Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es




descargar 0.65 Mb.
títuloPagina web de contrainformación. Otra buena fuente es
página1/21
fecha de publicación09.03.2016
tamaño0.65 Mb.
tipoDocumentos
med.se-todo.com > Derecho > Documentos
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   21
Reportajes extraidos de http://www.rebelion.org , pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es www.nodo50.org



7 de enero de 2003

Igual que en los años ‘80

Noam Chomsky
Página 12 Traducción: Celita Doyhambéhère.


Cuando cualquier administración entra en funciones, lo primero que hace es pedir una evaluación mundial a los servicios de inteligencia: “¿Cuál es el estado del mundo?”. Esta es secreta y uno sabe de ella 30 o 40 años más tarde, cuando es desclasificada. Cuando la primera administración Bush entró en funciones en 1989, partes de sus evaluaciones de inteligencia se filtraron, y eran muy reveladoras sobre lo que sucedió en los 10 años subsiguientes precisamente sobre esas cuestiones.
Las partes que se filtraron aludían a confrontaciones militares con enemigos mucho más débiles, reconociendo que eran el único tipo que desearíamos enfrentar. De manera que en confrontaciones con contendientes mucho más débiles, Estados Unidos debe ganar “decisiva y rápidamente”, porque de otra manera el apoyo popular se gastaría, porque se sabía que era muy limitado. No era como en la década de 1960, cuando el gobierno podía llevar adelante una guerra larga y brutal durante años y años, prácticamente destruyendo un país sin ninguna protesta. No ahora. Ahora tienen que ganar. Tienen que aterrorizar a la población para que sienta que existe una enorme amenaza sobre su existencia, lograr una victoria rápida, milagrosa y decisiva sobre este enorme enemigo y marchar sobre el siguiente. Recuerden que la gente que ahora dirige el show en Washington es en su mayoría reaganitas reciclados, reviviendo esencialmente el guión de la década del ‘80.
En la década del ‘80 estaban imponiendo programas internos que eran bastante dañinos para la población general y que eran impopulares. La gente se oponía a la mayoría de ellos. Y la forma en que lograban meterlos por la fuerza era manteniendo a la población en estado de pánico. Así que un año era una base aérea en Granada que los rusos iban a usar para bombardear los Estados Unidos. Suena absurdo pero ésa fue la mentira de la propaganda y funcionó. Nicaragua estaba a “dos días de marcha de Texas”, un puñal apuntando al corazón de Texas, para tomar prestada una frase de Hitler. Nuevamente, uno pensaría que la gente se moriría de risa. Pero no lo hicieron. Eso se repetía continuamente para asustarnos: Nicaragua nos podría conquistar en su camino para conquistar el hemisferio. Se decretó una emergencia nacional por la amenaza impuesta por Nicaragua a la seguridad nacional. Asesinos a sueldo libios y narcoterroristas hispanos estaban recorriendo las calles de Washington para asesinar a nuestro líder.
Se invocaba una cosa tras otra para mantener a las poblaciones en un estado de permanente temor mientras ellos llevaban a cabo sus guerras antiterroristas más importantes. Recuerden, la misma gente declaró la guerra al terror en 1981, que iba a ser la pieza central de la política exterior de Estados Unidos enfocada primariamente en América Central, donde terminó matando a alrededor de 200.000 personas, dejando cuatro países devastados. Desde 1990, cuando Estados Unidos se hizo cargo de ellos, cayeron aún más en una profunda pobreza.
Ahora están haciendo lo mismo con el mismo propósito, están llevando a cabo programas internos a los que la población se opone fuertemente porque está siendo dañada por ellos. Pero el aventurerismo internacional, el invocar enemigos que están por destruirnos, eso es una segunda naturaleza, muy familiar. No la inventaron, otros han hecho lo mismo, otros lo han hecho en la historia, pero se convirtieron en maestros de este arte y ahora lo están haciendo nuevamente. No quiero sugerir que no tengan motivos para tomar Irak. Por supuesto que los tienen, motivos de largo plazo que todos conocen. Controlar Irak pondrá a Estados Unidos en una posición muy poderosa para extender su dominio sobre las mayores fuentes de energía del mundo. Eso no es pequeña cosa.
Pero tomen nota del momento elegido. Es llamativo que la propaganda de guerra comenzara en septiembre. ¿Qué sucedió en septiembre? Bueno, escuando comenzó la campaña para las elecciones legislativas y era seguro que los republicanos no la iban a ganar si permitían que las dominaran temas sociales y económicos. Saldrían aplastados. Tenían que hacer exactamente lo que hicieron en la década del ‘80. Reemplazarlos por temas de seguridad. En el caso de una amenaza a la seguridad la gente tiende a rodear al presidente, una figura fuerte que nos protegerá de horribles peligros. Es la dirección más probable que esto tomará, después de una guerra contra Irak, y posiblemente Siria.


4 de enero del 2003

Irak provoca la guerra

Antonio Maira
Cádiz Rebelde

Los EEUU siguen avanzando, implacablemente, en la preparación de la guerra contra Irak. La secuencia y los ritmos de la logística militar para la guerra son los que determinan las de los frentes menores del conflicto: el diplomático, el político y el de la "opinión pública".

Todo es simulación, de los propios EEUU o compartida con los aliados, los miembros del Consejo de Seguridad y la propia ONU, mientras se produce el enorme despliegue militar que va a colocar en la zona más de 100.000 soldados norteamericanos con un fabuloso equipo de guerra.

El juego de Washington con el informe iraquí sobre las armas de destrucción masiva, y con las inspecciones de la Unmovic, es tan escandaloso como la servidumbre de los medios.

El proceso global de "la crisis", totalmente fabricada por los EEUU con la colaboración de su esbirro mayor, el RU, y con la tolerancia forzada o cobarde del Consejo de Seguridad de la ONU, ha sido el siguiente:

-Se intenta vincular a Irak con Al Qaeda con la participación –entusiasta, claro- de los servicios de inteligencia de Israel.

-EEUU define a Irak como segundo objetivo de su guerra antiterrorista global.

-Bush y Blair exigen el regreso de los inspectores de la ONU y afirman –con referencia a informes que no aportan prueba alguna- que Irak almacena y ha reanudado la fabricación de armas de destrucción masiva. Los informes aportan datos anteriores a la guerra del Golfo y hacen proyecciones sobre ellos.

-Se amenaza con la guerra en caso de que Irak –que ha sido bloqueado con enorme daño humano y económico durante más de diez años- no acepte ese regreso de los inspectores.

-EEUU presenta ante la ONU un proyecto de resolución –después se convertiría en la 1441- en el que refuerza las inspecciones hasta niveles de humillación (palacios presidenciales, libre movimiento, escolta armada, visitas ilimitadas e inmediatas, secuestro de científicos). EEUU presiona y chantajea a los países del Consejo de Seguridad para que tal resolución se apruebe. Mientras la resolución se "negocia", los EEUU hacen continuas declaraciones de que atacarán a Irak sea cual sea la resolución del Consejo de Seguridad. Desde meses antes los EEUU trasladan un enorme aparato militar al Oriente Medio.

-La resolución 1441 incluye la obligación de Irak de presentar un informe exhaustivo en un plazo muy breve. También incluye un plazo para que el Unmovic presente un informe de las inspecciones.

-Se le da a Irak un plazo perentorio y la orden de informar detalladamente de todos sus programas de armas de destrucción masiva y otros procesos industriales o comerciales que puedan incidir en esos programas.

-Inmediatamente después de la aprobación de la Resolución 1.441 y de su aceptación por Irak, los EEUU empiezan a devaluar el proceso vinculado a las inspecciones de la Unmovic:

*Según proclaman continuamente Rumsfeld- Cheney- Bush el resultado de las inspecciones conducirá inevitablemente a la guerra. Si se encuentran pruebas de que Irak ha mentido -a juicio de EEUU, desde luego- la guerra estará justificada porque ha mentido; si las inspecciones no dan resultado alguno porque Irak ha ocultado sus armas a los inspectores pese a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. De hecho los EEUU –dentro siempre de un guión que han fabricado en su totalidad- están realizando un trabajo sistemático para eliminar las "salidas pacíficas" del conflicto.

*Los EEUU devalúan el proceso de control- desarme de la Unmovic que ellos mismos ha puesto en marcha. El trabajo de los inspectores –que continuamente informan de la total colaboración de las autoridades iraquíes- deja de tener importancia. El Informe que va a presentar Irak pasa a primer plano.

*Los EEUU evalúan negativamente el Informe de Irak antes de recibirlo (informe "guía telefónica", informe incompleto, etc.). Además se lo apropian cuando Irak se lo entrega a la ONU, e inmediatamente dan un juicio radicalmente desfavorable en el que emplean los mismos conceptos que usa la resolución 1441 para abrir paso a la guerra. Los EEUU ejercen como líderes, o déspotas, efectivos e indiscutibles del Consejo de Seguridad de la ONU. Nadie se atreve a replicar ese liderazgo.

*Apoyándose en ese juicio negativo –como siempre, el infame Blair pone el máximo énfasis para dar "credibilidad" a los EEUU- Washington inicia el traslado a la futura zona de guerra del segundo enorme contingente de tropas y equipo –otros 50.000 hombres-.

*El juicio de EEUU y el RU se produce antes que el de la Unmovic –organismo que según la resolución 1441 tiene la representación del Consejo de Seguridad y la facultad para realizar la inspección.

*Como siempre, el juicio negativo y el inmediato transporte de tropas funciona como coacción a la ONU, a la comunidad internacional y al propio equipo de inspectores. Las presiones sobre la Unmovic se intensifican. Los EEUU reclaman el traslado fuera de Irak de los científicos iraquíes que serían señalados por los propios EEUU. Se trata de secuestros descarados seguidos de sobornos para respaldar la "fabricación de pruebas" al margen de las inspecciones

*Además las declaraciones agresivas y el transporte de tropas actúa como señal para el cambio de discurso de Falsimedia. En la última semana de diciembre los medios de comunicación empiezan a entonar himnos de guerra. Dos semanas antes se había publicado la noticia de que el Pentágono está desarrollando un programa de propaganda que se basa en la compra de intelectuales y periodistas, especialmente europeos. El objetivo es polarizar, todavía más, a los medios de comunicación en el apoyo a los EEUU.

*En su informe preliminar sobre el documento entregado por Irak, el jefe de la Unmovic, Hans Blix, señala la existencia de algunas informaciones incompletas pero considera que el informe es complementario de las inspecciones. Las inspecciones, no finalizadas todavía, han sido realizadas con total colaboración de Irak.

*El Informe de Irak es entregado completo a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, e incompleto y censurado a los diez que no lo son. El presidente de turno del Consejo, Colombia, gran aliado de los Estados Unidos, es cómplice de todo este trapicheo que deshonra a las Naciones Unidas.

*Los EEUU -esta vez es la paloma Powell la que da instrucciones- incitan a Blix y a El Baradei –jefe de la Unmovic y director de la Agencia Internacional de Energía Atómica- a anticipar su informe completo –previsto para el 27 de enero en la resolución 1441-. Con ello los EEUU vuelven a menospreciar y a devaluar el valor de las inspecciones (las únicas que pueden proporcionar objetividad y pruebas).

*Ante la coacción pública y el chantaje que realizan descaradamente los EEUU, el jefe del Equipo de Inspección -la Unmovic-, Blix, que ha sido investigado por la CIA según se publicaba hace algunas semanas en algunos medios de comunicación, declara irritado que EEUU y el RU deben facilitar las pruebas, de cuya existencia alardean desde hace meses, para permitir que las inspecciones se ajusten a las sospechas y sirvan para verificarlas.

*EEUU anuncia que entregará algunas pruebas a los inspectores. Anteriormente Washington había declarado, con un cinismo insuperable, que las pruebas eran secretas.

*Continuando con un esfuerzo inútil para detener el apocalípsis anunciado por los dioses, Irak anuncia que autoriza, nada menos que a la CIA, a participar de las inspecciones.

*Se está iniciando la penúltima fase de la crisis, la que conduce a la guerra.

Es la fabricación de pruebas. El interrogatorio de científicos iraquíes servirá para ello.

*En todo este proceso aparentemente complejo que alimenta una "crisis" capaz de conducir a una guerra, proceso con apariencia de toma y daca de acciones y reacciones, todo es absolutamente diseñado por los EEUU. Irak no realiza actividad alguna de las que se supone conducen a la guerra. Pese a las declaraciones sobre la existencia de pruebas que implican a Irak en la fabricación de armas de destrucción masiva ninguna de esas pruebas han sido hecho públicas.

A la vista de todo esto la conclusión es inevitable, tal como nos señalan al unísono los medios:

Irak ha provocado la guerra


7 de enero del 2003

Mentiras para antes (y después) de una guerra

Higinio Polo


Rebelión

La preparación de una agresión militar, la creación de un clima de guerra, precisa casi siempre de la mentira, de la intoxicación servida por los grandes medios de comunicación. Esas mentiras, aireadas por la televisión y por la prensa de difusión masiva, tienen detrás a cómplices del engaño y a intelectuales cuya función es la elaboración del discurso y, a veces, la directa creación de la mentira. En ocasiones, forzados por la abulia o la costumbre, muchos periodistas apenas se limitan a repetir las mentiras que llegan desde el poder, pero casi siempre acaban adoptando el discurso de los que mandan. Por eso, ante la guerra que Estados Unidos prepara contra Irak, viendo a algunos intelectuales y periodistas que en estos meses se hacen eco del belicismo de la Casa Blanca y cuya actitud trae a la memoria el folleto que escribió Paul Nizan y que tituló Los perros guardianes, cabe preguntarse por la veracidad de la información que nos suministran. Detrás, otra vez, encontramos las mentiras.

Mienten ahora, y volverán a hacerlo: no es difícil aventurar que, si es preciso, los Estados Unidos presentarán nuevas pruebas falsas, difundirán más embustes e información manipulada. De hecho, esa actitud es una constante de su política exterior desde hace muchas décadas. Washington cuenta para ello con la complicidad de los grandes medios de comunicación, con la insistencia con que aturden con nuevas noticias, sepultando otras, con la falta de informaciones contrastadas y con la ausencia de una prensa democrática y plural. Cuentan, también, con la escasa memoria de los ciudadanos. Así, la nueva crisis con Irak, creada artificialmente una vez terminada en lo esencial la campaña norteamericana en Afganistán, y la preparación del adecuado clima de guerra, se inicia tras el verano de 2002: unos meses atrás la situación en Irak apenas era noticia, pero el cambio de las prioridades norteamericanas ha situado a Bagdad en el primer plano. Para conseguirlo, se precisaba la difusión de nuevas mentiras.

El complejo propagandístico que las crea tiene una larga experiencia. Una de las más eficaces mentiras servidas al mundo fue la del descubrimiento de las fosas comunes en Timisoara, en 1989, en la Rumania de Ceaucescu. Las televisiones mostraron fosas comunes que contenían, a juzgar por las imágenes, centenares de cadáveres de personas a las que habían torturado antes de morir. Muchas de las informaciones especulaban con la posibilidad de que fueran el resultado de enfrentamientos de los ciudadanos con la policía, de choques armados. El mundo se conmovió, y las protestas, la exigencia de responsabilidades, dieron la vuelta al planeta. Las noticias creadas en Occidente llegaron también a Rumania: la población rumana llegó a creer que en Timisoara se había producido una matanza de dimensiones inimaginables en Europa. Meses después, cuando los objetivos políticos de la manipulación ya se habían conseguido, investigadores independientes comprobaron que en Timisoara no se había producido ninguna matanza, y que las imágenes mostradas eran las de personas desenterradas, muertas en accidentes, cuyos cuerpos mostraban las heridas de las autopsias que les habían practicado. Pero si la matanza de Timisoara dio la vuelta al mundo, no ocurrió lo mismo con el descubrimiento de la mentira. La gran mentira, útil para la desestabilización de Bucarest, reveló también su utilidad en el exterior: cuando el mundo estaba pendiente de Rumania, los Estados Unidos invadieron Panamá, bombardearon la capital del país, asesinando -según las distintas fuentes- a unas tres mil personas. No hubo imágenes de matanzas en las televisiones y Washington nunca aceptó su responsabilidad. Nadie pudo conmoverse porque la información sobre Panamá fue censurada y, después, sepultada. Hasta hoy.

La preparación de la guerra contra Irak en 1991 siguió similares patrones de manipulación informativa. Combatir la invasión de Kuwait por Sadam Hussein era un buen pretexto para aumentar la penetración norteamericana en Oriente medio, pero Washington debía preparar a su propia población y al mundo para una nueva guerra en el exterior. Así, la televisión ofreció el testimonio de una supuesta enfermera de Kuwait que declaraba que los soldados iraquíes habían entrado en su hospital y arrojado a los recién nacidos por los suelos, para robar las incubadoras. Aquella enfermera que contaba, conmovida, las atrocidades de las tropas de Sadam, era la hija del embajador de Kuwait en Washington y jamás había trabajado en un hospital. Se crearon también imágenes de kuwaitíes luchando con armas en la mano contra los soldados de Bagdad, para que fueran retransmitidas por la televisión; imágenes que en realidad se habían rodado en el estado norteamericano de Nuevo México, con tanques iraquíes de cartón, con la astucia de que las imágenes tuvieran una deficiente calidad para que el público creyese que habían sido rodadas en el fragor de los combates, con medios escasos. Las mentiras consiguieron sus objetivos.

Algo parecido ocurrió en Yugoslavia, con el tratamiento de la guerra civil y con la deliberada destrucción de la antigua federación yugoslava, azuzando los nacionalismos, mostrando matanzas que, en última instancia, sólo buscaban justificar la intervención occidental para asegurar el retroceso de la influencia rusa en la región. Hasta el moderado Gorbachov declaraba que Occidente estaba empujando a Rusia a una nueva guerra fría. También en Kosovo utilizaron las mentiras, llegando a presentar ante el mundo a un grupo terrorista como el UCK, armado y financiado por Washington, como un movimiento de liberación nacional. Las mentiras en Kosovo han sido puestas de manifiesto por Michel Collon, pero sus denuncias no alcanzan la difusión que tienen las mentiras. El juicio de Milosevic o la declaración del jefe de los servicios secretos de Serbia han tenido igualmente un tratamiento revelador: si antes Milosevic estaba en el centro de todas las informaciones, ahora parece no existir.

Washington afirmó que en Kosovo habían muerto "decenas de miles de personas" para justificar la agresión a Yugoslavia, realizada sin ningún mandato de la ONU. Después, las fuentes de las propias Naciones Unidas redujeron a tres mil las víctimas, contando las habidas en los enfrentamientos con la guerrilla albanesa y en los ataques aéreos de la aviación norteamericana. De igual forma, Estados Unidos afirmó que no intervenían en Albania y ahora sabemos que han convertido el país en un virtual protectorado, donde la embajada norteamericana cuenta con más poder que la presidencia de la república. Pero, ¿quién recuerda a Albania? En las crisis internacionales o en asuntos casi domésticos, Washington recurre sistemáticamente a la mentira: dijeron que juzgarían a los militares norteamericanos que causaron la tragedia del teleférico de Cermis, en el norte de Italia, con numerosas víctimas mortales, pero los responsables fueron absueltos por un tribunal militar. Afirmaron que los marines que violaron a una muchacha menor de edad en la isla japonesa de Okinawa serían castigados, pero el almirante de la flota norteamericana, un bronco patriota, se burlaba después de las protestas presentadas por Tokio. Adujeron que el Ehime, el barco japonés hundido por un submarino nuclear norteamericano, había sufrido un accidente: en realidad el submarino nuclear Greeneville era guiado por civiles que jugaban a la guerra, y había sido el almirante Richard C. Macke el que había organizado aquel viaje con civiles: el mismo amable marino que ya había ofendido a Japón con el asunto de la niña de doce años que fue violada por soldados norteamericanos en Okinawa. Mienten demasiado, mienten incluso sobre sus propios éxitos, como ocurrió en la guerra del Golfo.

El terrorismo organizado por Washington, ayer en el Líbano y hoy en Afganistán o en Yemen, es hipócritamente calificado como lucha contra el terrorismo, de manera que las matanzas de civiles en Afganistán son rápidamente sepultadas y apartadas del primer plano de la actualidad. El 1 de julio pasado, por ejemplo, masivos bombardeos norteamericanos en los alrededores de Kakrak causaron 54 muertos. Casi todos eran mujeres y niños. Washington anunció que había sido un error y que investigaría los hechos: el mundo todavía espera los resultados de la investigación. Lo mismo ha sucedido con la feroz matanza de miles de prisioneros afganos en la cárcel de Mazar-i-Sharif, o con la matanza de Miazi Jala. Es revelador que, en las informaciones occidentales, se siga repitiendo la fórmula del invasor soviético para el Afganistán de los años ochenta, mientras que las tropas norteamericanas que hoy ocupan el mismo país y que han impuesto a un títere como Karzai como presidente-dictador, sean presentadas como "tropas liberadoras", aunque las mujeres continúen siendo relegadas y los señores de la guerra sigan esclavizando el país igual que los talibán.

Washington esparce por todas partes sus mentiras. Las recientes y sospechosas informaciones difundidas por la prensa internacional -cuyo origen se encuentra en las oficinas de intoxicación norteamericanas- anunciando que Corea del Norte dispone de un plan de armamento nuclear con el que "pretende poner en peligro a Corea del Sur, Japón y a los 100.000 soldados estadounidenses desplegados en el noreste de Asia", apenas podían ocultar sus propósitos. Curiosamente, la masiva presencia militar norteamericana en decenas de países del mundo no es objeto de extrañeza para los grandes medios de comunicación. Informaciones como la supuesta "cumbre terrorista" en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, filtradas por el Pentágono con base en supuestos "informes argentinos" y aireadas por la CNN, son otra mentira destinada a aumentar la intervención norteamericana en el sur de América Latina, a semejanza de lo realizado con Colombia. Otro tanto puede decirse de la crisis creada en junio de 2002, cuando Estados Unidos acusó a Cuba de fabricar armas biológicas, sin ninguna prueba. Las acusaciones no sólo fueron desmentidas por el gobierno cubano, sino que el ex presidente norteamericano Carter declaró que en todas las entrevistas realizadas por él mismo con miembros del gobierno de su país nunca le dijeron que contasen con pruebas de lo que afirmaban. La burda mentira llevó a Carter a realizar unas declaraciones desmintiendo al gobierno de su propio país, desde el mismo edificio en que Washington afirmaba que los cubanos fabricaban las armas biológicas. El propio Colin Powell tuvo que desmentir la infamia, forzado por las evidencias.

En la preparación de la guerra contra Irak se siguen los mismos patrones de la mentira. Tony Blair afirmaba, antes de una de sus entrevistas con Bush en el rancho tejano del presidente, que disponía de "pruebas detalladas" que demostraban que Irak contaba con "capacidad nuclear" y que estaba desarrollando nuevas armas químicas y biológicas, pero eludía mostrarlas. Las supuestas conexiones de Irak con Al Qaeda, filtradas a los medios informativos, y publicadas en periódicos internacionales, nunca se han presentado. Incluso llegaron a filtrar, y así fue publicado, que Mohamed Atta - uno de los protagonistas de los atentados de Nueva York- se había reunido en Praga con un miembro de los servicios secretos iraquíes: el gobierno checo, pronorteamericano, tuvo que negar la información, asegurando que ni tan siquiera Mohamed Atta había entrado en su país. Noticias semejantes han sido ofrecidas insistentemente a la prensa para demostrar la relación de Irak con los atentados de las Torres Gemelas.

Las mentiras han sido denunciadas por el antiguo fiscal general de los Estados Unidos, Ramsey Clark, pero nada detiene la maquinaria de guerra: George Robertson, secretario general de la OTAN, llegó al extremo de mostrar ante la prensa un cartucho iraquí asegurando que, si Sadam Hussein lo llenase de ántrax, sería mortal. Pero la intoxicación viene de lejos: las desvergonzadas presiones de la CIA sobre el trabajo de los inspectores de desarme de la ONU en Irak fueron reveladas por Scott Ritter, inspector norteamericano de la misión, quién ha denunciado la actuación de la CIA y del gobierno de su país. Las anteriores inspecciones de desarme en Irak, dirigidas por la UNSCOM y por Richard Butler, quedaron desacreditadas por la infiltración de espías realizada por Washington, como admitió el propio secretario general de la ONU, Kofi Annan. El gobierno ruso denunció también la manipulación. Las pruebas eran tan abrumadoras que el gobierno norteamericano tuvo que reconocerlas, ante la denuncia de varios de los integrantes de los equipos de desarme, como Rolf Ekeus, que dirigió las misiones de desarme enviadas por la ONU entre el final de la guerra del Golfo y 1997. Scott Ritter dimitió como jefe de los inspectores de la UNSCOM en Irak, en agosto de 1998, como consecuencia de la manipulación de su propio país: afirmó que Washington utilizaba los equipos de la ONU para desarrollar actividades de espionaje militar.

Es a partir del verano de 2002, cuando Washington se dirige abiertamente hacia la guerra contra Irak. Informaciones filtradas a la prensa por los servicios secretos norteamericanos indicaban que disponían de "pruebas gráficas" de que Irak fabricaba armas químicas y bacteriológicas en las proximidades de Bagdad: en concreto, en las poblaciones de Daura, Taji y Faluja. Cuando, a finales de noviembre de 2002, los equipos de la nueva misión de la ONU, la UNMOVIC, realizaron inspecciones por sorpresa en los alrededores de Bagdad, no hicieron referencia a ningún hallazgo desagradable, como los anunciados en su día por Washington. Las pruebas que Washington decía poseer no fueron presentadas. Pero los objetivos de guerra continúan. A principios de septiembre, en una campaña perfectamente medida, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, IISS, con sede en Londres y ligada a los poderes occidentales, hacía público un informe en el que aseguraba que Irak disponía de tecnología para fabricar armas atómicas. Tampoco ofrecía pruebas. En el colmo de los despropósitos, el IISS afirmaba que Bagdad tardaría años en conseguir la bomba atómica si tuviera que fabricar todos los materiales necesarios, pero que podría fabricarla "si recibiera esos materiales del exterior". Probablemente también podría hacerlo el Vaticano.

El 7 de septiembre, Bush, junto con Tony Blair, asegura que Irak estaba en condiciones de conseguir el arma nuclear "en seis meses", basándose en un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, que no había fijado tal extremo. Por el contrario, aquel informe esgrimido por Bush, realizado en 1998, afirmaba que no habían encontrado indicios de que Irak tuviera capacidad para iniciar programas nucleares. Ese mismo día, el presidente norteamericano declaraba a la prensa que su gobierno disponía de fotografías tomadas por satélite que demostraban la existencia de material nuclear en Irak. Los periódicos norteamericanos publicaron diligentemente las fotografías, que, sin embargo, fueron consideradas por Mark Gwozdecky, portavoz de la Organización Internacional de Energía Atómica, agencia dependiente de la ONU, como fotografías que habían sido examinadas por su organización y que no habían despertado ninguna sospecha. Ante el evidente chasco, el portavoz de la Casa Blanca intentó salir del paso afirmando que no es que Bush mintiese, sino que había hecho unas "conclusiones personales".

Un mes después, Bush afirmaba que Irak disponía de una importante "flota de aviones teledirigidos" con la que ¡podía atacar a Estados Unidos! Por las mismas fechas, Washington revelaba que en la reunión de ministros de Defensa de la OTAN, celebrada en Varsovia, se habían presentado pruebas sobre la complicidad entre Al Qaeda e Irak. Días después, cuando la ministra de Defensa francesa del gobierno conservador de París, Michèle Alliot-Marie, fue requerida sobre esas pruebas declaró que los representantes norteamericanos en la reunión intervinieron durante treinta minutos y que apenas dedicaron dos minutos a esa supuesta complicidad y que sus informaciones no aportaban ninguna prueba. Pese a ello, Washington continuó filtrando que el informe presentado en Varsovia por John McLaughlin, alto cargo de la CIA, mostraba pruebas "palpables y muy relevantes", y Donald Rumsfeld seguía declarando que tenía información sobre la conexión entre Al Qaeda y Bagdad.

A finales del mismo mes, Tony Blair presentaba su esperado informe oficial sobre la supuesta posesión del gobierno iraquí de armas de destrucción masiva: el Parlamento británico constató que no disponía de ninguna prueba, y que el informe presentado y distribuido por Blair para justificar la invasión militar de Afganistán -como la propia prensa británica indicó- era una "recopilación de informaciones conocidas y no actualizadas". Ese mismo informe había sido utilizado para presionar a diversos países en la obsesiva campaña política preparatoria de la guerra. El propio Al Gore, anterior vicepresidente de los Estados Unidos, admitía que su país no disponía de ninguna prueba de que Irak hubiese facilitado armas biológicas o químicas a grupos terroristas. Mientras tanto, el ministro de Asuntos exteriores iraquí, Naji Sabri, declaraba que "las armas nucleares y de destrucción masiva no se pueden esconder en el bolsillo" y anunciaba que si Blair disponía de información precisa de que su país disponía de ese tipo de armamento "invitaba a expertos británicos a que visiten Irak y digan al mundo dónde están". Pero nada es irremediable: el feroz secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, afirmaba, como si estuviéramos en un mundo al revés, que "la ausencia de pruebas no prueba la ausencia" de ese tipo de armamento.

El 7 de noviembre pasado Bush declaraba, en un encuentro con la prensa en la Casa Blanca, que no le gustaba un Sadam Hussein "con armas nucleares al alcance de la mano". En el mismo encuentro, afirmaba que "no deseaba invadir ni ocupar ningún país", y lo decía ¡en el preciso momento en que ya le habían presentado varios planes para la ocupación militar de Irak y cuando mantenía sus tropas ocupando Afganistán! El propio New York Times revelaba dos días después que Bush había aprobado un plan de guerra, antes de las decisiones en el Consejo de Seguridad de la ONU, que contemplaba masivos bombardeos sobre Irak, la utilización de 250.000 soldados y la ocupación del país. El Pentágono había puesto ante Bush dos opciones de guerra: el presidente norteamericano optó por la más devastadora. Ningún portavoz del gobierno norteamericano desmintió la información.

¿Es cierto que Sadam es un peligro? Es un dictador siniestro, sin duda, como pone de manifiesto la reciente declaración del Partido comunista iraquí, pero es grotesco pretender que un pequeño país empobrecido, que apenas tiene la mitad de la población española, sea un peligro para los Estados Unidos y para el conjunto de la humanidad. No es esa la razón de las mentiras de Washington: hay que buscarla en las dificultades de la economía norteamericana, en sus propósitos de dominio de Oriente Medio -y en la consiguiente dependencia estratégica de Washington de los países que compran los recursos energéticos de la zona-, en el nuevo mapa político de Asia central y en la contención de China; también, en los oscuros negocios petrolíferos del grupo que gobierna la Casa Blanca, en la reafirmación imperialista de Washington, en la consolidación de su predominio militar en el planeta y en el recurso a las inversiones militares y a la guerra como forma de reactivación económica.

Las que se han citado no son las únicas mentiras de Washington: podría escribirse un Tratado de la mentira si examinásemos con amplitud la hipocresía y la falsedad de las informaciones y argumentos utilizados por Washington en los últimos cincuenta años. Han desarrollado un perfecto círculo de mentiras. Ahora, Estados Unidos está organizando de nuevo escuadrones de la muerte, para asaltar Irak, de una manera más ambiciosa, más precisa, a como lo hace Sharon en Israel. A diferencia del pasado los escuadrones no son ya los siniestros y zafios grupos de tareas como los que, con su complicidad, en Argentina -por ejemplo- recorrían las calles de Buenos Aires en sus Ford Falcon. Hoy, son escuadrones de la muerte parapetados tras los Predator del ejército norteamericano, como en Yemen o en Afganistán. Un gobierno de plutócratas sin escrúpulos -el vicepresidente Cheney dispone de una fortuna de más de 100 millones de euros; el secretario de Defensa Rumsfeld, de más de 250 millones; el del Tesoro, Paul O'Neill, más de 115 millones, y el secretario de Estado, Colin Powell, más de 50 millones: y no son los únicos- está dirigiendo la mayor operación de rearme de la historia de la humanidad.

Parapetados tras las mentiras, los hombres de Washington preparan la guerra contra Irak, husmean la península de Corea, examinan las fronteras de China, y lo hacen con la misma ferocidad con la que, en febrero de 1939, Mussolini contestaba al conde Ciano, ministro italiano de Asuntos Exteriores, cuando éste le pedía instrucciones para actuar, tras explicarle que en Barcelona, con la ocupación de la ciudad por las tropas franquistas, se había detenido a muchos comunistas y anarquistas. Imperturbable, tal vez juzgando a Ciano algo pusilánime, el dictador fascista ordenó que los fusilaran a todos, recalcando que "los muertos no cuentan la historia."


29 de enero del 2003

El imperialismo USA completamente decidido a la guerra con Irak
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   21

similar:

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es iconResolucion c. A. 49/09 Buenos Aires, 17 de noviembre de 2009 Fuente: página web C. A

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es iconPaper De la burbuja puntocom a la (próxima) burbuja Web 0 (para el...

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es iconTaller-4to Unificado-Informática Aplicada
«páginas wiki» tienen títulos únicos. Si se escribe el título de una «página wiki» en algún lugar del wiki entre dobles corchetes...

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es iconElaboracion de página web

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es iconTitulo con que aparece en la página web

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es iconDireccion de pagina web y blog por equipo

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es iconC/Ribadavia, 2 28925 Alcorcón Telf.: 916191823 Fax: 916103443 Página web

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es icon¿Qué elementos consideras necesarios para validar la confiabilidad de una página web?

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es iconResumen Para el diseño de la interfaz de la página Web, me he fijado tres principales objetivos

Pagina web de contrainformación. Otra buena fuente es iconÍndice
«Una buena señal», pensó Dani. A lo mejor conseguía ganarse a aquel tipo. En realidad, nunca se le había dado especialmente bien...


Medicina



Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
med.se-todo.com