2° eje: Del Estado intervencionista al Estado burocrático-autoritario




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UNIDAD 5


Clase 9
5.- ESTADO, ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN LA ARGENTINA ENTRE 1966 Y 1983. BALANCE Y ALTERNATIVAS:

5.1. El “Estado Burocrático Autoritario”. Alternativas militares en el campo político.

5.2. El retorno del populismo y la fragilidad de la democracia.

5.3. La crisis económica argentina: de la dictadura de Onganía a la crisis de la deuda.

5.4. Crisis de la deuda y estancamiento de la economía.

5.5. Poder y movimientos sociales en la Argentina. La radicalización como estrategia y práctica.

5.6. La disgregación del “modelo de solidaridad social”.

Comenzamos hoy con los temas correspondientes a Estado, Economía y Sociedad en la Argentina entre 1966 y 1983. Balances y alternativas. Más puntualmente, en esta clase vamos a abordar las cuestiones referidas a la crisis política imperante por esos años.

La bibliografía obligatoria para esta clase es la siguiente:

O´Donnell, Guillermo. Contrapuntos. Ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización, Paidós, Buenos Aires, 1997, pp. 31-69. (Material digitalizado)

Carpeta de Trabajo, pp. 151-159. (Conviene siempre, al comenzar una unidad, realizar una primera lectura de todo el capítulo dedicado a esa unidad, a fin de tener un panorama de conjunto).

Del libro de Gerchunoff y Llach, El ciclo de la ilusión y el desencanto. Un siglo de políticas económicas argentinas, los capítulos titulados: “Una primavera económica (1963-1973)” y “Vértigo económico en tiempos violentos (1973-1983)”. Aclaro que estos capítulos son los que corresponden como bibliografía a toda la unidad 5: no es necesario leer esta bibliografía completa para esta clase, pero sí realizar esta lectura a lo largo de las semanas en las que nos ocuparemos de esta unidad.

Me parece importante también señalar que en estos textos nos vamos a encontrar con enfoques distintos, que se complementan entre sí: en la Carpeta de Trabajo, el desarrollo se detiene a presentar los distintos sucesos relevantes del período, tanto en el aspecto político, como en el plano económico y social; el texto de Gerchunoff y Llach se centra en las políticas económicas, pero atiende también al contexto general en los que dichas políticas se desarrollaron; y, en este caso particular, el texto de O´Donnell presenta los acontecimientos en un análisis que los inscribe en procesos de más largo plazo.

Tal como ha sucedido en la clase pasada, hoy nos vamos a concentrar en el texto de O´Donnell, porque me parece que es el que podría presentar mayores dificultades de comprensión, pero creo que es importante acompañar esa lectura con un panorama del conjunto del período que aparece desarrollado más puntualmente en el resto de la bibliografía. A grandes rasgos, ¿cuáles podríamos decir que son las dos notas que caracterizan a este período?

En el plano político, una crisis de dominación política (tal como la denomina O´Donnell), que desemboca primero en la conformación de un Estado Burocrático Autoritario bajo el gobierno de Onganía, pero que también se hace patente en el fracaso de este proyecto y en el gobierno populista que le sucede.

En el plano económico, hay un dato muy importante –ampliamente desarrollado en el texto de Gerchunoff y Llach- que es necesario tener en cuenta: a pesar de los ciclos de auge y de recesión, a pesar de la inflación que azotó a todo el período, a pesar de que en la época dominaba cierto pesimismo que subrayaba un cierto “estancamiento de la Argentina”, lo cierto es que entre los años 1963-1973, la economía argentina creció un ritmo espectacular, como nunca se había visto antes y nunca se vería después durante el siglo XX. Sin duda, no se trata de un caso extraño: tal como señalan Gerchunoff y Llach, la economía mundial en los años 60 disfruto de un momento de gran expansión y crecimiento acelerado. Y la Argentina no permaneció ajena a ese clima: es curioso que, en una época en la que se hablaba de “una economía en crisis”, el Producto Bruto Interno crecía a un ritmo más acelerado que el de los grandes centros mundiales. Ahora, si el contexto mundial fue favorable en los años 60, es innegable que ese mismo contexto se modifica en los 70: al auge, sucede la crisis y el repliegue. Acontecimientos internacionales, como la crisis del petróleo en 1973, marcan a nivel mundial el fin de esos años de crecimiento.

Me parece muy importante tener presente estos dos notas salientes y, a primera vista, disonantes, porque en general comprender una época supone tratar de armar un mapa lo más completo posible, que desaloja las explicaciones simplistas. Si la historia nos puede ayudar a comprender el presente, es porque ella nos muestra cómo se arman ciertos acontecimientos, ciertas luchas, ciertas relaciones de fuerzas, cuyo resultado no está inscripto de antemano en ningún lado.

Teniendo presente esos dos datos del panorama general, vayamos al artículo de O´Donnell: ¿cuál es el objetivo que el autor se propone lograr en este artículo? Podríamos decir que se trata de dilucidar “las razones por las cuales en las últimas décadas han fracasado una y otra vez las pretensiones de establecer cualquier tipo de dominación política (o, lo que es igual, cualquier tipo de estado) en la Argentina”. Esta cita remite a una importante nota al pie donde el autor distingue tres perspectivas desde las cuales se ha abordado este problema:

La primera es aquella centrada en la relación “masas-élites”: en líneas generales, desde esta perspectiva se enfatizan los trazos psicológicos que provocaron una situación en la cual, ni las masas ni las élites asumen los roles que supuestamente debieran ocupar: por un lado, las masas se niegan a obedecer, y, por otro, las élites no pueden establecer canales de comunicación con ese mundo popular, de modo tal que efectivamente se impongan sus perspectivas y sus proyectos. Entonces, el resultado es un fracaso de las élites que no pueden liderar un proceso hacia un fin determinado, considerado benéfico para todos. Como verán en el texto, la ironía con la que O´Donnell da cuenta de esta forma de encarar el problema, revela que no la considera una línea de reflexión muy provechosa. Obviamente, no es en esta línea en la que se inscribe su trabajo.

Otra perspectiva desde la cual se ha intentado explicar la crisis del Estado abreva en las llamadas “teorías de la dependencia”: el problema –dice O´Donnell- es que, frecuentemente, los trabajos que se ubican en esta perspectiva, invocan la “dependencia” (es decir, la necesidad del impulso del capital extranjero para el crecimiento) como un deux ex machina, es decir aquel elemento externo que es el origen de todos los males. Evidentemente, a los ojos del autor, esta perspectiva reduce el problema a una única causa, ofreciendo en consecuencia una explicación simplista. Tampoco es desde aquí que O´Donnell pretende encarar el tema.

Por último, encontramos mencionada la perspectiva en la que se inscribe este trabajo: “Han sido más fructíferas –dice el autor- las reflexiones sobre el “empate” de fuerzas políticas y sociales en la Argentina, sobre todo las que lo han ligado con la problemática gramsciana de la hegemonía”. ¿Qué es lo que va a agregar O´Donnell a lo que nosotros vimos la clase pasada? El mismo lo explícita cuando dice: “Pero más allá de la descripción de ese “empate” y del trazado de algunas de sus consecuencias, el interrogante que queda en pie –y a cuya respuesta querría contribuir- es qué es lo que ha generado las relaciones de fuerzas que habrían producido ese empate.”

Esta es, en efecto, la pregunta central que recorre el trabajo de O´Donnell. Y, en pos de responder a ese interrogante, va a seguir los siguientes pasos:

Primero, encontramos una reseña de las principales características del Estado Burocrático Autoritario. El objetivo de esta breve descripción es presentar las diferencias del caso argentino frente a otros casos de “autoritarismo burocrático”, ya que un punto fuerte de la explicación de O´Donnell va a ser tratar de situar la especificidad del caso argentino frente a otros casos, en general del ámbito latinoamericano. Es decir, se trata de explicar –tal como aclara el autor- “los conflictos que surgieron al interior del nuevo sistema de dominación y, también, las explosiones sociales y la aguda activación política que “desde afuera” de ese estado, provocaron un colapso que todavía no se había producido en los demás casos”. Recuerden que, según vimos anteriormente en el texto de Portantiero, hablar de una crisis de hegemonía supone preguntarse por qué los sectores más dinámicos de la economía no pudieron constituirse como una clase dominante en pos de activar desde el Estado los mecanismos de dominación políticos (es decir, aquellos mecanismos que provocan la aceptación de la dominación a través del consenso).

El segundo paso en el texto nos remite a una síntesis histórica, a partir de la cual se busca explicar cuáles son las características que adquieren el Estado y la sociedad civil en la Argentina en el momento de su constitución. Como es sabido, la unificación del territorio nacional y la consolidación del Estado se inicia aproximadamente en la década de 1870. A partir del triunfo de Roca en 1880, tanto el Estado como la sociedad civil adquieren una forma más precisa, que en esencia va a permanecer prácticamente inalterada hasta 1930. ¿Cuáles son los elementos principales que caracterizan a esa forma? A nivel general, uno de los elementos claves es la incorporación de la Argentina al mercado mundial como país exportador de productos primarios. Otros países latinoamericanos se vincularon también al mercado mundial como exportadores de productos primarios; sin embargo en la Argentina esa colocación adquiere algunos rasgos peculiares:

La “estancia” como sistema de explotación permitió el surgimiento de una burguesía agraria local, lo que llamaríamos “una clase dominante” que proyecta su hegemonía desde el Estado Nacional. En el caso argentino, se trata de un Estado Nacional singularmente fuerte frente a las oligarquías provinciales: justamente porque, como señala O´Donnell, rápidamente la centralidad económica de la burguesía pampeana se proyecto hacia la esfera política.

Otro de los rasgos distintivos de la incorporación argentina al mercado mundial es que, prácticamente, las zonas que no vinculadas directamente a esta economía no tuvieron un peso económico y demográfico significativo. ¿Qué quiere decir esto? Que en mayor o menor grado, las diversas zonas y actividades económicas se subordinaron al proyecto de la burguesía pampeana, con lo cual no se dio un proceso abrupto de diferenciación entre zonas incorporadas al mercado mundial y otras que quedaron directamente fuera de este sistema. O´Donnell se refiere a esto señalando que la Argentina constituyó un caso de homogeneidad intranacional de mayor significación que el resto de América Latina. Esto es algo que hasta hace poco se apreciaba incluso en los viajes turísticos: no existen en la Argentina zonas extremadamente ricas frente a otras extremadamente pobres, como en los casos de Brasil o México. Esto se relaciona con otra característica que recoge O´Donnell: el hecho de que la incorporación de la Argentina al mercado mundial fue más diversificada que en otros casos latinoamericanos y generó un nivel de ingresos más alto en los sectores populares, que muy rápidamente (casi podríamos decir, ya a fines del siglo pasado) contó con organizaciones propias, consolidadas durante el gobierno de Irigoyen.

O´Donnell subraya también el fuerte dinamismo de la sociedad civil. Esto quiere decir que el Estado no se consolida al margen de la sociedad civil, sino más bien impulsado por el sector más dinámico de la economía: una burguesía agraria local que tenía una base propia de acumulación de capital (la tierra) y –como dice O´Donnell- tuvo éxito en la operación de incluir en su proyecto “a ´parte´ decisiva de una Argentina sin campesinado”.

El problema de ese panorama anteriormente expuesto es precisamente lo que nosotros vimos en unidades anteriores: qué pasa cuándo las condiciones internacionales se modifican en 1930, quebrando ese modelo de inserción en el mercado mundial. Ahí se plantean varios “dilemas”, como señala O´Donnell. Tal como subraya el autor, una de las características diferenciales del proceso argentino es “la emergencia de un sector popular, en el que tiene importante peso la clase obrera, dotada de recursos económicos y organizativos de importancia mayor que los del resto de América Latina”. Esto constituye una “ventaja” para el capitalismo (aunque no lo parezca, el capitalismo funciona mejor si no hay un sector extremadamente pobre que está en las afueras del sistema), pero también genera un problema: esa clase obrera está acostumbrada a un nivel ingresos y cuenta con organizaciones como para resistir los intentos de disminuir ese nivel de ingresos. Por otro lado, la homogeneidad intranacional provoca que no se cuente con un campesinado al que recurrir, ya sea para presionar sobre el nivel de ocupación de esa clase obrera, ya sea para transferir ingresos de ese campesinado con menos capacidad de resistencia a la clase obrera. A esto se agrega el hecho de que el principal bien de exportación son carnes y cereales, es decir, alimentos del sector popular: un alza en los precios de estos productos repercute inmediatamente sobre el nivel de ingresos del sector. ¿Cuál es el problema que esto suscita? Desde los sesenta, la expansión de la economía demanda aumentar el peso de las importaciones industriales, pero esto provocaba crisis en la balanza de pagos. La solución para esas crisis consistía en aumentar el volumen de las exportaciones, solución que podía implementarse a través de dos vías: aumentar la productividad pampeana y/o reducir el ingreso del sector popular, en pos de bajar el consumo y liberar mayores excedentes exportables. Tal como sostiene O´Donnell, estas fórmulas parecen simples, pero tropezaron con importantes dificultades políticas.

Dichas dificultades son expuestas en los “ciclos” económicos y políticos: un momento de expansión y crecimiento de la economía es seguido ineluctablemente por una profunda recesión, que da paso a otra fase ascendente, seguida de otra fase descendente, y así sucesivamente. ¿Qué es lo que pone de manifiesto estos ciclos? Tal como señalaba Portantiero, el “empate” de fuerzas político-sociales, pero en el caso de O´Donnell este “empate” es producto de una sociedad civil muy dinámica, con capacidad de distintos sectores de articular alianzas en contra de otros. En este sentido, si la alianza entre la gran burguesía urbana (la industria ligada al capital internacional) y la burguesía pampeana fue inestable durante todo el período, mayor poder de resistencia y recomposición mostraron el sector popular y las fracciones débiles de la burguesía para organizar la oposición. Los intereses de la gran burguesía urbana y los de la burguesía pampeana coincidían en cierto punto: a ambos sectores les convenía un aumento de las exportaciones, dado que la industria necesitaba de insumos importados para su expansión. Habíamos dicho que uno de los caminos para aumentar el volumen de las exportaciones era el aumento de la productividad, mediante la introducción de mejoras técnicas. Pero esa transformación sólo es posible si existe la expectativa de estabilidad en los precios (es decir, si impera la idea de que conviene realizar esa inversión por la ganancia esperada de precios altos estables en el tiempo). Pero en esos años, la predicción dominante era la contraria: la experiencia señalaba que era razonable esperar una fuerte inestabilidad en los precios de venta. ¿Cuál era el otro camino para aumentar el volumen del saldo exportable? Deprimir los salarios, para que el menor consumo interno libere más bienes hacia el mercado externo. Esta solución generaba obviamente la resistencia de los trabajadores, pero no sólo de ellos: también de la industria ligada al mercado interno, que se perjudicaba enormemente con el menor consumo. Tal como señalan O´Donnell y Portantiero, la alianza entre el sector popular y las fracciones débiles de la burguesía urbana, a pesar de su subordinación económica, tuvieron éxito al presionar lo suficiente en el ámbito político como para romper, por momentos, la alianza entre la gran burguesía urbana y la burguesía pampeana: al disminuir el consumo, la recesión producía un aumento de bienes exportables, pero los castigados por estas políticas comenzaban a presionar sobre el gobierno que, ante el alivio momentáneo provocado por un saldo positivo en la balanza de pagos, cedía a sus demandas. Esto iniciaba una reactivación del mercado interno, que de nuevo caía en la recesión cuando comenzaban los déficit en la balanza de pagos.

¿Cómo es que efectivamente se fractura la alianza entre la gran burguesía urbana y la burguesía pampeana? Por la posición “pendular” de la gran burguesía urbana: tal como dice O´Donnell, en cada una de las fases del ciclo (recesión y reactivación), la gran burguesía urbana “ha jugado a ganador”. ¿Qué quiere decir esto? Obviamente, sus intereses objetivos estaban con los de la burguesía pampeana, pero cuando llegaban las voces de protesta de los sectores subalternos y la amenaza de inestabilidad política, rápidamente abandonaba a su suerte a la burguesía pampeana. Y una alianza entre las fracciones superiores de la burguesía sólo hubiera tenido probabilidad de éxito si se prolongaba en el tiempo (y, de paso, también si la burguesía pampeana se subordinaba al sector más dinámico de la economía por esos tiempos, es decir la gran burguesía industrial urbana, la industria ligada al capital internacional). Pero ninguna de las dos fracciones más poderosas de la burguesía se jugó a sostener esa alianza: la burguesía pampeana porque se negaba a producir los cambios necesarios cuya introducción reclamaba la burguesía industrial (cambios relativos a la modernización y a la tecnificación de las explotaciones), y la gran burguesía industrial porque no estaba en condiciones de pagar los costos políticos de sostener hasta el final los intereses de la burguesía pampeana. Frente a estos dos grandes actores que no pueden sostener en el tiempo la alianza que los hubiera transformado en “una clase dominante” (en el sentido gramsciano), triunfa la alianza defensiva de los sectores subalternos, cuyas características describe puntualmente el artículo de O´Donnell.

Como resultado, “el movimiento pendular de esa gran burguesía y sus dificultades para subordinar al conjunto de la sociedad civil son indicación palpable de una continuada crisis de dominación política”. Es decir, no hay una clase dominante que desde el Estado articule consensos con el resto de los sectores de la sociedad civil: se suceden “alianzas gobernantes” que no alcanzan a fijar políticas estables, dado que rápidamente son reemplazadas por otras. En este sentido, para el autor, es fundamentalmente la crisis política la que genera esos ciclos de ascenso y descenso de la economía.
Estas son los principales momentos de la argumentación de O´Donnell, desarrollo que está presentado en forma mucho más completa en el texto.

Me gustaría concluir esta clase proponiendo la realización de la siguiente actividad:
Teniendo en cuenta la explicación que ofrece O´Donnell en torno a cómo la crisis de dominación política genera ciclos de ascenso y descenso de la economía argentina del período, explique el siguiente de Gerchunoff y Llach:
El año 1969 cerró con un crecimiento del producto bruto (9,6 %) mayor a la tasa de inflación (7,6 %), algo que no se daba desde 1954 y que sólo se repetiría veinticinco años más tarde. Pero a fin de año Krieger Vasena ya no estaba en el Ministerio de Economía. Había sido una de las bajas en el gabinete provocadas por el Cordobazo. En un año brillante desde el punto de vista macroeconómico, al ministro lo habían derribado, según sus propias palabras, “los obreros mejor renumerados del país”, los del cinturón industrial de Córdoba. Como contrapunto a cualquier relación simplista entre la economía y la política, ahí está el Cordobazo recordando que a veces una y otra marchan por caminos distintos.”


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