguno de los presentes, y que preocupado por la sangre existente en el baño mandó a limpiar entre la bañera y el inodoro donde había un charco de sangre, que en su criterio se trataba de un accidente doméstico, creyendo que la víctima se había golpeado contra los grifos de la ducha.-

Preguntado puntualmente acerca de en qué consisten aquellos rasgos infantiles y dependientes que constatara en la personalidad del examinado Gauvry Gordon, respondió el dicente que son personalidades a las que “les falta una horneada”, son sumamente influenciables, necesitan la aceptación de los demás, tienen conductas de sacrificio con tal de ganar la estima de los otros, si no ganan determinada estima consideran que los van a abandonar y en él precisamente eso fue lo que le pasó con su madre biológica que inclusive “lo vendió” a su madre de crianza, y que la búsqueda de afecto los hace sacrificarse, son hipersensibles a las críticas, a las emociones, pueden entrar en dudas, si bien no tienen cuadros confusionales de tipo psiquiátrico. Todo esto más el stress de la situación, como la innata a una situación de emergencia médica, lo llevó a “comprar” la versión que le brindaron los familiares, en el lugar del hecho. Además, a todo esto se sumaron los escasos o nulos conocimientos de medicina legal, tratándose de un médico con sólo siete años de graduado, y por preguntas específicas que mi colega el Dr. Introzzi Truglia en su oportunidad le formuló, concluyó en que tampoco tuvo interés en estudiar medicina legal ni después de este hecho.

Cabe agregar, que el Doctor Gauvry Gordon le relató al dicente que había examinado el cuerpo y que había visto una fractura con pérdida de masa encefálica.

Interrogado puntualmente, manifestó el testigo, respecto a si el examinado le había relatado el contenido de las comunicaciones mantenidas con el personal de su empresa de emergencias médicas, que sólo le comenta Gauvry Gordon de las comunicaciones mantenidas al principio del evento, cuando le indican a donde ir, pero no las comunicaciones finales, sobre el cierre del hecho, concluyendo el deponente manifestando que el Dr. Gauvry Gordon relata su accionar de manera autocrítica por no haberse dado cuenta de la situación, y que recién se enteró de lo acontecido al recibir una cédula para declarar testimonialmente; pero, aclaró expresamente el facultativo, todo esto no invalida su comprensión de la criminalidad del art. 34 del C.P. y que coincidía con las conclusiones del informe oficial.-

También a criterio del deponente, al Dr. Gauvry Gordon pese a no poseer conocimientos sólidos en medicina legal, lo considera habilitado para la emergentología, “pese a los déficits de las empresas de ambulancias que toman médicos sin formación” (sic).-

En punto al análisis de dicho testimonio, en primer término, debe decirse que es el propio perito psiquiatra (y también médico legista) quien concluye sin hesitación alguna en que el imputado Gauvry Gordon no presenta ningún trastorno mental, que comprende la criminalidad de sus actos y dirige sus acciones.-

En cuanto a los rasgos de personalidad del tipo infantil, con notas de pasividad y dependencia, como consecuencia, a criterio del examinador, de la historia personal del entrevistado, liminarmente podemos afirmar que, en el ámbito de la realidad de las personas, ninguna personalidad se presenta en estado “puro”, quiero decir con ello, desprovista de cualquier rasgo o característica.-

No otra cosa, al menos en mi humilde criterio, es lo que cabe predicar, en líneas generales, del común de las personas.-

Téngase presente que el propio facultativo, más allá de la existencia de aquellos rasgos de personalidad en el imputado, de todas maneras los relativiza ya que a la vez nos dice que no se trata de cuadros confusionales de tipo psiquiátrico.-

De otro lado, ¿Es ajustado a lo ocurrido, en las circunstancias que nos ocupan, calificar de “pasiva y dependiente” la conducta del enjuiciado, Dr. Gauvry Gordon?

No olvidemos que un Derecho Penal de acto, como el que nos rige, con fundamento en el art. 18 de la C.N., a diferencia de uno del tipo de autor, no hace pie en características o tipologías de personalidad (tributarias de un positivismo criminológico peligrosista) sino en juzgar conductas o actos humanos, concretamente desplegados por el agente.-

Y sobre el punto, adentrándonos en los actos o conductas desplegados en aquellas circunstancias por el médico Gauvry Gordon, podemos afirmar que no actuó de manera pasiva ni dependiente, muy por el contrario, tomó un rol activo en aquel cuadro de situación, impartiendo directivas incluso acerca de limpiar la escena donde había transcurrido el luctuoso suceso, direccionando órdenes a otras personas que allí se encontraban, tal el caso de la masajista Michelini, a quien encomendó limpiar el baño y no dejar rastros de sangre.-

Gauvry Gordon eligió sus acciones y decidió libremente. Escuchó opiniones, consejos, y optó por actuar de la manera en que lo hizo.-

Respecto de la alegada deficitaria formación en Medicina Legal por parte del acusado, más allá de que sobre el punto sólo se tenga la palabra del propio profesional, lo cierto es que es un dato de la más estricta lógica que, la graduación en la carrera de Medicina, por parte de Gauvry Gordon, implica que ha superado al menos los conocimientos mínimos e indispensables en todas las materias de la currícula (entre ellas Medicina Legal) que lo habilitan a trabajar como médico.-

Recuérdese que fue el propio psiquiatra de parte quien dijo que, en su criterio, el Dr. Gauvry Gordon pese a no poseer conocimientos sólidos en medicina legal, lo considera habilitado para la emergentología, no obstante a los déficits señalados.-

No puedo dejar tampoco de resaltar las palabras del psiquiatra de parte en cuanto manifiesta que el examinado si bien le había relatado el contenido de las comunicaciones mantenidas con el personal de su empresa de emergencias médicas, se limitó a transmitirle sólo las producidas al principio del evento, es decir cuando recibe la indicación de dirigirse a atender una emergencia al country, pero no le relató al psiquiatra las comunicaciones finales, es decir las que los operadores telefónicos denominaran de “cierre del evento”.-

Dicha omisión, no la puedo interpretar meramente casual. Si traemos a colación a nuestra memoria el contenido de aquellas prístinas grabaciones de los diálogos mantenidos entre el Dr. Gauvry Gordon y sus operadores telefónicos de la empresa de emergencias (refrendadas a la vez por las testimoniales recabadas en el debate por los mismos) advertimos que precisamente estas últimas son las que comprometen definitivamente su situación, ya que ponen en palabras la imperiosa necesidad de denunciar el hecho ante las autoridades con fundamento en el propio diagnóstico volcado por el Dr. Gauvry Gordon: traumatismo craneal con pérdida de masa encefálica.-

Más tarde declaró Elena Beatriz Paluva, Licenciada en Psicología y testigo de la defensa de Gauvry Gordon, quien realizó con el examinado (el imputado) entrevistas pautadas con preguntas semidirigidas y otras libres, efectuando un psicodiagnóstico, empleando, entre otros, los Tests de Rorschach y de Bender, proyectivos y desiderativos y se colectaron datos de toda su historia muy significativos, a criterio de la declarante.-

Observó su buen funcionamiento a nivel paternal, que los vínculos familiares están basados en el afecto, que se trató de un hijo querido por sus padres adoptivos, fue el hijo varón preferido de su padre adoptivo ya que no tuvo hijos biológicos varones, pudo lograr una buena identificación con su padre no biológico, cumplió el deseo de ser médico, se trata de un profesional orgulloso de su carrera, su función en la vida era satisfacer los deseos de sus padres adoptivos por todo lo que le brindaron, el cuñado era médico emergentólogo y se identificó con él, su madre hacía diferencias entre sus hijas mujeres y él.

En cuanto a su familia de origen fue reticente, producto de no haber hecho tratamiento y no pudo resignificar esa situación, pero luego se explayó y contó.

En la esfera laboral, contó en las entrevistas el Dr. Gauvry Gordon que, tras comenzar sus estudios de medicina, quiso a la vez trabajar para no ser “mantenido” por el padre, pero que éste le insistió en que primero debía recibirse y luego trabajar. Tiene tres hijos con su primer pareja, de quien se encuentra separado, a quienes ve todos los fines de semana, cumpliendo adecuadamente con su función paterna.-

Dijo la testigo que tras evaluar cada técnica, concluyó en que el intertest era coherente, se trataba la personalidad del acusado de una del tipo neurótica, con rasgos de infantilismo, algo de inhibición, con conductas sobreadaptadas para cumplir con las pautas de nuestra sociedad.-

Relató que el Dr. Gauvry Gordon le dijo “esta causa me cambió la vida”, había sinceridad en el relato, evalúo tanto las proyecciones gráficas como lo verbal y lo gestual. Lo afectó muchísimo. Se desprende de su relato que es un hombre que necesita la aceptación de los demás y que puede él ponerse en un segundo lugar privilegiando el lugar del otro. Entiende la declarante que en este accionar, Gauvry Gordon respetó la ética profesional pero que no tomó la distancia que otro profesional de la salud hubiera tomado.

En tales condiciones señaló la Perito que emocionalmente estaba disociado por el impacto del hecho, ya que pensaba que encontraría a una persona accidentada pero con vida y que fue la primera vez que debió trabajar en un situación así. Dijo que se impresionó porque era una mujer muy joven que había perdido la vida. “Fue una situación altamente estresante para Juan” (sic). Considera que se disoció emocionalmente pero no perdió el juicio de la realidad porque obró según su saber y entender y aplicó todos los mecanismos de resucitación. Fue un imprevisto porque no se esperaba esa situación, se sobre implicó en la situación. El fue a un encuentro de un cuerpo lastimado pero con vida. En ninguno de los Tests advirtió la dicente pérdida del juicio de realidad ni se observaron desajustes en ninguno de ellos.-

Preguntada puntualmente, respondió la Licenciada que los rasgos infantiles no son invalidantes, que no se detectaron rasgos ni de agresividad ni de impulsividad en Gauvry Gordon, pero sí que “actuó y pensó después”.

La impulsividad la define la dicente como un actuar sin conciencia y nada de esto se detectó en él. No se quedó de brazos cruzados, actuó. En su relato había coherencia, verosimilitud. El Dr. Gauvry Gordon dijo que nunca se había encontrado con un accidente así, y a continuación le refirió que se trataba de una paciente fallecida y que había sido baleada. Esto fue lo que se desprendía de sus dichos, que nunca había tenido en sus manos una persona baleada.

A preguntas de la Fiscalía, respondió que las entrevistas realizadas por la dicente con el Dr. Gauvry Gordon, fueron anteriores a las que se llevaron adelante en el Cuerpo Médico, estimando que las efectuó por diciembre de 2.008.

La deponente hizo notar que “Juan” le contó que fue “vendido” por su familia biológica, lo que debió dejar huellas en su psiquismo y no es un dato menor, a criterio de la Licenciada.

Señaló asimismo, que el psiquiatra y el abogado de esto no sabían nada, se sorprendieron cuando se los contó.

La metodología de trabajo empleada por la declarante fue completamente igual que la de la pericia oficial.

Advierte la testigo que las psicólogas oficiales no leyeron su informe, y desconoce si lo hicieron los psiquiatras oficiales, agregando que el Dr. Espector si, toda vez que el resultado del psicodiagnóstico se lo suministró al mismo.-

En su entendimiento no hubo un accionar impulsivo, en el perfil de su personalidad (la del Dr. Gauvry Gordon) su accionar profesional era responsable, no detectó rasgos de inseguridad en el área laboral, se trata de una personalidad balanceada, no es que sea de una manera en el ámbito profesional y de otra en el familiar.

En el test llevado a cabo por los peritos oficiales, fue observadora pero también hizo preguntas, resaltando que se trabajó de manera ordenada, colaborando todos en un clima ameno. Por otra parte, el informe arrojó los mismos datos que antes había volcado la dicente en el propio.

A modo de observación, la Licenciada señaló que en general todas las vivencias de los sujetos quedan almacenadas en la memoria según la intensidad del afecto que se vivenció en ese momento, y dependiendo del trabajo terapéutico va a aflorar antes o después, ya sea en lo verbal o en lo gráfico, pero siempre se proyecta lo mismo, según el impacto.-

Observo sobre dicho testimonio, que más allá de las características de personalidad puestas de manifiesto nuevamente respecto del Dr. Gauvry Gordon, lo cierto es que nuevamente entiendo corresponde relativizarlas, si atendemos a que su presencia no le impidió al enjuiciado, tal como emerge del propio relato de la Licenciada Paluva, ser padre, mantener buen vínculo con sus hijos pese a la separación; antes estudiar medicina, recibirse de médico y trabajar inclusive en una especialidad de su preferencia, ya que se desprende también la elección por la emergentología por parte de Gauvry Gordon, en la identificación que hizo en su juventud con la persona de su cuñado, tal como explicara la Licenciada.-

En definitiva, como dijo la mencionada profesional, se trata de una personalidad “balanceada”.-

Destaco también que la psicóloga no detectó rasgos de inseguridad en el área laboral, tras examinar al Dr. Gauvry Gordon, con lo cual no puedo más que relativizar aquello de “situación altamente estresante” en la atención de la víctima María Marta García Belsunce, si atendemos a que es connatural a la actuación profesional del mismo (médico emergentólogo), el ser convocado precisamente frente a cuadros que no admiten demora o retardo en su intervención.-

Por lo menos, debe afirmarse que no es precisamente un médico emergentólogo un profesional ajeno, por definición, a la ansiedad que estas situaciones aparejan.-

De otro lado, recuérdese que aun de otorgar relevancia a que pudo “disociarse emocionalmente” frente al cuadro que discurría frente a sí, es la propia Licenciada quien expresamente aclara que no perdió el juicio de realidad porque obró según su saber y entender y aplicó todos los mecanismos de resucitación.

Y precisamente, si, tal como pusiera de resalto la testigo, el Dr. Gauvry Gordon “fue al encuentro de un cuerpo lastimado pero con vida”, menos se explica todavía que no hubiera formulado denuncia alguna tras su intervención, congruente ello con lo que a la vez le manifestaba su propio operador telefónico al cierre del episodio que convocara su intervención profesional.-

Engarzado con esto último, me refiero a lo acaecido luego del “cierre” del evento (empleando así las gráficas palabras que el sistema de emergencias médicas en el que se desempeñaba el Dr. Gauvry Gordon utiliza para referenciar el epílogo de su actuación en el suceso que nos ocupa), volveré luego, ya que, al menos en mi humilde criterio, constituye la directriz para la correcta dilucidación de este punto.-

A su turno, la Lic. Margarita Olavarría, Perito Oficial y testigo de la defensa de Gauvry Gordon, tras reconocer su firma en el informe pericial psicológico de fs. 6493/7, expuso en el debate que: “en la primera entrevista hacemos anamnesis con el examinado y luego le hacemos pruebas, Test de Bender como prueba gráfica, Rorschach, MPI y alguna otra técnica. Hacemos también una lectura del expediente. El Dr. Gauvry Gordon era una persona afable, conformista, impulsivo en su conducta, hacía comentarios que se anticipaban a las preguntas, con buena predisposición para la evaluación”.-

La Licenciada precisó que: “Gauvry empezó contando de su familia, de sus orígenes en Misiones, de sus hermanos, y casi al final de la entrevista comenta como un dato no relevante que era adoptado y luego en la segunda entrevista profundizó eso, y la manera en que marcó su historia personal. Habló de su relación de pareja, sus hijos y su vida afectiva actual. Constamos que algunas cuestiones de su historia las tenía como negadas, como lo de la adopción, es decir, que ciertas cuestiones de su historia no las tenía muy elaboradas y se reeditan en su vida actual, interfieren en su situación de vida, por ejemplo, él cuenta cuando fue adoptado que su familia de origen era muy humilde y que él pensaba que la adopción había sido por una cuestión económica, y deja traslucir que la adopción no había sido del todo legal, negando que sus padres adoptivos hayan tenido una conducta no apropiada”.

Adicionalmente la deponente expresó que Gauvry era una persona que no incorporaba “lo malo” en la situación, habiéndolo hallado lúcido, con sus funciones conservadas, así como su juicio y criterio de realidad.

Destacó la distinguida profesional que a nivel de afecto estaba ansioso con indicadores de angustia, no habiendo observado disfunciones orgánicas. Agregó que la situación de angustia estaba vinculada a su situación legal, que le generó dificultades con su pareja que culminaron en la ruptura del vínculo con su mujer.-

Continuó relatando la Licenciada Olavarría, que respecto de la evaluación psicodiagnóstica, lo que más se destacó fue su personalidad pasiva, dependiente, y frente a los impulsos su rápida respuesta, lo que denota que tiende a responder de manera emocional, inmediata y pensando después, o sea, no responde mediatizadamente con el pensamiento, sino que se inhibe neuróticamente, siendo más una respuesta motriz que una respuesta pensada aquélla que da.

La Perito Oficial insistió en recalcar que el Dr. Gauvry Gordon es una persona con características de impulsividad, que tiende a actuar más que a pensar frente a una situación de alto contenido afectivo, como de hecho contó que hizo en este caso. Respecto del suceso, el imputado le refirió que llegó al lugar e hizo un montón de cosas, agregando la Licenciada que ante determinadas situaciones por sus características subjetivas, el Dr. Gauvry se sobre implica, por fuera de su rol profesional.

Aclaró la Licenciada Olavarría que los rasgos de personalidad pasivo dependientes no tienen que ver con lo expuesto precedentemente sino con una personalidad de tipo histriónica, susceptible de ser influenciable, que no tiene que ver con que no actúe sino que tiende a plegarse a lo que piensa un grupo de gente, más que a lo que piensa él individualmente.

En otras palabras la Perito concluyó que Gauvry adoptaba en determinadas situaciones las ideas de los otros más que sostener sus propias ideas, funcionando de ese modo dentro de un grupo de personas con un rol más pasivo que de liderazgo. Ejemplificó, que aún frente a un colega, si hay otro grupo de pertenencia social más alta, la tendencia del Dr. Gauvry va a ser estar con éstos últimos.

A criterio de la dicente, el Dr. Gauvry Gordon vivió un alto impacto afectivo, que pudo inhibir su función mediatizadora del pensamiento que pudo llevarlo a actuar más que a pensar.

La deponente entendió que Gauvry Gordon se sobre implicó, por ejemplo, al pensar en los niños de la familia al ordenar limpiar la sangre en la escena del crimen, es decir, extremos que no hacen a su ámbito profesional.-

Aclaró puntualmente la Licenciada que, pasada la situación de alto impacto emocional, el Dr. Gauvry Gordon cuenta con la posibilidad de pensar que se equivocó.

Explicó en este sentido, que se trata de una inhibición neurótica, es decir que no pierde la función de pensar, como si fuera un psicótico. Adicionó a sus dichos, que cuando se corre de la situación de alto impacto “ya está” (sic), ya puede pensar como cualquiera, es decir, es una inhibición sólo de tipo neurótico, no constituyendo incapacidad alguna.

No se trata, según la Licenciada Olavarría de una obnubilación de la conciencia como un estado confusional que es un supuesto de incapacidad, o de histeria grave.

Es de destacar que ante la pregunta acerca de si una persona con el juicio de realidad conservado, aún con esas características de personalidad (neurótica con rasgos histeriformes, influenciable), una vez cesado el estímulo que le provoca el alto impacto emocional, puede pensar y reflexionar sin dificultad; respondió sin hesitación alguna la Perito Oficial de referencia, que sí, que sólo se inhibe momentáneamente la función de pensar, pero que no la pierde.-

Respecto de lo declarado por la testigo, decía más arriba que, empleando las gráficas palabras que el sistema de emergencias médicas en el que se desempeñaba el Dr. Gauvry Gordon utiliza para referenciar el epílogo de su actuación en el suceso que nos ocupa, volvería luego, en el entendimiento de que dicho lapso constituye la directriz para la correcta dilucidación de este punto.-

Es que no debe perderse de vista que la conducta que se le reprocha al Dr. Gauvry Gordon es su acción posterior precisamente al “cierre del evento”, me refiero a una vez finalizada su labor en el escenario de los hechos.-

No estamos ante un caso de mala praxis médica. Muy por el contrario, el objeto procesal en esta causa (claro está, siempre vinculado al imputado Gauvry Gordon) consiste en no haber denunciado una muerte con características de violencia ya pasado el impacto emocional –para el caso de haber efectivamente ocurrido- que comprometiera su actuación como médico emergentólogo, tras las maniobras de resucitación cardiopulmonar que, bueno es recordarlo, ya ab initio fueron practicadas sobre un cuerpo que no presentaba signos vitales.-

Bajo este prisma de análisis, entiendo que lo trascendente es tener presente lo dicho por la Licenciada Olavarría, en cuanto a que cesado el estímulo (“cerrado el episodio” en la terminología del sistema de emergencias), y aun dando por cierto el impacto emocional sufrido como médico emergentólogo en los momentos anteriores, puede el Dr. Gauvry Gordon pensar y reflexionar sin dificultad; no pierde su función de pensar, y, digo una vez más, es en dicha oportunidad en que se ubica temporalmente el segmento de su conducta que aquí se le reprocha: no haber, una vez finalizado el evento que convocara su actuación emergentóloga, dado intervención policial.-

Más aún, bien que se lo mire, es el propio Dr. Gauvry Gordon quien incide sobre la cadena causal que iba a desembocar en una denuncia policial por la asistencia de una muerte violenta, obturando dicho anoticiamiento; y digo ello porque, como se viera, tras darle el “cierre” al operador Nicolás Costa, éste último, sin solución de continuidad alguna, tras escuchar del propio Gauvry Gordon el diagnóstico de traumatismo craneoencefálico con pérdida de masa encefálica, le hace saber al médico respecto de la necesidad de dar intervención policial (si se me permite, tras escuchar la grabación correspondiente) como consecuencia absolutamente connatural al propio diagnóstico que el emergentólogo le estaba comunicando.-

Pero, muy por el contrario, expresamente extirpa dicha posibilidad el Dr. Gauvry Gordon y así se lo hace saber a Nicolás Costa.-

En prieta síntesis: el derrotero emprendido por el servicio de emergentología de Paramedic iba a culminar con la intervención policial, así se lo había anunciado Nicolás Costa al Dr. Gauvry Gordon. Pero el acusado se monta sobre dicha causalidad e incide negativamente en la producción de aquel resultado, es decir, en la formulación de la pertinente denuncia policial tras asistir a una persona que había encontrado ya sin vida y que presentaba un traumatismo de cráneo con pérdida de masa encefálica, que justamente él mismo había constatado en la persona de la occisa.-

Finalmente, y tras escuchar brevemente a la testigo Florencia Grispun, Licenciada en Psicología y quien junto con la experta anterior participó en la confección del citado informe, ratificando en todo su contenido, declaró el perito Enrique Luis De Rosa, Médico Psiquiatra de la Asesoría Pericial y testigo de la defensa de Gauvry Gordon, quien expuso en el debate que entrevistó al Dr. Gauvry Gordon en la sede de la Asesoría Pericial, también hizo una lectura de la causa, y que esta fue su metodología de trabajo. Agregó que se contó con la presencia del perito de parte, y no hubo estudios complementarios.

Expuso el Dr. De Rosa que el discurso del Dr. Gauvry Gordon era absolutamente coherente a la situación, es decir, no se contradecía en sí mismo, siendo sus dichos congruentes con el principio de realidad, no advirtiendo ningún dato delirante.

Luego de reconocer su firma al pie del informe de fs. 6.081, y preguntado acerca de los automatismos de los que habló en el mismo, el Galeno respondió que no son aquellos de naturaleza psicótica, sino automatismos ligados a la impulsividad, aclarando no se trata de una persona con discapacidad cognitiva, sino de alguien impulsivo, arrebatado, que no prefigura los peligros futuros.

Continúo argumentando que la sensación que tuvo tras evaluar al Dr. Gauvry Gordon fue que hubo más acción de su parte que empleo de la lógica deductiva.

A criterio del dicente, y así lo expuso, el área de emergentología está ligada a la medicina legal.-

Puntualizó ante nosotros el perito que una vez que el médico sale de la etapa asistencial pura, ingresa en otra área que, sin importar la etiología, por tratarse de una muerte violenta apareja un procedimiento que debía realizarse.

A modo de observación, manifestó que la capacidad intelectiva del Dr. Gauvry Gordon no parecía debajo de la media, surgiendo de su evaluación que estaba en condiciones de desempeñarse como emergentólogo, estando conservadas tanto su capacidad cognitiva como intelectiva.-

Preguntado acerca de la situación particular vivenciada por el Dr. Gauvry Gordon en la presente causa en cuanto a haber recibido una versión de lo ocurrido de parte de los parientes de la víctima, respondió el declarante que ello no difiere de lo que de ordinario acaece, “es lo que le pasa a todos los médicos” (sic), explicando que los pacientes siempre tienen una versión de los hechos, siendo la función del profesional evaluar científicamente. Aclaró que no se trata de hacer diagnósticos certeros, pero si al menos corresponde a su juicio, actuar científicamente, en contraposición con lo efectuado por el Dr. Gauvry Gordon que empleó un método inductivo, basándose sólo en lo que se decía en el momento, “un accidente doméstico” y no efectuó un diagnóstico lógico deductivo, que es el que siempre debe hacer el médico.

Aseveró el deponente que los diagnósticos “apresurados” (sic) pueden traer consecuencias negativas; inclusive, ejemplificó que por el mero hecho de hallar a una persona muerta, un médico debe descartar sanitariamente cuestiones infecciosas, previo a culminar su intervención profesional.-

Acerca de la impulsividad a la que se refirió en la actuación del Dr. Gauvry Gordon, nos contó que esta no fue patológica a un nivel que nublara la capacidad de pensar en todo momento, agregando que aún con desconocimiento técnico y abrumado por la situación, existen elementos para el médico que no puede pasar por alto.

Continuó relatando el perito que, “cree” que las empresas de ambulancia dan el procedimiento a seguir ante una muerte traumática o un foco infeccioso, señalando en este sentido que el código azul, les informa a los profesionales de las ambulancias, acerca de la necesidad de intervención policial.-

Relató también el declarante su experiencia profesional, por fuera de su actividad pericial, como médico naval de la marina mercante, función a la que ingresó al poco tiempo de graduarse de médico y que frente a casos de personas fallecidas o agonizantes había claramente un procedimiento normado a seguir al respecto. Indicó que ocurre lo mismo para un médico que ingresa a una guardia, a quien se lo instruye acerca de cuándo debe notificar a la policía, tratándose de cuestiones de la práctica diaria.-

Expuso asimismo que, en su labor pericial con el Dr. Gauvry Gordon, obtuvo información por otras vías (fuera de las relatadas por el propio examinado) acerca de la formación que Paramedic brinda a sus emergentólogos, y que difería respecto a lo que le había dicho el entrevistado, queriendo significar con ello que efectivamente la empresa les brindaba cierta formación acerca de cómo proceder en casos que ameritaban la intervención policial.

Es que, además, señaló el declarante, toda la materia referida a la responsabilidad médica tiene mucho más desarrollo ahora que antes, por lo que es esperable que haya sido así por parte de la empresa.-

Por último, dijo el perito que su conclusión en el informe fue que el examinado conservaba su autonomía psíquica tanto al momento del examen como al momento del hecho, descartando un estado de intoxicación por el contenido de su propio relato, ya que no observó nada que lo aparte de esta conclusión.-

Observo que lo expuesto en relación a la Lic. Olavarría vale en idénticos términos a lo emergente del testimonio del perito Psiquiatra De Rosa: la impulsividad a la que se refirió en la actuación del Dr. Gauvry Gordon, no es en modo alguno patológica a un nivel que nuble su capacidad de pensar en todo momento, aún con desconocimiento técnico y abrumado por la situación, existen elementos para el médico que no puede pasar por alto; más cuando, como reiteradamente ya dijera, el segmento reprochable en su accionar no se superpone al de su labor asistencial sobre el cuerpo de la occisa sino al segmento posterior, cesada ya esa situación inicial.-

También el Dr. De Rosa aporta luz sobre otra cuestión que fuera reiteradamente invocada por la Defensa de Gauvry Gordon, me refiero a la alegada deficitaria información acerca de protocolos a seguir por parte de Paramedic a sus médicos emergentólogos.-

Pero lo cierto es que, más allá de que la empresa hubiera brindado o no aquellas instrucciones (pese a que, bueno es recordarlo, constituyen deontología médica y por ende materia de grado de formación profesional del médico con título habilitante y no simples protocolos de actuación de empresas de ambulancias), entiendo que el agravio cae en abstracto si atendemos a que, al menos en el caso en particular que nos ocupa, el propio operador telefónico Nicolás Costa efectivamente alertó al Dr. Gauvry Gordon acerca de la necesidad de hacerlo, con lo cual es bizantina la cuestión que reiteradamente introdujera la defensa al respecto, pretendiendo descargar la responsabilidad en la empresa.-
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