“Vida después de la Muerte”




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Muerte de Helen Duncan.
En 1956, la policía de Nottingham invadió una sesión de espiritismo que daba Helen Duncan. La policía llamó a la puerta de la casa particular sin mandamiento de registro, guiados por la denuncia de dos oficiales que habían asistido anteriormente a una de sus sesiones.

La policía tenía conocimiento técnico de que la materialización, usualmente, es realizada en la semi oscuridad, y que si las luces son encendidas de repente, pueden ocurrirle serios daños a la médium, e incluso la muerte.

Cuando les fue franqueada la entrada, agarraron lo que les salió al paso, detuvieron a la médium y realizaron fotos con flash.

La premeditada invasión le produjo la muerte a Helen cinco semanas después. Las circunstancias que rodearon a este triste suceso, hacen necesario una investigación oficial, puesto que:

  1. • La policía actuó fuera de su jurisdicción y más allá de su autoridad.

  2. • La policía tenía conocimiento de que alguna materialización se iba a llevar a efecto.

  3. • La policía de Nottingham, actuando con premeditación y alevosía, de forma deliberada e intencionadamente le causó el trauma con sufrimiento y finalmente la muerte.

  4. • La policía actuó con indiferencia temeraria, con prejuicio extremo y usó una excesiva violencia que no era necesaria, contra el grupo de personas que asistían a la sesión; los participantes fueron retenidos e interrogados durante más de noventa minutos después de la interrupción.

  5. • El asalto policial no encontró ninguna evidencia para condenar a Helen Duncan ni a ninguno de los presentes.

Sin duda, los dones de Helen eran únicos para probar la supervivencia, y sus servicios a la comunidad la convierten en una de las mujeres más importantes de la historia psíquica.
La campaña por el perdón.
Considerando los inquietantes hechos más relevantes, que no admiten ninguna duda, el tema crucial es cómo el gobierno británico puede decir al mundo que tiene un fuerte sentido de la justicia, equidad e imparcialidad, más aún si después de cincuenta años aún no ha corregido este error tan considerable.

El gobierno británico tiene que demostrar que su sentido de la justicia es, en todo tiempo, diferente al del régimen nazi de Hitler y del régimen comunista de Stalin. En consecuencia, los británicos tienen que liberar completamente a Helen Duncan de la mancha que aún mantiene sobre su memoria y pedir disculpas públicas por la persecución que se la hizo y que culminó con su muerte. Creo que éste es un tema a considerar por el gobierno británico y si no se produce, en su lugar debería haber una petición mundial a su favor.

Alternativamente el asunto podría llevarse a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, para su consideración. No obstante, a pesar de algunos problemas técnicos de poca importancia, tales como el tiempo y la jurisdicción, podría hacerse una petición para que este asunto quedara zanjado. Existen precedentes en esta Comisión de Derechos Humanos de sobreseimiento de decisiones de la Corte Inglesa. Esto es así, porque la Gran Bretaña se subordinó jurisdiccional y jurisprudentemente a dicha Comisión Europea de Derechos Humanos.

Aún así, el Gobierno y las Naciones Unidas no reaccionan; podría realizarse una exoneración simbólica por un grupo que representase a la gente interesada de todo el mundo, en el lugar de nacimiento de Helen, o erigirse una estatua, colocarse una placa dedicada a esta mártir del psiquismo moderno y a las restantes personas dotadas de mediumnidad genuina que durante siglos han demostrado la supervivencia repetidamente, y que han sido perseguidos por las fuerzas de la ignorancia y de la oscuridad.

Este hecho por el que encontraron culpable a Helen Duncan mediante el Acta de Brujería y la actuación posterior que condujo a su muerte son tan graves como la injusticia que se cometió de juzgar y quemar a Juana de Arco como bruja. Si la muy conservadora Iglesia Católica Romana liberó a la psíquica Juana de Arco de toda culpa, también así puede el Gobierno Británico tomar prestada esta página del Vaticano y exonerar totalmente a Helen Duncan.

El Secretario del Interior Británico y las Cortes, tienen hoy en día el poder para remediar la situación, aún siquiera de forma retrospectiva, haciendo justicia con una de las mujeres más importantes de la historia del psiquismo.

Capítulo 12º

Mediumnidad de voz directa.
Creo poder afirmar con seguridad que soy el médium más probado que ha aparecido en este país. He sido encerrado, atado, amordazado, inmovilizado, y aún así las voces han venido a transmitir su mensaje de vida eterna”.

Leslie Flint.
Los médiums que producen voces directas poseen un don extraordinario. Por medio de ellos, otros pueden escuchar voces de personas ya fallecidas. Los espíritus, para reproducir dichas voces no utilizan los órganos vocales del médium, ni de ninguna otra persona, sino que se hacen oír a través de una caja de voz hecha de ectoplasma.

Uno de los más grandes médiums de voz directa del Reino Unido fue John Sloan. Durante muchos años dio sesiones gratuitas a pequeños grupos de amigos. Uno de los asiduos a esas sesiones fue Arthur Findlay cuyo agnosticismo era notorio, hasta que conoció a Sloan.

Findlay quedó convencido cuando gracias a Sloan pudo escuchar la voz de su difunto padre y la de un amigo de la familia que proporcionó una información que no era conocida por ningún ser viviente.

Findlay comenzó un monumental estudio de las ciencias psíquicas, que dio como resultado el ya clásico libro En los Límites de lo Etéreo (1931), el cual realiza un análisis científico de la comunicación con entidades de la vida póstuma.

Otro médium de voz directa que fue cuidadosamente examinado en tiempos recientes fue Leslie Flint. En su presencia, mientras se encontraba en trance, con la boca tapada o llena de agua:

“… literalmente miles de diferentes voces de personas desencarnadas han sido grabadas en cinta magnetofónica para la posteridad, hablando en diferentes dialectos, en idiomas extranjeros desconocidos para mí, y aún en idiomas que ya no se hablan en el planeta tierra” (Flint 1971:170).

En su autobiografía Voces en la Oscuridad, Flint describe cómo fue “encerrado en una caja, atado, sellado, amordazado, amarrado e inmovilizado, y aún así las voces venían a hablar sobre la vida eterna” (Flint 1971:169).

Flint describe cómo dio sesiones improvisadas en habitaciones de hoteles, en casa de desconocidos, en países extranjeros, en pasillos, teatros e iglesias.

En 1948 Flint se sometió a una serie de experimentos realizados por científicos de la SPR.

La revista Psychic News del 14 de febrero de 1948 informa en detalle de un experimento en el cual los labios de Flint fueron sellados con cinta adhesiva y cubiertos con vendajes, y sus brazos y piernas atados a una silla. Los observadores coinciden en que, a pesar de estas medidas las voces se escuchaban con la misma claridad, y hasta llegaban a gritar.

Alrededor de doce personas presentes en la habitación, escucharon lo suficiente como para convencer aún al más escéptico, de que la inmovilidad de los labios de Flint no fue obstáculo para que los oradores invisibles dijeran todo lo que les apeteció decir. Al final del experimento pudo comprobarse que la cinta adhesiva, los vendajes y las ataduras permanecían intactos.

La información que se obtenía a través de Flint no consistía, como algunos críticos de la mediumnidad suelen alegar, en vagas insinuaciones que pueden aplicarse a cualquier persona. Tomemos como ejemplo el siguiente intercambio entre un joven piloto, caído en la Segunda Guerra Mundial, y sus padres. Apareció inicialmente en una sesión a la que asistió Lord Downing, y dijo que su nombre era Peter William Handford Kite, y pidió que contactaran con sus padres en una dirección que él proporcionó. Los padres aceptaron la invitación para acudir a una segunda sesión y, durante unos cuarenta minutos Peter se escuchó e hizo las siguientes declaraciones confirmada su exactitud por sus padres:

  1. • Mencionó una broma que hizo antes de morir, relacionada con la compra de un perro alsaciano.

  2. • Que esa mañana su madre había puesto en su cartera una fotografía de él y de su tumba en Noruega.

  3. • Que le gustaba el cerezo que habían plantado en el jardín, dedicado a su memoria.

  1. • Que su dormitorio había permanecido intacto durante los seis años transcurridos desde su muerte.

  2. • Que no le gustaba el papel con el que estaba empapelado su dormitorio.

  3. • Que su padre aún conducía su automóvil, pese a que resultaba demasiado pequeño para él.


En el siguiente pasaje, Flint describe sus amargos desencuentros con parapsicólogos:

“Cuando accedí ser sometido a pruebas, aún era lo suficientemente ingenuo como para creer que, si las pruebas resultaban exitosas los científicos e investigadores que las habían llevado a cabo bajo sus propias condiciones, proclamarían al mundo la verdad de la existencia de vida después de la muerte. Pero muy pronto descubrí cuan férreamente aquellos que se llaman a si mismos investigadores, mantienen sus valoraciones inmutables que excluyen cualquier posibilidad de que la existencia humana tenga un significado, y que exista vida después de la muerte. Su única preocupación consistía en demostrar la falsedad de mis voces y encontrar alguna explicación alternativa, sin importarles cuan absurda fuera ésta; cualquier cosa antes que admitir las implicaciones del éxito de sus propios experimentos” (Flint 1971:169).
Flint refuta a los escépticos.
Flint da algunos ejemplos de las absurdas teorías que argumentaron los investigadores psíquicos. Una de ellas afirmaba que las voces no eran reales, sino el producto de una combinación de poderes hipnóticos con alucinaciones masivas. Esta teoría se vino abajo cuando las voces fueron grabadas (Flint 1971:167).

Otra teoría insinuaba que Flint era ventrílocuo, teoría también refutada cuando un micrófono especial fue fijado a su garganta, el cual era capaz de registrar el más mínimo sonido producido por su laringe, y una cámara de infrarrojos (Flint 1971:168).

Cuando no pudieron aportar ninguna otra explicación, uno de los investigadores psíquicos llegó a decir que Flint era capaz de hablar usando su estómago (Flint 1971:163).

A aquellos que, siendo incapaces de encontrar ninguna otra explicación afirmaron que se trataba de un fraude, Flint les dice:

“Han insinuado que yo he instalado dispositivos de comunicación en otra habitación, desde la que mis cómplices imitan las voces de los fallecidos, o que puedo tener ocultas grabadoras magnetofónicas que reproducen cintas con mensajes grabados previamente. No parece haber límite para los ingeniosos trucos imaginados por aquellos personajes, decididos a no creer y que, con mucha frecuencia, jamás han estado presentes en alguna de mis sesiones. Podría preguntarles a esos tozudos cínicos cómo estos supuestos cómplices se las pueden arreglar para simular la voz reconocible de una esposa, esposo u otro familiar cercano de alguien que acaba de llegar de Australia, la India, etc.

Sin embargo, no me molestaré en gastar mis energías intentando convencer a escépticos tan mal informados y con tantos prejuicios” (Flint 1971:170).

Un experto que investigó a Leslie Flint y no vaciló en dar testimonio de su autenticidad, fue el profesor William R. Bennett, Profesor de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

Como los ingenieros son personas muy prácticas y poco dados a dejarse llevar por la imaginación, su testimonio es muy valioso, y dijo:

“Mi experiencia con el Sr. Flint es de primera mano; escuché las voces que se producían de forma individual; es más, las técnicas modernas de investigación, que no estaban disponibles en las primeras pruebas, confirman las conclusiones preliminares de que esas voces no provienen de Flint. Para no dejar lugar a dudas, también se consideró la posibilidad de la existencia de cómplices. Esta suposición resultó insostenible para mí durante mi visita a Nueva York en septiembre de 1970, cuando en una sesión llevada a cabo en mi apartamento, las mismas voces, no solo sonaron, sino que llevaron a cabo conversaciones con los invitados” (Flintn1971:220).
Capítulo 13º

Médiums modernos que confunden a los escépticos.
Edison y yo estamos convencidos de que en el campo de la investigación psíquica hay hechos que todavía están por descubrir, y que serán aún de mayor trascendencia para la humanidad que todos los descubrimientos que han sido hechos en el campo de la electricidad”.

Dr. Millar Hutchinson, socio cercano de Edison.
Uno de los médiums americanos contemporáneos más famosos, George Anderson, ha sido investigado a fondo por el presentador de radio y TV. de Nueva York, Joel Martin, quien dijo en 1980, cuando conoció a Anderson:

“Nunca me había posicionado en cuanto a lo paranormal, a menos que exponer públicamente los fraudes sea asumir una posición” (Martin J. y Romanowski P. 1988:1).

Martin había entrevistado a muchos de los llamados sensitivos psíquicos y “nuevas-eras” en sus programas populares. Afirmó haber descubierto al famoso Amityville Horror como un psíquico engañoso y cuando le hablaron de George Anderson, su reacción fue decir, “descubriré que es un farsante en un minuto”.

Pero cuando Anderson le hizo un corto relato de cosas que solo él sabía, se quedó pasmado.

George había acertado en todo; en lo que le había dicho no había generalizado y no había ninguna ambigüedad. Él sabía las cosas, nombres, detalles, eventos, opiniones, hasta los gestos que nadie más podía haber conocido. ¿Cómo lo supo?

“Reviso la lectura del relato, una y otra vez buscando en mi memoria alguna posibilidad de engaño. George había operado en una habitación totalmente iluminada, no había entrado aún en trance y parecía ausente de todo. Llegué al convencimiento de que algo le pasaba; quizás le afectó todo aquello que había aprendido sobre ciencia y religión, la naturaleza de la vida misma” (Martin J. y Romanowski P. 1988:64).

Martin contactó inmediatamente con un amigo que conocía desde hacía muchos años, Stephen Kaplan, un parapsicólogo de fama internacional, el cual abordó el asunto de lo paranormal, escribe Martin, “con más escepticismo que cualquiera que yo conozca. Se deleitaba en exponer públicamente los engaños” (Martin J. y Romanowski P. 1988:65).

Kaplan le aseguró que sí era cierto que él creía en la existencia de la mediumnidad, y que había algunos médiums superdotados en el siglo veinte, como Edgar Cayce, Arturo Ford y el brasileño Arigó, pero la mayoría de los que él había encontrado, eran fraudulentos o magos que no podían presentar evidencia de pruebas en público con éxito.

Martin acordó que su amigo telefonease anónimamente a Anderson desde una ciudad distante. Habiendo oído solamente la voz de Kaplan diciendo “hola”, George le dio información de la que ambos, Kaplan y Martin, después describieron como extraordinaria. “Yo diría que él es genuino” concluyó más tarde Kaplan alentando a Martin para que le hiciese más pruebas (Martin J. y Romanowski P. 1988:69).
Lecturas por radio y televisión.
Durante más de 17 años procuró que Anderson apareciese en directo, en programas de radio y televisión, dando cientos de respuestas a personas desconocidas que llamaban por teléfono sin dar ninguna identificación, ni a la emisora ni al presentador del programa. Después de dar las respuestas, habían investigadores averiguando entre los que habían llamado, el grado de exactitud de las respuestas. ¿Cuál fue su conclusión?

George Anderson alcanzó un porcentaje de exactitud entre el 86% y 95%. Hablando con personas totalmente desconocidas demostró su facultad de proporcionar nombres, detalles de cómo murió ese ser querido, apodos personales, alusiones a experiencias compartidas con ellos, predicciones del futuro, detalles de problemas de salud, etc. Muchas de las llamadas cuyas respuestas parecieron inexactas, lo fueron porque el tiempo de su cumplimiento aún no había llegado, o a que el receptor desconocía su cumplimiento al tiempo de recibir la respuesta, o a que al receptor le daba vergüenza reconocer los detalles de amoríos extra conyugales, o de un aborto.

Martin probó la solidez de Anderson haciendo preparativos para que siete miembros de la familia de un niño muerto en un accidente automovilístico le llamaran anónimamente en cuatro ocasiones diferentes. Anderson fue capaz de confirmar con exactitud cada una de las llamadas y de repetir la información dada con anterioridad, así como de identificar al miembro de la familia que había estado presente en cada ocasión.
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