Habla seth. La naturaleza de la realidad personal




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HABLA SETH. LA NATURALEZA DE LA REALIDAD PERSONAL

INDICE


Prólogo. La elaboración de la realidad personal 2

PRIMERA PARTE. Donde os Encontráis el Mundo y Vosotros 7

1. La imagen viva del mundo 7

2. Realidad y creencias personales 18

3. Sugestión, telepatía y conjuntos de creencias 33

4. La imaginación y las creencias. Breves palabras sobre el origen de las creencias 47

5. La constante creación del cuerpo físico 65

6. El cuerpo de las creencias, y las estructuras de poder de las creencias 80

7. La carne viva 91

8. Salud, buenos y malos pensamientos, y el nacimiento de «demonios» 99

9. Gracia natural, el marco de creatividad y la salud del cuerpo y la mente 113

SEGUNDA PARTE. El Cuerpo Como la Propia e Irrepetible Escultura Viva 124

10. La naturaleza de las iluminaciones espontánea y forzada 124

11. La mente consciente como portadora de creencias 147

12. Gracia, conciencia y la experiencia diaria 168

13. El bien y el mal, las creencias personales y colectivas 182

14. La realidad cotidiana como la expresión de sucesos específicos probables 199

15. Cómo liberarse de las limitaciones 209

16. Hipnosis natural: un trance es un trance 223

17. La curación, y la transferencia de síntomas físicos a otros niveles de actividad 236

18. Tormentas internas y tormentas externas 251

19. La concentración de energía, creencias y el punto de poder presente 265

20. El paisaje onírico, el mundo físico, probabilidades y la experiencia diaria 279

21. Afirmación, amor, aceptación y negación 288

22. Afirmación, la mejora práctica de la vida y la nueva estructuración de creencias 307

OTROS 315

Contraportada 315

Introducción 316

Seth Network International 321

FUENTE: ROBERTS, Jane: ‘Habla Seth. Parte 3. La naturaleza de la realidad personal’. Título Original: Seth Speaks. The Nature of Personal reality’. 1974. Recibido por mail. Bogotá. Nov-2011


HABLA SETH. LA NATURALEZA DE LA REALIDAD PERSONAL

Prólogo. La elaboración de la realidad personal
SESIÓN 609, IO DE ABRIL DE 1972 21.29 LUNES
Jane mencionó por primera vez hace un par de semanas que Seth, su personalidad cuando está en trance, empezaría pronto otro libro. La idea le «vino» una noche después de cenar. No la habíamos tomado muy en serio, ya que acabábamos de corregir el primer libro de Seth, Habla Seth: La eterna validez del alma, el mes anterior; no estábamos preparados para el hecho de que él era muy capaz de proponer otro proyecto similar con tanta prontitud. Jane tampoco albergaba pensamientos conscientes sobre un tema, o un título, para otro libro de Seth.
No obstante, en nuestra última sesión de los miércoles, Seth había confirmado sus expectativas con precisión, pero sin fijar una fecha:
«Bien, Ruburt [Seth llama a Jane por el nombre de su entidad masculina] tiene razón. Nos estamos preparando para otro libro, y os damos un respiro entre medio.

»Los volúmenes unen automáticamente el material y lo presentan dentro de ciertos marcos de disciplina... Como ya sabes, tus notas llevan bastante tiempo, así que he esperado un poco.

»Ruburt percibió esto con bastante claridad y, como de costumbre, siente ansiedad por saber sobre qué voy a escribir y qué clase de libro será. Este libro se puede hacer de manera bastante normal, sin alterar vuestra rutina de sesiones; se sumará a vuestros propios conocimientos y, en definitiva, ayudará también a los demás. Sugiero un formato muy sencillo; siempre el menos complicado por lo que se refiere a su mecánica».

Cuando nos sentábamos para la sesión de esta noche, Jane dijo: «Bien, Seth está listo, y yo tengo ganas de seguir adelante. Quizás empezará su libro...». Ella no ha estado pensando en el tema de manera especial (o al menos no recuerdo que hablara mucho sobre ello).
La energía con que Jane da sus indicaciones todavía me impresiona, sobre todo cuando tengo en cuenta que pesa menos de cuarenta y cinco kilos. Con su permiso, Seth puede hacerse notar de una forma muy enérgica. Su modo de hablar ahora era normal. Con eso quiero decir que cuando Jane habla por Seth su voz cambia de registro, se vuelve un poco más alta, y adquiere el acento y ritmo pausados, que son propios de Seth. Jane se quitó las gafas y las colocó sobre la mesita de café que había entre nosotros. Poco después, cerró los ojos; estaba en pleno trance.

Buenas noches.

La experiencia es producto de la mente, el espíritu, los pensamientos y sentimientos conscientes, y los pensamientos y sentimientos inconscientes; juntos forman la realidad que conocéis. Así pues, rara vez estáis a merced de una realidad que exista aparte de vosotros o que se os imponga. Estáis tan íntimamente conectados con los acontecimientos físicos que componen vuestra experiencia de la vida que a menudo no podéis distinguir entre los sucesos aparentemente materiales, y los pensamientos, expectativas y deseos que los han originado.
Si en vuestros pensamientos más íntimos hay características marcadamente negativas, si ellos realmente conforman barrotes entre vosotros y una vida más plena, a menudo seguís mirando a través de los barrotes, sin verlos. Hasta que no se reconocen son impedimentos, pero incluso los obstáculos tienen una razón de ser. Si son vuestros, entonces depende de vosotros reconocerlos y descubrir las circunstancias que se esconden tras su existencia.
Los pensamientos conscientes pueden ser pistas importantes a la hora de desvelar estas obstrucciones. No estáis tan familiarizados con vuestros pensamientos como os imagináis. Se os pueden escapar como el agua se escurre entre los dedos, llevándose con ellos los nutrientes vitales que se extienden a lo largo del paisaje de la psique, y con frecuencia transportan los residuos y el lodo que obstruyen los canales de la experiencia y la creatividad.
Un examen de los pensamientos conscientes os dirá mucho acerca del estado de vuestra mente interior, vuestras intenciones y expectativas, y a menudo os llevará a enfrentaros con retos y problemas. Vuestros pensamientos, estudiados, os permitirán ver adónde os dirigís, pues ellos apuntan claramente hacia la naturaleza de los acontecimientos físicos. Lo que existe físicamente existió primero en pensamiento y sentimiento. No hay otra regla.
Poseéis una mente consciente por una buena razón: no estáis a merced de impulsos inconscientes a menos que los consintáis conscientemente. Los sentimientos y expectativas presentes pueden siempre utilizarse para comprobar vuestro progreso. Si no os gusta vuestra experiencia, debéis cambiar la naturaleza de vuestros pensamientos y expectativas conscientes. Debéis alterar la clase de mensajes que enviáis a través de los pensamientos a vuestro propio cuerpo, a amigos y a compañeros de trabajo.
Cada pensamiento conlleva un resultado, tal como vosotros lo entendéis. El mismo tipo de pensamiento, repetido habitualmente, parecerá tener un efecto más o menos permanente. Si os gusta el efecto rara vez examinaréis el pensamiento. Pero si os veis acosados por dificultades físicas, empezaréis a preguntaros qué es lo que anda mal.
A veces culpáis a los demás, a vuestro propio pasado (o a una vida anterior, si es que aceptáis la reencarnación). Quizás hagáis responsable a Dios o al diablo, o quizá simplemente digáis «Así es la vida», y aceptéis la experiencia negativa como una parte necesaria de la suerte.
Es posible, por último, que lleguéis a entender parcialmente la naturaleza de la realidad y os lamentéis: «Creo que yo he causado estos efectos negativos, pero me siento incapaz de invertir la situación».
Si éste es el caso, poco importa lo que os hayáis dicho hasta ese momento: seguís sin creer que sois los creadores de vuestra propia experiencia. Tan pronto como reconozcáis este hecho podéis empezar de inmediato a alterar esas condiciones que os causaron consternación o insatisfacción.
Nadie os obliga a pensar de una forma en particular. En el pasado quizás hayáis aprendido a considerar las cosas con pesimismo, y es posible que creáis que es una actitud más realista que el optimismo. Quizás incluso supongáis, como muchos lo hacen, que el dolor ennoblece, que es una señal de profunda espiritualidad, una marca de distinción, una disposición mental necesaria de los santos y poetas. Nada más lejos de la verdad!
Toda conciencia lleva en su interior el insondable impulso permanente de emplear sus aptitudes en toda su plenitud, de ampliar sus capacidades, de aventurarse con júbilo más allá de las barreras aparentes de su propia experiencia. La misma conciencia de las moléculas más diminutas se opone con fuerza a cualquier idea de limitación. Todas ansían nuevas formas y experiencias. Incluso los átomos buscan constantemente unirse en nuevas organizaciones de estructura y significado, y lo hacen «instintivamente».
El hombre ha sido dotado -y se ha dotado a sí mismo- con una mente consciente para dirigir la naturaleza, forma y modo de sus creaciones. Todas las aspiraciones profundas y motivaciones inconscientes, todos los impulsos no expresados, emergen para la aprobación o desaprobación de la mente consciente, y aguardan su orientación.
Sólo cuando ésta abdica de sus funciones se ve influida por experiencias «negativas». Sólo cuando rechaza la responsabilidad cree encontrarse a merced de sucesos sobre los cuales parece no tener control.
Los libros que sólo abordan el pensamiento positivo, aunque a veces son beneficiosos, no tienen normalmente en cuenta la naturaleza habitual de los sentimientos negativos, agresiones o represiones. A menudo éstos meramente se ocultan.
Los autores de esos libros dicen que hay que ser positivo, compasivo, fuerte, optimista, lleno de alegría y entusiasmo, pero no explican qué hacer para salir del apuro en que podéis estar metidos, ni entienden el círculo vicioso que parece atraparos. Estos libros (insisto: aunque a veces son útiles) no explican cómo los pensamientos y las emociones provocan la realidad. No tienen en cuenta los aspectos multidimensionales del ser o el hecho de que en última instancia cada personalidad, aunque siga leyes generales definidas, debe hallar y seguir su propia manera de adaptarlos a las circunstancias personales.
Si no gozáis de mucha salud, podéis remediarlo. Si vuestras relaciones personales no son satisfactorias, podéis cambiarlas para mejor. Si vivís en la pobreza, podéis veros rodeados de abundancia.
Tanto si os dais cuenta de ello como si no, habéis buscado vuestro curso actual con determinación, y empleado muchos recursos, movidos por fines o razones que en cierto momento os parecían sensatos. Quizá digáis: «La enfermedad no me parece algo sensato», o «Una relación rota con mi pareja no es lo que yo perseguía», o «Ciertamente no he buscado la pobreza después de mis arduas horas de trabajo».
Si nacisteis pobres, o enfermos, os parece que estas circunstancias os vinieron impuestas. No lo fueron, y de una forma u otra pueden cambiarse para mejor.
Esto no significa que no se requiera un esfuerzo, ni determinación. Significa que no sois impotentes para cambiar las cosas y que cada uno, sin importar su posición, circunstancias o condición física, controla su propia experiencia personal.
Oís y sentís lo que esperáis ver y sentir. El mundo tal como lo conocéis es un cuadro de vuestras expectativas. El mundo tal como la raza humana lo conoce es la materialización en masa de vuestras expectativas individuales. De igual manera que los hijos proceden de vuestros tejidos físicos, el mundo es vuestra creación conjunta.
Escribo este libro para ayudar a cada individuo a solucionar sus problemas personales. Espero hacerlo mostrando exactamente la manera en que se crea la propia realidad, y explicaré cómo se la puede alterar en beneficio propio.
No ocultaremos la existencia de los así llamados pensamientos y sentimientos negativos, pero tampoco vuestra capacidad para tratarlos. Pues éstos están en gran medida bajo vuestro control, y hay métodos para utilizarlos como trampolines hacia la creatividad. En ningún momento se os pedirá que los reprimáis, que hagáis caso omiso de ellos. Aprenderéis a reconocerlos dentro de vuestra experiencia, a descubrir cuáles han escapado a vuestro control, y cómo tratar a los que parecen estar fuera de vuestro control.
Los métodos que resumiré requieren concentración y esfuerzo. También constituirán un reto para vosotros, y aportarán a vuestra vida una expansión de la conciencia con alteraciones muy gratificantes.
No soy una personalidad física. Pero, básicamente, tampoco lo sois vosotros. Vuestra experiencia ahora es física. Sois creadores que expresan sus expectativas en forma física. El mundo os sirve como punto de referencia. El aspecto exterior es una réplica del deseo interno. Podéis cambiar vuestro mundo personal, y de hecho lo cambiáis sin saberlo. Sólo tenéis que utilizar vuestras aptitudes conscientemente, examinar la naturaleza de vuestros pensamientos y sentimientos, y proyectar aquellos con los que básicamente estéis conformes.
Éstos se funden en los sucesos con los que estáis íntimamente familiarizados. Espero mostrar los métodos que os permitirán entender la naturaleza de vuestra propia realidad, e indicar un camino que os posibilite cambiar esa realidad de la forma elegida.

Fin del dictado.
Te daré el título y otra información pertinente en una sesión posterior y, si quieres, un esquema de los objetivos.
El libro explicará cómo se forma la realidad personal, y se prestará especial atención al modo de cambiar los aspectos desfavorables de la experiencia individual.
Evitará, así lo espero, la visión exageradamente optimista de muchos libros de autoayuda, y provocará en el lector un deseo entusiasta de comprender las características de la realidad aunque sólo sea para solucionar sus problemas. Los métodos que daré serán muy prácticos, viables y al alcance de cualquier persona sinceramente preocupada por los problemas inherentes a la naturaleza de la existencia humana.
Explicaré que toda sanación es el resultado de la aceptación de un hecho básico: la materia está compuesta por esas cualidades internas que le otorgan vitalidad, la estructura responde a la expectación, y en cualquier momento la materia puede cambiarse por completo mediante la activación de las facultades creativas inherentes a toda conciencia.
Por favor, ponle el título de «Prólogo» a lo que hemos hecho esta noche. La parte de dictado, se entiende. Que paséis unas muy buenas noches.
Pasaron seis meses hasta que conocimos el título del nuevo libro de Seth. Mientras Jane descansaba antes de la cena el 25 de octubre de 1972, le vino a la mente consciente el nombre entero: La naturaleza de la realidad personal: un libro de Seth. Celebramos la sesión número 623, y abarcamos los capítulos cuatro y cinco esa misma noche.

PRIMERA PARTE. Donde os Encontráis el Mundo y Vosotros
1. La imagen viva del mundo
SESIÓN 6lO, 7 DE JUNIO DE 1972, 2I.IO MIÉRCOLES
Toda una serie de acontecimientos, entre ellos la muerte de la madre de Jane tras una larga enfermedad, nos obligaron a dejar a un lado estas sesiones después de que Seth acabó su prólogo el 10 de abril. Jane se las arregló para seguir parcialmente con sus clases de percepción extrasensorial y de escritura; también trabajó en su novela, que comenta en su introducción, La educación de la Superalma 7.
A pesar de todo, esperábamos con ilusión nuestra participación diaria en el nuevo libro de Seth. Durante mucho tiempo Jane no había ni mirado Habla Seth a lo largo de su producción, con el fin de evitar una involucración consciente en él; pero, según afirmó Jane recientemente con una sonrisa, tiene la intención de leer y utilizar esta nueva obra sesión tras sesión a medida que la vaya transmitiendo. Todo el nerviosismo que había sentido acerca de esta producción había cesado ahora. Yo alentaba su nueva actitud distendida.
La imagen viva del mundo se desarrolla en la mente. El mundo tal como se os presenta se parece a un cuadro tridimensional en el cual cada persona participa. Cada color, cada línea que aparece en él se ha pintado primero en una mente, y sólo después se materializa en el exterior.
No obstante, en este caso los mismos artistas son parte del cuadro y aparecen en él. No hay ningún efecto en el mundo exterior que no emane de una fuente interior. No hay movimiento que no ocurra primero en la mente.
La gran creatividad de la conciencia es vuestra herencia. Sin embargo, no pertenece únicamente a la humanidad. Cada ser vivo la posee, y ese mundo viviente consiste en una cooperación espontánea que existe entre lo más pequeño y lo superior, lo más grande y lo más humilde, entre los átomos y las moléculas y la mente consciente y racional.
Todo tipo de insectos, pájaros y animales cooperan en esta aventura, y de este modo se produce el entorno natural. Esto es tan normal e inevitable como el vaho que provoca el aliento sobre un cristal al respirar frente a él. Toda la conciencia crea el mundo, a partir del tono emocional. Es consecuencia natural de lo que vuestra conciencia es. Los sentimientos y las emociones emergen a la realidad en ciertas formas específicas. Aparecen los pensamientos y crecen sobre un estrato ya preparado. Nacen las estaciones, formadas por antiguos tonos emocionales, con sus ritmos profundos y perdurables. Son el resultado, también, de los aspectos creativos innatos que son una porción de toda la vida.
Estos aspectos antiguos yacen, ahora, profundamente enterrados en la psique de todas las especies, y a partir de ellos surgen las pautas individuales, los prototipos específicos para las nuevas diferenciaciones.
Puede decirse que el cuerpo de la tierra posee su propia alma, o mente (según el término que prefiráis). Según esta analogía, las montañas y los océanos, los valles y los ríos, y todos los fenómenos naturales emanan del alma de la tierra, al igual que todos los acontecimientos y todos los objetos manufacturados surgen de la mente interna o alma de la humanidad.

El mundo interior de cada hombre y de cada mujer está conectado con el mundo interior de la tierra. El espíritu se hace carne. Así pues, una parte del alma de cada individuo está íntimamente conectada con lo que llamaremos el alma del mundo, o el alma de la tierra.

La más pequeña brizna de hierba, o flor, es consciente de esta conexión, y sin razonar comprende su posición, su unicidad y su fuente de vitalidad. Los átomos y las moléculas que componen todos los objetos, tanto si se trata del cuerpo de una persona, una mesa, una piedra o una rana, conocen el gran impulso pasivo de creatividad que subyace en su propia existencia, y sobre el cual su individualidad flota, de forma inconfundible, clara e inexpugnable.
De este modo, el individuo humano se eleva con su particularidad de las fuentes de su propia alma, antiguas y a la vez siempre nuevas. El ser se eleva del desconocimiento al conocimiento, sorprendiéndose constantemente. Mientras leéis estas frases, por ejemplo, parte de vuestro conocimiento es consciente y disponéis de él instantáneamente. Otra parte es inconsciente, pero incluso el conocimiento inconsciente conoce en su propia ignorancia.
Uno siempre sabe lo que está haciendo, incluso cuando realmente no se da cuenta. El ojo sabe que ve, a pesar de que no puede verse a sí mismo si no es por un reflejo. De la misma manera, el mundo tal como lo veis es un reflejo de lo que sois, no en un cristal sino en una realidad tridimensional. Proyectáis vuestros pensamientos, sentimientos y expectativas hacia afuera, y luego los percibís como la realidad exterior. Cuando os parece que los demás os observan, sois vosotros los que os observáis desde el punto de vista de vuestras propias proyecciones.
Sois la imagen viva de vosotros mismos. Proyectáis lo que creéis que sois hacia afuera y en carne y hueso. Vuestros sentimientos, vuestros pensamientos conscientes e inconscientes, todos alteran y forman vuestra imagen física. Esto os resulta bastante fácil de entender.
Sin embargo, no es tan fácil darse cuenta de que vuestros sentimientos y pensamientos conforman de la misma manera vuestra experiencia exterior, que los sucesos que parecen sucederos los iniciáis vosotros en vuestro entorno interno mental o psíquico.
Vuestro cuerpo no es simplemente por casualidad delgado o grueso, alto o bajo, sano o enfermo. Estas características son mentales, y las proyectáis hacia el exterior sobre vuestra imagen. No quiero hacerme el gracioso, pero no nacisteis ayer. Vuestra alma no nació ayer, sino antes de los anales del tiempo, tal como concebís el tiempo.
Las características que eran vuestras al nacer lo eran por una razón: el ser interior las escogió. En gran medida, el ser interior puede alterar muchas de estas características incluso ahora. No llegasteis al momento de nacer sin una historia. Vuestra individualidad estuvo siempre latente en vuestra alma, y la «historia» que es parte de vosotros está escrita en la memoria inconsciente que no sólo reside dentro de vuestra psique, sino que está fielmente codificada en vuestros genes y cromosomas,* y se cumple en la sangre que os corre por las venas.
* Para quienes no lo recuerden: los cromosomas son las partículas microscópicas en que se separa la sustancia protoplasmática del núcleo de una célula durante la multiplicación celular. Transportan los genes, el «prototipo» que determina las características hereditarias. (Se incluirán algunas notas como ésta para comentar ciertos aspectos del material de Seth. A menudo él «elude» a su manera tales definiciones estándar.)
Sois conscientes, estáis alerta, y participáis en muchas más realidades de las que conocéis a medida de que vuestra alma se expresa a sí misma a través de vosotros. Esa conciencia de las horas de vigilia habitual, la conciencia del ego, emerge como una flor en la superficie de lo «subyacente», el lecho inconsciente de vuestra propia realidad. Aunque no sois conscientes de ello, este ego se eleva y luego cae de nuevo en lo inconsciente, para emerger después como una nueva flor nace en la primavera.
No tenéis el mismo ego ahora que el que teníais cinco años atrás, pero no sois conscientes del cambio. Dicho de otro modo, el ego surge de lo que sois. Es una parte de la acción de vuestro ser y conciencia; pero, de igual manera que el ojo no puede ver sus propios colores y expresiones cambiantes, ni es consciente de que vive y muere constantemente a medida que su estructura atómica muda, no sois conscientes de que el ego cambia continuamente, muere y renace.
Físicamente, la estructura de una célula conserva su identidad, aun cuando la materia que la compone se altere constantemente. La célula se reconstruye a sí misma siguiendo su propia pauta de identidad, pero no deja de formar parte de la acción emergente, está siempre viva y responde incluso en medio de sus propias muertes multitudinarias.
De este modo se forman estructuras psicológicas a las que se dan diversos nombres. Los nombres no son importantes, pero las estructuras detrás de ellas sí que lo son. Estas estructuras psicológicas retienen también su identidad, su pauta de unicidad, incluso mientras cambian constantemente, mueren y renacen.
El ojo surge de la estructura física. El ego lo hace de la estructura de la psique. No puede verse a sí mismo, al igual que tampoco lo puede hacer el ojo. Los dos miran hacia el exterior, en un caso fuera del cuerpo físico, y en el otro desde la psique interior hacia el entorno.
La conciencia creativa del cuerpo crea el ojo. La psique interna creativa crea el ego. El cuerpo forma el ojo con la magnífica sabiduría de su gran conocimiento inconsciente. La psique da a luz al ego, que percibe psicológicamente así como el ojo percibe físicamente. Tanto el ojo como el ego son formaciones enfocadas hacia la percepción de la realidad exterior.
Esto no es un dictado [del libro]. Ruburt tenía razón con su apreciación hace unos breves instantes. En mi libro nos adentraremos en la naturaleza de lo inconsciente y de la psique, y recalcaré algunos conceptos que son de inmenso valor.
El mismo Ruburt, inconscientemente pero también hasta cierto punto conscientemente, ha sentido más curiosidad por las cuestiones relacionadas con la conciencia y la personalidad -el papel de la conciencia del ego, por ejemplo- desde el comienzo de su novela, Superalma 7.
Gran parte de ello se desconoce por ahora. Vuestros psicólogos no pueden pensar en función del alma, y vuestros líderes religiosos no son capaces de comprender psicológicamente al alma ni aun en su forma más básica, o se niegan a hacerlo. En otras palabras, la metafísica y la psicología no se han encontrado.
Como os he dicho a menudo, yo soy independiente de Ruburt. Como sabéis, existen ciertas conexiones entre nosotros. El no entiende de momento la verdadera naturaleza de su creatividad. Pocas personas lo entienden. Hay siempre razones psicológicas para todos estos fenómenos, para cualquier fenómeno. En cierto sentido, los hijos de Ruburt son sus libros. Su psique es enormemente creativa. Parte de lo que parezco ser mientras hablo a través de él es un fenómeno tan profundo e inconsciente como lo sería el nacimiento de un hijo. De una manera diferente, lo mismo ocurre con Superalma 7 tal como la concibe.
No son hijos físicos a merced del tiempo y los elementos, sino eternos, más entendidos que el padre; dioses que surgen de la psique humana, mitad humanos, mitad divinos. Y en este nivel el progenitor se asombra, se deleita ante los talentos superiores de sus hijos, ante la superioridad de la descendencia, y a la vez se siente también un poco celoso.

Si los libros son simbólicamente hijos, entonces en ese sentido la representación de mi realidad para Ruburt es un aspecto tridimensional mucho más vivo. Él se ha preguntado en varias ocasiones sobre la esquizofrenia, por ejemplo. No se da cuenta de que en este nivel, ahora, y sin tener en cuenta mi independencia y otras cuestiones implicadas, él crea personalidades que no dependen del tiempo, las organiza bajo el liderazgo de la mente consciente, y les asigna tareas de gran solidez e importancia que luego se llevan a cabo.
Esta es una clase de creatividad muy especializada y le permite investigar, si quiere, la naturaleza de la conciencia, la psique, y la creatividad, de una manera como pocos pueden hacer. Pero él mismo estableció las condiciones que hicieron posibles estos resultados. Una cierta parte de mi realidad es un fragmento de una cierta parte de su realidad, y ahí tiene lugar la creación de lo que yo parezco ser.
Más allá de eso está mi realidad independiente.
Tendré más que decir y añadir a estas notas, de modo que se irán acumulando.
Si Ruburt considerase sus problemas como retos, obtendría resultados más satisfactorios. Esto es todo por ahora. Os deseo unas muy buenas noches.
Jane tiene sus clases de percepción extrasensorial los martes por la noche. Como yo prefiero quedarme solo, en ese rato normalmente paso a máquina la sesión del lunes o trabajo en labores de archivo o correspondencia.
En respuesta a muchas preguntas, explicaré aquí por qué prefiero escribir estas sesiones en vez de utilizar una grabadora. Poco después de que Seth empezó a hablar a través de Jane a fínales de 1963, tratamos de grabar el material, pero pronto me di cuenta de que puedo pasar una sesión a máquina mucho más rápido a partir de mis notas que desde una grabadora.
Esto es muy importante, ya que todo nuestro trabajo psíquico lo hacemos por la noche, después de haber pasado todo el día escribiendo y pintando y llevando a cabo todas esas otras acciones necesarias para vivir de una forma organizada.

SESIÓN 613, II DE SEPTIEMBRE DE I972; 2I.IO LUNES
Después de celebrar la primera sesión para este capítulo, Jane escribió concentradamente Superalma 7 y trabajó un poco en un proyecto de gran envergadura que ella titula provisionalmente Psicología del aspecto. Después, antes de que pudiéramos reanudar el trabajo con el libro de Seth, tuvo lugar la gran inundación del viernes 23 de junio de 1972.
La peor inundación jamás registrada en esta zona se originó por la tormenta tropical Agnes, la cual había perdido su condición de huracán cuando emprendió su curso errático subiendo por la Costa Este desde Florida. La tormenta cambió de rumbo inesperadamente, y cuando se instaló sobre Nueva York y Pensilvania las inundaciones se hicieron inevitables.
Jane y yo decidimos quedarnos cuando, poco antes del amanecer, se nos pidió urgentemente que evacuáramos nuestra zona de Elmira. Nuestra decisión, naturalmente, tenía un significado profundamente simbólico que sólo comprendíamos en parte. El río Chemung pasa a menos de una manzana de nuestro bloque de pisos en su curso hacia el centro de la ciudad, pero, como vivimos en un segundo piso, creímos que estaríamos a salvo. El edificio era sólido, pensamos. El vecindario se fue y sólo quedamos nosotros, estaba completamente tranquilo.
El agua, espesada por una capa superficial de escombros, rezumaba un hedor casi sofocante de residuos de petróleo, y pronto alcanzó treinta centímetros de profundidad en el patio, luego casi un metro, luego metro y medio... Jane y yo experimentábamos un drástico nuevo mundo, y, aunque Seth no lo ha dicho aún, creo que ésa fue una de las razones por las que nos quedamos. Bebíamos vino a sorbos y empleamos una autohipnosis suave para rebajar la tensión; pero, cuando el agua avanzó lentamente por el extremo de la vieja casa de ladrillo rojo junto a nuestro edificio, nuestra nueva realidad amenazó con convertirse en algo realmente aterrador. Habíamos tomado la decisión correcta?
Para entonces ya era imposible escapar. Sugerí que Jane se «sintonizara» psíquicamente para ver qué podía sacar en claro de nuestra situación. «Es difícil serenarse cuando uno está aterrado», dijo, pero empezó a calmarse. Gradualmente, fue adquiriendo un estado muy relajado. Me dijo que el agua alcanzaría su nivel más alto esa misma tarde; increíblemente, se alzaría casi a tres metros desde el suelo y llegaría a estar a medio camino de las ventanas del primer piso en la casa contigua a la nuestra. Estaríamos a salvo siempre que nos quedáramos donde estábamos. Aun así, la voz de Jane sonó atemorizada cuando dijo que el puente de la calle Walnut se «derrumbaría». Yo también me sobrecogí, ya que el viejo puente de acero cruzaba el río Chemung a menos de media manzana de distancia de donde estábamos, si bien no podíamos verlo por las casas situadas al otro lado de la calle.
Tan pronto como Jane hubo «captado» esta información empezamos a sentirnos mejor. Pasaron varias horas, y al final el agua alcanzó el nivel pronosticado por Jane y en el plazo que había indicado. Esa noche dormimos sabiendo que el agua iba a descender con rapidez. A la mañana siguiente anduve hasta el puente de la calle Walnut. Estaba destruido; algunos arcos se habían derrumbado por la fuerza del agua.
Tuvimos suerte en comparación con muchas otras personas de la ciudad. Perdimos nuestro coche, pero teníamos un lugar donde vivir y conservábamos intactos todos nuestros cuadros, manuscritos y grabaciones, incluyendo los cincuenta y tres volúmenes del material de Seth. Ya que habitamos dos apartamentos a fin de tener suficiente espacio para vivir y trabajar, hicimos un hueco para acomodar a una pareja que se había quedado sin casa. El tiempo era frío y lluvioso. Nuestros días se volvieron una rutina de acciones dedicadas a la supervivencia, aunque Jane acabó Superalma 7 a principios de julio, y reemprendió sus clases. Este libro quedó relegado durante mucho tiempo.
En agosto Jane tuvo una sesión sobre la inundación -durante la cual Seth explicó someramente las razones por las que nos habíamos implicado en ella- y a finales de ese mismo mes y en septiembre tuvimos varios invitados en casa relacionados con el trabajo psíquico. Uno de ellos fue Richard Bach, autor del conocido libro Juan Salvador Gaviota.
Vuestra experiencia en el mundo de la materia física fluye hacia afuera desde el centro de vuestra psique interior. Entonces percibís esta experiencia. Los sucesos, las circunstancias y condiciones exteriores constituyen una especie de retroalimentación activa. Al alterar el estado de la psique se alteran automáticamente las circunstancias físicas.
No hay ninguna otra forma válida de cambiar los acontecimientos físicos. A modo de ayuda podéis imaginar una dimensión interna viva dentro de vosotros en la cual creáis -en forma psíquica y en miniatura- todas las condiciones exteriores que conocéis.
Expresado en términos sencillos, esto es lo que hacéis. Vuestros pensamientos, sentimientos e imágenes mentales pueden llamarse acontecimientos exteriores incipientes, ya que de una u otra manera cada uno de ellos se materializa en la realidad física.
Cambiáis incluso las condiciones que parecen más permanentes de vuestra vida siempre a través de las diferentes actitudes que adoptáis hacia ellas.
No hay nada en vuestra experiencia exterior que no se haya originado dentro de vosotros.
Por supuesto, hay interacciones con los demás, pero no hay ninguna que no aceptéis o no hayáis atraído con vuestros pensamientos, actitudes o emociones. Esto ocurre en cada faceta de la vida. En términos vuestros, ocurre tanto antes de la vida como después de ella. De la forma más milagrosa, se os da el regalo de crear vuestra experiencia.
En esta existencia estáis aprendiendo a manejar la energía inagotable que tenéis a vuestra disposición. La condición del mundo en conjunto y la situación de cada individuo en él es la materialización del progreso del hombre a medida que forma su mundo.
La alegría de la creatividad fluye a través de vosotros de forma tan natural como la respiración. De ella surgen las facetas más minúsculas de vuestra experiencia externa. Vuestros sentimientos poseen realidades electromagnéticas que se expanden hacia afuera, y afectan el entorno. Se agrupan por atracción, y van conformando áreas de sucesos y circunstancias que finalmente se fusionan, por decirlo así, como objetos en la materia o como acontecimientos en el «tiempo».
Algunos sentimientos y pensamientos se traducen en estructuras que denomináis objetos y que, en vuestras palabras, existen en un medio que llamáis espacio. Otros se traducen en estructuras psicológicas llamadas sucesos, que parecen existir en un medio al que llamáis tiempo.
El espacio y el tiempo son suposiciones arraigadas, lo cual sólo significa que el hombre las acepta y presupone que su realidad está arraigada en una serie de momentos y en una dimensión espacial. De este modo vuestra experiencia interna se traduce en esos términos.
Incluso la duración de un suceso o de un objeto en el espacio o el tiempo está determinada por la intensidad de los pensamientos o emociones que lo originaron. La duración en el espacio no es la misma que la duración en el tiempo, a pesar de que así pueda parecerlo. Ahora hablo según vuestros términos. Un suceso u objeto que exista brevemente en el espacio quizás tenga una duración mucho mayor en el tiempo. Puede tener mucha más importancia e intensidad y persistir en la memoria, por ejemplo, mucho después de que haya desaparecido en el espacio. Este suceso u objeto no existe de una forma meramente simbólica en la mente o la memoria sino que, tal como lo entendéis, su verdadera realidad continúa como un suceso temporal. Tampoco se aniquila su realidad en el espacio mientras exista dentro de la mente. Pongamos un ejemplo muy sencillo. Se le dice a un niño que no juegue con una muñeca. Desobedece la orden. El niño, a sabiendas o no, rompe la muñeca, y al final la tira. La muñeca existe vitalmente en el tiempo mientras el niño o el futuro adulto la recuerda.
Si la muñeca reposaba sobre un escritorio y esto también se recuerda vivamente, el espacio que ocupaba la muñeca todavía contiene la impresión de la muñeca, aunque ahora se hayan colocado otros objetos en ese lugar. Así pues, no sólo reaccionáis a lo que es visible a los ojos físicos en el espacio, o a lo que está directamente frente a vosotros en el tiempo, sino también a objetos y sucesos cuya realidad está todavía en vosotros, aunque pueda parecer que han desaparecido.
Básicamente creáis vuestra experiencia a través de vuestras creencias sobre vosotros y sobre la naturaleza de la realidad. Dicho de otra manera, creáis vuestras experiencias a través de vuestras expectativas.
Vuestro tono emocional lo conforman vuestras actitudes emocionales hacia vosotros mismos y hacia la vida en general, las cuales rigen los grandes campos de experiencia.
Estas actitudes proporcionan el color emocional general que caracteriza lo que os ocurre. Sois lo que os ocurre. Vuestros sentimientos emocionales son a menudo transitorios, pero por debajo de ellos existen ciertas cualidades de sentimiento únicamente vuestras, y que son como profundos acordes musicales. Mientras que vuestros sentimientos diarios pueden subir o bajar, este tono emocional característico permanece oculto.

En ocasiones emerge a la superficie, pero en ritmos muy largos. No puede decirse que sea negativo o positivo. Es el tono del ser, y representa la parte más íntima de vuestra experiencia. Esto no significa que sea desconocido, o que tenga que serlo; simplemente quiere decir que representa el núcleo desde donde formáis vuestra experiencia.
Si os asusta la acción o la expresión del sentimiento, o si os han enseñado que el ser interior no es más que un depósito de impulsos incivilizados, tal vez tengáis la costumbre de negar este profundo ritmo. Podéis tratar de vivir como si no existiera, o incluso tratar de refutarlo, pero representa vuestros impulsos más profundos y creativos; combatirlo es como intentar nadar a contracorriente.
Este tono emocional, pues, impregna vuestro ser. Es la forma que adopta vuestro espíritu cuando se une a la carne. A partir de él, de su núcleo, se erige la carne.
Todo lo que experimentáis posee conciencia, y cada conciencia está dotada de su propio tono emocional. Hay una estrecha cooperación en la formación de la tierra tal como la entendéis, y de este modo las estructuras vivas individuales del planeta crecen a partir del tono emocional de cada átomo y molécula.

La carne surge como respuesta a estos acordes internos del ser, y los árboles, rocas, mares y montañas surgen como el cuerpo de la tierra desde los profundos acordes internos de los átomos y las moléculas, que también viven. Debido a la cooperación creativa que existe, el milagro de la materialización física se lleva a cabo con tanta facilidad y de manera tan automática, que conscientemente no os dais cuenta de vuestra participación en ella.

El tono emocional, pues, es el movimiento y la fibra -la madera-, la parte de vuestra energía consagrada a vuestra experiencia física. Desemboca en lo que sois como seres físicos y os materializa en el mundo de las estaciones, del espacio, de la carne y del tiempo. Su origen, no obstante, es bastante independiente del mundo que conocéis.

Cuando aprendéis a sentir vuestro propio tono, entonces sois conscientes de su poder, fuerza y durabilidad, y hasta cierto punto podéis internaros con él en realidades más profundas de experiencia.
La increíble riqueza, variedad y esplendor emocionales de la experiencia física es el reflejo material de este tono emocional interno. Impregna los sucesos de vuestra vida, la dirección interna general, la cualidad de percepción. Llena e ilumina los aspectos individuales de vuestra vida, y determina en gran medida el clima subjetivo persuasivo en el que moráis.
Es vuestra esencia, pero a la vez es de amplio alcance. No determina, por ejemplo, sucesos específicos. Pinta los colores en el extenso «paisaje» de vuestra experiencia. Es el sentimiento de vosotros mismos, inagotable.

Dicho en otras palabras, representa la expresión de vosotros mismos en energía pura, aquello desde donde surge la individualidad, el Tú de ti, la inconfundible identidad que no tiene igual.

Esta energía procede del centro del SER (en mayúsculas), de «Todo Lo Que Es» (con nuestras habituales mayúsculas), y representa la fuente de la vitalidad interminable. Es Ser, Ser en cada uno. Como tal, toda la energía y el poder del Ser se enfoca y se refleja a través de vosotros hacia vuestra existencia tridimensional.
Aunque cada uno tiene su propio tono emocional, éste se expresa de una cierta manera compartida por todas las conciencias enfocadas en la realidad física. Así pues, por lo que a esto respecta, nacéis de la tierra al igual que el resto de las criaturas y estructuras vivas naturales. En cuanto sois físicos, sois parte de la naturaleza, no ajenos a ella.
Los árboles y las rocas poseen su propia conciencia, y también comparten una conciencia grupal, al igual que las partes vivas de vuestro cuerpo. Las células y órganos tienen sus propias conciencias, y una grupal. Igualmente, la raza del hombre posee una conciencia individual y una grupal, o conciencia de grupo, de la cual apenas sois conscientes como individuos.

La conciencia de grupo de la raza posee una identidad. Cada uno de vosotros es una parte de esa identidad a la vez que sigue siendo único, individual e independiente. Sólo estáis limitados en la medida en que habéis elegido la realidad física, y por tanto os habéis colocado dentro de su contexto de experiencia. En cuanto físicos, seguís leyes físicas, o supuestos, que conforman el marco para la expresión corporal.
Dentro de este marco gozáis de total libertad para crear vuestra experiencia, vuestra vida personal en todos sus aspectos, la imagen viva del mundo. Vuestra vida personal, y en cierta medida vuestra experiencia individual de la vida, contribuyen a crear el mundo tal como se conoce en vuestra época.
En este libro hablaremos del mundo subjetivo propio, y del papel de cada uno de vosotros en la creación de sucesos tanto privados como compartidos. Es importante antes de continuar que os deis cuenta de que la conciencia se encuentra en el interior de todos los fenómenos físicos, y es fundamental que comprendáis vuestro lugar dentro de la naturaleza. La naturaleza se crea desde dentro. La vida personal que conocéis surge desde vuestro interior, aunque os es dada. Puesto que sois parte del SER, en cierta manera os dais la vida que es vivida a través de vosotros.
Vosotros creáis vuestra propia realidad. No hay otra regla. Conocerla es el secreto de la creatividad.
He hablado de «vosotros», aunque esto no debe confundirse con el «vosotros» que a menudo creéis ser, es decir, sólo el ego, ya que el ego es únicamente una parte del Yo; es esa parte experta de la personalidad que trata directamente con los contenidos de la mente consciente, y se ocupa más directamente de los fragmentos materiales de la experiencia.
El ego es una parte muy especializada de vuestra identidad superior, una parte que emerge para tratar directamente con la vida que el Yo mayor está viviendo. No obstante, el ego puede sentirse aislado, solo y asustado, si la mente consciente deja que se escape a su control. El ego y la mente consciente no son lo mismo. El ego está compuesto de varios fragmentos de la personalidad; es una combinación de características siempre cambiantes que actúan como una unidad, y constituye la parte de la personalidad que trata más directamente con el mundo.
La mente consciente es un excelente atributo perceptor, una función que pertenece a la conciencia interna, pero en este caso se vuelve hacia afuera, al mundo de los sucesos. A través de la mente consciente el alma mira hacia el exterior. Si se la deja en paz, percibe con claridad.
En cierta manera, el ego es el ojo por el que la mente consciente percibe, el foco a través del cual observa la realidad física. Pero la mente consciente cambia automáticamente su foco a lo largo de la vida. El ego, aunque parezca igual, siempre cambia. Las dificultades surgen cuando la mente consciente adopta una dirección fija, o permite que el ego asuma algunas de sus funciones. En ese momento el ego permite a la mente consciente trabajar en ciertas direcciones y bloquea su conciencia en otras.
Así pues, desde vuestra identidad superior formáis la realidad que conocéis. Depende de vosotros hacerlo con alegría y vigor, despejando la mente consciente de modo que el conocimiento profundo de vuestra identidad superior pueda crear expresiones jubilosas en el mundo de la carne.
Fin del dictado.
El libro permitirá a los lectores educarse a sí mismos, y llegará a un público mucho más numeroso y ayudará a más personas de las que Ruburt podría reunir por sí solo, o más de las que yo podría ayudar con sesiones individuales.

Si tenéis preguntas, podéis hacerlas.
Pregunté a Seth su opinión acerca de la visita reciente de un joven científico de un estado de la Costa Oeste. Jane (como Seth y como ella misma) empezó con buen pie al sintonizar con cierta información técnica. Yo creía, no obstante, que Jane necesitaría una gran cantidad de tiempo y esfuerzo, regular y durante varios años posiblemente, hasta que hiciera pleno uso de sus facultades en un campo tan especializado.

El efecto de la visita fue bueno, particularmente para Ruburt. Llegaremos a sus preguntas científicas. Para la seguridad de Ruburt, quise que este libro empezara apropiadamente. En algunas sesiones prescindiremos del dictado de vez en cuando, pero el proyecto principal será el libro.

Más adelante, cuando comentemos los desastres naturales tomaremos como ejemplo el material sobre la inundación; de este modo otras personas podrán emplear y utilizar este material.

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