¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!




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título¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
fecha de publicación28.11.2015
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TEMA: “… ¡ESTÁ PARA LLORAR!...”

TEXTO: Lamentaciones 3

INTRODUCCIÓN:

Lamentaciones es prácticamente la continuación del libro de Jeremías; aunque está construido en forma diferente, este es un libro poético y el otro profético. El título de este libro. En hebreo se le llama EKHÁH por la primera palabra que significa: “… ¿Cómo?...”, aunque en el Talmud se le apellida: “…QUINOT…”= “…ELEGÍAS…” (Por el argumento que es precisamente una elegía o composición poética del género lírico en que se lamenta cualquier acontecimiento digno de ser llorado). Jerónimo le puso, en griego, el nombre de THRÉNOI, que equivale a “…Lamentaciones…”. Los judíos leen este libro públicamente el día nueve de cada mes Ab (hacia mediados de Julio), en conmemoración de las destrucciones de Jerusalén en 586 A.d.C. (por los babilónicos) y en el año 70 D.d.C. por los romanos.

Todo el libro son cinco capítulos que se compone de cinco poemas (uno cada capítulo) y los primeros cuatro están escritos en forma acróstica aunque con notables diferencias. En todo el libro hay una notable preocupación, trayendo a la memoria el escritor, el agobio que Jesús sentía al mirar a Jerusalén descrita en Mateo 23:37,38 – “…¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! 38He aquí vuestra casa os es dejada desierta…”. En la Septuaginta (una traducción de las Escrituras hebreas del Antiguo Testamento al griego, hecha en Alejandría cerca del año 250 A.d.C.) en las palabras de introducción del libro dice: “…Y sucedió después que Jerusalén fue llevada a la cautividad que Jeremías se sentó a llorar y a lamentar, y a endechar su lamento sobre Jerusalén…” Vea por favor el verso uno del cap.3 – “…Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo…”.

Ahora, aterrizando estas expresiones del profeta Jeremías, al mirar la condición de su nación y de su ciudad, donde había ministrado y vivido toda su vida, te pregunto: “…Has tenido momentos así en tu situación personal, familiar o matrimonial…”¡Cuando todo te parece que está perdido, que no hay esperanza de mejoría, y lo peor de todo, cuando parece que el Dios tuyo te ha fallado, como que se ha negado ver o interesarse en tus penas o situación actual que pasas! Yo casi estoy seguro, que sí; han venido irrepetiblemente esas imágenes de desespero o derrota muchas veces también en ti o en alguien cercano a quien tú conoces. Porque que tenemos de parte de nuestro Dios, esa sensibilidad emocional activa dentro de nosotros; no nos dejará estar tranquilos ni un solo momento. Hoy, por medio de este medio y espacio; con la ayuda del que TODO LO SABE y LO VE, intentaré darte unas palabras de ánimo y a la vez de reflexión, sin importar cualquiera que sea tu situación presente.
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I.- EL MINISTERIO AL QUE FUE LLAMADO JEREMÍAS – Jer.1:1- 19


  1. FUE LLAMADO SIENDO MUY JOVEN, TENIENDO ALREDEDOR DE VEINTE AÑOS


Viene a mi mente el tiempo de mi llamamiento al ministerio también, a la edad de quince o dieciséis años de edad (1970 o 71). Siendo un adolescente, de rancho, recién salido del huacal, sin tanta malicia, en cierta manera, ingenuo en muchas áreas. Recuerdo, que los jóvenes de la iglesia cercana a al seminario donde me capacité (Coatzintla, Ver.), tuvieron el atrevimiento o la osadía de apodarme: “…El Niño…”


  1. SU LLAMADO FUE ESPECIAL PARA REPRENDER, DECLARARLE A ISRAEL, EN NOMBRE DE DIOS, SUS PECADOS Y AMENAZARLE CON LOS CASTIGOS DE DIOS QUE LE VENDRÍAN.

Esto no era algo nuevo, la nación de Israel tenía siglos rompiendo y rebelándose contra los mandatos de Dios. Los reyes o sacerdotes de su tiempo, no lo querían oír porque solo hablaba de cosas duras o señalaba catástrofes de parte de Dios. Usando todo tipo de métodos y metáforas para hacerles entender los planes del Señor. ¡Pero ya el hacha estaba a la raíz del árbol! Cerraron sus oídos y endurecieron su corazón al mensaje del profeta. Por lo cual, muchas veces lo golpearon, lo amenazaron de muerte, lo encarcelaron y dejaron sin comer, quemaron sus escritos. – Jer.11:21; 18:18-23; 20:1-6; 26:1-24; 36:23-26; 37-38

  1. LOS CRÍTICOS OBSERVAN QUE TENÍA UN MENSAJE MÁS SENCILLO Y ÁSPERO QUE EL DE ISAÍAS Y OTROS PROFETAS.


Yo personalmente me identifico con Jeremías en muchos aspectos. Y declaro, que esa debe ser la actitud o posición de cualquier fiel predicador, cuando nos las vemos con pecadores de la peor calaña. A quienes hay que llevar o guiar al arrepentimiento. No podemos ir con remilgos, componendas o arreglos clericales; sino hablar claro y fuerte. ¡Necesitamos más obreros de esta dimensión! ¿Dónde están esos Juanes Bautistas o Elías de antaño? No como muchos que andan por allí, fingiendo que son llamados del Señor, hablando y diciendo palabras halagüeñas a sus seguidores, haciendo compadrazgos con el mundo y su pecado.



  1. FUE UN PROFETA LLORÓN – No solo porque escribió Lamentaciones, sino porque a lo largo de su ministerio fue un atribulado espectador de los pecados de su pueblo. Hermano y amigo mío, a lo largo de estos años que llevo de ministerio, he visto sufrir a mucha gente por causa de sus rebeldías y extravíos lejos de Dios. He llorado con ellos y por ellos. A diferencia de Jeremías, que nunca vio resultados positivos a su mensaje, por la rebeldía y designios del Señor, puedo decirte, que he visto, como muchos, cuando así lo disponen y aceptan los consejos de Dios para su vida y hacen los ajustes necesarios, los he visto salir de esos valles profundos de la desesperación, derrota y el desaliento. Tal vez tu estés llorando por alguien en estos precisos momentos, al ver su condición actual, no te de pena decirle lo que sientes por él o ella. ¡La gente debe saber que a alguien le interesa su vida! Además es una orden que todo fiel creyente debe practicar también – Rom.12:15. ¡Y cuéntale que la solución está en Dios que nos favorece! Tal vez no lo sienta, vea o te crea, pero debes sembrar esperanza en cada persona que sufre a tu alrededor.



  1. FUE UN PROFETA SUFRIENTE – Fue perseguido más que ningún otro profeta, lea su libro completamente. Vivió y predicó justamente antes de la destrucción del país por mano de los caldeos. Situación muy semejante a las condiciones que prevalecían justamente antes de la destrucción en tiempos de los romanos (año 70 D.d.C.) – 1ª Tes.2:15-16



  1. CONTINUÓ MINISTRANDO POR ESPACIO DE CUARENTA AÑOS – El ministerio lo comenzó en el año XIII de Josías y lo continuo a lo largo de todos los perversos reinados que lo sucedieron al buen rey Josías III. La última referencia que de él hallamos es que los judíos que se habían quedado sin ir a Babilonia le forzaron a descender con ellos a Egipto. Es por tradición corriente entre judíos como entre cristianos, que murió martirizado (apedreado) al seguir predicando y profetizando en Egipto contra los egipcios y otras naciones; y que después de muchos años, cuando Alejandro Magno entro en Egipto, tomo consigo los huesos de Jeremías y los llevo a Alejandría y los sepultó allí.

II.- EL MOMENTO CONFUSO DE JEREMÍAS – Lamentaciones 3:1- 20


  1. SIN TEMOR A EQUIVOCARME DEBIERON SER MUCHOS DIAS ASÍ – Lam.3:1




  1. CUANDO LE RECLAMÓ POR HABERLO LLAMADO A PREDICAR Y NO VEÍA RESULTADOS – Jer. 12:1-17; 15:15-21




  1. COMO CUANDO PEDÍA LA DESTRUCCIÓN DE AQUELLOS QUE SE LE OPONÍAN – Jer.18:19-23



  1. COMO CUANDO LE ECHA EN CARA A DIOS QUE LO ENGAÑO AL MANDARLO A PREDICAR – Jer.20:7-10,15-18




  1. NUNCA SE QUEDÓ CALLADO ANTE LAS CIRCUNSTANCIAS – Aunque muchas veces esas mismas circunstancias lo dejaban perplejo y confuso. Hasta llegar a enojarse y quejarse contra Dios. Como lo es el capítulo tres que estamos viendo.



  1. ¿QUÉ DEJÓ QUEJUNBROZO A JEREMÍAS SEGÚN EL CONTEXTO DEL CAP.3:2-20? Son varias las cosas que le enojaron e hicieron decir lo que leemos:

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  1. DE QUE DIOS ESTÁ ENOJADO – v.1 “…que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo…”

Ha sentido el castigo del Señor de cerca, la ha experimentado. Dios está, a veces enojado con Su pueblo; pero no usa su espada para cortar, sino la vara para corregir. Y siempre será para provecho, aunque de momento no lo veamos. Bajo esa vara, hemos de esperar aflicción no caricias; y si llega el caso de que nos venga una extraordinaria aflicción, no debemos querellarnos, pues debemos estar seguros de que ese enojo del Señor es santo y justo y de que la aflicción está mezclada con misericordia.

  1. DE QUE ESTÁ EN OBSCURIDAD – v.2 “…Me guio y me llevó en tinieblas, y no en luz…” - Lo cual es un símbolo de la perplejidad y aflicción del profeta, tal es el caso de que aquí se queja. Lo ha llevado por una innumerable cadena de sucesos o acontecimientos que no era lo que él esperaba.



  1. DE QUE DIOS SE PRESENTA COMO SI FUERE UN ENEMIGO – v.3 – “…Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día….” - Cuando la mano de Dios se vuelve y revuelve contra nosotros, estamos tentados a pensar o creer que también su corazón se ha vuelto en contra de nosotros. Piensa que Dios lo sorprendió con sus juicios – v.10 “…Fue para mí como oso que acecha, como león en escondrijos…” - Piensa que a cualquier lado que se vuelva o vaya, nunca se sentirá seguro v.12 “…Entesó su arco, y me puso como blanco para la saeta…” Sentía que lo hería en lo más vital; los judíos piensan que los riñones son el asiento de la vida – v. 13 “…Hizo entrar en mis entrañas las saetas de su aljaba…”



  1. DE QUE COMPARA A SU NACIÓN COMO UN HOMBRE QUE ENVEJECIÓ – v.4 “…Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos…”, v. 15 “…Me llenó de amarguras, me embriagó de ajenjos…” - Una descripción muy apropiada de quien se encuentra rodeado de males; su panorama es sombrío, siente que sus fuerzas se han acabado, que su cuerpo se va desgastando y deteriorando por momentos. Ve su vida llena de amargura y quebranto. ¡Como diciéndole a Dios: “…Señor me duele todo hasta los dientes que hasta me revuelco de dolor y tristeza…” v.16 “…Mis dientes quebró con cascajo, me cubrió de ceniza…”



  1. DE QUE NO VISLUMBRA NINGUNA VÍA DE ESCAPE – v.5 “…Edificó baluartes contra mí, y me rodeó de amargura y de trabajo…” - Se siente como si estuviera rodeado contra él un ejército para atacarle, como quien se esfuerza por escaparse y no encuentra a donde salir. Se siente encerrado o encadenado haciéndole más terrible su vida v.7 “…Me cercó por todos lados, y no puedo salir; ha hecho más pesadas mis cadenas…” Una forma de decir “…Señor me encuentro perplejo por la forma en que nos tratas; doy vueltas y vueltas y no consigo ningún avance, me has hecho desviarme…” v.9 “…Cercó mis caminos con piedra labrada, torció mis senderos…” - v.11b ¡Señor realmente me has dejado sin ningún consuelo para mi alma! - “…me despedazó y dejó desolado…”



  1. DE LA SORDERA DE DIOS A SUS ORACIONES – V.8 “…Aun cuando clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración…” - Como quien se encuentra en una situación desesperada. Como quien rehúsa deliberadamente escuchar. Y es cierto, algunas veces Dios parece estar enojado incluso contra las oraciones de su Pueblo y es verdaderamente deplorable el caso de aquellos a quienes se niega el consuelo de la aceptación. ¡Que no me escuchen los hombres lo puedo esperar! ¿Pero que no me escuche Dios no me lo quiero ni imaginar?



  1. DE LA BURLA DE SUS CONOCIDOS – v.14 “…Fui escarnio a todo mi pueblo, burla de ellos todos los días…” - Jeremías es la personificación de todas las experiencias de su pueblo Israel. Esto explica como un individuo es al pueblo de su propio país, así lo es una nación a los ojos de las demás pueblos del mundo.



  1. DE SU DESESPERO POR NO HABER LIBERACIÓN - v.17 “…Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien…” – No ve el momento cuando pueda gozar la felicidad que las bendiciones divinas comportan. Como diciendo: “…Señor hace tanto tiempo que la estoy pasando tan mal, que ya ni me acuerdo de lo que es pasarlo bien; tan acostumbrado estoy a la tristeza y a la esclavitud, que ya no sé lo que significan el gozo y la libertad…” Y dije: “…¡Ya no puedo confiar en Dios para apoyarme en Él, cuando se muestra tan inexorable y alejado de mí!...” v. 18 “…Y dije: Perecieron mis fuerzas, y mi esperanza en Jehová…” ¿Alguna vez has pensado tú que ni a Dios le importas? ¡Que Dios te ha fallado!

QUE ESTÁ ABRUMADO POR VER SU DESDICHA Y SIN EXPECTATIVA – En esta situación le ordena a Dios que lo levante de esta aflicción, sufrimiento o angustia. Aquí podemos ver juntas la culpa y la pena como causa y efecto respectivamente. ¡El pecado hace que el cáliz de la aflicción sea un cáliz de amargura! - v.19-20 19 Acuérdate de mí aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel; 20 Lo tendré aún en memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí…” -. ¡Los judíos cautivos en Babilonia tenían continuamente en su mente todas las miserias del asedio de Jerusalén –Sal.137:1 - “…1 Junto a los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos,
Acordándonos de Sion…” v. 5 “…Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, Pierda mi diestra su destreza…” ¡Para muchas personas les es difícil olvidar los sufrimientos del pasado y están constantemente molestándoles la conciencia, trayendo amargura, resentimiento y dolor!
¡He aquí aun sobre viviente de una catástrofe nacional! ¡Uno que miró la mano de Dios contra un pueblo desobediente! ¿Estás apenas saliendo de alguna situación que te ha hecho sufrir y te da temor enfrentar las nuevas oportunidades de confiar en Dios?

¡Te propongo que escuches y veas a Jeremías en el final de este recuento de los hechos!

III.- CAMBIO DE MENTE Y CORAZÓN DE JEREMÍAS – Lam.3:21-36
Aquí hay un cambio de melodía en la sinfonía del dolor vista por el profeta. Los que hacían el duelo por Israel cobran otro aspecto más grato. Aquí las nubes empiezan a disiparse y el cielo a serenarse. Si no fuera por la esperanza, el corazón se rompería. Para evitar que el corazón se rompa por completo, hay aquí algo con cuya meditación se aviva la esperanza. Lo que reposa como en el fondo de nuestro corazón está como olvidado, hasta que Dios, con Su gracia, hace que salga de ese fondo y aflore la conciencia. Podríamos decir parodiando a Descartes: “…Espero, luego medito…” Una meditación pacífica acerca de las promesas de Dios salva de la desesperación al hijo de Dios. ¿Qué es lo que medita ahora Jeremías? Y ¿qué es lo que nosotros podemos aprender para enfrentar el desánimo o las malas rachas de la vida? Jeremías ahora está aprendiendo, porque está mirando a Dios en todas las circunstancias… así nosotros también… (v.21) “…Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré…”

  1. ¡QUE ANUNQUE LAS COSAS ESTÁN MAL, A LAS MISERICORDIAS DE DIOS SE DEBE QUE NO ESTÉN TODAVÍA PEOR! – v. 22-23 “…Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos,

porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad…” Una meditación práctica sería: “…Dios aprieta pero no ahorca…” Su enojo tiene un límite, pero su misericordia no lo tiene. Lo que este pasaje (de los más conocidos de Lamentaciones) es que las misericordias de Dios son inagotables. ¡El amor de Dios no es un amor en frío, un amor platónico que no se conmueve, sino uno cálido, salido de unas entrañas de amor y compasión! ¡Dios no nos ha tratado conforme a nuestros pecados; sino conforme a su inmensa misericordia!


  1. ¡AÚN EN LA MÁS PROFUNDA AFLICCIÓN, DISFRUTAMOS DE LA TERNURA DE LA COMPACIÓN DE DIOS Y

DE LA CERTEZA DE LA PROMESA DE DIOS! v.22b “…porque nunca decayeron sus misericordias…”; v.23b “…Nuevas son cada mañana…”; v.23c “…grande es tu fidelidad…” ¡Varias veces se había quejado de que Dios se había mostrado sin piedad; pero ahora se retracta, y reconoce varias cosas:

  1. ¡Que las compasiones de Dios no menguan! Ni siquiera cuando, en su furor, parece se han cerrados con llave sus compasiones. Esos ríos de misericordia siguen fluyendo de lleno y constante. ¡Pero nunca se secan! Aun cuando nos falte el consuelo, no nos faltan sus compasiones.

  2. ¡Que la Fidelidad de Dios es grande! No en tamaño sino en abundancia de calidad ya cantidad.

  1. ¡DIOS ES, Y SIEMPRE SERÁ EL TODOSUFICIENTE PARA LA FELICIDAD DE SU PUEBLO, POR LO QUE BIEN PUEDE ESE PUEBLO DEPENDER ENTERAMENTE DE ÉL! – v.24 “…Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré…” Un canto similar al de Habacuc 3:17-19 “…17 Aunque la higuera interés no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar…” Una confianza cabal y completa como la de Job en medio de su aflicción, y aun así dijo en Job 1:20-22: “…Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, 21y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. 22En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno…” Job 13:15a “…He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; No obstante, defenderé delante de él mis caminos…” Job nos diría: “…Aun cuando hayamos perdido todo lo que teníamos en este mundo, libertad, sustento, y casi la vida misma, todavía no he perdido mi interés en Dios…”- “…Mientras tenga interés en Dios, con eso tengo suficiente; tengo bastante para contrapesar mis aflicciones y dar por ganancia todas mis pérdidas…”- Otra manera de expresarlo sería: “…Esto es lo que sirve de sostén a mi esperanza…” “…Por eso espero en Él…” · “…En Él me apoyaré…” “…En Él me apoyaré aun cuando todos los otros apoyos me fallen…”


  2. LOS QUE ASÍ CONFIAN EN JEHOVÁ HALLARÁN QUE NO LO HACEN EN VANO.


La búsqueda diligente ayuda a mantener la espera paciente. Mientras esperamos en Él con fe, hemos de buscarle en la oración - v.25 “…Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca…” v.26 “…Bueno es…” – Es bueno por ser nuestro deber y por ser nuestro consuelo y satisfacción. “… esperar en silencio la salvación de Jehová…” - La que sólo Él puede proveer, esperar que ha de venir, esperar hasta que venga y, mientras esperamos, aguardemos con calma y en silencio, no discutiendo con Dios, sino sometiéndonos a las disposiciones divinas. “…Padre que se haga tu voluntad y no la mía…”
E. LAS AFLICCIONES SON REALMENTE BUENAS PARA NOSOTROS, Y SI LAS LLEVAMOS BIEN, OBRARÁN PARA NUESTRO BIEN. v.27 “…Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud…”
No solamente es bueno esperar la salvación, sino también estar mientras tanto bajo disciplina. Muchos jóvenes eran llevados en cautiverio en el tiempo de Jeremías. Jeremías parece decirles: “…Que era bueno que llevaran ese yugo de esclavitud de ese cautiverio y que así lo hallarían si procuraban responder a los objetivos que Dios se había propuesto al imponerles ese pesado yugo…” Aquí ese pesado yugo parece ser el de la aflicción. ¡Muchos han hallado que les fue bien en haberlo llevado, ya en la juventud, pues aprendieron a ser humildes y sumisos, de otro modo, habrían sido orgullosos y díscolos, como el novillo acostumbrado al yugo! En pocas palabras: “…Acepta lo que permite Dios en tu vida y no te enojes; porque harán lo que Dios quiere en ti…”

F. DIOS DEVOLVERÁ BENIGNAMENTE A SU PUEBLO LOS CONSUELOS CONFORME AL TIEMPO EN QUE LES HA AFLIGIDO. V.31-32 - “…Porque el Señor no desecha para siempre;32 Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias…”
Debemos cobrar ánimo con esto.

  1. “…Que, cuando estamos abatidos, no estamos desechados para siempre…”. El padre que corrige a un hijo no lo deshereda por eso.

  2. “…Que con cualquiera sea la pena, que nos aflija, en ella está la mano de Dios, y por ello de consiguiente, podemos estar seguros que es por un poco de tiempo…”

  3. “…Que con Dios, siempre hay reserva en sus compasiones y consuelos, incluso para aquellos a quienes Él mismo ha entristecido…”

  4. “…Que cuando Dios vuelve tratarnos benignamente, no será de acuerdo a nuestros méritos, sino según su múltiple misericordia…”




  1. CUANDO DIOS, ENTRISTECE ES POR SABIOS Y SANTOS OBJETIVOS, PUES ÉL NO SE DELEITA EN NUESTRA AFLICCIÓN. v. 33 “…Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres…”


En otras palabras, debemos estar seguros, que la aflicción al hombre no le brota a Dios espontáneamente del corazón, la inflige contra Su gusto, como a regañadientes.


  1. “…Dios sólo nos aflige cuando le damos motivos para ello. Cuando actúa con amabilidad hacia nosotros, es porque así le parece bien, pero si escribe cosas amargas contra nosotros, es porque nos las merecemos y las necesitamos…”

  2. “…Dios no se deleita en la muerte del pecador ni en el desasosiego del justo, sino que castiga con repugnancia. No le agrada la miseria de ninguna de sus criaturas; tan lejos está de ello que leemos en Isaías 63:9 “…En toda angustia de ellos, él también fue angustiado…” y su alma estaba apenada por la miseria de Israel…”

  3. “…Dios conserva el amor que tiene a Su pueblo, incluso cuando los está afligiendo. Sino aflige por gusto a los hijos de los hombres, mucho menos afligirá por gusto a Sus propios hijos. Estos pueden, ver por fe, el amor en el corazón de Dios, aun cuando vean el ceño fruncido de Su rostro y la vara en Su mano…”




  1. AUNQUE HACE DE LOS HOMBRES INSTRUMENTOS EN SU MANO PARA CORREGIR A SU PUEBLO, ESTÁ LEJOS DE COMPLACERSE EN LA INJUSTICIA, LA VIOLENCIA Y LA MALIGNIDAD CON QUE DICHOS INSTRUMENTOS ACTÚAN PERSONALMENTE. V. 34-36 “…Desmenuzar bajo los pies a todos los encarcelados de la tierra, 35 Torcer el derecho del hombre delante de la presencia del Altísimo,36 Trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo aprueba…”


De dos maneras oprimen los enemigos al pueblo de Dios, y el profeta nos asegura aquí que Dios no aprueba ninguna de las dos:


  1. “… Si los hombres le oprimen por la fuerza del uso de las armas, Dios no lo aprueba…”

  2. “…Si los hombres oprimen al pueblo de Dios, torciendo el derecho, que se condene injustamente…”


Pervertir el derecho y la injusticia, privar a una persona de sus derechos humanos y condenar a un inocente, son cosas que afrentan gravemente a Dios, y Él, tarde o temprano, tomará severa cuenta a los que así se comportan.
IV.- EL DEBER QUE SE PRESCRIBE EN ESTE CASO DE AFLICCIÓN – Lam.3:37-41


  1. NO DEBEMOS DISPUTAR CON DIOS POR NINGUNA AFLICCIÓN, QUE TENGA A BIEN ENVIARNOS EN CUALQUIER TIEMPO – v.37- 39 “…¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? 38 ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?
    39 ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado…”




  1. ¡Que sea un valiente el hombre contra sus pecados!


¡Deberías estar agradecido que estás vivo! Dios no te ha tratado como tú realmente te mereces. La soberanía de Dios en la administración universal de los planes de Su providencia habría de ser suficiente base doctrinal para acallar todas las quejas. Mientras hay vida, hay esperanza; y, en lugar de quejarse de que las cosas están mal, debemos estimularnos unos a otros con la esperanza de que estarán mejor. Somos pecadores y de lo que nos quejamos es mucho menos de lo que merecen nuestros pecados. Debemos quejarnos a Dios, y no de Él.

  1. ¡En tiempo de calamidad, somos dados a reflexionar en los caminos de otras personas y a echarles la culpa!


Pero nuestro deber es investigar y examinar nuestros caminos, para volvernos del mal a Dios. Nuestro corazón debe ir con nuestras oraciones. Si las impresiones internas no concuerdan con las externas, nos burlamos de Dios y nos engañamos a nosotros mismos.


  1. DEBEMOS PONERNOS A RESPONDER A LOS OBJETIVOS QUE DIOS ABRIGA AL AFLIGIRMOS, LO CUAL CONSEGUIREMOS SI NOS PONEMOS NOSOTROS PRIMERO AL ESCUDRIÑAR NUESTRO CORAZÓN - v. 40-41 “…Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová. Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos…”




  1. ¡Examinemos nuestra conducta!

¿Estás dispuesto a esto hombrecito? ¿Tienes el valor de ponerte de rodillas a Dios y confesarle todas tus blasfemias? ¡Todas tus rebeldías, tus hechicerías y desventuras! ¡En eso si hay que tener valor!

  1. ¡Que nos ayude la conciencia en buscar a buscar y juzgar!

Porque examinando nuestra conducta, nos examinamos a nosotros mismos, pues hemos de juzgar nuestro estado moral o espiritual delante de Dios. No por nuestras inútiles fantasías y nuestros inútiles deseos, sino por los motivos que nos incitan, las normas que nos rigen y el tenor general de nuestra vida conforme a esos motivos y esas normas. “…El árbol se conoce por sus frutos…”

  1. ¡Cuando nos encontremos en aflicción, es conveniente meditar bien sobre nuestros caminos con Dios!

Para que lo que no está del todo derecho sea enderezado por el arrepentimiento y enmendado para lo futuro, y de este modo podemos responder al motivo u objetivo de la aflicción.

  1. ¡Es tiempo de mirar bien y medir bien las reales causas!

Estamos inclinados, en tiempos de pública calamidad, a señalar con el dedo a otros para echarles la culpa de lo que nos ocurre, mientras que el deber nuestro, y el de cada uno de nosotros es examinar nuestros caminos.

CONCLUSIÓN:

¡Ya es tiempo de volvernos a Jehová! Ya estuvimos con Él, y nunca nos ha ido bien desde que nos separamos de Él. ¡Volvámonos pues a Él! Y cuando elevemos nuestra manos a Él, para orar levantemos también el corazón, del mismo modo que hemos de poner toda el alma en nuestras palabras. ¡Orar es levantar el alma a Jehová, como a nuestro Padre que está en los cielos; y el alma que abrigue la esperanza de estar con Dios en el cielo para siempre, ha de querer estar siempre aprendiendo, mediante frecuentes actos de devoción, el camino hacia allá y proseguir diligentemente hacia esa meta.

El profeta ha reconocido que un ser viviente no debe quejarse a Dios. Porque la razón de lo que padecemos es debido a nuestro extravío y rebeldía. Mejor dicho, llamémosle por su verdadero nombre, es por nuestro pecado, y eso no es exagerar. ¿Y cómo le ha de agradar a Dios el pecado en nuestras vidas? ¡Si nos desecha es con sobrada razón! Y si nos duele la condición en que estamos, es razón suficiente para pedirle a ese Dios su perdón. Aunque nos vengan luchas entre la fe y la incredulidad, el temor y la esperanza; pero debemos recordar que la fe en Dios es nuestra última esperanza y tiene la última palabra; es la que sale vencedora en medio del conflicto.

Pastor:

Jorge Luis Cuadrado Díaz

Playa del Carmen, Quintana Roo

“Misión Bautista: Remanente Fiel”

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¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! iconLos fotones son las partículas “fundamentales” de la luz, así como...

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! iconSon sustancias inorgánicas, a diferencias de los compuestos orgánicos,...


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