Piso de estudiantes. En la pared del fondo, bajo una ventana, un sofá viejo. En un rincón, una mesa cubierta de partituras y sillas. En el otro, un caballete




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títuloPiso de estudiantes. En la pared del fondo, bajo una ventana, un sofá viejo. En un rincón, una mesa cubierta de partituras y sillas. En el otro, un caballete
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fecha de publicación05.03.2016
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PABLO: No sirve. Es más fácil hacer fotos

MABEL: Pero menos auténtico.

PABLO (pensativo): Sabes, me has dado una buena idea. Podría sobornar a la casera haciéndole un retrato. Aunque no sé si podré aguantar el mal trago.

(Se levanta y arrastra el caballete hasta un rincón, para que no moleste).

PABLO: Hasta luego, Mabel. Tengo cosas que hacer.

(Sale. MABEL se queda un momento sentada en el comedor, escuchando la música de ALEJANDRO, que suena de fondo. Entra OCTAVIO).

OCTAVIO: Ah, estás aquí...

MABEL: (en voz baja): Ssshhh... escucha.

(Callan los dos y escuchan atentamente).

MABEL: ¿Verdad que toca bien? Y tiene mucha voluntad. Creo que terminará en el Conservatorio como él quería, pero tenéis que ayudarle. Tenéis que ayudaros unos a otros.

OCTAVIO (algo apagado): Sí, claro... es bueno. (Se sienta junto a ella). Escucha, quería preguntarte una cosa. ¿Te gustó... eh... te gustó la poesía que te di ayer, en la comida?

MABEL (con sinceridad): Sí, mucho. No sé cómo darte las gracias. Nunca nadie me había escrito nada tan bonito. Eres muy bueno con la pluma.

OCTAVIO: Bah, no lo dirás en serio.

MABEL: Sí te lo digo en serio. Ya se lo he dicho a Pablo, creo que en este piso viven cuatro grandes artistas en potencia. Y hablando de Pablo, me ha dicho no sé qué de un cuento de Rubén Darío con el que se siente identificado. Dijo que tú me lo explicarías.

OCTAVIO (sorprendido): Eh, pues... tiene cierta razón. ¿No te dijo que te pareces a la reina Mab?

MABEL: ¿La reina Mab? No, ¿qué es eso?

OCTAVIO: Cuenta Rubén Darío que en una buhardilla vivían cuatro artistas bohemios y zarrapastrosos: un pintor, un escultor, un músico y un poeta. Un día la reina Mab, soberana de las hadas, entró por la ventana con su carruaje hecho de una sola perla y los escuchó lamentarse de su desdicha. Vivían en un tiempo donde el arte ya no se valoraba, porque no era útil ni daba dinero. Se sentían marginados y olvidados. ¿Para qué el arte en tiempos de miseria?

MABEL: ¿Y qué pasó entonces?

OCTAVIO: La reina Mab se compadeció de ellos y los cubrió con el velo azul de los sueños. Y, en adelante, nunca más sintieron tristeza o miedo ante el futuro.

MABEL: Qué historia tan bonita.

OCTAVIO: A mí también me lo pareció. Por eso la leí en una reunión. Pero Pablo dijo que la reina Mab había engañado a los artistas. El velo les cubría los ojos y no les permitía ver la dura realidad: los había convertido en idiotas soñadores que, al fin y al cabo, morirían de hambre. La gente se burlaría de ellos. Serían como don Quijote.

MABEL: Cada uno lo ve de una manera diferente.

OCTAVIO: En realidad, ese cuento define bastante bien nuestra situación, sólo que nosotros tenemos un actor en lugar de un escultor.

MABEL: Eso me convierte a mí en la reina Mab.

OCTAVIO: Exacto. Cuando Pablo te comparaba con un hada, sabía muy bien qué estaba diciendo.

(Entra MANUEL por la derecha).

MANUEL: Oye, ¿vosotros sabéis qué mosca le ha picado a nuestro Van Gogh? ¡Está enrollando sus lienzos y cargándolos en una mochila! Dice no sé qué de una "cuestión de supervivencia”...

(Entra PABLO, que cruza el escenario desde la puerta derecha a la izquierda. Lleva una enorme mochila llena de lienzos enrollados).

PABLO: Chao, bohemios. Nos vemos a la hora de cenar.

(Sale. Entra ALEJANDRO por la derecha).

ALEJANDRO: ¿A dónde va ése tan deprisa?

MABEL: ¡A ganarse el pan!

OCTAVIO: Bueno, tengo que daros una noticia. Quería esperar a que estuviéramos todos, pero no he podido contenerme. Veréis, me he cansado de editoriales. Voy a ir poco a poco, así que he hablado con la gente de la revista de mi facultad, y me van a editar alguna poesía. Es una revista con una tirada de quinientos ejemplares, pero por algo se empieza, ¿no?

MANUEL: ¡Es una gran noticia! ¡Vámonos a celebrarlo! ¿Hace un café?

MABEL: Eso. Así será como una despedida, porque me voy dentro de tres días.

(Silencio. Los tres se han quedado sorprendidos).

OCTAVIO: Pero eso... es muy pronto, ¿no?

MABEL: No tenía previsto quedarme más tiempo. De todas formas, muchas gracias por todo. Lo he pasado muy bien.

MANUEL: ¿Y a qué hora te irás?

MABEL: Después de comer. Vendrá mi novio a buscarme.

OCTAVIO: ¿Novio...? (A ALEJANDRO, en voz baja). ¡No me habías dicho que tenía novio!

ALEJANDRO (a OCTAVIO, en el mismo tono): ¡Lo siento! No tenía ni idea de que mi prima te había robado el corazón.

MABEL: ¿Qué estáis susurrando, vosotros dos?

ALEJANDRO: Nada, que más vale que nos demos prisa, o se va a hacer tarde.

MANUEL: Pues entonces, ¿a qué esperamos?

(Salen los cuatro por la izquierda).

ESCENA VII

(ALEJANDRO, OCTAVIO, PABLO y MANUEL, sentados alrededor de la mesa, Luz tenue).

OCTAVIO (suspira): Ya nada volverá a ser como antes.

PABLO: Adiós al hada madrina.

MANUEL: Éramos más. Podríamos haber reducido al novio y secuestrado a Mabel, para que no se la llevara.

PABLO (tristemente): He vendido algunos cuadros. A este paso, podremos pagar el alquiler.

MANUEL (suspira): Esta tarde han venido a la representación casi treinta personas. Pero ella ya no estaba para verlo.

OCTAVIO: La revista pronto estará en la calle, y mucha gente leerá mis poesías.

ALEJANDRO: Y yo lo estoy aprobando todo. Podré seguir estudiando aquí y prepararme para el Conservatorio.

MANUEL: ¿Pero no sentís que no tiene sentido si ella no está?

ALEJANDRO: Se nos pasará. Porque seamos francos, ¿no nos habremos enamorado de ella?

MANUEL: No sé.

PABLO: ¡No, hombre! Es un encanto, nos ha ayudado mucho, pero...

OCTAVIO (soñador): ¿Y si ella fuera realmente la reina Mab, la reina de las hadas?

ALEJANDRO: Qué va. Es mi prima. La conozco desde que éramos bebés.

PABLO: No se ha llevado el retrato porque no le cabía en la bolsa. ¿Qué os parece si lo cuelgo en la pared del salón?

OCTAVIO: Una gran idea.

(Breve silencio MANUEL se levanta. Los otros hacen lo mismo y unen sus manos sobre la mesa).

MANUEL: Compañeros artistas, no podemos seguir así. Sabíamos lo que queríamos, pero lo habíamos olvidado. Ella nos ha devuelto la ilusión y la energía. Tenemos que seguir adelante, por nosotros mismos y porque la reina Mab cree en nuestro trabajo; y eso es lo que importa, ¿no? ¡Viva el GAMBA!

OCTAVIO: ¡Viva la reina Mab!

PABLO: ¡Viva la bohemia!

ALEJANDRO: ¡Vivan los sueños!

TODOS: ¡Viva el arte!

TELÓN

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