Colonia, albores del siglo XX y Peronismo




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Metalurgia en la Argentina

Colonia, albores del siglo XX y Peronismo

Ing. Matías Martínez Gamba - Facultad de Ingeniería - UNMdP

¿Una tonelada de acero y/o una tonelada de caramelos?”

Dicho popular sobre modelos de desarrollo

1. Metalurgia precolombina y colonial, 2. Albores siglo XX: primeros emprendimientos metalúrgicos, 3. La DGFM en el desarrollo siderúrgico, 4. Perón - Savio - SOMISA, 5. Agostino - Agustín Rocca, 6. Jorge Sábato - CNEA, 7.Unión Obrera Metalúrgica.

La metalurgia, que define el conocimiento de los metales, ha estado directamente ligada con el desarrollo de las sociedades. Si bien desde la edad de bronce es una ciencia que evolucionó y aún evoluciona directamente relacionada con la industria armamentista, el consumo de kilos de metal por persona por año es una manera de definir el grado de evolución de una sociedad. Naturalmente, y como según define el 2º principio de la termodinámica “nada se gana ni se pierde sino que todo se transforma”, la evolución de la metalurgia en países emergentes como Argentina siempre ha estado cuestionada por aquellos en los cuales el desarrollo se da desde la revolución industrial. Es por eso que la evolución de la Metalurgia en el país ha tenido oportunidades y fortalezas cuando se impulsaron y desarrollaron políticas nacionales y populares, y por el contrario ha sido debilitado y amenazado cuando primaron intereses, internos y externos, ajenos al sentimiento nacional.

La Argentina, comparada con otros estados, culturas y hasta civilizaciones, aún es un país adolescente. En sus casi 300 años coloniales y 200 años independientes, solo puede reconocer a unos pocos metalurgistas; dentro de estos, siderurgistas, solo tres. Como prólogo y ejemplo de esta carencia, esta demostrado que Don Pedro de Mendoza, en 1536, trae solo 4 herreros en su dotación.

1. Metalurgia precolombina y colonial

La metalurgia, y en especial la siderurgia, fue escasa en las culturas indígenas autóctonas sudamericanas. Respecto a la metalurgia, esta se concentró en la obtención y transformación de metales nobles (Au, Ag) y semi nobles (Cu, Sn) en minas artesanales a cielo abierto. Si bien en el caso de joyas y piezas ornamentales la calidad fue apreciable, en el caso de armas, enseres domésticos y herramentales de labranza, fue mas rudimentaria; en ambos casos fue estimable la cantidad de piezas [1]. La metalurgia inca, influenciada por los Chimú, utilizó intensivamente el bronce (aleación cobre / estaño) como principal material en la manufactura de los objetos utilitarios y militares. El oro y la plata, por otra parte, fueron utilizados para la confección de objetos rituales (figuras zoomorfas).

Las figuras zoomorfas son las formas típicas de la orfebrería inca y se asegura que estas eran parte de las ofrendas que se entregaban a los dioses para asegurar la fertilidad del ganado. En documentos del siglo XVI se informa que los mejores orfebres del imperio (especialmente los provenientes de la costa norte) eran trasladados al Cusco para elaborar joyas y objetos suntuarios para la elite y el inca. La presencia de estas colonias de orfebres hizo que surgieran estilos híbridos que mezclaban los estilos cusqueños con los provinciales; de aquí resultan, por ejemplo, la máscara funeraria en oro de la cultura Lambayeque que se observa en la figura 1.

Figura 1. Máscara Lambayeque.

Los metales fueron fundidos en pequeños hornos de barro conocidos como huairas (viento en quechua), que eran los hornos de fundición del antiguo Perú y se trataban de pequeños hornos portátiles de barro con forma de pirámide trunca. Por otro lado, el poco hierro que se proceso fue para utensilios de labranza tales como azadas, pero fundamentalmente para uso militar, tales como las hachas y porras estrelladas que se observan en la figura 2. En la figura 3 se observan los principales asentamientos metalúrgicos en lo que sería en la actualidad el NOE Argentino, relevados por la Gobernación de Tucumán en el siglo XVI [1].



Figura 2. Porra estrellada y hacha ferrosa, cultura precolombinas indígenas sudamericanas.



Figura 3. Minas y asentamientos metalúrgicos precoloniales, Gobernación de Tucumán, Siglo XVI [1].

Con el inicio de la colonización, impulsada por la Iglesia a través de distintas Misiones, utilizó hombres de fé con conocimientos de artes de la fundición en aleaciones de cobre, ya que entre todo tipo de piezas debían fabricar sus propias campanas y carrillones, las que utilizaban no solo para llamar a misa, sino también para dar las horas del día. En la figura 4 se aprecia la campana del Templo de Nuestra Señora de la Asunción de Chilca, construida en el siglo XVIII, 67 km al sur de Lima, en medio del virreinato del Perú.

Figura 4. Campana colonial, siglo XVIII, Chilca, Perú.

Distinto fue el caso del hierro ya que las fuentes metálicas fueron solo dos: o venía desde Europa ya procesado en distintos artículos, o se lo recolectó en la zona denominada “Campo del Cielo”. De la primera fuente, aquellas piezas de hierro que venían del Viejo Mundo eran de gran valor y pocas eran las que se reprocesaban; distinto fue el hierro proveniente del reservorio, aunque al ser este de difícil acceso y alejado de Buenos Aires, no fue simple su disponibilidad.

Esta zona, situada entre el Chaco y Santiago del Estero tal como se observa en la figura 5, se estima que hace 4.000 años sufrió el impacto de una lluvia de meteoritos metálicos resultantes de la explosión en la atmosfera de un asteroide de alrededor de 840.000 kg. De las primeras expediciones a finales del 1.700, es que se descubre el “Mesón de fierro”, ahora perdido, pero perfectamente relevado en dimensiones: 2,89 m x 1,28 m x 1,37 m, lo que derivaría un meteorito de 41.000 kg (figura 6). Se lo definió como “una inmensa mesa de fierro que sobresalía de la llanura”. Se han descubierto miles de cráteres, algunos con sus correspondientes meteoritos (figura 7), ya que muchos fueron extraídos y procesados en los albores del siglo XIX. La particularidad de estos meteoritos fue su composición química: 93%Fe, 6%Ni, 0,6%Co y trazas de P; además, al estar cubiertos de una gruesa capa de escoria, hizo que el material fuese sumamente valioso, con una apariencia similar a la plata. Como ejemplo de esto, un par de pistolas forjadas con este material fueron obsequiadas al presidente de los Estados Unidos de América James Monroe por Juan Martín de Pueyrredón, Director Supremo del Estado entre 1816 y 1819 [2].

Figura 5. Campo del Cielo, frontera Chaco - Santiago del Estero, 1er recurso hierro colonial.



Figura 6. Campo del Cielo, Mesón de fierro, Esquema de época.



Figura 7. Parque Campo del Cielo: meteorito

desenterrado y expuesto.

Es de esa época la fundición que estableció el Fray Luís Beltrán (Figura 8) en el Plumerillo; nacido en Mendoza, este sacerdote franciscano con gran versatilidad de conocimientos técnicos, en 1814 obtuvo del General José de San Martín el nombramiento de Jefe del Parque del Ejercito de los Andes, en donde se estima que trabajaron 700 hombres, de los cuales alrededor de 150 personas estaban involucradas en la fundición propiamente dicha. Se valió de su cargo para descolgar las campanas de las iglesias de Cuyo, las que transformaría en los cañones y proyectiles que utilizó San Martín para la Liberación de Chile y el Alto Perú. Bajo el lema franciscano Ora et labora, se convierte en una pieza fundamental al cual el Libertador lo alaba expresando: - “usted es un Fray capaz de hacer milagros” … el cual le responde, en una sinergia positiva de trabajo, de la siguiente forma: - “si quiere alas para sus cañones, las tendrá”. Abandona los hábitos en 1916 y combate en Chile y Perú. Sin embargo, y como prólogo de varios emprendedores, ya reconocido como gran fundidor, en 1824 tiene un grave incidente con Simón Bolívar en Trujillo, quien lo maltrata al no poder requerir un pedido inusual de piezas de gran calibre [3]. Sus últimos años los pasó en Buenos Aires, siendo sepultado en dicha ciudad con el hábito de su Orden.

Figura 8. Fray Luís Beltrán.

Pero a Beltrán se lo reconoce como metalurgista ya que por las insuficiencias tecnológicas del hierro es que desde el Renacimiento Europeo se utilizaba al bronce como material para tubos, utilizados ya sea para artillería y/o armas de distintos calibres; entre las varias aleaciones que se utilizaron, se destacó el bronce “cañón” (88%Cu, 10%Sn, 2%Zn). Este material, con mayor resistencia a la deformación que el hierro de esas épocas, soportaba las presiones durante el disparo haciéndola mas confiable, era mas resistente a la corrosión, podía ser modificado o remoldeado y además, admitía por repujados aspectos decorativos. Por otra parte, al ser más costoso que el hierro, con las mejoras progresivas en las técnicas de fundición y en la calidad del hierro, el bronce fue gradualmente dejado de usar. Conocidas fueron las refusiones de obras de gran valor ornamental para abastecer al armamentismo europeo propio de la época; esta demostrado que la principal obra en bronce colada por Miguel Angel, una colosal estatua del Papa Julio II entregada en 1508 en Bologna, fue refundida tres años mas tarde. Un grafico de los hornos de fundición del Campamento del Plumerillo, en este caso de tipo cubilote, se observa en la figura 9.

Figura 9. Horno de cubilote utilizado por el Fray Luís Beltrán en Plumerillo.

Volviendo al hierro, entre los años 1814 y 1816, las guerras independentistas hacen que en la Estancia Caroya, situada 44 km al norte de la ciudad de Córdoba, se establezca la primer fábrica de armas blancas del país, que abastece de sables y puntas de bayoneta para el Ejército del Norte, tal como la que se observa en la figura 10; también se fabrican espuelas, bocados y frenos para la caballería independentista. Este establecimiento también administrado por hombres de fe aunque en este caso Jesuitas, desde su fundación (circa 1600) hasta que la orden es descomulgada por Carlos III en 1786 y expulsando a los Jesuitas en todo el reino de España, ya que no era conveniente a los intereses de la Corona. Esto de alguna forma justifica que por despecho se convierta en un estratégico arsenal para los patritas. Tal como se observa en la figura 11, se observa un delicado trabajo de forja en una de sus portadas. Se estima que un importante porcentaje del hierro procesado en dicho paraje fue proveniente del “Campo del Cielo”.

Figura 10. Bayoneta comienzos siglo XIX.



Figura 11. Puerta de hierro forjado en Estancia Caroya,

1ª fábrica de armas blancas argentinas.

Relacionando distintos aspectos previos respecto de religión y política, se puede inducir que los Realistas, al remontar el río Paraná, deciden desembarcar en el Convento de San Carlos Borromeo, comúnmente denominado de San Lorenzo, ya que lo pensaban seguro para tal fin. Sin embargo, este convento construido bajo la Orden de los Frailes Menores sería un apéndice de los destituidos Jesuitas y por lo tanto enemistados con la Corona Española, decide autorizar al Coronel José de San Martín para permitir la emboscada del 3 de Febrero de 1813.

2. Albores siglo XX: primeros emprendimientos metalúrgicos

Parecería ser que luego de esos años independentistas, si bien en el país de libran batallas internas ligeramente sangrientas, no hace falta una industria metalurgista pujante, ni aún en 1865, en donde Argentina se embarca, bajo la presidencia de Mitre, en la Guerra del Paraguay; en esta contienda se utilizan los sofisticados cañones alemanes Krupp, aún de bronce, los cuales son los primeros con estriados helicoidales. Esta tecnología, sumada a un mejor comprensión de la física de la balística, hizo mucho mas letales a las armas de artillería. Posteriormente, ya bajo las presidencias de Julio Argentino Roca, es que se crea la Dirección General de Arsenales Militares - DGAM, que sería germen da la Dirección General de Fabricaciones Militares - DGFM.

En los ámbitos civiles, por lo tanto, son pocas las herrerías y menos aún las que posteriormente evolucionan a talleres metalúrgicos. Entre los primeros proyectos a escala industrial que se establecen en Buenos Aires a mediados del siglo XIX se puede mencionar a la “Casa Amarilla de Felipe Schwartz”, en donde se obtienen las primeras coladas de fundición para la industria ferroviaria; situada en la Boca, el Almirante Guillermo Brown mantiene el nombre del conjunto de talleres al situar su morada vecina a estos (figura 12).

Figura 12. Casa Amarilla, replica de la residencia del Almirante Guillermo Brown, en el lugar físico donde se localizaban los talleres de fundición de Felipe Schwartz.

Otra es la Fundición Cardini, especializada en muebles, salamandras y cocinas, la cual colaba piezas en fundición gris por medio de cubilotes, aproximadamente 20 Tn por sábado. A fines de siglo, las industrias metalúrgicas representaban sólo el 5 % de los establecimientos industriales, pero concentraban al 22 % de los obreros y mas del 50 % de la fuerza motriz censada [4].

Si bien “La Cantábrica” lamina en caliente desde 1890, hay una breve disputa para ver quien se atribuye la primer colada de acero a fines del siglo, ya que no esta claro si fue en los Talleres Metalúrgicos Vulcano de Juan Pinoges, o en los talleres de Pedro Vasena e hijos, quien utilizando un horno Siemens-Martin de 4 Tn comienza a proveer las primeras estructuras de acero necesarias para las incipientes construcciones de la ciudad de Buenos Aires. Vasena, quien llega a tener 2500 operarios, intenta poner en marcha dos hornos mas de gran tamaño años luego del final de la 1º Guerra Mundial, pero dicho crecimiento es interrumpido por la brutal represión sobre sus operarios lo que da origen a la “Semana Trágica” de enero de 1919.

La Semana Trágica, sumada a la represión de un par de años después se realizara sobre los peones rurales en el sur del país (inmortalizada como “La Patagonia Rebelde”) dan un fresco en donde se confunden a rebeldes anarquistas con agentes extranjeros desestabilizadores. Si bien en 1917 se desata una gran huelga ferroviaria traccionada por la FORA - Federación Obrera Regional Argentina, y a esto sumado al levantamiento bolchevique de 1918, en Diciembre de 1918 los operarios de los Talleres Vasena inician una huelga en la que reclaman jornadas laborales de 8 hs, 100% de incremento de salario en las horas extras y la abolición del trabajo infantil. Extendida la protesta, la patronal Vasena, influenciada por la incipiente oligarquía (la cual derivaría en el germen de Liga Patriótica), el 3 de Enero de 1919 se inicia la violencia alrededor de los Talleres (figura 13), con una balacera que solo causa tres heridos, pero que cuatro días después, con el stablishment violentamente organizado en contra del Movimiento Trabajador, vuelve a reprimir, pero ahora con el saldo de cinco obreros muertos.
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