En busca de la luz interior james redfield & carol adrienne 1996




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títuloEn busca de la luz interior james redfield & carol adrienne 1996
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NIVELES DE CONCIENCIA



La Décima Revelación, junto con las otras nueve Revelaciones descritas en La Novena Revelación, de James Redfield, constituye este nivel de conciencia. Si usted leyó La Novena Revelación es posible que haya experimentado la sorprendente sensación de que ya conocía la mayoría de esas revelaciones, que de alguna manera ya las había aprendido, pero tal vez olvidado en forma temporaria. Ese recuerdo renueva la noción de que vinimos a esta vida con el objetivo de contribuir a hacer la transición al próximo paso en la conciencia.

En el nivel de la Décima Revelación, también podemos reconocer un poco o la mayor parte de la antigua filosofía perenne que analiza­remos en los siguientes párrafos. En este nivel de pensamiento/ sensación/intuición podemos decir: "Sí, siento que esos conceptos actúan en mi vida". Es como si vivieran a través de nosotros.

Esta conciencia hace que busquemos una respuesta, como mencionaba más arriba el hombre que formulaba la pregunta. ¿Y ahora qué? Estamos acostumbrados a ser activos, a controlar nuestro universo -o tratar de controlarlo- y obtener resultados. Pero hasta ahora nos preocupábamos por hacerle algo al mundo exterior, no por actuar en nuestro mundo interior donde reina la conciencia. Para realizar ese cambio, debemos desconstruir nuestros viejos métodos y visiones. En eso consiste el cambio de paradigma. ¿Podemos desconstruir y desacondicionar nuestras mentes, librarnos de nuestra ceguera y dejar que la luz penetre lo bastante rápido como para salvarnos, tanto a nosotros como a nuestro hábitat planetario? Ésa es la pregunta que nos hace despertar a las tres y las cuatro de la mañana.

Ahora depende de nosotros, personas comunes que avanzamos hacia nuestro futuro. Podemos realizar parte del trabajo optando por hacer cambios o amar más. Por mucho que aprendamos, desarrollemos y cambiemos nuestra visión acerca de lo posible, también actúan sobre nosotros fuerzas exteriores. Algunas de las fuerzas externas de las que ya tenemos conciencia son los desastres ecológicos que alimentan nuestros miedos. Estas situaciones nos obligan a prestar atención a las consecuencias de todos nuestros actos.

Las otras fuerzas que influyen en nuestro pensamiento, de manera colectiva e individual, pueden resultar ser seres de la dimensión espiritual que observan nuestro avance y que llegaron a un estadio de preocupación por nuestro bienestar. ¿Suena siniestro? En realidad no. La dimensión espiritual que existe más allá del ámbito de nuestros cinco sentidos se nos aparece individual y colectivamente para despertarnos y apartarnos de la adicción a la complacencia, al miedo, a la negación y a la codicia que nos mantiene atrapados en una disfunción psico-espiritual. Estas otras dimensiones quieren que la Tierra florezca como la fuente increíblemente rica y maravillosa de amor, vida y aprendizaje que siempre fue. Hasta el presente, la mayoría no hemos tenido conciencia de esa frontera invisible entre estos planos de existencia. Llegados a este punto de la evolución, en que se hallan en juego la supervivencia del planeta y todas sus especies, es hora de levantar el velo. Es hora de declarar el calvario. Pero no nos adelantemos a nuestra historia.

LA ÚNICA RECETA ES EL PROCESO


En Occidente, casi todos queremos un mapa, una serie de ins­trucciones y una garantía de reembolso para el viaje de nuestra vida. Al comprender que la existencia es un proceso en marcha, llegamos a entender que no existe ninguna receta para el éxito fuera de prestar mucha atención al es­quema de energías que nos alimentan e in­forman. La energía combustible de nuestro espíritu ilumina el ca­mino y obtenemos ayuda de nuestros ami­gos. Si hubiera una fórmula, ésta consisti­ría en reconocer que el deseo y la voluntad son los mecanismos convergentes de la intención. En este camino es imperativa la fe, o el escuchar silencioso al cual se abrirán las puertas. La confianza es la esperanza confiada en que nuestras intenciones y deseos serán atendidos. Con la ley del dar y el recibir, servimos y recibimos un torrente de energía.

En el lenguaje de las Revelaciones, "hacemos preguntas y seguimos nuestra intuición". Más simple aún, podríamos decir que nuestras vidas siguen la corriente de nuestros pensamientos.
"... nuestras vidas se centran en la oración y la acción. Nuestro trabajo es una efusión de nuestra contemplación, nuestra unión con Dios en todo lo que hacemos, y a través de nuestro trabajo... alimentamos nuestra unión con Dios de modo que la oración y la acción y la acción y la oración fluyan constantemente:' Lucinda Vardey, “Mother Teresa: A Simple Path”
¿QUÉ PASARÍA SI...?
¿Qué pasaría si alguien le dijera que usted ya tiene un objetivo? ¿Qué ya está inmerso en un continuum de energía consciente que se desarrolla con un propósito? ¿Qué pasaría si usted supiera, sin ninguna duda, que no está solo, no de manera metafórica, sino literal? ¿Qué pasaría si supiera que los accidentes no existen y que dispone, a su alrededor, de informaciones importantes que puede o no estar reconociendo? ¿Cómo viviría su vida si supiera que no dejaría de existir cuando su cuerpo actual se apartara de usted al morir?

¿Cómo se sentiría si descubriera, mediante una experiencia personal innegable, que los seres humanos no son más que un nivel de conciencia en un universo estratificado de seres inteligentes y conscientes? ¿Aterrado? ¿Humillado? ¿Entusiasmado? ¿Profundamen­te conectado con una fuente cuya existencia había olvidado? Todas las personas que viven experiencias de cuasi muerte, contactos con seres queridos muertos, presencias angelicales, santos y seres que parecen extraterrestres mencionan los sentimientos que acabamos de mencionar.

La Décima Revelación es el nivel de conciencia de que no estamos solos ni somos el centro del universo. Es el nivel de conciencia en el cual sabemos: "Vine aquí para hacer algo. Ahora lo recuerdo. Tengo un propósito". El propósito puede resultarle esquivo, como un recuerdo vago. Pero en este nivel de comprensión, este vago recuerdo basta para disparar hechos sincrónicos que lo llevan a conocer a la siguiente persona, a recibir el siguiente mensaje.

Tal vez hasta ahora no haya tenido una experiencia extraordina­ria dentro del ámbito espiritual ni haya sentido contacto alguno con su grupo de almas. Tal vez su hija no haya sido rescatada en el aire mientras caía desde un peñasco del Gran Cañón, deslizándose por la pendiente hacia una muerte segura. Joan Wester Anderson, autora de dos libros sobre presencias angelicales y milagros, menciona la expe­riencia de una madre cuya hija había ido de camping con amigos. Una noche tuvo la premonición de que su hija corría peligro, y se oyó decir: "¡Dios mío, envía ayuda ya mismo! ". Cuando la hija regresó, le contó que se había caído de un peñasco y quedó momentánea­mente sostenida de un reborde, más pequeño que su pie, cuando sin­tió que unos brazos la rodeaban y la llevaban de nuevo hasta la cima del peñasco. Es posible que usted sólo haya leído acerca de expe­riencias cercanas a la muerte en las que una persona entra en un túnel de luz, ve seres radiantes y siente un amor tan increíble que quiere quedarse allí y dejar atrás su vida terrenal.

Aunque no haya tenido estos contactos extradimensionales, está rodeado por miles, cuando no millones, de seres humanos que han experimentado estos encuentros con otros planos de la existencia. Esto significa que, por formar parte de lo que el biólogo Rupert Sheldrake denomina el campo morfogenético, usted es parte del proceso.

Llegó la hora de aguzar nuestras capacidades para prestar atención a la información inquietante que afluye en estos tiempos. Está bien que nuestras mentes se inquieten. ¿Por qué? Porque la inquietud de la mente es el proceso de desconstrucción de una realidad que considerábamos sólida como una roca. Llegó el momento de hacer todos los esfuerzos posibles por abrirnos a lo que pueda significar esta información para la supervivencia y la evolución de la raza humana.

Somos los constructores de puentes entre el viejo modo de pensar con la Quinta, la Novena y la Décima Revelaciones, que inclu­yen cambios en la forma de vernos y tratar con los demás y el modo en que nos comunicamos con las otras dimensiones. Las respuestas que buscamos a las preguntas de todos los días no se alejan de la búsqueda de explicaciones acerca de hechos que desafían a nuestra mente racional. La curación que necesita el planeta depende de nuestra capacidad para abrirnos a las realidades de la vida después de la vida, o planos espiritua­les de existencia que ya están en comunicación con nosotros, y para comprender que esas dimensiones están interrelacionadas con nuestras conciencias. Por lo tanto, los in­terrogantes cotidianos referidos a cómo vivir nuestra vida y cómo ser­vir al planeta se desprenderán de nuestra atención a los mensajes que captemos a partir de nuestra intuición y de las coincidencias que nos lleven hacia el nuevo pensamiento.

Tal vez le parezca que esto suena extraño y muy poco factible. De todos modos, no tiene por qué seguir leyendo. Arroje el libro a la bolsa de buenas intenciones o déselo a alguien a quien considere extraño, también. Pero si continúa con nosotros, trataremos de llevarlo por un proceso imaginario que, sirviéndose de historias humanas simples, con suerte nos despierta pensamientos, sentimientos e intuiciones coherentes. En realidad, estamos juntos en este proceso de descubrimiento, y la Décima Revelación nos recuerda que de aquí en adelante debemos trabajar junto con otros para formar nuestra inteligencia/intuición grupal y llevar así a la oruga de la humanidad a una rama en la que pueda convertirse en mariposa.

Siga sacando sus sensores intuitivos cada vez que encuentre maestros, libros y sincronicidades relacionados con el punto en que usted se halla en la vida. Siga escuchando por el ojo de la cerradura de la dimensión espiritual con todo su corazón y toda su mente. Recuerde que ya no estamos en un camino lineal y es posible que deba abandonarse y experimentar algo imposible para poder romper la puerta de su siguiente nivel. Por cierto, lo instamos a que haga una discriminación respecto de la información que reciba. No obstante, no se quede empantanado tratando de probarle algo a alguien o exigiendo pruebas "científicas". Esta parte del viaje humano no se guía por las viejas "leyes". Su objetivo no es quedarse atascado discutiendo si algo es blanco o negro o "real o no real" (en oposición a la verdad que siempre resulta, en cierto modo, verdadera), sino preguntarse: ¿este hecho o idea me lleva a amar más, a estar más lleno de energía, a ser más generoso y abierto en la vida?". Ésta es la verdad que está detrás de su experiencia. No se dé por vencido, pero venza sus resistencias. Este viaje no es sentimental; tiene que ver con el amor, y nada más que el amor.
"De acuerdo con el esquema de la evolución, cada desarrollo se incorpora al servicio de una función supe­rior... La neocorteza [del cerebro] es tan poderosa que hace falta muy poco para modular o cambiar las inferiores; la pregunta que cabe hacerse es, pues: ¿para qué sirve el 90 por ciento restante? ... El programa de la naturaleza para nosotros después de la adolescencia consiste en que descubramos e integremos el proceso que activará e incorporará el resto de nuestras estructuras nerviosas, nos dará equilibrio y nos llevará hacia donde apunta la evolución. El doctor B. Ramamurthi, presidente del Congreso Internacional de Neurocirugía, sugiere que la parte no utilizada de nuestro cerebro está destinada a la exploración de un universo interior."

Joseph Chilton Pearce, “Evolution's End”
"Los teóricos contemporáneos como el físico británico David Bohm, que trabajó mucho con las derivaciones del teorema de Bell, han llegado a suponer que existe un 'campo invisible que sostiene toda la realidad, un campo que tiene la propiedad de saber qué está pasando en todas partes en un mismo momento... el campo invisible se parece mucho a la inteligencia implícita del ADN y ambos se comportan en gran medida como la mente. La mente tiene la propiedad de mantener todas las ideas en un lugar, en un depósito silencioso, por así decirlo, donde están organizadas con precisión en conceptos y categorías."
Doctor Deepak Chopra, “Quantum Healing: Exploring the Frontiers of Mind/ Body Medicine”



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